entrepaño meridional del absidiolo SW, cuyo relleno estaba intacto por estar sellado. También el interior del mausoleo y, en particular, sus ente- rramientos, fueron sometidos a un profundo proceso de expolio y, en ocasiones, de destrucción. Todo ello explica por qué carecemos de con- textos estratigráficos precisos que contribuyan a la datación del mauso- leo y sus inhumaciones, y a la de sepultura anexa al absidiolo NE.
ALTERACIONES EN LA ESTRATIFICACIÓN ARQUEOLÓGICA ASOCIADA AL MAUSOLEO
(fig. 1)
En relación con la estratificación vinculada al mausoleo, cabe distin- guir entre el depósito arqueológico de su interior y el exterior asociado al mismo. Con el devenir del tiempo, los enterramientos de las tres formae del interior del mausoleo y de la fosa de inhumación del absidiolo NE fue- ron saqueados, lo que determinó el expolio de sus contenidos y de las losas que debían sellar las primeras; posteriormente, las excavaciones en 1935 de C. de Mergelina debieron comportar la eliminación de la estra- tificación original de carácter residual de dichas tumbas, en caso de que todavía la hubiese. Más tarde, posiblemente con ocasión de la puesta en valor del monumento, en 1956 o años más tarde, dichas formae y fosa fueron colmatadas con escombros mezclados con tierra y materiales pro- cedentes de las antedichas rebuscas. De tal suerte, los materiales docu- mentados en la excavación de 1996 del interior del mausoleo aparecieron totalmente descontextualizados, y estaban constituidos por muy esca- sos fragmentos cerámicos de época romana, mezclados con otros de cro- nología posterior y restos óseos humanos y animales.
También es preciso determinar qué grado de alteración presenta la estratificación exterior asociada al mausoleo. Al respecto, conviene reseñar, ante todo, que la topografía de la zona ha sido profundamen- te alterada. Sin duda, fue a partir de los inicios del siglo XX y, en con- creto, desde el comienzo, en marzo de 1905, de los trabajos de cons- trucción del ferrocarril de vía estrecha entre Jumilla y Cieza, cuando el depósito arqueológico vinculado al mausoleo comenzó a ser destruido de forma sistemática, de manera que al inicio de nuestras excavaciones de 1995 sólo restaba, parcialmente intacto, frente al testero y los entre- paños oriental y meridional de ambos absidiolos.
Las obras pertinentes para la ejecución de la referida línea férrea comportaron la eliminación del depósito arqueológico asociado a los flancos NE-N-NW-O del mausoleo. La construcción del tramo de vía entre
la estación de Jumilla y la estación de la Cañada entre marzo de 1905 y 19081 comportó, de conformidad a los sistemas de ingeniería utilizados para el tendido de este tipo de infraestructuras, la ejecución de una trin- chera en la cual verter un relleno de arena arcillosa sobre el que asentaba el balasto de la vía, integrado por una gruesa capa de gravas de ca. 0,40 m de altura;2las vías se dispusieron a tan sólo 1,6 m del absidiolo NE, por lo cual es evidente que tales labores comportaron la destrucción del depósi- to arqueológico que lindaba con el perímetro N y NE del mausoleo (fig. 2;
lám. 1). Asimismo, el referido proyecto previó la construcción, a 377 m de la estación de Jumilla en dirección a Cieza, de una tajea cubierta de 0,50 m de luz para el riego y el desagüe, hacia el sur de las aguas procedentes del piedemonte del cerro del Castillo. En el transcurso de la campaña de 1999, hemos podido comprobar que dicha tajea se construyó a cielo abierto, adosada al cimiento de la fachada posterior del mausoleo, lo cual acarreó la construcción previa de otra profunda trinchera en esta zona y el consi- guiente desfonde del terreno que circundaba el mausoleo por el NW hasta el propio nivel de cimentación (fig. 3; lám. 2); ello ha podido constatarse en el transcurso de la excavación, en el evidente buzamiento hacia el SW del estrato de tierra y gravas sobre el que se replanteó el edificio.
1 Milán Orgilés, 1992, 63 y 344.
2 ibidem, 131.
Lam. 1
Lam. 2 Fig. 3
Fig. 1
Con posterioridad, aunque en un momento no precisable anterior a 1953, el mausoleo quedó incluido parcialmente en los límites de una finca donde se ubicó una fábrica dedicada al tratamiento y manufactu- ración del esparto. Quizá hacia 1952 –o años antes,– y para la demar- cación del linde septentrional de la propiedad respecto a la línea férrea, el dueño de la instalación espartera levantó un cerco –integrado por cimientos construidos en zanjas rellenas con piedras y mortero de cal, zócalos de mampostería trabada con mortero de cal y alzados de ladri- llo–, que apoyó directamente en la fábrica del mausoleo, quedando su absidiolo NE y el ángulo N del cuerpo central al exterior de la finca (lám.
3-4). Según hemos constatado en la campaña de 1999, la ejecución de la trinchera de cimentación de este cercado destruyó los contextos estratigráficos adyacentes al mausoleo, en concreto, a la fachada pos- terior –donde cegó el desagüe de la tajea del ferrocarril construida entre 1905 y 1908– (lám. 5), y al entrepaño oriental del absidiolo NE del mausoleo, provocando el arrasamiento casi total de una sepultura de mampostería adosada a dicho lienzo murario (lám. 6).
También en relación con el acondicionamiento de los terrenos de la mencionada fábrica de esparto, no mucho antes de 1953 se realizaron importantes remociones de tierra al objeto de rebajar la cota del terre- no adyacente a los entrepaños suroccidental y occidental del absidiolo SW, lo que produjo, en opinión de J. Tamés, arquitecto-ayudante de la Zona 7ª de la Comisaría General del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico, la destrucción de la estratificación asociada a la cimentación de dicho absidiolo, la cual quedó al descubierto (lám. 7);3sin embargo,
3 1953-IX-25, Madrid, J. Tamés (Arquitecto-Ayudante de la Zona 7ª de la Comisaría General del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico), Informe sobre obras efectuadas en el Casón de Jumilla y Catedral de Murcia.
Monumentos Nacionales. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Secretaría de Estado de Cultura, Gabinete Archivo Central, c/ 88617.
Lam. 3
Lam. 5
Lam. 7 Lam. 4
Lam. 6
en la campaña de 1999 pudimos comprobar, primero, que en realidad dicha zona ya debía haber sido alterada con ocasión de la reparación del entrepaño W del absidiolo SW, acaecida hacia 1905-1908 o muy poco después, y, segundo, que el depósito arqueológico adosado al entrepaño SW de dicho absidiolo estaba destruido por una fosa de inhumación con dos cadáveres humanos, datable hacia los siglos XVII o XVIII en razón del material cerámico de su relleno, de compleja inter- pretación sin el apoyo de fuente documental alguna, por cuanto se pre- figura como un enterramiento doble totalmente inusual para la fecha.
Finalmente, dado que el mausoleo era Monumento Histórico-Artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional desde 1931, todas estas agre- siones determinaron que, tras el preceptivo informe de Tamés, y a pro- puesta de la referida Comisaría, el 15 de noviembre de 1954 se aprobase un proyecto de consolidación y acondicionamiento del mausoleo.4
Las obras, que fueron ejecutadas entre 1956 y 1957, consistieron en la demolición de los antedichos cercos de mampostería y ladrillo apo- yados en el edificio y en la delimitación de un pequeño entorno, para que aislase el monumento del resto de la fábrica, asegurando así su protección. El cerramiento de esta reducida área estaba constituido, al N, por un murete bajo de mampostería y una verja sencilla de hierro que permitiese la visión desde el exterior, aunque, debido a la cercanía de la vía férrea, tanto el pretil de obra como la reja fueron nuevamente apoyados en la fábrica del mausoleo, en concreto en los entrepaños E Lam. 8
4 1954-X-8, Madrid, J. Tamés (Arquitecto- Ayudante de la Zona 7ª de la Comisaría General del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico), Propuesta de obras de consolidación y acondicionamiento en el “Casón” de Jumilla (Murcia).
Monumento Nacional. Expediente sobre obras urgentes en el “Casón” de Jumilla (Murcia), Monumento Nacional, impor- tante, 10.000’00 pesatas. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Secretaría de Estado de Cultura, Gabinete Archivo Central, c/ 87399.
y NW del absidiolo NE (lám. 8). Al E, S y W estaba formado por un muro más alto, también de mampostería, rematado con puntiagudas espi- gas de hierro. El espacio comprendido entre el edificio y los cimientos de los nuevos muros perimetrales fue colmatado por diversos rellenos de nivelación (fig. 4; láms. 9-10), que generaron un nuevo plano de cir- culación dispuesto a la misma cota que la vía férrea y a, aproximada- mente, unos 0,50 m por encima del nivel de acceso originario al mau- soleo. A ambos lados del testero, vecino al entrepaño occidental del absidiolo SW y cerca de la fachada posterior, se plantó un total de cuatro cipreses. Estas obras para la salvaguardia del mausoleo per- sistían al iniciar nuestras excavaciones en 1995, estando el reducido espacio que circundaba el mausoleo cubierto de vegetación incontro- lada.
ALTERACIONES EN LA ESTRATIFICACIÓN VERTICAL DEL MAUSOLEO
El examen de los alzados del mausoleo y el estudio de la docu- mentación fotográfica antigua permiten establecer la existencia de procesos de colapso y refacción, que afectaron la estratificación de su fábrica. De una parte, las estructuras murarias y los revestimientos de Fig. 4
Lam. 10 Lam. 9
las cubiertas originales del edificio experimentaron procesos de ruina parcial en puntos muy concretos y, de otra, obras de reparación de dichos daños y desperfectos. Con todo eso, subsiste buena parte del monumento original debido en gran medida a su esmerada estereoto- mía, a la calidad de los materiales y morteros, y a su más que probable reutilización a través del tiempo.
Los referidos deterioros afectan en diverso grado a los alzados de los muros no portantes del cuerpo central y absidiolos, a los revocos internos y externos y a los revestimientos aislantes de las cubiertas.
Con los datos disponibles es imposible determinar con exactitud el momento preciso en que acaecieron tales daños, que sin duda hay que ligar al uso del edificio y, sobre todo, al incesante proceso de ruina aca- ecido tras su abandono. En cualquier caso, la antedicha documentación gráfica acredita su malogrado estado de conservación en los albores del siglo XX.
No obstante, es notorio que en las primeras décadas del siglo XX el mausoleo servía de depósito para aperos de labranza, motivo por el cual debió ser acometida su reparación, posiblemente entre 1905-1908 o pocos años después. En efecto, contemporáneamente a la construc- ción adosada al cimiento de la fachada posterior de una tajea de desa- güe del ferrocarril Jumilla-Cieza, realizada entre los referidos años, el edificio fue íntegramente reparado, al menos en su exterior. Se recons- truyeron los entrepaños derruidos de las fachadas de cabecera de los pies y de los absidiolos, y se repararon con mortero de cal las roturas de las cubiertas; del mismo modo, se modificó sustancialmente la mor- fología del testero, cerrándose su vano con un tabique en el que se dis- puso una pequeña puerta de madera.
Con ocasión de su puesta en valor, el mausoleo fue sometido a un nuevo proceso de reparación hacia 1956-1957 (uide supra). Entonces se eliminó el antedicho tabique y puerta lígnea, y fue configurado un acce- so al edificio en forma de vano arcuado, al objeto de lo cual se reintegró con mampuestos el vértice del relleno de mampostería, dispuesto entre el trasdós del arco del vano de acceso originario, y el intradós del arco frontal de la bóveda de cañón; asimismo, allí donde fue necesario, se lla- gueó a vitela las juntas de los mampuestos de los paramentos, y se revocó con mortero rico en arena el trasdós de los arcos de acceso a ambos absidiolos.
ENSAYO DE SISTEMATIZACIÓN CRONO-ESTRATIGRÁFICA
La información obtenida en el transcurso de la excavación del interior y del área perimetral del mausoleo, el análisis de la estratificación de los alzados de su fábrica y el reexamen de la documentación aportada en los trabajos de M. González Simancas y C. de Mergelina, permiten establecer una sistematización crono-estra- tigráfica para la construcción y uso del mausoleo, así como para sus procesos de colapso y refacción. Dicha seriación es como sigue:
Fase I. Construcción del mausoleo. Aunque carecemos de contextos arqueológicos directamente vincula- dos al edificio que proporcionen información cronológica respecto a esta fase, el contexto de la unidad topo- gráfico-arqueológica a que se adscribe, los parangones tipológico-arquitectónicos, y las tipologías técnicas y los sistemas de construcción, concluyen una fechación tardía hacia finales del siglo III o el IV.
Fase II. Posible desarrollo de una necrópolis de inhumación, en la actualidad casi arrasada en su totalidad, en derredor del mausoleo. Sólo restaría de la misma una tumba, construida de mampostería y revocada en el interior con mortero de cal y arena, cuya cabecera está encajada en el ángulo recto formado por el extremo SE del muro portante nororiental y el entrepaño oriental del absidiolo NE, así como los restos de otra hipotética tumba, seguramente de morfología similar, embutida en la esquina formada entre el extremo NW del mencio- nado muro portante y el entrepaño septentrional del referido absidiolo. No poseemos indicio cronológico alguno para dichas tumbas, que, construidas con posterioridad al mausoleo, han de fecharse en época tar- dorromana, acaso en el devenir del siglo IV.
Fase III. Realización de una fosa cuasi circular, que rompió parcialmente la cimentación del entrepaño suroccidental del absidiolo SW, destinada al enterramiento, posiblemente clandestino, de dos cadáveres humanos. La cerámica del relleno sellado de dicha fosa acredita una cronología, para esta fase, comprendi- da entre los siglos XVII y XVIII.
Fase IV. Desmontes de tierras vinculados con la construcción del balasto de la vía de la línea de ferrocarril Jumilla-Cieza junto al absidiolo NE, y construcción a cielo abierto de una tajea de riego y desagüe como parte inte- grante de la infraestructura de la referida línea férrea; construcción del estribo SE de dicha tajea adosado al cimiento de la fachada posterior del mausoleo. La construcción del tramo del ferrocarril, entre la Estación de Jumilla y la Estación de la Cañada, se ejecutó entre 1905 y 1908.
Fase V. Reparación de cubiertas y alzados semiarruinados de los entrepaños de los absidiolos, de los machos del testero y del paño de la fachada posterior del mausoleo. Construcción de un tabique con puerta de madera en el interior del vano de acceso al interior del edificio. Dado que éste se utilizaba como lugar para almacenaje de herramientas de labranza, y que el paramento de aquél último apoya sobre el estibo SE de la tajea construida ca. 1905-1908, es de suponer que dichas reparaciones –ejecutadas con igual tipo de mate- riales y de técnica constructiva– acaecieron de forma contemporánea a la de la tajea o muy poco después.
Fase VI. Excavación del interior del mausoleo, en el año 1935, por De Mergelina. Las tres formae fueron íntegramente vaciadas, no encontrándo- se evidencia arqueológica alguna, a excepción de pequeños restos óseos.
Fase VII. Desmontes de tierra alrededor del entrepaño W del absidiolo SW. Construcción del muro de próximo a la fábrica de esparto de Jordán, que apoya contra la fachada posterior y entrepaño oriental del absidiolo NE; parte del mausoleo quedó fuera de la antedicha propiedad. Estas actuaciones relacionadas con la industria espartera ocasionaron un primer informe, en 1953, sobre el estado de conservación del mausoleo, redacta- do por J. Tamés, arquitecto de la Zona 7ª de la Comisaría General del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico; por ello, es de suponer que el antedicho cercado fuese construido poco antes del mencionado año.
Fase VIII. El arquitecto anterior redactó, en 1954, un primer proyec- to de puesta en valor del mausoleo, en el cual se contemplaba la deli- mitación de un entorno de protección y su correspondiente vallado;
éste fue encastrado en los paramentos del absidiolo NE. Se elevó el nivel de circulación mediante rellenos de escombros y tierra en el entor- no occidental, meridional y oriental del edificio. Asimismo, el proyecto preveía una segunda reparación del mausoleo, de menos calado que la primera, consistente en la supresión del tabique que en la fase V había cegado la luz del vano de acceso, en el diseño de un nuevo acceso arcuado mediante la reintegración de las piedras perdidas del relleno originario de mampostería, dispuesto entre el intradós del arco frontal de la bóveda de cañón y el trasdós del arco del vano de acceso origina- rio, y en la ejecución de llagueados a vitela en el exterior de los para- mentos. El proyecto debió ejecutarse entre los años 1955 y 1956.
Fase IX. Consolidación de algunas de las partes del mausoleo más dañadas y expuestas a un mayor deterioro químico y antrópico. Para esto se procedió a la limpieza (química y mecánica), desalado y enga- sado de los revestimientos de mortero de las tres formae, recurriendo al mismo procedimiento en algunas zonas de los revestimientos de mortero hidrófugo de las cubiertas. Dicha intervención fue realizada en noviembre de 1996 por la Soc. Coop. Arcorest.
Podría establecerse otra fase en que habría acaecido el colapso y ruina parcial de los alzados del testero, fachada posterior y algunas
ELCASÓN DEJUMILLA(MURCIA) 114
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AASSEEA A
CCTTIIVVIIDDAADDC C
RROONNOOLLOOGGÍÍAA RREELLAATTIIVVAA I Construcción del mausoleo fines del siglo III-siglo IVII Desarrollo de la necrópolis de
inhumación siglos IV-V
III Enterramiento clandestino
adosado al absidiolo SW siglos XVII-XVIII
IV
Construcción de una tajea adosada a la fachada posterior del mausoleo y del balasto de la vía férrea Jumilla-Cieza
1905-1908
V Primera reparación del
mausoleo entre 1905-1908 y 1935
VI Excavación del interior del
mausoleo por C. de Mergelina 1935
VII Puesta en valor y segunda
reparación del mausoleo 1956-1957
VIII
Excavación arqueológica del perímetro exterior del mausoleo; reexcavación del interior
1995-1999
Fig. 5
porciones de los entrepaños de los absidiolos; cabría ubicar la crono- logía relativa de dicho proceso de semirruina entre las fases II y III, o bien entre las fases III y IV, y, en todo caso, con anterioridad a ca. 1905, cuando González Simancas fotografió el mausoleo. Con anterioridad a esta fase, podría fijarse otra de larga duración, que comprendería el normal y progresivo deterioro de la estructura arquitectónica; dichos fenómenos deben atribuirse a la acción de los agentes atmosféricos –que generarían, entre otros, la pérdida gradual de los enlucidos y sus agramilados y jalbegas–, y a la actividad antrópica, a cuya acción ha de vincularse el expolio de las verdugadas de ladrillo, que enrasaban los paramentos, y de las roscas de ladrillo de los arcos de los vanos de acceso al mausoleo y a los absidiolos.
También en un momento impreciso deben situarse los expolios y ciertas destrucciones antrópicas causadas en el mausoleo, así como hipotéticas reparaciones de pequeña envergadura que, en la actuali- dad, son imposibles de detectar. Aunque ignoramos cuántos saqueos pudo sufrir en el devenir de los siglos, sin duda el que más afectó a la estructura del edificio fue aquel que comportó la ruina de parte de los muretes de mampostería en forma de T invertida, destinados a la con- figuración de las formae subterráneas, la abertura de un gran orificio en el cimiento NE del cuerpo central del edificio y una gran cata, perfecta- mente regular, en el estrato natural de limos y gravas sobre el que se fundamenta. En cualquier caso, tales destrozos son anteriores a la excavación realizada en 1935 por De Mergelina, dado que son bien per- ceptibles en la documentación fotográfica obtenida en el transcurso de la misma.5
5 Mergelina y Luna, 1942-1943, en partic- ular lám. VIII.
En las siguientes páginas abordamos el análisis y descripción de los alzados del sepulcro, prescindiendo de los aparejos y revocos modernos con que se repararon las lesiones acaecidas con el tiem- po en su estructura –las cuales serán objeto de atención en otro capítulo (uide infra ——). En esencia, el sepulcro de Jumilla tiene una orientación E/SE-W/NW, y su magnitud total es de ca. 7,54 m de anchura por ca. 4,62 m de longitud. Se trata de una edificación de cuidada estereotomía, en particular en lo concerniente a su modula- ción, a su buen replanteo inicial y a la elección de rocas de gran dureza y empleo de morteros de cal perfectamente dosificados y mezclados, todo lo cual le confirió un equilibrio y resistencia que han evitado su colapso. En su construcción se recurrió a paramentos de mampostería ordinaria, sin duda guarnecida con mortero de cal –prácticamente perdido–, que la disimulaba e impermeabilizaba. El sepulcro está integrado por un cuerpo central, cubierto mediante una bóveda de cañón, flanqueado por sendos absidiolos techados mediante bóvedas de cuarto de esfera rebajadas. En el interior del potente cimiento del cuerpo central, se disponen tres formae para enterramientos de inhumación (figs. 1-2). La fábrica es sólida, care- ce de organicidad y, aunque en su estado actual manifiesta un carác- ter tosco y poco refinado, el edificio debía mostrar un aspecto bien diferente, debido al probable agramilado de los paramentos y otros acabados que describiremos. A efectos prácticos y al objeto de posi- bilitar el ensayo analítico-estructural de la construcción, desglosare-