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Factor Psicológico

I. MARCO TEÓRICO

3. Sustento Teórico

3.1. Enfoque por competencias: Bases Teóricas

3.1.4 Factores que intervienen en el Desempeño docente

3.1.4.1 Factor Psicológico

también se espera que provea a la niña y al niño de seguridad emocional, lo guíe y atienda la diversidad, en cuanto a comportamientos.

Por ello el factor psicológico está encargado de estudiar los procesos mentales;

percepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje, e inteligencia; que influye en el actuar de la docente en su práctica pedagógica.

En la práctica pedagógica es importante también la propia historia personal, la experiencia profesional, la vida cotidiana, el trabajo, las razones que motivaron o influenciaron la elección vocacional, las motivaciones, las satisfacciones actuales, los sentimientos de éxito y fracaso, su proyección profesional hacia el futuro. (Fierro, 1999, p.34)

Por ello, se consideran las características personales del docente, dado que es un ser humano racional, pero con particularidades y emociones que intervienen en su acción pedagógica. Las emociones “son reacciones de corta duración y concretas que nos empujan o preparan para las acciones” (López, 2009, p.13).

Es así que las emociones son respuestas psicológicas y biológicas que tiene el individuo ante estímulos externos que le sirven de acomodación al percibir; se sienten con gran intensidad, pero son efímeras y se expresan sobre todo de forma facial.

También se producen cambios tanto a nivel psicológico, como el descontrol o alteraciones de la atención y de la percepción; y también se puede observar cambios somáticos que son las expresiones faciales, sudoración, palpitaciones, rigidez muscular, cambio en la voz.

Todos ellos van asociadas a la memoria, tanto del elemento elicitador de la emoción como la propia reacción de la persona, lo que sirve como modelo de recuerdo para dar respuestas a situaciones parecidas. Por ello:

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Es necesario tener en cuenta que debe de fortalecer la comprensión de emociones y conducirlas, de tal manera que podamos utilizarlas para guiar nuestra conducta y nuestros procesos de pensamiento, para producir mejores resultados al desempeño profesional” (Goleman, 1998, p 58).

El docente al ser un ente principal dentro de la comunidad educativa, que provee aprendizajes y desarrolla culturas, debe aprender a fortalecer la comprensión de sus emociones y conducirlas, de tal manera que le permita tomar decisiones, resolver conflictos y saber actuar de forma adecuada ante diversas situaciones que se presenten, tanto en el aula con los estudiantes, como con sus colegas y padres de familia.

El actuar docente va a estar predeterminado por cuatro elementos que influyen en sus acciones: la personalidad cuenta con diferentes aspectos, la seguridad personal es la característica indispensable que necesita el docente para estar frente al aula, debe mostrar seguridad al presentarse frente al grupo de niños y niñas a su cargo, debe ser capaz de tomar decisiones y mostrarse como una persona proactiva, que tiene iniciativa, que no teme al expresar sus ideas y debe dirigirse hacia los padres de familia sin temores, mostrando tranquilidad, seguridad y optimismo. “El maestro es quien establece el clima emocional a través de sus actitudes y la forma en que conduzca las actividades”. (Zúñiga, 2002, p.66)

Relacionado a esto también se define, la seguridad social, donde la docente deberá ser una persona segura de sí misma, permitiéndole desenvolverse con mayor facilidad en los diversos ámbitos y contextos en los que se desarrolla, influenciando en si la relación con los distintos agentes educativos: los estudiantes, los padres de familia, la comunidad y el personal administrativo de la Institución Educativa; es así que esta debe tener la voluntad que le permita actuar de manera intencionada para lograr un fin, permitiéndole gobernar sobre sus actos, con elección propia y conciencia

Otro de los aspectos que abarca la personalidad es la autorregulación, consiste en manejar los propios estados internos, impulsos y recursos, dentro de esta se encuentra el autodominio, que es mantener bajo control las emociones y los impulsos perjudiciales, siendo una persona serena y tranquila, para así poder alcanzar el objetivo fundamental que es poder ayudar al infante a una mejor adaptación a la vida emocional en los diferentes contextos.

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El docente necesita conocerse a sí mismo más allá de todos sus conocimientos de estrategias didácticas y sus conocimientos disciplinares, en la tarea educativa su principal instrumento es su propia persona, que está presente y se emplea a fondo en cada momento de la interacción en el aula. “El docente no solo debe dominar los conocimientos sino además las aptitudes y hábitos requeridos para transmitirlos”

(Gonzales, 2004, p.48).

Por ello se habla del autoconocimiento, el cual consiste en conocer los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones, que comprende a su vez tres aspectos como: la conciencia emocional, consiste en el reconocimiento de las propias emociones y sus efectos; la autoevaluación, es el conocimiento de los propios recursos interiores, habilidades y límites; por último, la confianza en uno mismo, que es la certeza sobre el propio valer y sus facultades.

Otro punto a tomar en cuenta dentro de este factor es: La comunicación afectiva de los docentes, la cual tiene gran importancia en su desempeño, ya que permite reconocer los sentimientos y compartir las experiencias afectivas de las personas que están en su entorno, como los estudiantes, los padres de familia la institución en general

“sentimientos y comportamientos que persisten a lo largo del tiempo distinguen a las personas” (Phares, 1982, p.373).

Para tener una comunicación afectiva es necesario conocer diversos factores tales como la autoestima, definida como el amor y respeto que nos damos y el que recibimos de los demás desde nuestros primeros años de formación. “Sólo se podrá respetar, cuando se respeta uno a sí mismo, sólo podremos dar, cuando nos hemos dado a nosotros mismo” (Maslow, 1991, p.236).

Su principal requerimiento es un trato adecuado que contribuye positivamente al desarrollo de esta, lo cual implica que padres y docentes propicien una relación respetuosa y amorosa donde prime la comprensión, la seguridad y la confianza.

Además, deben cultivar su propia autoestima apoyándose en su preparación para orientar el proceso formativo, estimulando la responsabilidad y la dignidad de sus actos, enseñándoles a valorar sus propios recursos y a confiar de sus posibilidades;

principalmente su empatía, que es la capacidad intelectual de una persona para poder vivenciar la manera en que se siente la otra, entendiendo las necesidades, sentimientos y problemas de los demás. Esta habilidad de inferir los pensamientos y sentimientos de

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otros, genera sentimientos de simpatía, comprensión y ternura. “Capacidad para ponerse en el lugar del otro” (Puig, 1998, p.40).

3.1.4.2. Factor social. La docencia es esencialmente una interacción entre todos