92 Como los autores sugieren, la mayoría de los juicios atribucionales se generan a partir de procesos heurísticos, no obstante, estos procesos subyacen en la inferencia a partir del sesgo de información y el uso de información subjetiva, por lo tanto, los resultados de estos procesos si bien permiten generar juicios de forma rápida y frugal, pueden conllevar a sesgos importantes que conlleven juicios errados. Por lo anterior, se considera indispensable conocer y analizar los principales sesgos atribucionales que pueden estar relacionados a los juicios atribucionales sobre los accidentes de tránsito.
93 de información estadística y objetiva, sino de experiencias empíricas, sociales y subjetivas que se encuentran en su entorno (Tversky y Kahneman 1974).
En lugar de basarse en datos empírica y sólidamente establecidos y reconocer que sus experiencias y su capacidad de memoria a corto plazo, así como su memoria de recuperación, son limitadas, la gente intenta estimar la frecuencia con la que algo ocurre intentando recordar ejemplos. Es decir, la gente utiliza la disponibilidad heurística para evaluar el riesgo de accidente de tráfico, buscando en la memoria y recuperando los muchos trayectos en los que no le ha pasado nada. De esta forma, hasta los peores conductores subestiman el riesgo, en base a la ausencia de accidentes (Mortimer, Goldsteen, Armstrong, y Macrina, 1990).
Las personas han sido concebidas en primeros estudios sobre cognición como un sistema racional de procesamiento de información, en estos estudios se observaba como un sistema imperfecto y tendente a errores sistemáticos, no obstante, los estudios de Tversky y Kahneman (1974) sobre el proceso de inferencia y los heurísticos han señalado que estos procesos son para la solución de problemas y para ello las personas necesitan utilizar atajos cognitivos.
Como se ha expuesto, los sujetos a partir de experiencias personales, desarrollan constantemente atribuciones que les permiten generar juicios sobre las causas de lo que sucede en su entorno, a partir de atribuciones que éstos hacen de las situaciones observadas. Sin embargo, aun cuando las temáticas tratadas puedan llegar a ser importantes, las personas están acostumbradas y confían gran parte del tiempo en el uso de atajos mentales y no en procesos lógico-formales, estos atajos son conocidos como heurísticos los cuales permiten emitir juicios de forma rápida y frugal (Kahneman, 2003). Este ahorro de esfuerzo mental les permite a los individuos mantener un procesamiento superficial y automatizado del medio con el que interactúan. Al mismo tiempo, los heurísticos generalmente logran que las personas alcancen un funcionamiento correcto. Sin embargo, su uso indiscriminado puede conducir, en ocasiones, a malas decisiones.
94 Existen diversos tipos de heurísticos que han sido propuestos a partir de estudios que permiten identificarlos y se distinguen principalmente en el proceso o características de los factores que influencian en la determinación de sesgos o información analizada. Se han determinado tres principales heurísticos para la formulación de juicios, éstos son los heurísticos de disponibilidad, representatividad y ajuste y anclaje (Tversky y Kahneman 1974).
Los heurísticos de representatividad permiten juzgar ya sea a personas, cosas o situaciones como parte de una misma categoría o clase a partir de estereotipos. Se califica qué tan semejante es el caso particular respecto del conjunto de referencia, en lugar de utilizar información estadística relevante.
Este atajo mental provoca un menor esfuerzo cognitivo para arribar a un juicio, pero puede generar errores importantes al momento de hacer una estimación real. El razonamiento que realiza el sujeto puede verse sesgado por variables que afectan a la semejanza (Tversky y Kahneman, 1973; Tversky y Kahneman, 1984).
Lo anterior fue confirmado a través de un experimento en el cual se analizó la evaluación de los rasgos de personalidad de 30 ingenieros y 70 abogados, se les expuso la descripción de uno de ellos ponderando características asociadas a trabajos manuales como pasatiempo; la mayoría estimó que la persona sería un ingeniero, desestimando o ignorando la probabilidad estadística de que esa persona fuera un abogado aun cuando ellos tenían conocimiento de ésta.
Las personas prefieren formular un juicio basándose en el parecido de la descripción del sujeto con el estereotipo que se tiene de los ingenieros y no en cómo la probabilidad previa de extraer un ingeniero de manera aleatoria de la muestra descripta. También se encontró que el sesgo desaparece si no se da información alguna sobre las características del sujeto
Sin embargo, este sesgo vuelve a aparecer si se les da una descripción neutra, a la cual los participantes volvieron a insensibilizarse frente a las probabilidades previas y estimaron en ambos grupos que había una probabilidad de un 50% de que tal persona fuese un ingeniero. Una forma muy estudiada del heurístico de representatividad se encuentra en la utilización de estereotipos sociales para
95 emitir juicios. Las personas exhiben una tendencia a evaluar a otros individuos particulares, ya no tanto por sus características propias, sino por su relación con el grupo al que pertenecen, atribuyéndoles las mismas características que se le asignan al grupo como un todo (Tversky y Kahneman, 1984).
Al usar los estereotipos las personas tratan a los demás desde la representación que tienen de su grupo y no desde su individualidad. Esto, por un lado, les ahorra el trabajo de evaluar sistemáticamente a las personas, reduciendo la carga de procesamiento que ello implicaría, pero por otro lado aumenta el riesgo de cometer un análisis sesgado de un individuo particular.
De esta manera crece la probabilidad de implicarse en un acto de discriminación, esto es una evaluación sesgada tanto positiva como negativa, dirigida hacia un grupo social como un todo y hacia cada uno de sus miembros en detrimento de sus particularidades.
Gracia y Contreras (2000) identificaron que este tipo de heurístico se encuentra presente como un proceso de interiorización y asimilación hacia la percepción sobre el embarazo a temprana edad en mujeres jóvenes; en su estudio, los autores identificaron que las mujeres construyen su percepción sobre el embarazo en función de la similitud de sus propias atribuciones con la de casos particulares; aquellas jóvenes que refirieron el embarazo como un suceso positivo y definitorio en la vida de las mujeres, señalaron aspectos positivos sobre referentes particulares que las jóvenes conocían. Por otro lado, aquellas mujeres jóvenes que refirieron conocer casos de mujeres de su misma edad y atribuciones similares, donde su situación con el embarazo a temprana edad fue negativa; señalaron como poco deseado ese suceso para ellas mismas.
Los autores afirman que la heurística de representatividad está relacionada a factores perceptuales del riesgo y que la información fácilmente accesible o más disponible sobre las características de un dominio, hacen que las personas basen sus percepciones acerca del riesgo en información muy particular y poco confiable, lo cual da lugar a posibles errores en la toma de decisión de cada persona.
96 Otra forma de emitir juicios es a través de los procesos heurísticos de disponibilidad, esta clase de heurístico sucede cuando se evalúa la frecuencia o la probabilidad de un acontecimiento según la facilidad con la que logran evocarse. Los ejemplos o casos que sean fácilmente recuperados serán considerados como más probables que aquellos que requieran un mayor esfuerzo para su evocación (Tversky y Kahneman, 1974).
En general puede ser útil hacerse una impresión de la ocurrencia de un suceso por lo fácil que accedemos a su recuerdo, ya que suelen recordarse mejor los casos más abundantes respecto a los poco frecuentes. Sin embargo esto no es siempre así y puede provocar sesgos en el análisis de las probabilidades. Una experiencia de los autores (Tversky y Kahneman, 1973) consistió en presentar una lista con nombres y apellidos de hombres y mujeres. Había una proporción en todas las listas de 19 hombres y 20 de mujeres. En una condición experimental la lista tenía nombres de mujeres famosas y hombres poco conocidos. La otra condición invirtió esto y la lista tenía nombres de hombres famosos y mujeres poco conocidas. Como era de esperar según las predicciones del heurístico de disponibilidad las personas supusieron que había más mujeres en la lista cuando les toco la condición de mujeres famosas y más hombres en el caso del grupo de hombres famosos. La facilidad de acceso de la información (en este caso el recuerdo facilitado de personas conocidas) generó un sesgo en la estimación de la información escuchada.
Las correlaciones ilusorias descritas en los estudios de psicología social se basan en dicho heurístico. Dos sucesos poco frecuentes llaman la atención volviéndose fácilmente accesibles y tendiendo a dar la impresión de estar asociados, esto se relaciona a lo mencionado por Cofer (1971) acerca de los efectos de esquema en el aprendizaje esquemático.
Con este heurístico de disponibilidad, es posible identificar los errores de estimación de la probabilidad de un accidente de automóvil, por ejemplo, comparando accidentes de autos con accidentes aéreos, o incluso entre diferentes tipos de accidentes de autos, hipotéticamente, el conductor estimará más probable un accidente que le sea más fácil evocar o recordar. Será más
97 probable que entre más joven sea el conductor, menos referentes de accidentes automovilísticos tendrá, por ende, estimará otros accidentes como más probables, ignorando datos de probabilidad objetiva.
Por otra parte, existen heurísticos que parten de característica de un suceso para después integrarse a otras características restantes, la característica en que se ancle el sujeto puede verse influida por cómo es presentado el problema; este tipo de atajo cognitivo es conocido como heurístico de ajuste y anclaje.
Tversky y Kahneman (1982), para demostrar esta heurística, pidieron a dos grupos de personas que estimaran en 5 segundos cuál era el resultado de una multiplicación presentada secuencialmente, con la diferencia de que a cada grupo se les presentó la misma multiplicación pero con un orden diferente.
Ambos grupos erraron en el resultado de forma amplia ya que los sujetos, al tener que procesar tan rápido la información, se anclaron en los primeros números y a partir de ahí ajustaban su juicio para estimar el resultado final, sesgando toda la información restante.
En otras ocasiones el anclaje puede producirse por azar, tal como lo muestra otra experiencia de Tversky y Kahneman (1982), donde un grupo de sujetos experimentales debía realizar una estimación de cantidades de diferentes categorías. Una de las estimaciones estaba referida a la proporción en la población total de los EEUU del grupo étnico afro-americano. Previamente a esta tarea de estimación los sujetos recibían un número entre 0 a 99 sacado al azar de una rueda de la fortuna. En esta experiencia aquellos sujetos que sacaron al azar previamente números bajos tendieron a hacer estimaciones más bajas de la proporción de personas afro-americanas en EEUU, mientras que aquellos que obtuvieron números altos estimaron que la proporción era más alta.
Teóricamente, las estimaciones que pueden hacer las personas acerca de diversos dominios de su entorno pueden estar sujetas a atajos como el ajuste y anclaje, donde las estimaciones de probabilidad o magnitud dependen del primer o último, es decir, las personas tienden a ignoran aquellos grupos de
98 información que se encuentran entre el primer y el último dato atributivo del dominio.