Con el Gobierno de la República en Valencia y con el ejército re- belde a escasos kilómetros, la Junta para la defensa de Madrid de- cide el 7 de noviembre de 1936 resistir al ataque. Todo el mundo participaba en la defensa y el ¡No pasarán! se convirtió en el lema que expresaba el tono moral defensivo. La llegada a Madrid en Alter Szerman en Madrid, el 12 de noviembre de 1936.
esos días de los primeros contingentes internacionales contribu- yó a consolidar este nuevo espíritu resistente. El pueblo madrile- ño comenzó a apreciar que no estaba solo: la llegada de la primera brigada internacional expresaba la solidaridad de los pueblos del mundo con el pueblo español23.
Completado un breve periodo de instrucción en Albacete, Al- ter llegó con la XI Brigada Internacional a Madrid en un mo- mento dramático para la capital republicana: el 8 de noviembre de 1936, apenas un día después de que hubiera dado comienzo el asalto frontal de las columnas franquistas.
Fritz Rettmann, un voluntario de Berlín y comisario político del la 2ª Compañía del Batallón Edgar André describe esta llegada a Madrid:
«El 8 de noviembre muy temprano marchamos desde la llamada po- sición de reserva directamente a la estación y fuimos con el tren hasta Madrid. En la Estación de Atocha nuestro batallón bajó del tren… No, ahora ya toda la XI Brigada, con los batallones Edgar André, Dumont y Dombrowski. Después desfilamos por Madrid. ¡Qué desfile por las calles, entre las masas que se apretaban y nos saludaban! Nuestros voluntarios desfilaban erguidos, disciplinados, cantando, un grupo, un pelotón, una compañía, un batallón tras otro.
»Los miles de ciudadanos españoles que bordeaban las calles nos salu- daban entusiasmados y nosotros devolvíamos los saludos. Nos rodeaban y de vez en cuando nuestras filas se rompían al estrechar manos y al dar abrazos que nos separaban de los compañeros. Las mujeres nos ofrecían a sus hijos pequeños para que los besásemos y los abrazásemos, y nosotros se los devolvíamos rápidamente»24.
23 Comisión histórica de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI), Las Brigadas Internacionales en la defensa de Madrid, AABI, en línea: www.briga- dasinternacionales.org. [Consulta 25/08/2019].
24 Archivo Federal de Berlín-Lichterfelde (AFBL), Sección SAPMO, Guerra nacional revolucionaria del pueblo español», colección originalmente del Archivo Central del Parti- do Comunista Unificado (SED) de la República Democrática Alemana. Testimonio de Fritz RETTMANN traducido del alemán al español por Isabel ESTEVE.
El mando de la defensa le encomendó al batallón de Alter la tarea de cerrar el paso a las fuerzas atacantes en el sector derecho del dispositivo recién creado por el general José Miaja y el tenien- te coronel Vicente Rojo, en cuya inmediata retaguardia estaban la Ciudad Universitaria, el Parque del Oeste y el Paseo de Rosales, todos ellos nombres de lugares que serían determinantes durante los días siguientes.
DCA (Defensa Contra Aviones) de la XI BI. La DCA es un tipo de artillería, formada por cañones y cañones automáticos (cañón antiaéreo) o ametralladoras, usada como defensa antiaérea contra los ataques de la aviación. El brigadista al mando del cañón es probablemente Wolf Leizer «Léon» Propper, que al igual que Alter, era un sastre judío de Amberes. Fecha y lugar desconocidos.
escogieron el sector de Casa de Campo como eje principal del ataque a la urbe. Durante una semana de durísimos combates, sus columnas pudieron ser contenidas por la defensa republica- na, pero finalmente, el día 15, lograron alcanzar el río sobre un corto espacio situado a 400 metros al norte del Puente de los Franceses, lo que permitió a sus vanguardias penetrar en la Ciu- dad Universitaria: ya estaban dentro de Madrid, lo que provocó el momento más dramático de cuantos tuvieron que afrontar los defensores en esos días. El teniente coronel Vicente Rojo escri- bió: «nuestro frente fue totalmente roto, precisamente donde mayor era nuestra densidad de ocupación», lo que da una idea de lo difícil que resultaba para las unidades republicanas, apenas militarizadas, enfrentarse con tropas profesionales. No solo fal- taban armas, también las municiones comenzaban a escasear. La intendencia era especialmente complicada entre unas fuerzas que
Compañero de Alter Szerman.
Probablemente del Batallón Edgar André de la XI BI. Probablemente en noviembre de 1936 en Madrid.
Alter Szerman con el Batallón Edgar André de la XI BI en Madrid.
Probablemente en noviembre de 1936.
estaban armadas con fusiles de cuatro o cinco calibres distintos, lo que llegó a provocar que alguna unidad de primera línea tuviera que dejar de batirse momentáneamente porque las municiones que les podían enviar no les servían25.
Ocupada parcialmente la Ciudad Universitaria, para intentar tapar la brecha creada y envolver la cabeza de puente recién gana- da por el enemigo, se ordenó la inmediata intervención de la co-
25 Manuel CHAVES NOGALES, Los secretos de la defensa de Madrid, Ediciones Espuela de Plata, Sevilla, 2017, p. 85.
Isaac «Lombard» Baumol de origen judío-polaco, compañero de Alter en el Batallón Edgar André. Fecha y lugar desconocidos. Durante la Segunda Guerra Mundial presumiblemente trabajó para la Orquesta Roja en Bélgica, una red de espionaje soviética. Los nazis le fusilaron en Grenoble (Francia).
lumna Durruti y de cuantos batallones se pudiera retirar de otros sectores de la defensa. Resultaba en extremo urgente cerrar al atacante el camino hacia el Hospital Clínico y el barrio de Argüe- lles, así como evitar la ampliación de su dominio sobre la Ciudad Universitaria en cualquier otra dirección. En un intento por ase- gurar el norte de esta, la recién llegada XI Brigada Internacional fue llevada precipitadamente a primera línea. El batallón Edgar André, en el que estaba Alter Szerman, se pegó al terreno y a las construcciones en la zona del Palacete de la Moncloa, mientras que el Comuna de París se atrincheraba en la Facultad de Filoso- fía y Letras y en los pabellones que formaban Medicina.
Los combates en la Ciudad Universitaria resultaron de una du- reza extrema, pero tras el primer avance franquista en su interior, las líneas ya no volvieron a sufrir cambios apreciables, lo que pone
de relieve la furia y la determinación con la que ambas fuerzas de- fendieron sus posiciones en los sucesivos ataques y contraataques que se sucedieron hasta el 23 de noviembre. Ese día, agotado el inicial empuje ofensivo de sus columnas, el mando sublevado tuvo que darse por vencido y suspender el ataque frontal a Madrid.
Esta victoria defensiva —importantísima pero temporal, que habían alcanzado contra todo pronóstico el mando, las fuerzas y el pueblo implicados en la defensa de Madrid— permitió el relevo
Alter Szerman con el Batallón Edgar André de la XI BI en Madrid. Probable- mente en noviembre de 1936.
de la XI BI de sus posiciones. En aquel momento de disminución momentánea de la tensión, el grupo judío confraternizaba con el resto de combatientes internacionales y españoles, porque la lucha ya había convertido a los supervivientes en camaradas de por vida. De estos días, en el álbum de Alter Szerman aparecen dos fotos de Hans Beimler, el diputado del Parlamento alemán y miembro de partido comunista de Alemania (KPD) que estaba en el Batallón Thälmann, también de la XI Brigada Internacional.
Hans Beimler moriría poco después, el 1 de diciembre, junto con el comisario político del batallón, Louis Schuster26. Parecía que la lucha se cobrara diariamente la vida de los más apreciados.
La misma motivación política y moral que impulsaba al bri- gadista-voluntario frecuentemente puso también en evidencia un conflicto interior entre sus convicciones antimilitaristas y la
26 Cuyo verdadero nombre era Franz VEHLOW.
Hans Beimler, caído en el frente de Madrid el 1 de diciembre de 1936. Estas dos imágenes inéditas son de una singular importancia porque muestran el cadáver de Beimler todavía en una camilla. Presumiblemente se trata del mismo día de su muerte.
necesidad de empuñar las armas dentro de una organización mi- litarizada para enfrentar el fascismo. Esa contradicción interna también existió en Alter y sus compañeros, igual que en muchos españoles que lucharon en las Brigadas Internacionales y las mili- cias creadas para defender la República. Entre estos combatien- tes forzados por las circunstancias, era común percibir al Ejér- cito, su disciplina y jerarquía como elementos indisolublemente ligados al viejo régimen monárquico y represivo, pero como de- cía el novelista inglés Samuel Butler: «Basta el instante de un cerrar de ojos para hacer de un hombre pacífico un guerrero»27.
27 Samuel BUTLER (1835-1902).
De hecho, la inminente amenaza de perder Madrid frente a las tropas de Franco no dejaba lugar ni tiempo para grandes dudas.
En los parapetos acribillados, las mentes y las doctrinas políticas de los distintos partidos obreros y republicanos evolucionaban rapidísimamente. «¡No pasarán!» no era solo una consigna: fue la actitud mayoritariamente asumida en Madrid.
Dos voluntarios judío-polacos de Amberes: Leib «Léon» Reiss y Abraham Scha- pira. Posiblemente en Madrid. Fecha desconocida.