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De la pedagogía y su análisis ontológico

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CAPÍTULO III: De la Ontopedagogía

3.1 De la pedagogía y su análisis ontológico

De acuerdo a la reflexión filosófica del capítulo anterior, se puede establecer que es a partir del ser mediante el cual se encuentre el fundamento de todo aquello en cuanto sea. Debe considerarse a la vez que, el Ser Trascendental por su naturaleza posee principios mediante los cuales se justifica éste en sí mismo, dichos principios ontológicos deben regir cualquier tipo de ser en cuanto sea ser, inclusive los accidentes. De allí nace una naturaleza operacional de acuerdo a la correspondencia ontológica del ser consigo mismo.

Lo anterior conlleva a contemplar que, en el Ser Trascendental ser y operación es lo mismo, pues su única y primera operación es el acto mismo de ser. La reciprocidad ontooperativa denota un estatus de conducción del ser consigo mismo, haciendo que éste eternamente se mantenga siendo y no dé lugar a la nada ontológica.

La propia pedagogía que el Ser Trascendental ejerce sobre sí mismo es conducirse garantizando perpetuamente su estatus del ser, haciendo que una pedagogía ontológica sea el equivalente del sostenimiento y sometimiento del ser.

Ontopedagogía es un llamado intrínseco del ser a la determinación83, no necesariamente libre, porque es un llamado a ser lo que se es y a través de lo que se es, llegar a ser lo que por naturaleza se está llamado a ser.

Con esto se destaca que El Ser es necesario, necesariamente; que de ello dependan otros tipos de seres, es distinto; pues, es verdad que existen seres contingentes, pero aquella contingencia es necesaria en ellos para ser lo que son.

De esta manera se denuncia que la contingencia se soporta en la necesidad, pero nunca ésta en aquélla.

83 Y en los seres espirituales el llamado es a la autodeterminación.

La participación óntica del ser contingente consigo depende fundamentalmente del principio de operación del Ser Trascendental, haciendo que dicho paradigma pedagógico por antonomasia, deba respetarse, si de verdad se pretende verdaderamente pedagogizar de acuerdo a como dicta el ser. Para este punto, la operación analógica-pedagógica sólo es el puente de certeza de participación pasiva del ser contingente en la participación activa del sustrato ontológico del Ser Necesario (Trascendental).

3.1.1 Pedagogía a se.

La expresión latina a se comúnmente traduce por sí. Es indispensable hacer una distinción de lo que conlleva la preposición a, dado que la preposición per también puede traducir como tal (per se). Se analizará la diferencia específica entre ambas.

Aunque las dos preposiciones connotan una causalidad, la primera (a, ab, abs) anuncia una causa pura, la segunda (per) una causalidad instrumental. Es así que en un escrutinio severo, las expresiones a se y per se serían incorrectas traducirlas ambas como por sí. La primera débase traducir como: a causa de sí, la segunda como a través de sí. Esto hace una diferencia que separa por completo sus predicaciones, haciendo que la perseitas84 del ser participe de la aseitas85 de éste, notando que todo ser a se es también per se, mas no todo ser per se es necesariamente a se.

Hablar de pedagogía a se es denunciar que es el estado perpetuo de manutención, conducción y soporte en el ser del Ser Trascendental, pues en efecto, a Éste le corresponde ser el único ser a se, dado que se justifica y se soporta a sí mismo.

Cabe subrayar que este tipo de pedagogía únicamente es propia del ser Trascendental, o sea, del Ser a se. Ésta, es una pedagogía purísima de un ser

84 Facultad del ser en ser per se.

85 Facultad del ser en ser a se.

que simplemente no requiere de algún tipo de conducción alterna o de gobierno ajeno, salvo las propias necesidades intrínsecas de sus ser. Es una pedagogía purísima, eterna y estática, sin más motivo que la inmutabiliadad y la conservación, mediante la cual se gobierna todo ser en el imperio del ser.

3.1.2 Pedagogía ab alio.

Entiéndase ab alio86, aquella pedagogía que no es necesaria, sino contingente y que tiene su fundamento en otro, siendo así en otro ser contingente o por el Ser Necesario y Trascendental87.

Dentro de las categorías de la pedagogía ab alio, se puede destacar la pedagogía per se y la pedagogía in alio88. Todo esto es análogamente al fenómeno del ser con la misma categorización.

3.1.2.1 Pedagogía per se.

Llámese a esta pedagogía, como la propiedad del ser pedagogizable en la cual se alcanza un gobierno autosustentable de su propio estatus, haciendo que ya no dependa intrínsecamente de aquel ser que le comunicó los modos de operación para su autogobierno. Esta pedagogía es propia de seres contingentes, mas nunca se obtiene un desarrollo pleno de ella, porque de ser así, se convirtiese en pedagogía a se.

Este tipo de pedagogía es propia del ser maduro, aquel que ha asimilado la trayectoria de su propio devenir y sus principios de operación se perfilan hasta devenir en la actualización de todas sus potencias.

Para el ser espiritual contingente89 esta pedagogía faculta para poder pedagogizar a aquel que lo requiera. Es así que los altos científicos y doctores, de

86 A causa de otro.

87 Sin embargo, aunque se esté fundamentada en otro ser contingente, éste a su vez deberá tener su fundamento en el Ser Trascendental, si no inmediata al menos remotamente.

88 En otro.

cierto modo ya no requieren que se les oriente del mismo modo que a los infantes, aunque por ello no quiera decir que aún se conduzcan mutuamente entre ellos.

Por ende, la pedagogía per se es aquella cuya naturaleza tiende a comunicar lo comunicado y seguir comunicándose; o bien, aquella que tiende a conducir por el camino conducido y seguir discerniendo el camino por donde se transita.

3.1.2.2 Pedagogía in alio.

Entiéndase como tal, a la propiedad del ser pedagogizable en la cual aún no se obtiene una autonomía y es necesaria la conducción por un ser autosustentable, al igual que sea gobernado por éste.

Es indispensable en ésta que el ser pedagogizado permanezca siempre en el sustento de quien lo conduce, ya que de ello depende el modo de autodeterminación que competa a éste. Ésta es el tipo de conducción que presentan los niños ante los maestros, los enfermos ante los médicos, los hijos ante los padres, por citar ejemplo.

3.2 De los trascendentales del ser y de su participación del modelo

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