Jurásico Inferior a Medio el sistema habría sido parcialmente invertido (Scazziota 2012). De acuerdo con Silvestro y Zubiri (2008) el área norte de la Hoja 3969-24 corresponde al sector oriental de la dorsal de Huincul en el que predominan las estructuras transcurrentes de orientación NO-SE.
geomorfológico (Figura 60) y la versión adaptada a la escala 1:500.000 que acompaña al mapa geo- lógico.
UNIDADES GEOMÓRFICAS 1.Valle del río Negro.
El río Negro es el único curso fl uvial permanente en la zona estudiada. Atraviesa de oeste a este el tercio norte la Hoja dentro de un valle desproporcio- nado que alcanza los 11 km de ancho a la altura de la ciudad de General Roca (Figura 61). Este curso nace de la confl uencia de los ríos Limay y Neuquén, situada a 2 km del ángulo noroeste de la Hoja, y debe su caudal a las precipitaciones pluviales y el des- hielo en las cabeceras de sus afl uentes principales, situadas en el ámbito de la Cordillera Neuquina y la Cordillera Patagónica Septentrional. En su recorri- do hasta desembocar en el océano Atlántico, el río Negro no recibe afl uentes de carácter permanente.
El valle se encuentra ocupado por la terraza fl uvial
más joven y la planicie aluvial activa del río, que en la mayor parte de la Hoja no supera los 1.500 m de ancho. El cauce principal se encuentra recostado sobre el lateral sur del valle. Si bien su hábito puede caracterizarse como meandriforme, a lo largo de su recorrido en el ámbito de la Hoja se reconocen tramos con características distintivas, identifi cados de 1 a 3 en la Figura 61.
Entre la localidad de Balsa Jordán y la ciudad de Allen (tramo 1) el hábito del río es sinuoso, con una planicie aluvial de 1,6 km de ancho. El curso principal puede estar dividido en algunos lugares por barras longitudinales en el centro del canal. En los meandros se reconocen grandes barras en espolón; el corte de los meandros defi ne islas parcialmente vegetadas, separadas por cauces secundarios. Algunos de los meandros inactivos se mantienen conectados al curso principal y pueden reactivarse durante las crecientes.
A partir de la ciudad de Allen y a lo largo de unos 7 km en sentido aguas abajo (tramo 2) el cauce presenta un hábito casi recto, con frecuentes barras
Figura 61. A. Imagen ASTER del alto valle del río Negro, entre la confl uencia de los ríos Limay y Neuquén y la ciudad de General Roca. El valle es desproporcionado y el cauce principal con su faja de meandros está recostado contra el lateral sur. Se indican el marco de la Hoja (amarillo) y los tramos del valle descriptos en el texto. B. Imagen Google Ear- th correspondiente al recuadro B en la fi gura anterior; se observan lóbulos de desembocadura de arroyos efímeros, con
el desvío del cauce secundario y desarrollo de barras y nuevos meandros. C. Imagen correspondiente al recuadro C del tramo del valle entre Paso Córdoba y el límite oriental de la Hoja; se observa la ampliación de la faja de meandros
activos y numerosos brazos secundarios e islas aguas abajo del Valle de la Luna Amarillo.
longitudinales; en la planicie aluvial se reconocen brazos inactivos y meandros abandonados. El de- sarrollo de barras laterales se ve favorecido por los depósitos de lóbulos de desembocadura de cursos efímeros que desaguan en el río. Si el aporte de sedi- mentos supera la capacidad del río para removerlos, estos lóbulos pueden obstruir canales secundarios y fi nalmente producir el desvío del brazo principal, aumentando la sinuosidad. Esto se observa frente al parque Bubalcó (Figura 61 B). Desde este punto hasta el cañadón del Valle de la Luna Amarillo, el cauce principal recupera sinuosidad, con desarrollo de meandros, barras en espolón y lagunas en colle- ra. La faja de meandros tiene un ancho de 1,2 km, aunque pueden verse cauces inactivos que señalan una planicie antigua mucho mayor, con un ancho del orden de 4 km.
Finalmente, desde el Valle de la Luna Amarillo hacia el este, la planicie activa se amplía hasta los 4 km de ancho; se desarrolla un complejo sistema de meandros, barras y cauces secundarios que se mantiene hasta la altura de Villa Regina, fuera de la Hoja (fi gura 55). Los cambios observados en el hábito del río sugieren variaciones en la pendiente a lo largo del curso, un posible control tectónico en el tramo recto o el efecto ejercido sobre la capacidad de transporte del río por el aporte sedimentario desde los laterales. En particular, el notable aumento de la sinuosidad y del ancho de la faja de meandros aguas debajo de Paso Córdoba podría estar asociado a que
las areniscas del Cretácico Superior hunden bajo tufi tas muy friables de la Formación Chichinales.
La confi guración actual del valle del río Negro, con una terraza moderna muy amplia y una planicie aluvial activa relativamente angosta fue atribuida por Fauque (1996) a una reducción signifi cativa de los caudales ocurrida con posterioridad a las glaciacio- nes del Pleistoceno.
1 a. Terrazas fl uviales antiguas.
En el área de la Hoja, sobre ambos laterales del valle, se identifi caron algunas terrazas fl uviales anti- guas que forman parte del sistema de terrazas del río Negro. La más desarrollada es la Barda Sur, con una cota de 385 m s. n. m. en el límite oeste de la Hoja y 358 m s. n. m. en su extremo oriental y una altura de entre 105 y 95 m relativa al fondo del valle (Figura 62). La geoforma presenta una superfi cie llana, con una pendiente uniforme hacia el este del 0,15%. Se encuentra bien conservada a excepción de su extremo oriental, donde una serie de cañadones subparalelos de dirección ENE la disectan profundamente. La pre- sencia de un manto de sedimentos aluviales psefíticos parcialmente cementados sobre esta superfi cie favo- rece su preservación. En toda la terraza, la cubierta aluvial antigua muestra un diseño de paleocauces con orientación ESE, a lo largo de los cuales se reconocen bajos incipientes. Es de destacar que, dentro de la Hoja, no hay otros niveles de terraza a alturas menores sobre el lateral sur del valle.
Figura 62. Terrazas fl uviales antiguas del río Negro. Se observa de la Barda Sur, el más importante de los niveles identifi cados en la Hoja.
Se indica un nivel que se interpreta como una terraza más alta muy disectada y el diseño de paleocauces sobre la superfi cie de la terraza principal. En línea gris, el límite oeste de la Hoja. Modelo de elevación digital aerofotogramétrico de 5 m de resolución (Fuente: IGN).
En el extremo oeste de la Barda Sur se reconoce una superfi cie muy disectada, con pequeña extensión y situada 10 m por encima del nivel principal que se interpreta como una terraza más antigua (Figura 62).
En el ángulo noreste de la Hoja se reconocen terrazas fl uviales muy disectadas sobre el lateral norte del valle. Las más antiguas se ubican al NE de la ciudad de General Roca; con una altura de 85 m relativa al fondo del valle y una cota de 329 a 325 m s. n. m., forman una serie de lomadas redondeadas, rodeadas por pedimentos de fl anco y cortadas por cañadones que desaguan en el valle. Estas geoformas integraban un nivel adosado al antiguo lateral norte del valle y presentan una diferencia topográfi ca de 110 m con la meseta situada al norte del río (fuera de la Hoja). Al oeste de la ciudad, entre las locali- dades de J. J. Gómez y Contralmirante Guerrico, se reconoce un nivel de terraza mejor conservado, con altura relativa de 25 m sobre el piso del valle y cota de 285 m sobre el nivel del mar.
El origen de estos y otros niveles de terraza anti- guos, tanto para el río Negro como para sus grandes colectores, ha sido interpretado como el resultado de las variaciones de caudal y carga de los ríos durante las glaciaciones del Pleistoceno (Fauque,1996) que favorecieron la erosión lateral y ensanchamiento del valle con agradación de la planicie durante los ciclos de avance glaciar, y la subsiguiente profundización del cauce durante los ciclos de retroceso.
2. Planicie estructural con cubierta de rodados cementados.
Esta geoforma caracteriza a la meseta del Cuerno, en el área central de la Hoja (Figura 63 A).
Constituye una superfi cie con suave inclinación al este, cubierta por depósitos psefíticos cementados por carbonato de calcio que forma un calcrete de 1,5 m de espesor. Estos conglomerados corresponden a los Depósitos de la planicie aluvial del Cuerno. La planicie se extiende sin interrupciones a lo largo de
Figura 63. Planicie estructural con cubierta de rodados cementados. A. Imagen satelital de la meseta del Cuerno. Se observa la superfi cie irregular, con bajos y arroyos relacionados con una antigua red de drenaje. La escarpa de erosión irregular expone depó-
sitos cenozoicos. B. Vista oblicua de la planicie en un sector donde el calcrete cuspidal está bien preservado. El punto y ángulo de toma de la foto se señalan sobre la imagen.
la margen sur del río Negro hasta las cercanías de su desembocadura. En el área de estudio, se incluyen como relictos de esta geoforma al cerro Negro, la pequeña meseta triangular situada inmediatamente al oeste de la meseta del Cuerno y el cerro de la Parva.
Esta superficie corresponde a una planicie aluvial antigua, en la que la cubierta psefítica per- meable favorece la infi ltración y por lo tanto inhibe el escurrimiento superfi cial y la erosión fl uvial.
Sin embargo, la planicie estructural muestra cierta degradación, que se reconoce en la presencia de nu- merosos bajos y algunos arroyos temporarios poco profundos que desaguan en ellos. La ubicación de estas depresiones está controlada por la paleored de drenaje de la cubierta aluvial, y su origen puede responder a la disolución del cemento carbonático de los rodados en primer término y la defl ación como agente erosivo principal en segundo lugar. En los sectores donde el calcrete está mejor preservado (Fi- gura 63 B), la superfi cie tiene una cubierta delgada de clastos calcáreos regolíticos.
La meseta está bordeada por escarpas abruptas donde afl oran las sedimentitas neógenas, en general friables, que se ven protegidas por la cubierta de gra- vas plio-pleistocenas y el calcrete. Al pie de la escarpa la remoción en masa está evidenciada por la frecuente caída de rocas y la formación de conos de talud.
3. Planicies estructurales labradas en sedimenti- tas cretácicas.
Estas geoformas corresponden a planicies estruc- turales por arrasamiento. Se originan por la erosión de los paquetes poco resistentes en una sucesión sedi- mentaria subhorizontal, hasta la exposición de niveles duros en superfi cies amplias. El paisaje resultante es mesetiforme y escalonado. Son frecuentes las mesillas y cuestas suavemente inclinadas. Estas planicies ca- racterizan en particular a los afl oramientos del Grupo Neuquén al sur de la meseta del Cuerno y a las exposi- ciones de las areniscas eólicas de la Formación Allen en cercanías de Paso Córdoba. En las áreas donde afl ora el Grupo Neuquén, el condicionante principal de la morfología son los horizontes silicifi cados dentro de la Formación Bajo de la Carpa, que conforman una suave cuesta homoclinal con pendiente de entre 1,5 y 2° hacia el este. El escalonamiento es visible en los laterales de los valles fl uviales.
En el caso de la Formación Allen (Figura 64 A), los cuerpos arenosos tabulares de la sección eólica son los que presentan mayor resistencia a la erosión.
Estas rocas se disponen con inclinación suave hacia el noreste, y en ellas se reconocen dos superfi cies
de erosión (Figura 64 B). La más baja afecta a los términos basales de la Formación Allen y es visible en el Valle de la Luna Rojo y en las bardas al sur de la ruta provincial 6. La más alta está labrada sobre los depósitos de dunas de la parte superior de la unidad, presenta mayor disección y es reconocible desde el santuario de la Virgen Misionera en di- rección suroeste, hasta el fl anco norte de la meseta del Cuerno. Estas planicies estructurales generan resaltos del orden de la decena de metros, así como un notorio escalón en la topografía reconocible por 7 km desde Paso Córdoba hacia el oeste.