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ETNOGRAFÍA EN EL MUSEO DE ALBACETE

Por Pascual CLEMENTE LÓPEZ Museo de Albacete y Blanca GAMO PARRAS1 Museo de Albacete Instituto de Estudios Albacetenses “Don Juan Manuel”

Sin duda una de las facetas por las que destacó Carmina Useros Cortés (Albacete, 24/2/1928 –23/3/2017) fue su preocupación por la memoria de la tradición. Por ella realizó el recetario de cocina tradicional, por ella se dedicó a la búsqueda de la artesanía perdida, y en definitiva, por ella tuvo un afán especial por conocer, documentar, investigar, adquirir y preservar los humildes (o no tanto) barros de la alfarería popular de agua y de fuego. Primero la cerámica propia, la de los alfares de la provincia de Al- bacete (Chinchilla de Montearagón, Peñas de San Pedro, Pozuelo, Hellín, Higueruela, Carcelén, La Roda, Tobarra, Villarrobledo, etc.) para con espíritu universalista ampliar después la colección a otros horizontes.

Fruto de esta labor es el Museo de Cerámica Nacional de Chinchilla de Montearagón2 que se enfrenta en la actualidad a nuevos retos tras la desaparición de su creadora y mentora.

Mientras le fue posible Carmina nos visitó y participó de manera asidua en los distintos eventos ce- lebrados en el Museo de Albacete. Desde estas páginas queremos contribuir con este homenaje a su figura hablando de un tema seguramente querido por ella, como son las colecciones etnográficas del Museo de Albacete.

1.- MUSEOS Y ETNOGRAFÍA. A MODO DE INTRODUCCIÓN

Durante el siglo XIX tuvieron lugar profundos cambios que están en la raíz de lo que hoy somos. La progresiva —y a veces violenta democratización— (de la riqueza, de las instituciones o del pensamiento) permitió a grupos más amplios de la sociedad el acceso a la cultura, y propició el surgimiento de los museos como fruto de la preocupación por la pérdida de bienes3, pero también como manifestación y conciencia de la propia identidad cultural.

La creación de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de la provincia de Albacete será la que permita la formación del primer museo que se establecerá en la segunda planta del Palacio de la Diputación Provincial de Albacete. Esta instalación tuvo una vida corta pero fue el germen del actual Museo de Albacete4.

1 Técnicos del Museo de Albacete: [email protected]; [email protected]. Las imágenes que se incluyen en el texto pertenecen al archivo del Museo de Albacete.

2 También conocido con el nombre de Museo de Cerámica “La Peñuela”. Así aparece en el Directorio de Museos y Colecciones de España del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.http://directoriomuseos.mcu.es/dirmuseos/mostrarDetalleMu- seo.do?tipoDeBusqueda=avanzada&tipoCentroMuseo=on&tipoCentroCol=on&validado=on&ccaa=8&provincia=2&muni cipio=2029&orderBy=nom&orderType=asc&pag=1&idMuseo=31 [Consulta 12 de febrero de 2018]. En cambio, en el portal de Turismo de Castilla-La Mancha se recoge como Museo de Cerámica Nacional http://www.turismocastillalamancha.es/

patrimonio/museo-de-ceramica-nacional-661/descripcion/. [Consulta 12 de febrero de 2018].

3 Tras los conflictos bélicos con que se inició el siglo y los procesos desamortizadores de Mendizábal y Madoz.

4 El libro de actas refleja sesiones de la Comisión Provincial de Monumentos desde el 20 de septiembre de 1876 hasta el 28 de septiembre de 1887; sin embargo el museo no se pudo instalar antes de 1880, fecha de terminación del Palacio de la Diputa- ción, y en 1891, ésta institución ya lo había abandonado y dejado sin apenas recursos para su sostenimiento. Para un resumen reciente sobre la historia del Museo de Albacete vid. Sanz Gamo y Gamo Parras 2017 y para una descripción más pormenori- zada de los primeros años vid. Gamo Parras 2016.

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El museo del siglo XIX así como su sucesor, —que estuvo abierto entre 1927 y el inicio de la guerra civil y fue instalado también en la segunda planta del palacio5—, no tuvo demasiado en cuenta a la etnogra- fía en la formación y exhibición de sus colecciones. Tampoco tendría cabida en el tercer establecimiento, el museo inaugurado en 1943 que se encontraba en la planta baja del palacio de la Diputación6, aunque desde los primeros tiempos hubo piezas de carácter etnográfico en los fondos del museo.

Nuestro caso no es una excepción. Como ha sido bien explicado por otros investigadores (Romero de Tejada 1995) en España siempre se privilegiaron los Museos de Bellas Artes (su germen son los procesos desamortizadores), a los que se unió pronto la Arqueología (desde la creación de las Comisiones Provincia- les en 1844 y sobre todo del Museo Arqueológico Nacional en 1867); sin embargo hubo que esperar a 1934 para que se crease un museo nacional dedicado al patrimonio etnográfico hispano, el Museo del Pueblo Español que solamente estuvo abierto al público unos meses entre los años 1971 y 1973 y cuyas colecciones se conservan, estudian y exhiben hoy en el Museo del Traje (creado en 2004), cuyo segundo nombre es, por cierto, Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico (CIPE).

En los años del último franquismo y dentro del II Plan de Desarrollo (1968-1971) se potenciará la creación de museos “de artes y costumbres populares”, en parte porque el modo de vida tradicional rural estaba desapareciendo de manera acelerada con el éxodo a las ciudades, la mecanización del campo, la industrialización, etc., y en parte porque exhibir objetos del pasado rural tenía una innegable rentabilidad turística (Fernández de Paz 1997, 112).

Pero será con la España autonómica cuando el interés por la identificación de lo propio lleve a una multiplicación de centros que en la mayoría de los casos son iguales a esos proyectos de museos de artes y costumbres populares del tardofranquismo7. Formando parte de un volumen dedicado al patrimonio etno- gráfico de las diferentes comunidades autónomas, en 1995 se hacía el siguiente diagnóstico de la situación de la etnología en Castilla-La Mancha con respecto a museos y colecciones:

Según la definición de Museo recogido en la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Es-pañol, no existe ningún centro destinado a este tipo de patrimonio en Castilla-La Mancha que pueda ser considerado como tal. Existen únicamente en los distintos museos provinciales las correspondientes secciones de etnología, la mayoría instaladas en almacenes, en el mejor de los casos. Esta situación existe también en todos aquellos “Museos” locales sobre costumbres o artesanías populares de cada zona, que en realidad son únicamente colecciones reunidas en un gran número de casos sin un criterio científico mínimo que les permita tener un interés más allá de la simple acumulación de objetos.(Carrobles y Palomero 1995, 132)

Han pasado más de veinte años de esta reflexión, pero desgraciadamente la realidad mostrada enton- ces sigue siendo bastante actual. Es cierto que ha habido avances, entre ellos destaca por su singularidad el montaje de la exposición permanente del Museo de Guadalajara (del año 2007) en el que las piezas de etnografía se sitúan al mismo nivel que las arqueológicas o las de bellas artes y artes decorativas, con las que comparten vitrinas en un montaje con el significativo (y etnológico) nombre de Tránsitos8, pero es mucho lo que aún queda por hacer aun cuando la vida tradicional haya desaparecido y sus protagonistas también lo estén haciendo.

2. – DE UNA POSIBILIDAD REAL A UNA REALIDAD. EL NUEVO EDIFICIO DEL MUSEO DE ALBACETE

El Museo Arqueológico provincial de Albacete, el inaugurado en 1943, dio paso al Museo de Albace- te tras un largo proceso que se puede resumir en varios acontecimientos clave:

5 Conocido como Museo de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos.

6 En estos años se llamó Museo Arqueológico Provincial de Albacete.

7 Para un análisis en profundidad vid. Fernández de Paz 2015.

8 Sobre el montaje de Tránsitos vid. Crespo, Aguado y Cuadrado, 2007-2008, es especial 128 y ss.

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65 Decreto 2021/63 de 11 de julio (Boletín Oficial del Estado (BOE), nº 191 de 10 de agosto de 1963) por el que el Museo era reconocido como tal por el Estado y se incorporaba al régimen de Museos Provinciales dependientes de la Dirección General de Bellas Artes con la cesión de todo el fondo, es decir, los bienes ya existentes y los que ingresasen en el futuro. Seguía siendo sufragado por la Diputación que debía hacerse cargo de su mantenimiento y del sueldo de la dirección hasta que se cubriese la plaza por un funcionario del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos (este era el nombre que recibían entonces los profesionales de los museos), lo que sucedió en 1967, cuando Samuel de los Santos tomó posesión como director del museo.

Orden 14075 de 27 de mayo de 1975 (BOE, nº 137 de 2 de julio de 1975) por la que el Museo pasaba a ser de titularidad del Estado y se incorporaba al Patronato Nacional de Museos, como consecuencia de la solicitud realizada por la Diputación en 1972. A partir de este momento la Diputación seguiría realizando una aportación económica anual para el sostenimiento del museo y mantendría a cuatro empleados en el centro.

Real Decreto 3296/83, de 5 de octubre (BOE, nº 8 de 10 de enero de 1984 y Diario Oficial de Castilla- la Mancha (DOCM), nº 4 de 29 de enero de 1985), por el que el Ministerio transfería la gestión de archivos, bibliotecas y museos a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Desde entonces es el gobierno de la comunidad autónoma el que se hace cargo del mantenimiento y de la plantilla del Museo de Albacete.

Son veinte años en los que no solamente hubo un cambio de titularidad, gestión y nombre, también se construyó el edificio actual9 que permitía nuevos planteamientos museológicos y museográficos. Y vein- te años en los que, como ya se ha visto, había preocupación e interés por recuperar ese pasado en vías de desaparición.

Desde el primer momento el director del museo tuvo clara la necesidad de que una parte se dedicase a la etnología10. Las memorias anuales del centro reflejan ese interés que se fija en tres focos: documenta- ción, acopio de bienes y proyecto expositivo11.

Así en el año 1968 al hablar del edifico proyectado se indica cual va a ser el espacio dedicado “[…]

Museo Etnológico y de Artes y Costumbres populares, compuesto por un único espacio dentro de un solo nivel, modelado por un patio central, tratando de conseguir un ambiente típico de la región. Unos muros quebrados lo incorporan en diverso grado al gran jardín-exposición exterior[…]” (Memoria de 1968, p. 6).

Este mismo texto con ligeras variantes será el que se encuentra en la memoria general del Proyecto de terminación de Museo Arqueológico, Etnológico y Bellas Artes de Albacete presentada por los arquitectos al Ministerio en 1974 (p. 2) y de nuevo en 1981 (p. 2)12 (Figura 1).

9 Ubicado en el parque de Abelardo Sánchez de la capital, es un proyecto del año 1968 de los arquitectos Escario, Vidal y Vives (Arnau 2010, 140). Su inauguración tuvo lugar el 10 de noviembre de 1978, aunque la zona prevista para etnología no llego a concluirse hasta 1985. Finalmente este espacio fue destinado a sala de exposiciones temporales.

10 “El año 1968 fué (sic) sumamente importante para la vida del Museo: en él se decide la construcción del nuevo edificio por el Ministerio de Educación y Ciencia sobre terrenos cedidos por el Excmo. Ayuntamiento y con planos del entonces arquitecto de la Excma. Diputación, D. Antonio Escario. La construcción habría de albergar dignamente las tres secciones del Museo:

Arqueología, Bellas Artes y Etnología, más los imprescindibles servicios complementarios de Biblioteca, Salón de Actos, Sala de Exposiciones temporales, Gabinete Numismático, Laboratorios, Talleres de Restauración, depósitos de reserva para cada una de las secciones, etc.” (Santos 1984, 8).

11 Las Memorias del museo se conservan en el archivo del Museo de Albacete.

12 Las memorias del proyecto se custodian en el archivo del Museo de Albacete y en ambas el texto es el siguiente: Zona de Museo Etnológico. Compuesto por un único espacio a un solo nivel. Está modelado por un patio central ajardinado y un claustro, tratando de conseguir un ambiente típico de la región. Dispone así mismo de un cerramiento exterior. Al párrafo se añade un comentario final en 1981: Esta es la zona de terminación en este proyecto.

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Figura 1. De arriba abajo y de izquierda a derecha. Plano del proyecto para la sala de Etnología (1981).

Detalle del espacio de Etnología, dibujo de Antonio Escario. Zona de Etnología en construcción. Sala terminada y destinada a exposiciones temporales.

En la memoria del siguiente año de 1969 y en el apartado dedicado a próximos proyectos se añade:

Con vistas a la instalación del nuevo Museo, proyectamos realizar durante los años 1970 y 1971 una intensa campaña de localización, recogida y adquisición de objetos de interés histórico, artístico y etnológico, para montar las nuevas secciones de que aquel constara.

Teniendo en cuenta la importancia que tuvieron las industrias de fabricación de alfombras y tejidos –en Alcaraz, Chinchilla, Letur, Lietor, S. Pedro-, de alfarería –en Chinchilla y Villarrobledo-, de cuchillería –en Albacete- y vinatera –en toda la Mancha-, consideramos que la sección de Etnografía y artes y costumbres populares deben estar ampliamente representadas, mostrándose aquellos telares, tornos, prensas, etc. que han caído ya en desuso desplazados por moderna maquinaria, pero que dieron días de esplendor a la artesanía albacetense. Tenemos ya localizadas algunas de estas piezas, esperando solo disponer de los medios económicos necesarios para su adquisición y traslado a nuestros almace- nes. (Memoria, p. 16)

En 1970 se da un nuevo paso pues se pretende solicitar la colaboración de la sociedad con una fór- mula ya ensayada en el pasado para las colecciones arqueológicas y que había dado algunos resultados.

Para formar la Sección de Etnología y Artes y Costumbres populares hemos iniciado ya una labor previa de información a Alcaldes, Maestros y Sacerdotes, especialmente. Se pretende con ello hacerles saber qué objetos pueden tener cabida en esta futura sección del Museo de Albacete y hasta qué punto es interesante su colaboración.

A tal fin se distribuirá una lista comprensiva de los diversos útiles, objetos de adorno, ajuar do- méstico, maquinaria antigua para industrias de tipo artesano etc., etc., que consideramos deben reco- gerse para su exhibición en las salas de Etnología y Artes y Costumbres populares; esta lista ha sido ya redactada y entregada al Sr. Presidente de la Diputación quien la remitirá a las autoridades locales recabando su colaboración en esta campaña de recogida de objetos.(Memoria, pp. 13 y14)

LIBRO HOMENAJE ACARMINA USEROS CORTÉS

Figura 1.

En la memoria del siguiente año de 1969 y en el apartado dedicado a próximos proyectos se añade:

Con vistas a la instalación del nuevo Museo, proyectamos realizar durante los años 1970 y 1971 una intensa campaña de localización, recogida y adquisición de objetos de interés histórico, artístico y etnológico, para montar las nuevas secciones de que aquel constara.

Teniendo en cuenta la importancia que tuvieron las industrias de fabricación de alfombras y tejidos –en Alcaraz, Chinchilla, Letur, Lietor, S.

Pedro-, de alfarería –en Chinchilla y Villarrobledo-, de cuchillería –en Albacete- y vinatera –en toda la Mancha-, consideramos que la sección de Etnografía y artes y costumbres populares deben estar ampliamente representadas, mostrándose aquellos telares, tornos, prensas, etc. que han caído ya en desuso desplazados por moderna maquinaria, pero que dieron días de esplendor a la artesanía albacetense. Tenemos ya localizadas algunas de estas piezas, esperando solo disponer de los medios económicos necesarios para su adquisición y traslado a nuestros almacenes. (Memoria, p. 16)

En 1970 se da un nuevo paso pues se pretende solicitar la colaboración de la sociedad con una fórmula ya ensayada en el pasado para las colecciones arqueológicas y que había dado algunos resultados.

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67 La lista fue entregada al presidente de la diputación D. Antonio Gómez Picazo en el otoño de 197013 y constaba de XVII secciones en las que se incluían los bienes que podían representarlas. Se pretendía tener una visión global de lo que había sido el mundo tradicional con especial énfasis en la vida rural pero sin olvidar otros aspectos relacionados con el pensamiento, la ciencia o la industria.

Y al año siguiente de 1971:

La campaña a que nos referíamos en nuestra memoria anterior destinada a recoger objetos que formen las colecciones del Museo Etnológico han empezado ya a dar su fruto, habiéndose entregado ya en el Museo un antiquísimo telar de mano donado por el ayuntamiento de Lezuza, un traje completo de manchega etc. Igualmente hemos ido adquiriendo las piezas de cerámica popular y de la industria cuchillera albacetense que nos ha sido posible, por considerar que estas secciones han de tener gran interés.

Tenemos también en estudio el montaje en una de las salas del Museo Etnológico de un taller de fabricación de tinajas, industria ya prácticamente inexistente en Villarrobledo, pero que en otro tiempo no muy lejano obtuvo productos de gran calidad y prestigio en los mercados14.

Realizamos también gestiones para conseguir la cesión de un antiguo taller artesano de cuchille- ría, industria que ya en el s. XV tenía importancia no solo en la capital, sino en algunos pueblos de la provincia. (Memoria, pp. X y XI)

La memoria de 1972 recoge nuevas adquisiciones y en el apartado dedicado a proyectos para el año siguiente, hay una intención de realizar personalmente campañas de recogida:

Con este propósito, el de incrementar nuestros fondos, proyectamos realizar una serie de viajes por los distintos pueblos de la provincia para intentar la recogida o adquisición de objetos destinados a la nueva sección de Artes y costumbres populares. El inconveniente mayor con que tropezamos en este empeño es la falta de una subvención o cantidad fija destinada a adquirir aquellos objetos que sus pro- pietarios no estén dispuestos a ceder gratuitamente, pero sí a precios razonables y sin trámites que su- pongan un retraso en el cobro de su importe. Al no disponer de las cantidades necesarias, hemos de ver muchas veces cómo muebles, enseres y objetos de toda índole y de gran interés van a parar a las manos de buhoneros, vendedores ambulantes, agentes de compras de los anticuarios etc. que van despojando rápidamente nuestra provincia de lo más importante y valioso de su patrimonio artístico y folclórico.

Para intentar evitarlo sería de desear que por la Consejería Provincial de Bellas Artes se con- trolase más estrechamente el comercio de antigüedades que ya cuenta con varios establecimientos en nuestra provincia e innumerables agentes que la recorren y expolian. (Memoria, p. 14)

La misma intención se repite en la memoria de 1975:

Siendo aun relativamente escasos los fondos de la Sección de Etnología y Artes y costumbres populares, consideramos sumamente importante la realización de una serie de viajes por nuestra pro- vincia para la adquisición de los escasos vestigios que van quedando como testimonio de la en otro tiempo rica artesanía albacetense. Problema gravísimo es para nosotros la carencia de fondos, ya que las personas que poseen algún objeto de interés casi nunca los ceden desinteresadamente, reclamando el pago de cantidades que no nos es posible abonar.

Percatados del interés que pueden tener estos objetos, los ofrecen en venta a anticuarios, chama- rileros y compradores ambulantes que sin trámites ni dilaciones, compran a bajo precio lo que están seguros de volver a vender con pingües ganancias.(Memoria, pp. 14 y 15)

13 El escrito de remisión tiene fecha de 24 de octubre de 1970. La transcripción completa en anexo I.

14 Se conserva la propuesta que incluía además de tinajas, soportes, carros, mesa y herramientas de tinajero, una colección de fotografías con todo el proceso de fabricación.

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