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De la evaluación y sus modos

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CAPÍTULO IV: De las operaciones ontopedagógicas y evaluativas

4.2 De la evaluación y sus modos

Entonces, ejercer libertad de cátedra es optar por la bondad y verdad como meta máxima y fin de la educación, a través del recto equilibrio de ambas, mediante la comunión entre el pedagogo y el discípulo. Es conocerse a sí y autodeterminarse para ayudar al conocimiento propio y autodeterminación que los demás hagan de sí.

ser, indaga, o bien expone. El tercero se ejecuta como la homohypostásis102 de las anteriores.

Hasta este punto y durante toda la historia de la filosofía sólo se venían acuñando los términos noúmeno y fenómeno. Se introduce el término meno como aquel fundamento convergente entre noúmeno y fenómeno, éste es el acto de la constitución poíetica103 del ser. Así bien, ya se contempla una correlación entre noúmeno, esencia y bondad104; por su parte, el fenómeno se correlaciona con existencia y verdad105; por último, el meno lo hará a su vez con ser y unidad.106 Ahora bien, teniendo en cuenta estos tres elementos, habrá que analizar la participación de éstos en la evaluación, o bien en su defecto en cuál de ellos se realizará la evaluación.

Para respuesta inmediata de la pregunta que preside el presente apartado, bástese por lo pronto en ubicar que todo aquello que sea ser es evaluable, por lo tanto, todas las cosas son evaluables independientemente de las notas o de aquella epifanía particular que las caractericen.

Conviene dirigir la reflexión sobre la posibilidad de evaluar el noúmeno. Para ello habrá que poner debida atención si en la parte intrínseca esencial del ser puede dar lugar a la evaluación. La respuesta es no, porque al noúmeno no se le evalúa, sólo se le valúa107. No se valúa con la razón, mas con la intuición sí. No se puede evaluar el noúmeno porque su misma naturaleza nos persuade que al noúmeno no se le exvalúa108, sino, por el contrario, éste en sí ya está valuado y su propia

102 Homo= igual / Hypóstasis = fundamento o substancia.

103 Poíesis= acción, creación, adopción; fabricación, confección, construcción; composición, poesía; poema / oíkos= relativo a.

104 El análisis de la bondad se expondrá en los capítulos siguientes.

105 De igual modo se analizará en los capítulos siguientes.

106 El análisis de la unidad se hará en el apartado de los trascendentales del ser.

107 Y dicha valuación no procede de la intuición misma, sino que el noúmeno ya está natural y ontológicamente valuado, únicamente la intuición lo aborda.

108 Se ofrece el prefijo completo para recordar el verdadero significado del vocablo evaluar, el cual proviene de exvalere.

naturaleza sólo ostenta la valoración ontológica del mismo. De la anterior ostentación es donde surge el fenómeno.

Conviene entonces dirigir la reflexión sobre si es posible la exvaluación del fenómeno. La respuesta es sí y su instrumento será la discursión. Se verá a continuación.

Por su propia naturaleza óntica, el noúmeno es la parte determinante de su representación en la existencia, de tal suerte como si fuese un cañón que proyecta la imagen sobre una pantalla. Compárese entonces al noúmeno como aquel proyector de imágenes que posee los datos o arquetipos que fungirán de molde para la imagen; la proyección misma de luz como aquella parte mediadora, que en este caso se le compara con el meno; por último, la imagen misma que provoca el cañón con la luz compárese con el fenómeno; es decir, el elemento determinando del ser.

Débese recordar que el fenómeno no se deposita sobre pantalla alguna (hablando análogamente), sino que es la presentación inmediata del ser, misma de la cual los sentidos toman directamente los datos. El fenómeno es sólo aquella parte externa en la cual se tiene acceso al ser. Es imposible llegar al noúmeno si no es por el fenómeno a causa del meno.

Por lo anterior se puede deducir que la intuición se sirve de valuar el noúmeno, la discursión evalúa el fenómeno y el espíritu contempla el meno. Para el caso de los seres animados pero no espirituales, se efectúa un proceso análogo, donde no usan epistemología sino peristemología, haciendo que en todo el proceso se carezca de una conciencia consciente del evento.

Quede claro que el objecto directo del proceso valorativo lo posee el fenómeno, originando la evaluación. Por su parte, el objecto indirecto recae en el noúmeno con la valuación. Con ello, el objecto material es el óntos del ser y el objecto formal la epistemología que padezca el mismo.

4.2.2 De la evaluación científica.

Como se ha planteado, la evaluación es un fenómeno concomitante al ser. Por ende a distintos tipos de seres, distintos tipos de evaluación. Compete analizar el fuero de las ciencias y sondear cuál pudiese ser su método ontológico para evaluar.

Antes de dar una panorámica sobre los principales tipos de ciencias (exactas, humanidades y tecnológicas) habrá que hacer un breve análisis de aquellos modos de evaluación.

Toda evaluación se realiza principalmente en dos pilares fundamentales, a saber:

la cualidad y la cuantidad. Éstos aparentemente pudiesen interpretarse como dos elementos del todo ajenos entre sí, sin embargo hay una interacción intrínseca entre sí. Por ende, antes de mostrar el cómo la cualidad y la cuantidad se distribuyen a lo largo de las ciencias, conviene reflexionar un poco acerca de dicha interacción.

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