AUTORIZACIÓN PARA VIAJES/SALIDAS
2.10. EVALUACIÓN
En los días posteriores a la acampada, se les hará entrega a los/as alumnos/as unos cuestionarios para que valores la actividad realizada, para que valoren los conocimientos adquiridos y especifiquen como han visto la zona de acampada, es decir que realicen una Evaluación de la Acampada.
Se supervisarán las fotografías realizadas y se realizará un concurso de fotografías.
También se supervisarán los cuadernos de campo o diarios del alumno.
Con el proceso de evaluación se pretende conseguir:
- Evaluación Inicial de necesidades, recursos y costes de la actividad.
- Evaluación del proceso, reunión de los profesores para analizar el desarrollo del día y planificar el día siguiente.
- Evaluación Final: Cuestionario a los alumnos.
- Autoevaluación por parte del profesorado y del alumnado.
Referencias bibliográficas
- Chinery, M. (1980). Guía práctica ilustrada para Los amantes de la Naturaleza. Editorial. Blume. (Barcelona).
- Fernández, C., M.L. (et al) (1981). La Enseñanza por el entorno ambiental.
Servicio de publicaciones del M.E.C. (Madrid).
- Novo M. (1989). Educación Ambiental. Editorial Anaya (Cádiz).
PLANIFICACIÓN EDUCATIVA
Fernández Olmo, Gabriel 25.955.557-B Maestro
INTRODUCCIÓN
La institución escolar tiene que delegar parte de la autoridad entre todos los miembros que forman parte de ella, promoviendo la participación de todos en la toma de decisiones del proceso educativo, su implicación en el mismo, y asumiendo la parte de responsabilidad que le corresponde a cada uno.
Actividad interna, discurso oficial y discurso real deberán estar en sintonía con la planificación de actividades establecida por el centro respondiendo a las exigencias del curriculum establecido por al Administración Educativa.
PERSONALIZACIÓN EDUCATIVA
Entre los diferentes tipos de organizaciones escolares podemos destacar:
3 Organización tradicional: es centralizada, tiene una compartimentación horizontal y vertical rígida, asigna las funciones de forma cerrada, apenas existe la participación y los sistemas de comunicación son ineficaces.
3 Organización participativa: es descentralizada, se organiza de forma flexible, aplica continuas innovaciones funcionales, fomenta la participación y la comunicación interna es fluida.
Al abordar la organización de una institución educativa deben considerarse una serie de aspectos como la estructura que tiene dicha institución escolar, el ejercicio de
autoridad, el control y las relaciones del centro, y los criterios para elaborar los documentos a corto, medio y largo plazo.
Los documentos que se llevan a cabo en el centro escolar hay que diseñarlos con unos criterios que permitan elaborar los instrumentos de organización y gestión. Para Lovelace (1993), estos criterios son:
3 Los distintos documentos deben estar articulados entre sí, evitando las desconexiones e incongruencias entre ellos.
3 Han de elaborarse en función de la realidad concreta de una escuela, tanto desde el punto de vista de su propia estructura organizativa, como del entorno donde se encuentre ubicada.
3 Deben ser flexibles y ágiles, tanto en su elaboración como en su aplicación.
3 Tienen que representar las distintas opciones adoptadas y consensuadas por todos los miembros que integran el centro.
3 Deben constituir instrumentos útiles de trabajo y no meros documentos de tipo burocrático.
Pero, ¿qué es planificar?, planificar es determinar las metas a largo plazo y luego establecer los planes para alcanzar esas metas; planificar es definir unos objetivos y diseñar los sistemas para conseguirlos; planificar es describir las acciones u operaciones necesarias para alcanzar un fin determinado.
Al hablar de objetivos o de metas hemos de considerar la formulación anticipada de los logros que se pretenden. Por ello debemos diferenciar entre:
Fines o metas generales: suelen definir a la propia organización y establecen su carácter. Casi siempre, están determinados desde fuera de la organización y condicionan su actividad.
Objetivos generales: son metas formuladas por la propia organización, compatibles con los fines y subordinados a ellos. Se reformulan constantemente en base a la actividad de la propia organización.
Objetivos operativos o metas concretas: son una concreción de los objetivos generales que especifican las acciones y programas a seguir.
Al formular los objetivos deberemos tener presente que sean posibles de lograr, evitando las generalizaciones abstractas, expresándolos con lenguaje claro y preciso, y que previamente hayamos hecho un diagnóstico de la situación y las condiciones y posibilidades de la organización.
En la planificación no podemos decidir qué acción vamos a desarrollar sin saber antes que meta deseamos alcanzar, además las acciones que se adoptan en un momento dado estarán en función de todo aquello que conozcamos relativo al objetivo que pretendemos conseguir.
No obstante, existen dos tipos de medidas que podemos adoptar sin necesidad de una previsión: aquellas que alteran el futuro de tal forma que podemos anular su efecto en cualquier momento, y las que tienen una base moral. Este tipo de planificación educativa, es considerado por Coronel (1998: 73) como:
Proceso de construcción (pasado, presente, futuro): puede ser tanto o más importante como producto que los planes elaborados o escritos.
Actividad racional (revisión, mejora y previsión): la planificación exige revisión y mejora de los propios supuestos, creencias, conocimientos y capacidades, y previsión de la acción venidera en base al logro de nuevos aprendizajes.
Proceso continuo: la planificación es más un proceso continuo que una actividad puntual y acabada en un momento temporal.
Proceso político, simbólico, participativo: los miembros de la comunidad escolar han de discutir, negociar y construir el tipo de respuestas organizativas y pedagógicas que requieren sus situaciones educativas.
Proceso contextualizado: muy atento a la realidad en la que está teniendo lugar la educación y muy sensible a sus demandas sociales, culturales…
PRINCIPIOS Y VENTAJAS DE LA PLANIFICACIÓN EDUCATIVA
La planificación educativa se rige por una serie de principios. Estos principios podemos concretarlos en:
La planificación no es intuición ni casualidad.
Deben existir unos objetivos definidos y cuantificados.
Es un proceso sistemático y organizado, con reglas, métodos y fases aceptadas.
La planificación a largo plazo debe estar coordinada y ser consecuencia de la planificación a corto y medio plazo.
Debe partir de un conocimiento del entorno y de una previsión del futuro.
Debe conocer, aceptar e influir en el cambio organizacional.
El acto de la planificación educativa aporta una serie de ventajas que podemos concretar en:
Facilita el establecimiento de líneas de actuación coherentes y coordinadas.
Racionaliza los esfuerzos personales e institucionales y los rentabiliza.
Reduce magnitudes de incertidumbre, contradicción y esfuerzos estériles.
Favorece la delimitación de esfuerzos y ayuda a la realización profesional y al crecimiento personal de los recursos humanos.
Permite procesos de evaluación.
Evita la improvisación y la rutina.
Facilita la implicación de todos los miembros de la comunidad educativa.
PROCESO GENERAL DE LA PLANIFICACIÓN
La aparición de la planificación como sistema integrado se basa en las transformaciones que vienen aconteciendo en la institución educativa, transformaciones motivadas por la evolución de los cambios sociales, económicos, tecnológicos, en la nueva dimensión de las estructuras y de las “políticas y acciones” escolares a corto, medio o largo plazo.
El proceso de la planificación podemos dividirlo en varias fases:
Fase de planificación estratégica: en esta fase se determina a dónde queremos ir y los caminos para conseguir los objetivos pretendidos. Puede dividirse en dos etapas:
" Definición de objetivos: la institución necesita unos objetivos que jerarquicen las distintas alternativas, teniendo en cuenta cuestiones educativas, sociológicas, psicológicas, económicas, políticas, culturales, etc.
Puede haber problemas de falta de consenso, diferencias en las metas establecidas, ambigüedad de las mismas, error en el diseño de objetivos, conflictos de funciones, debilidad estructural, parcialidad, etc.
Las posibles soluciones pasan por una cultura participativa, gestión del conflicto, clima adecuado y favorable, coordinación pedagógica, estimulación de iniciativas didácticas, evaluación interna del proceso, formación permanente del profesorado, etc.
" Determinación de las vías estratégicas: combinando coherentemente las alternativas que permitan alcanzar los objetivos. El plan a largo plazo indicará las principales líneas de acción, aglutinando todos los aspectos vitales de la organización: metas, desarrollo organizativo, recursos personales y materiales, etc.
Fase de planificación operativa: trata de concretar los dictados de la planificación al quehacer diario. Su finalidad es conseguir los objetivos previstos, con los recursos existentes y para el período referido a corto plazo,
aceptando la flexibilidad de la institución escolar, y teniendo en cuenta que un centro escolar es una población, un medio ambiente, una tecnología y un nivel de relaciones organizadas. Una optimización a corto plazo que vaya en perjuicio de la optimización a largo plazo hay que rechazarla.
La planificación a corto plazo es la determinación de los logros parciales a que hay que llegar en la etapa que se comienza. Su alcance será mensual, trimestral, anual… Estos logros deben respetar y apoyar las bases de una política establecida en la planificación a largo plazo.
FASES DE LA PLANIFICACIÓN
El proceso planificador tiene una sistemática racional y una proyección temporal.
Haciendo más extensas y diferenciadas las posibles fases o etapas de la misma, para el establecimiento de un determinado plan podemos determinar las siguientes fases:
3 Pre-planeamiento: el conjunto de personas que integran la organización debe concienciarse de la situación y generar actitudes positivas para la elaboración de un nuevo plan. Los objetivos de esta fase son: informar a los afectados e interesados en el plan, adoptar actitudes favorables al cambio, motivar a todos a que colaboren en las tareas de planeamiento y que acepten los resultados de la investigación y la programación.
Se pretenden crear las situaciones necesarias para que la elaboración del plan se realice en las mejores condiciones, y conseguir la mejor disposición por parte de todos los implicados para asumir las exigencias del plan a formular.
3 Análisis de la situación actual: deberemos conocer la problemática actual y futura del entorno en el que nos vamos a mover y de la organización en la que vamos a desarrollar nuestras actividades: ¿cuáles son nuestros puntos fuertes?,
¿cuáles son nuestras debilidades?, ¿qué oportunidades vamos a tener?, etc.
Para elaborar un plan necesitamos saber los resultados alcanzados con planificaciones anteriores, los factores que explican esos resultados, la remodelación de los objetivos como consecuencia de la aplicación de un plan anterior y qué objetivos nuevos se introducen.
También hay que prestar atención a las disponibilidades económicas y personales de la organización, los métodos, instrumentos y técnicas de trabajo utilizados, la estructura y el funcionamiento de la organización, etc.
Para ello disponemos de la información aportada por quienes han elaborado y aplicado los planes anteriores, podemos realizar encuestas y cuestionarios a distintos grupos de la comunidad educativa, realizar sesiones de trabajo con las personas implicadas en las distintas fases de la planificación, etc.
3 Definición de objetivos: al definirlos sabremos qué vamos a hacer en el futuro, dónde necesitaremos incidir con mayor esfuerzo y qué obtendremos como consecuencia de la aplicación de las estrategias, las políticas, los procedimientos, los programas y los presupuestos-recursos.
3 Establecimiento de hipótesis: fijados los objetivos debemos definir el escenario en que nos moveremos. Las premisas son hipótesis o supuestos de la planificación que establecen el marco futuro en el que se va a desarrollar. La reflexión sobre el futuro, la extrapolación de intereses y realidades, aporta una mejor garantía al establecimiento de planes de acción con los que lograr los objetivos.
3 Selección de la línea de actuación: establecido el escenario de la planificación, nos encontramos con que es posible utilizar diferentes caminos.
La decisión sobre la línea de actuación se fundamenta en investigaciones, experimentaciones y en la propia experiencia del equipo planificador.
3 Establecimiento de planes derivados: para apoyar el plan básico se definen otros planes que lo complementan. Son necesarios para su consecución y
pueden suponer un refuerzo y afianzamiento de determinadas acciones del plan básico.
3 Ejecución del plan: es necesario que se ejecuten todas aquellas actividades previstas, de acuerdo con los métodos o sistemas diseñados, en los planes establecidos y con los medios indicados. El único fin de la planificación es poder alcanzar los objetivos previstos en el marco temporal prefijado.
3 Control del plan: el plan debe incorporar elementos para detectar a tiempo las desviaciones producidas por cambios en el entorno, en las previsiones o en la dinámica de la organización, así como los sistemas para corregirlos y que permitan alcanzar los objetivos dentro del marco establecido.
CONCLUSIONES
La planificación educativa necesita de la implicación de todos los miembros de la comunidad educativa. De ello dependerá el posterior desarrollo de todo el plan educativo del centro y la consecución de los objetivos propuestos.
Pero para ello hay que delegar responsabilidades en todos y cada uno de los estamentos educativos, para de esta forma conseguir su plena implicación en el proceso.
Al emprender el proceso de planificación deberemos tener presentes los aspectos formales de la organización, su actividad interna, el discurso oficial y el discurso real, para desarrollar así las actividades que den respuesta a las exigencias del sistema.
BIBLIOGRAFÍA
AEBLI, H. (1988). “Doce formas básicas de enseñar”. Madrid: Narcea.
BARRANCO, F.J. (1993). “Planificación estratégica de recursos humanos. Del marketing interno a la planificación”. Madrid: Pirámide.
CARMEN, L. DEL y ZABALA, A. (19919. “Guía para la elaboración, seguimiento y valoración de Proyectos Curriculares de Centro”. Madrid: CIDE.
CASANOVA, Mª.A. (1995). “Manual de Evaluación Educativa”. Madrid: La Muralla.
CORONEL LLAMAS, J.M. (1998). “Organizaciones escolares. Nuevas propuestas de análisis e investigación”. Huelva: Servicio de Publicaciones de la Universidad.
DELGADO, J. (1991). “Centro Escolar y Acción Directiva”. Madrid: MEC.
GARCÍA CARRASCO, J. (1985). “Teoría de la Enseñanza y Desarrollo del Currículum”. Madrid: Anaya.
GIMENO, J. y PÉREZ GÓMEZ, A.I. (1992). “Comprender y transformar la enseñanza”. Madrid: Morata.
ISAACS, D. (1977). “Cómo evaluar los Centros Educativos”. Pamplona:
EUNSA.
LORENZO, M. y SÁNEZ BARRIO, O. (1993). “Organización escolar. Una perspectiva ecológica”. Alcoy: Marfil.
LOVELACE, M. (1983). “Proyecto Curricular”. Zaragoza: Edelvives.
RODRÍGUEZ DIEGUEZ, J.L. (1985). “Currículo, acto didáctico y teoría del texto”. Madrid: Anaya
TORRES SANTOMÉ, J. (1994). “Globalización e interdisciplinariedad en un currículum integrado”. Madrid: Morata.
URÍA, Mª. E. (1998). “Estrategias didáctico-organizativas para mejora los centros educativos”. Madrid: Narcea.
ZABALA, A. (1995). “La práctica educativa. Cómo enseñar”. Barcelona: Graó.
ZABALZA, M.A. (1987). “Diseño y desarrollo curricular”. Madrid: Narcea.
LA COMPETENCIA EN COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA Y LA ADQUISICIÓN DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA
Granero Molina, José Javier 75 103 775 – N
Diplomado en Educación Infantil 1.- INTRODUCCIÓN.
Teniendo en cuenta el artículo 6 de la L.O.E. (2/2006) así como el artículo 5 del Real Decreto 1513/2006 por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria, se entiende por currículo, el conjunto de objetivos, Competencias Básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada una de las enseñanzas.
El Anexo I del Real Decreto 1513/2006 define las Competencias como aquellos aprendizajes que se consideran imprescindibles, desde un planteamiento integrador y orientado a la aplicación de los saberes adquiridos.
El artículo 6 del Decreto 230/2007, de 31 de julio, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas correspondientes a la educación primaria en Andalucía (BOJA 8/10/2007) entiende por Competencias Básicas de la educación primaria “el conjunto de destrezas, conocimientos y actitudes adecuados al contexto que todo alumno que cursa esta etapa educativa debe alcanzar para su realización y desarrollo personal, así como para la ciudadanía activa y la integración social”.
La Competencia en Comunicación Lingüística, se refiere a la utilización del lenguaje como instrumento de comunicación oral y escrita, de representación, interpretación y comprensión de la realidad, de construcción y comunicación del conocimiento y de organización y autorregulación del pensamiento, las emociones y la conducta.
Por tanto, a través de este artículo, se intentará exponer la forma en la que se adquieren la lectura y la escritura, ya que dependen en buena base del desarrollo de la Competencia en Comunicación Lingüística.
2.- COMPETENCIA EN COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA.
De acuerdo al Anexo I del Real Decreto 1513/2006 y al artículo 38 de la L.E.A.
(17/2007) en la Educación Primaria deberá incluirse, al menos, dentro de la Competencia en Comunicación Lingüística:
La utilización del lenguaje como instrumento de:
Comunicación oral y escrita.
Representación, interpretación y comprensión de la realidad.
Organización y autorregulación del pensamiento, de las emociones y de la conducta.
Comprensión y expresión lingüística de los contenidos y aplicación a distintos contextos de la vida.
Hábitos de lectura y escritura.
Actitudes de escucha, exposición y diálogo, teniendo en cuenta y respetando las opiniones de los demás.
Dominio de la lengua oral y escrita en múltiples contextos.
Uso funcional de, al menos, una lengua extranjera.
Los conocimientos, destrezas y actitudes propios de esta competencia permiten expresar pensamientos, emociones, vivencias y opiniones, así como dialogar, formarse un juicio crítico y ético, generar ideas, estructurar el conocimiento, dar coherencia y
cohesión al discurso y a las propias acciones y tareas, adoptar decisiones, y disfrutar escuchando, leyendo o expresándose de forma oral y escrita, todo lo cual contribuye además al desarrollo de la autoestima y de la confianza en sí mismo.
La adquisición de esta Competencia en Comunicación Lingüística, supone que el estudiante es capaz de utilizar correctamente el lenguaje tanto en la comunicación oral como escrita, y asimismo saber interpretarlo y comprenderlo en los diferentes contextos.
Esta competencia se refiere a la utilización del lenguaje como instrumento de comunicación oral y escrita, de representación, interpretación y comprensión de la realidad, de construcción y comunicación del conocimiento y de organización y autorregulación del pensamiento, las emociones y la conducta.
3.- LA ADQUISICIÓN DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA.
3.1.- REQUISITOS BÁSICOS PARA LA ADQUISICIÓN DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA.
Para VILA, I. (1990), hoy en día se pretende que todos los niños/as lleguen al primer curso de Educación Primaria con la lectura y la escritura en un nivel de desarrollo avanzado. No obstante, es importante tener en cuenta que no todos siguen un mismo ritmo de aprendizaje, debiendo tener en cuenta unos aspectos previos:
Debe ser capaz de seguir ritmos externos y presentar una capacidad suficiente de inhibición, la cual le permita dirigir su atención hacia los contenidos relevantes, ya sean propios del aula o aquello referente a la lectura y escritura.
Alcanzar un buen nivel de desarrollo del lenguaje oral, a esta edad ya se deben haber superado las principales dificultades en relación a la articulación, así como el lenguaje debe presentar unas nociones básicas adecuadas de temporalidad y tampoco se deben presentar errores gramaticales relevantes.
En cuanto a la temporalidad, ya tratábamos en un anterior artículo la importancia de la orientación temporal en el desarrollo de la lectoescritura.
Adquirir un nivel adecuado de contralateralidad en sus movimientos, es decir, ser capaz de coordinar movimientos entre los dos lados del cuerpo (en definitiva que los dos puedan funcionar como una unidad) y haber asentado convenientemente la binocularidad. En este sentido no podemos menospreciar la importancia del desarrollo del cuerpo calloso en la transmisión de la información inter-hemisférica.
En un mismo orden de cosas, se debe poseer un buen desarrollo del esquema corporal, aspecto que le facilitará empezar a dominar conceptos espaciales básicos como derecha, izquierda, arriba, abajo, detrás, delante, a un lado, …
Haber asentado adecuadamente los procesos de lateralidad, presentando una dominancia clara, ya sea diestra o zurda, pero que le permita tener unos referentes espaciales claros.
Poseer un dominio suficiente de la mano que le permita realizar los trazos propios de la escritura, aunque seguramente este dominio aún será un tanto tosco.
Del mismo modo resulta necesario asegurar que el desarrollo de la memoria visual y auditiva, siga su curso adecuadamente, ya que sino también nos encontraremos con más problemas a posteriori.
Poseer un buen desarrollo de las habilidades visuales y de la capacidad de escucha.
Durante el periodo de Educación infantil, deben haber ido progresando en habilidades visuales como la viso-motricidad, los movimientos sacádicos y la acomodación que le podrán permitir asimilar convenientemente la lectura y la escritura.
Un último punto, aunque no por ello menos importante, resulta la necesidad de que el alumno/a haya desarrollado mínimamente cierta autonomía y sentido de la responsabilidad, evidentemente acorde a su edad, lo que les permitirá desarrollar
unas bases emocionales suficientes para afrontar con cierta seguridad este aprendizaje, al mismo tiempo que les permitirá adaptarse al ritmo de su nueva etapa educativa.
3.2.- ADQUISICIÓN DE LA LECTURA.
Para GÓMEZ VILLALBA, E. (2003), la lectura es un factor esencial del enriquecimiento intelectual y es uno de los principales instrumentos de aprendizaje de conocimientos. Un deficiente aprendizaje lector y una mala comprensión de lo leído abocan al alumno al fracaso escolar y personal. El proceso mediante el cual leemos consta de cuatro pasos:
1. La visualización: Cuando leemos no deslizamos de manera continua la mirada sobre las palabras, sino que realizamos un proceso discontinuo: cada palabra absorbe la fijación ocular durante unos 200-250 milisegundos y en apenas 30 milisegundos se salta a la siguiente, en lo que se conoce como movimiento sacádico. La velocidad de desplazamiento es relativamente constante entre unos y otros individuos, pero mientras un lector lento enfoca entre cinco y diez letras por vez, un lector habitual puede enfocar aproximadamente una veintena de letras; también influye en la velocidad lectora el trabajo de identificación de las palabras en cuestión, que varía en relación a su conocimiento por parte del lector o no.
2. La fonación: Articulación oral consciente o inconsciente, se podría decir que la información pasa de la vista al habla. Es en esta etapa en la que pueden darse la vocalización y sub-vocalización de la lectura. La lectura sub- vocalizada puede llegar a ser un mal hábito que entorpece la lectura y la comprensión, pero puede ser fundamental para la comprensión de lectura de materiales como la poesía o las transcripciones de discursos orales.
3. La audición: La información pasa del habla al oído (la sonorización intro- auditiva es generalmente inconsciente).