ˆ w
j=
exp(iϕ
j) α
(j)j+1,j+ σ
jα
(j)j+2,j...
α
(j)nj
, σ
j=
X
n k=j+1α
(j)kj2
!
1/2,
α
(j)j+1,j= exp(iϕ
j) α
(j)j+1,j, β
j= 1
σ
j(σ
j+ | α
(j)j+1,j| ) .
Puesto que las primeras j columnas de U
json columnas unitarias, la multiplicaci´on de U
jA
jdesde la derecha con U
jno cambia los ceros recien generados en la columna j. La multiplicaci´on de A
jdesde la izquierda por U
jno cambia las primeras j filas. Por lo tanto, hemos desarrollado completamente la transformaci´on.
Para la ejecuci´on pr´actica de la transformaci´on, aprovechamos la estructura especial de U
j. Sea
A
j=
"
A
(j)11A
(j)12A
(j)21A
(j)22#
5.2. TRANSFORMACI ´ON DE UNA MATRIZ A FORMA DE HESSENBERG O TRIDIAGONAL 123
En este caso, obtenemos
A
j+1=
"
A
(j)11A
(j)12U ˆ
jU ˆ
jA
(j)21U ˆ
jA
(j)22U ˆ
j# , donde
U ˆ
jA
(j)21= A
(j)21− β
jw
jw
∗jA
(j)21= A
(j)21− u ˆ
jz ˆ
∗j,
A
(j)12U ˆ
j= A
(j)12− β
jA
(j)12w
jw
∗j= A
(j)12− y ˆ
ju ˆ
∗j,
U ˆ
jA
(j)22U ˆ
j= (I − β
jw ˆ
jw ˆ
∗j) A
(j)22− β
jA
(j)22w ˆ w ˆ
∗= A
(j)22− u ˆ
jw ˆ
∗jA
(j)22− A
(j)22w ˆ
jˆ
u
∗j+ ˆ w
∗jA
(j)22w ˆ
jˆ u
ju ˆ
∗j= A
(j)22− u ˆ
jˆ s
∗j− γ
j2 u ˆ
∗j−
ˆ t
j− γ
j2 u ˆ
jˆ u
∗j, donde definimos
ˆ
u
j:= β
jw ˆ
j, ˆ t
j:= A
(j)22w ˆ
j, γ
j:= ˆ w
∗jˆ t
j, s ˆ
∗j:= ˆ w
∗jA
(j)22, z ˆ
∗j:= ˆ w
∗jA
(j)21, y ˆ
j:= A
(j)12w ˆ
j. Pero, seg´ un hip´otesis,
A
(j)21=
0 · · · 0 α
(j)j+1,j... ... ...
0 · · · 0 α
(j)nj
,
de manera que no hay que calcular ˆ U
jA
(j)21expl´ıcitamente:
U ˆ
jA
(j)21=
0 · · · 0 − exp(iϕ
j)σ
j... ... 0
... ... ...
0 · · · 0 0
.
Adem´as, en el caso A hermitiana tomamos en cuenta que A
(j)12U ˆ
j= ˆ U
jA
(j)21∗, ˆ t
j= ˆ s
j,
entonces una computaci´on expl´ıcita no es necesaria, y el esfuerzo computacional total se
reduce a menos que la mitad. Para A general, necesitamos
53n
3+ O (n
2) operaciones; para
A hermitiana, solo
23n
3+ O (n
2) operaciones esenciales.
5.3. Computaci´ on de los valores propios de una matriz tridiagonal hermitiana Consideremos la matriz T ∈ C
n×ndada por
T =
α
1β
1γ
1. .. ...
. .. ... β
n−1γ
n−1α
n
, γ
i= ¯ β
i, i = 1, . . . , n − 1; α
i∈ R , i = 1, . . . , n. (5.10)
Se supone que γ
i6 = 0 para i = 1, . . . , n − 1, sino la matriz tridiagonal puede ser particionada en dos matrices tridiagonales de tama˜ no menor cuyos problemas de valores propios pueden ser estudiados separadamente.
Teorema 5.10. Si T es una matriz tridiagonal hermitiana de la forma indicada en (5.10) y γ
i6 = 0 para i = 1, . . . , n − 1, entonces T s´ olo tiene valores propios reales simples.
Demostraci´ on. Tarea.
Comentamos si T es una matriz real no sim´etrica con β
iγ
i> 0, i = 1, . . . , n − 1, entonces mediante una transformaci´on de similaridad con
D = diag(δ
1, . . . , δ
n), δ
1:= 1, δ
i+1:= δ
ip β
i/γ
i,
T puede ser transformada a una matriz sim´etrica y tridiagonal ˆ T := DT D
−1. Entonces tales matrices T tambi´en poseen solo valores propios reales y simples.
Para la computaci´on de valores propios de T , necesitamos el Teorema de la Ley de Inercia de Sylvester.
Definici´ on 5.1. Sea A ∈ C
n×nhermitiana. Entonces se define como inercia de A al tri- ple (m, z, p), donde m, z y p es el n´ umero de valores propios negativos, zero, y positivos, respectivamente.
Teorema 5.11 (Ley de Inercia de Sylvester). Si A ∈ C
n×nes hermitiana y X ∈ C
n×nes regular, entonces A y X
∗AX tienen la misma inercia.
Demostraci´ on. Supongamos que
λ
1(A) > λ
2(A) > . . . > λ
n(A)
son los valores propios de A, contados con su multiplicidad, y que para alg´ un r ∈ { 1, . . . , n } , λ
r(A) es un valor propio de A positivo. Definimos el subespacio S
0⊆ R
na trav´es de
S
0:= span { X
−1q
1, . . . , X
−1q
r} , q
16 = 0, . . . , q
r6 = 0,
donde Aq
i= λ
i(A)q
ipara i = 1, . . . , r. Utilizando la caracterizaci´on minimax de λ
r(X
∗AX), donde se supone que
λ
1(X
∗AX) > . . . > λ
n(X
∗AX) son los valores propios de X
∗AX, obtenemos
λ
r(X
∗AX) = m´ax
V∈Vn−r
m´ın
R(x; X
∗AX) | x 6 = 0, ∀ v ∈ V : x
∗v = 0 . (5.11)
5.3. VALORES PROPIOS DE UNA MATRIZ TRIDIAGONAL HERMITIANA 125
Ahora, escogiendo
V ˜ := S
0⊥:=
w ∈ R
n| ∀ v ∈ S
0: w
∗v = 0 ∈ V
n−r, deducimos de (5.11) que
λ
r(X
∗AX) > m´ın
R(x; X
∗AX) | x 6 = 0, ∀ v ∈ V ˜ : x
∗v = 0
= m´ın
R(x; X
∗AX) | x 6 = 0, x ∈ S
0> λ
r(A).
Si σ
1(X) > . . . > σ
n(X) son los valores singulares de X , podemos demostrar que para cada y ∈ R
n,
R(y, X
∗X) > σ
n(X)
2. Entonces, conluimos que
λ
r(X
∗AX) > m´ın
y∈S0
y
∗(X
∗AX)y y
∗(X
∗X )y
y
∗(X
∗X)y y
∗y
> λ
r(A)σ
n(X)
2. (5.12) Un argumento an´alogo, con los roles de A y X
∗AX intercambiados muestra que
λ
r(A) > λ
r(X
∗AX)σ
n(X
−1)
2= λ
r(X
∗AX)
σ
1(X)
2. (5.13)
Combinando (5.12) y (5.13), concluimos que λ
r(A) y λ
r(X
∗AX) tienen el mismo signo, por lo tanto, A y X
∗AX tienen el mismo n´ umero de valores propios positivos. Aplicando este resultado a − A, concluimos que A y X
∗AX tienen el mismo n´ umero de valores propios negativos, y obviamente, el mismo n´ umero de valores propios zero (debidamente contados con su multiplicidad).
El Teorema 5.11 implica que las matrices A − µI y X
∗(A − µI )X tienen los mismos n´ umeros de valores propios positivos, cero, y negativos, es decir, A tiene los mismos n´ umeros de valores propios > µ, = µ, y < µ (µ ∈ R ). Queremos aplicar este resultado ahora a la matriz T con
X ∈ C
n×n, donde X
−1=
1 ξ
1. .. ...
. .. ξ
n−11
,
donde se debe cumplir que
X
∗(T − µI )X = Q = diag(q
1, . . . , q
n), q
i∈ R , o sea
T − µI = (X
∗)
−1QX
−1=
1 ξ ¯
1. ..
. .. ...
ξ ¯
n−11
q
1q
2. ..
q
n
1 ξ
1. .. ...
. .. ξ
n−11
.
Entonces, los q
ison cuocientes de subdeterminantes principales sucesivos de T − µI. Obvia- mente,
q
1= α
1− µ,
q
1ξ
1= β
1(= ⇒ q
1ξ ¯
1= γ
1= ¯ β
1), q
2+ q
1| ξ
1|
2= α
2− µ,
q
2ξ
2= β
2, etc.
En general, tenemos
q
k+ q
k−1| ξ
k2−1| = α
k− µ, q
kξ
k= β
k, k = 1, . . . , n, ξ
0:= 0, q
0:= 1, β
n:= 0.
Dado que β
k6 = 0 para k = 1, . . . , n − 1, el valor ξ
kexiste para q
k6 = 0, k = 1, . . . , n − 1, es decir, ξ
k= β
k/q
kpara k = 1, . . . , n − 1. Si sucede que q
k= 0, remplazamos este valor por ε 1, es decir remplazamos α
kpor α
k+ ε. Debido al Teorema 4.7, eso cambia los valores propios s´olo en ε. Entonces, siempre se calcula
q
k= α
k− µ − (β
k−1)
2q
k−1, k = 1, . . . , n, q
0:= 1, β
0:= 0. (5.14) Seg´ un el Teorema 5.11, sabemos que
# { k | q
k< 0, 1 6 k 6 n } = # { λ | λ es valor propio de T , λ < µ } .
Este resultado lo podemos aprovechar directamente para crear un m´ etodo de bisecci´ on para calcular valores propios arbitrarios λ
jde T . Partiendo de la enumeraci´on λ
16 λ
26 . . . 6 λ
ny, por ejemplo, de la inclusi´on trivial
[a
0, b
0] := [ −k T k
∞, k T k
∞], (5.15) la cual incluye todos los valores propios de T , ponemos para s ∈ N
0:
µ
s:= a
s+ b
s2 , (5.16)
m := # { q
k| q
k< 0, calculados de (5.14) con µ = µ
s} , (5.17) a
s+1:=
( a
ssi m > j,
µ
ssino, b
s+1:=
( µ
ssi m > j ,
b
ssino. (5.18)
Para este m´etodo sabemos que
s
l´ım
→∞µ
s= λ
j. (5.19)
Este m´etodo es muy robusto y extremadamente eficiente.
Ejemplo 5.5. Queremos determinar el valor propio λ
2de
T =
1 1 0 0 1 3 2 0 0 2 5 3 0 0 3 7
,
5.3. VALORES PROPIOS DE UNA MATRIZ TRIDIAGONAL HERMITIANA 127
s µ q
1q
2q
3q
4m
0 1,5 − 0,500000 3,500000 2,357143 1,681818 1 ⇒ λ
2> 1,5 1 1,75 − 0,750000 2,583333 1,701613 − 0,039100 2 ⇒ λ
2< 1,75 2 1,625 − 0,625000 2,975000 2,030462 0,942511 1 ⇒ λ
2> 1,625 3 1,6875 − 0,687500 2,767045 1,866915 0,491712 1 ⇒ λ
2> 1,6875 4 1,71875 − 0,718750 2,672554 1,784555 0,237975 1 ⇒ λ
2> 1,71875 5 1,734375 − 0,734375 2,627327 1,743165 0,102603 1 ⇒ λ
2> 1,734375 6 1,7421875 − 0,742187 2,605181 1,722410 0,032577 1 ⇒ λ
2> 1,7421875 7 1,74609375 − 0,746094 2,594220 1,712017 − 0,003050 2 ⇒ λ
2< 1,74609375 8 1,744140625 − 0,744141 2,599691 1,717215 0,014816 1 ⇒ λ
2> 1,744140625
Cuadro 5.1. Ejemplo 5.5 (m´etodo de bisecci´on).
empezando con [a
0, b
0] := [1, 2]. El m´ etodo de bisecci´ on entrega la informaci´ on del Cuadro 5.1.
Ejemplo 5.6 (Tarea 30, Curso 2006). Se considera la matriz A =
10 − 6 8
− 6 17 2
8 2 20
.
a) Transformar A a forma tridiagonal y aplicar el m´ etodo de bisecci´ on para demostrar que A es definida positiva.
b) Usando el m´ etodo de bisecci´ on, determinar el valor propio m´ as peque˜ no hasta un error del valor absoluto 6 0,5.
Soluci´on sugerida.
a) La transformaci´ on de la matriz a forma tridiagonal necesita un paso, es decir T = A
2= P
1A
1P
1con A
1= A. Sabemos que
P
1=
1 0 0 0
0 P ˆ
1
, P ˆ
1= I − β
1w ˆ
1w ˆ
∗1.
Aqu´ı
σ
1= √
36 + 64 = 10, β
1= 1
10(10 + 6) = 1
160 , w ˆ
1= − 16
8
,
P
1=
1 0 0 0 − 0,6 0,8 0 0,8 0,6
, T = P
1AP
1=
10 10 0 10 17 2 0 2 20
.
Aplicando el Teorema de Gershgorin, vemos que T solo tiene valores propios no ne- gativos; dado que T es regular, 0 no es valor propio; entonces los valores propios de T (y los de A) son positivos.
b) El valor propio mas peque˜ no es λ
1, entonces j = 1. El valor propio esta contenido en
el intervalo [a
0:= 0, b
0:= 32]. Obtenemos la siguiente tabla.
k a
kb
kµ
kq
1q
2q
3m 0 0 32 16 − 6 16.¯6 3,76 1
1 0 16 8 2 − 41 12,097 1
2 0 8 4 6 − 3.¯6 17. 09 ¯ 1
3 0 4 2 8 2,5 16,4 0
4 2 4 3 7 − 2/7 31 1
5 2 3 2,5 7,5 1,1¯6 13,5 0 Entonces sabemos que λ
1∈ [2,5, 3].
Ejemplo 5.7 (Certamen 2, Curso 2010). Se considera la matriz A =
− 10 3 − 4
3 2 1
− 4 1 16
.
a) Demostrar sin calcular el polinomio caracter´ıstico que A tiene tres valores propios reales distintos.
b) Transformar A unitariamente a forma tridiagonal sim´ etrica.
c) Determinar n´ umeros α
i, β
i, i = 1, 2, 3, tales que α
i6 λ
i6 β
i, i = 1, 2, 3, donde λ
1, λ
2, λ
3son los valores propios de A, y | β
i− α
i| 6 0,25, mediante el m´ etodo de bisecci´ on.
Soluci´on sugerida.
a) Puesto que A es sim´ etrica, sus valores propios son reales. Los c´ırculos de Gershgorin son
K
1= [ − 17, − 3], K
2= [ − 2, 6], K
3= [11, 21].
Dado que K
i∩ K
j= ∅ para i 6 = j, cada uno de los c´ırculos contiene exactamente un valor propio, es decir λ
i∈ K
ipara i = 1, 2, 3.
b) Siguiendo el procedimiento can´ onico, determinamos U
1=
1 0 0 U ˆ
1∈ R
3×3
In document
Análisis Numérico II
(página 122-128)