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Exposición laboral a campos electromagnéticos

In document ELECTROMAGNÉTICAS Y CÁNCER DE MAMA (página 161-200)

6. Discusión

6.2. Discusión de los resultados del estudio

6.2.4. Exposición laboral a campos electromagnéticos

entre la exposición ocupacional a campos electromagnéticos y la incidencia de cáncer de mama en la población activa. En la primera parte de la discu- sión se han comentado las limitaciones y posibles sesgos relacionados con la utilización de una matriz de estas características, en sustitución de la infor- mación individual de exposición no disponible en nuestro estudio. En general dichos sesgos hacen más difícil la identificación de una asociación, ya que tienden a diluir el efecto.

En ausencia de una información específica para la población activa feme- nina, hemos optado por utilizar la matriz de ocupación-exposición de Flode- rus [1996] en ambos sexos, a pesar de que los datos que contiene están basa- dos exclusivamente en una muestra de hombres trabajadores, y las ocupa- ciones elegidas son precisamente las más prevalentes en la población activa masculina. Por ello en el análisis de las mujeres, ocupaciones mayoritaria- mente femeninas han quedado excluidas. El caso más extremo son las ocu- paciones de operadoras de teléfonos y telefonistas de oficinas, ocupaciones con exposición laboral a campos electromagnéticos en las que casi la totali- dad de los trabajadores son mujeres.

Aún con estas limitaciones en mente, nuestros resultados muestran una incidencia de cáncer de mama significativamente más alta en las mujeres con magnitudes de exposición por encima de 0,10 µT, aunque, una vez supe- rado este valor, no parece existir una relación dosis-respuesta ascendente. La misma conclusión se obtiene utilizando como variable de exposición el por- centaje de tiempo de exposición a dosis iguales o superiores a 0,20 µT. El aná- lisis combinado de ambas variables señala que las mujeres con un tiempo de exposición a dichos valores inferior al 15% y un valor medio de exposición por debajo de 0,10 µT tienen una incidencia de cáncer de mama un 20% me- nor que el resto. Los riesgos relativos fueron en general mayores en mujeres postmenopáusicas que en las menores de 50 años, algo inconsistente con lo observado por otros autores [Coogan, 1996b; Kliukiene, 1999; Forssén, 2000], aunque concuerda con los resultados de otro estudio [Tynes, 1996].

Lo observado en la cohorte general es debido principalmente a lo ocurri- do en las trabajadoras los sectores 0-3, colectivo que comprende las profesio- nales, directivas, administrativas, oficinistas y las trabajadoras de ventas. En el grupo de comunicaciones, producción y servicios (sectores 6-9) no se ob- serva una asociación clara entre campos electromagnéticos y cáncer de mama.

En los hombres, la relación dosis-respuesta observada en la cohorte gene- ral es extraña, ya que el riesgo es mayor en todos los expuestos por encima del percentil 25 (0,12 µT), pero se hace igual a 1 en aquellos que superan el percentil 90 (0,30 µT). Esta forma de campana es recogida también por las curvas GAM. Estratificando por tiempo de exposición a magnitudes iguales o

superiores a 0,20 µT, sólo los trabajadores expuestos de forma intermitente presentaron un claro aumento del riesgo asociado al aumento de la dosis.

Este carácter intermitente de la exposición apunta en la misma dirección que los resultados del estudio de Matanoski [1991], donde el riesgo se con- centró en los trabajadores de la central de telefonía, expuestos a campos intermitentes, en oposición a los reparadores de la línea que experimentan una exposición más continua.

Los riesgos relativos fueron algo mayores entre los trabajadores menores de 65 años, lo cual es consistente con hallazgos anteriores [Loomis 1992;

Stenlund 1997]. Al hacer el análisis por sectores ocupacionales, se comprobó que los resultados obtenidos se debían únicamente a lo ocurrido en los sec- tores 6 al 9 (transporte y comunicaciones, producción y servicios), mientras que los sectores 0 al 3 (profesionales, directivos, oficinistas y personal de ven- tas) no mostraron ninguna relación con la exposición a campos electromag- néticos.

¿Por qué en las mujeres la posible asociación entre campos electromag- néticos y cáncer de mama es observable sólo en los sectores 0 al 3, mientras en la población masculina, por el contrario, son los sectores 6 al 9 los que su- gieren algún tipo de asociación? Se nos ocurren dos posibles explicaciones, que no son mutuamente excluyentes. La primera está ligada a la diferente potencia estadística en el análisis por grupos de sectores, debida a la compo- sición relativa de las cohortes masculina y femenina. Los sectores 0-3 y 6-9 constituyen el 34% y 55% respectivamente en la población masculina activa y el 56% y 39% respectivamente en la femenina. Sin embargo existe una ex- plicación directamente ligada con el carácter del efecto atribuido a las radia- ciones electromagnéticas de baja frecuencia. Como se ha señalado en la in- troducción de esta tesis, se considera que los campos electromagnéticos ac- tuarían como promotores del cáncer, lo cual requeriría la presencia de agen- tes inductores que inicien el desarrollo del tumor. Sin este requisito la exposición a ELFMF no es capaz de desencadenar el proceso carcinogénico.

No existe una lista de carcinógenos establecidos para el cáncer de mama masculino [Sasco, 1993], pero los compuestos sospechosos son probablemen- te mucho más prevalentes en los sectores ocupacionales 6-9. Por otra parte, los factores reproductivos y hormonales considerados hoy como factores de riesgo asociados al cáncer de mama femenino (edad temprana de la menar- quia, menopausia tardía, edad al primer embarazo y nuliparidad), así como otras exposiciones de riesgo (consumo de alcohol, por ejemplo), son mucho más prevalentes en los sectores ocupacionales 0-3, ligados a un mayor nivel socio-económico.

Desde el primer trabajo de Matanoski [1991], mostrando un exceso de cáncer de mama en los trabajadores de teléfonos de una compañía america- na, se han sucedido un buen número de estudios tratando de investigar y cuantificar la relación entre la exposición a los campos electromagnéticos de muy baja frecuencia y distintos tipos de cáncer, entre ellos el cáncer de

mama. Ya hemos señalado la dificulta inherente a estos estudios, cada uno de los cuales presenta sus propias limitaciones. Algunos utilizaron categorías de exposición basadas en el juicio de expertos [Demers, 1991; Tynes, 1992;

Guenel, 1993; Rosenbaum, 1994; Cantor, 1995; Coogan, 1996b; Petralia, 1998], otros usaron matrices de ocupación-exposición cuantitativas [Theriault, 1994; Floderus, 1994; Stenlund, 1997; Floderus, 1999; Kliukiene, 1999; Forssén, 2000] y un tercer grupo consideran una o varias ocupaciones [Matanoski, 1991; Loomis, 1992; Loomis, 1994; Tynes, 1996; Fear, 1996; Johansen, 1998;

Morgan, 2000]. Los resultados son además contradictorios, algunos han co- municado un exceso de riesgo entre los trabajadores expuestos [Demers, 1991; Tynes, 1992; Guenel, 1993; Floderus, 1994; Loomis, 1994; Coogan, 1996b;

Tynes, 1996; Kliukiene, 1999], otros arrojan resultados negativos [Rosenbaum, 1994; Theriault, 1994; Fear, 1996; Johansen, 1998; Petralia, 1998; Morgan, 2000] o dudosos [Loomis 1992; Cantor, 1995; Stenlund, 1997; Floderus, 1999;

Forssén, 2000]. Ninguno de ellos hace una distinción expresa entre exposi- ción a ELFMF y exposición a campos de otra longitud de onda, como los mi- croondas o las ondas de radiofrecuencia. Las dos exposiciones se mezclan en determinadas profesiones, como es el caso de la industria telefónica. Muchos de los resultados positivos de la literatura se basan precisamente en trabaja- dores de teléfonos, telégrafos y radio [Matanoski, 1991; Demers, 1991; Tynes, 1996], por lo que en este momento no es posible distinguir cuál podría ser la exposición relevante. Ambos tipos de campos electromagnéticos tienen un efecto promotor del cáncer de mama en estudios experimentales [Tenforde, 1996; Repacholi, 1997].

En conjunto, la ausencia de un patrón dosis-respuesta claro en ninguno de los dos sexos, especialmente en los hombres, la naturaleza ecológica de la asociación (no se dispone de información individual), unido a la imposibili- dad de controlar por otros factores de riesgo no permiten conclusiones tajan- tes sobre el efecto de la exposición ocupacional a ELFMF en nuestro estudio.

Sin embargo los resultados en ningún modo sugieren una ausencia de efecto, lo cual, unido a la existencia de un mecanismo causal plausible a la luz de la evidencia experimental, apoya la necesidad de considerar las radiaciones electromagnéticas como posibles agentes promotores del cáncer mamario.

En este sentido apuntan algunos de los resultados para ocupaciones indivi- duales, especialmente el alto riesgo en las profesiones de teléfono, telégrafo y radio en mujeres, las analistas de sistemas y los policías, profesiones para las que los únicos factores de exposición conocidos son precisamente los cam- pos electromagnéticos, ya sean los de baja frecuencia (ELFMF) o los de radio- frecuencia.

6.2.5. Implicaciones desde el punto de vista de la salud pública

Los resultados de este trabajo ponen de manifiesto una incidencia de cáncer de mama femenino aumentada, en comparación con otras mujeres trabajadoras de un nivel socio-económico similar, en las siguientes ocupacio- nes: médicas y cirujanas, farmacéuticas, diferentes tipos de profesoras, ana- listas de sistemas y programadoras, operadoras de teléfono, operadoras de telégrafo y radio, galvanizadoras y peluqueras. También señalan un posible exceso de riesgo para las trabajadoras religiosas, trabajadoras sociales, caje- ras de bancos y las telefonistas de oficinas. La mayor parte de estas profesio- nes han sido señaladas anteriormente en otros estudios, muchas veces en poblaciones diferentes. Este estudio no permite cuantificar el papel que la exposición laboral en sí desempeña en relación al aumento de incidencia ob- servado. Sin embargo, ya sea debido a la ocupación que desempeñan o a esti- los de vida ligados a su ambiente social, las mujeres incluidas en estas profe- siones constituyen un colectivo de riesgo a incluir en los programas de pre- vención y de cribado.

En los hombres, el cáncer de mama no constituye un problema prioritario de salud pública. Por otra parte, la mayoría de los resultados señalados están basados en números muy pequeños. Sin embargo, el número de casos detec- tado entre los reparadores de maquinaria y el incremento de riesgo en ocu- paciones relacionadas, como la de otros trabajadores del metal, indican la posible presencia de exposiciones ocupacionales a explorar. Además, los re- sultados en los policías y en los oficiales de aduanas son respaldados por los riesgos observados en estas ocupaciones en mujeres.

Respecto a las radiaciones electromagnéticas, las características específi- cas de la exposición a estas radiaciones han determinado una creciente alar- ma social. Los campos electromagnéticos son invisibles, sus posibles efectos sobre la salud no son inmediatos, la exposición se produce de forma involun- taria y es cada vez más ubicua [Savitz, 1989]. La evidencia existente por el momento es insuficiente y contradictoria. La utilización de la matriz de ocu- pación-exposición a campos de muy baja frecuencia no ha aportado resulta- dos concluyentes. En contraposición, para algunas de las ocupaciones de alto riesgo en nuestra cohorte la única exposición ocupacional conocida es la ex- posición a distintos tipos de radiaciones electromagnéticas. Ante esta incerti- dumbre, se impone una actitud de prevención prudente, como ha señalado recientemente la OMS, quien está llevando a cabo un proyecto internacional encaminado a elucidar los efectos para la salud de estas radiaciones [Repa- choli, 1999].

Finalmente, este estudio pone una vez más de manifiesto la utilidad de los estudios de cohortes poblacionales a la hora de proporcionar información de la distribución del cáncer y sus posibles determinantes. El requisito im- prescindible para poder llevar a cabo estos estudios es la existencia de regis- tros de calidad de ámbito poblacional. Nuestro país cuenta con numerosos

registros de cáncer en diferentes Comunidades Autónomas y un registro de defunción nacional, pero estamos todavía muy lejos de poder aprovechar los registros administrativos existentes, como censos y padrones. Sería deseable dar los pasos oportunos para poder incorporar la información necesaria en estos registros y facilitar su utilización en investigaciones relevantes para la salud de la sociedad que los genera.

7. CONCLUSIONES

7.1. Respecto a la relación entre cáncer de mama femenino y ocupación

1. La incidencia de cáncer de mama en las mujeres trabajadoras es mayor en los sectores ocupacionales que implican un mayor nivel educativo y económico. Por tanto, el nivel socio-económico es un im- portante factor de confusión, reflejando probablemente la influencia de factores reproductivos, hormonales y dietéticos.

2. Las mujeres que trabajan como médicas y cirujanas, farmacéuticas, profesoras, analistas de sistemas y programadoras, operadoras de te- léfono, operadoras de telégrafo y radio, galvanizadoras y recubrido- ras de metales y peluqueras y esteticistas presentan un exceso de riesgo de cáncer de mama en comparación con las trabajadoras de sus mismos sectores ocupacionales.

3. Las siguientes ocupaciones posiblemente implican también una ma- yor incidencia de este tumor en la población femenina activa: traba- jadoras religiosas, trabajadoras sociales, cajeras de banco y telefo- nistas de oficina.

4. El análisis de las mujeres que refirieron una misma ocupación en 1960 y 1970 confirma el exceso de riesgo en las ocupaciones señala- das anteriormente.

5. Considerando como categoría de menor exposición a las mujeres que refirieron una determinada ocupación sólo en 1970 y de mayor exposición a las expuestas en ambos censos, la tendencia dosis-res- puesta positiva observada en estas ocupaciones apoya las conclusio- nes anteriores.

6. En relación a la edad, el incremento de incidencia en las médicas y cirujanas, las profesoras y en las trabajadoras sociales es evidente después de los 50 años, cuando la mayor parte de las mujeres han alcanzado ya la menopausia.

7. En relación a la edad, las farmacéuticas, las ocupaciones relaciona- das con teléfono, telégrafo y radio, las galvanizadoras y recubridoras de metales y las peluqueras, muestran un riesgo elevado de desarro- llar cáncer de mama tanto en el período premenopáusico como en el posmenopáusico.

8. El exceso de incidencia en las profesiones señaladas se mantiene du- rante todo el período del estudio, excepto en las farmacéuticas, que muestran un aumento del riesgo en mayores de 50 años, las telefo- nistas y las peluqueras que experimentan una reducción del riesgo únicamente visible también en mayores de 50 años.

9. La consistencia de los resultados observados en las tres ocupaciones relacionadas con teléfonos, telégrafos y radio muestra que los cam- pos electromagnéticos, ya sea de baja frecuencia o de radiofrecuen- cia, pueden ser agentes promotores del cáncer de mama. La alta incidencia en analistas de sistemas apoya esta conclusión.

10. El exceso de riesgo en las galvanizadoras y en las peluqueras implica que determinadas sustancias químicas pueden jugar un papel en la génesis o la promoción de estos tumores.

7.2. Respecto a la relación entre cáncer de mama masculino y ocupación 11. En los hombres, la variación de la incidencia de cáncer de mama en

relación al nivel socio-económico es mucho menor que en el caso del cáncer de mama femenino.

12. Los reparadores de maquinaria presentan un aumento de incidencia de cáncer de mama en comparación con el resto de la población ac- tiva masculina. El análisis de la subcohorte de trabajadores que refi- rieron esta ocupación en 1960 y 1970 apoya esta conclusión.

13. Basado en un reducido número de casos, nuestros resultados sugie- ren un exceso de riesgo para los bibliotecarios, archivistas y personal de museos, otros trabajadores del trabajo eléctrico y electrónico, los policías y los oficiales de aduanas. En todas estas ocupaciones la subcohorte de trabajadores expuestos en ambos censos confirma la existencia de un riesgo elevado.

14. Las ocupaciones de empleado de banca, trabajo de oficina no especi- ficado, otro trabajo del procesamiento del metal y curtidor y prepa- rador de pieles muestran también un exceso de incidencia.

15. El exceso de riesgo en los reparadores de maquinaria, unido a los re- sultados encontrados en los trabajadores del procesamiento del me- tal, señalan el efecto nocivo de alguna de las exposiciones ligadas a este trabajo, entre las cuales se incluyen los metales, los solventes orgánicos y otros compuestos químicos y los campos electromagné- ticos.

16. El aumento de incidencia en policías, colectivo profesional cuya se- lección implica un grado de salud y de ejercicio físico importante, y con pocas exposiciones ocupacionales conocidas, habla a favor de un efecto promotor de las radiaciones electromagnéticas proceden- tes de los equipos de comunicación que estos profesionales utilizan.

7.3. Respecto a la relación entre exposición ocupacional a campos electromagnéticos de baja frecuencia y el cáncer de mama

17. Nuestros resultados nos muestran una relación dosis-respuesta cla- ra en ninguno de los dos sexos.

18. En las mujeres, la exposición ocupacional media por encima de 0,10 µT incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de mama en torno a un 20%. El efecto se concentra en las mujeres mayores de 50 años y en los sectores socioeconómicamente más favorecidos (profesiona- les, directivas, administración y trabajo de ventas).

19. En los hombres, los expuestos de forma intermitente (menos de 1/3 de la jornada laboral) a magnitudes por encima de los 0,20 µT mues- tran un gradiente dosis-respuesta positiva mientras que entre los expuestos de forma más continuada no se observan diferencias en la incidencia.

20. El efecto en los hombres se concentra en los sectores ocupacionales opuestos a los señalados en las mujeres (transporte y telecomunica- ciones, producción y servicios), sectores en los que la exposición a otros agentes físicos o químicos es más prevalente.

21. Teniendo en cuenta le sesgo de mala clasificación propio de la meto- dología empleada, la ausencia de resultados claramente negativos y la alta incidencia de cáncer de mama observada en ocupaciones cuya única exposición conocida son precisamente los campos elec- tromagnéticos, los resultados de este estudio no permiten rechazar el papel de las radiaciones electromagnéticas como posibles promo- tores del cáncer de mama.

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