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Hipótesis, objetivos, corpus y metodología

Los tiempos verbales en la ejemplificación gramatical española del siglo XVIII *

3. Hipótesis, objetivos, corpus y metodología

RHLE 17, diciembre 2022, pp. 39-57, ISSN 1886-7081, eISSN 2792-4629, https://doi.org/10.54166/rhle.2022.17.02

la ejemplificación de GRAE porque delimitan el alcance de la regla y la representatividad de la secuencia de EL anterior.

Por último, en las UE también hay discurso metalingüístico sobre los ejemplos, destinados a expli- car, comentar o analizar los EL y FL presentados. Estas glosas o argumentos9, desempeñan una función demostrativa, pero no son FL. Eso sí, a veces incluyen FL anafóricos (Fournier 2003: 109, Chevillard et al.

2007: 12), los cuales técnicamente forman parte de la ejemplificación, pero son elementos puramente deíc- ticos, es decir, su función es la de hacer referencia a alguna palabra o grupo de palabras de un FL de la UE:

Quando decimos: Yo lo ví por mis ojos: yo escribí de mi mano, cometemos un pleonasmo, porque rigu- rosamente no son necesarias las palabras por mis ojos, y de mi mano […] (GRAE 1796: 370).

Aquí se puede observar que yo lo ví por mis ojos y yo escribí de mi mano son los EL y el discurso posterior se explica por qué se comete pleonasmo. En este comentario hay 2 FL anafóricos, que hacen referencia a las distintas partes de los dos EL presentados: por mis ojos y de mi mano.

Para este trabajo, se han tenido en cuenta los FL10 de las UE, es decir, los EL, FL demostrativos y sumas que forman parte de las distintas UE de las gramáticas del corpus. En consecuencia, se han conta- bilizado los tiempos verbales que aparecen en los FL —representativos o no— de la ejemplificación, excepto los FL anafóricos.

4) Identificar el tiempo verbal prototípico de la ejemplificación.

5) Detallar qué tiempo son los menos empleados (o no empleados) en la ejemplificación.

Se trata, por tanto, de observar cómo influye la tradición ejemplificativa gramatical en la elección de los tiempos verbales de los ejemplos. Para cumplir con los objetivos y corroborar o falsar las hipótesis, se ha procedido a realizar lo siguiente:

En primer lugar, se ha constituido un corpus de gramáticas de características homogéneas: gramá- ticas de español, escritas en español, por y para hispanohablantes, publicadas en el siglo XVIII. Así, forman parte del corpus establecido un total de 6 gramáticas: las de Gayoso, San Pedro, la RAE (1771, 1796), Jovellanos y Ballot. Este corpus coincide en parte con el analizado en dos trabajos anteriores (Escudero Paniagua 2017, 2021a), en los que se analizaba el uso y contraste de los pretéritos perfectos simple y compuesto en la ejemplificación de estas gramáticas dieciochescas.

En segundo lugar, como no todos los ejemplos incluyen verbos, se ha decidido analizar solamente la ejemplificación de las clases de palabras invariables y de la sintaxis, pues es posible que una gran parte de los ejemplos del nombre no contengan verbos. En cuanto a los capítulos dedicados al verbo, no se han tenido en cuenta tampoco sus ejemplos para el análisis, puesto que lo que interesa es conocer los tiempos verbales prototípicos; se entiende que los tiempos verbales que aparecen en la ejemplificación del verbo están muy condicionados por la cuestión tratada, por lo que si formasen parte del corpus de ejemplos ana- lizado, falsearían los datos.

Por último, como ya se ha dicho en el segundo apartado, se han cuantificado, en principio, todos los tiempos verbales que aparecen en los FL insertos en UE (con excepción de los FL anafóricos). Sin embargo, a la hora de contabilizar, nos hemos encontrado con algunos problemas que debían resolverse:

A) Reformulaciones o repeticiones.

Es frecuente que, con distintos fines, los gramáticos utilicen reformulaciones o repitan ejemplos.

Algunas veces, las reformulaciones se utilizan en UE distintas, es decir, para ilustrar cuestiones diferentes.

Sin embargo, la mayoría de las veces las reformulaciones forman parte de la misma UE —y suelen ser FL demostrativos—, por lo que, si se tienen en cuenta, se corre el riesgo de cuantificar doble o triplemente un mismo tiempo verbal, pese a que aparece en realidad en un mismo ejemplo. A pesar de ello, el gramático puede elegir entre modificar o no el tiempo verbal en la reformulación o repetición, o añadir o quitar partes del ejemplo. Esto es lo que ocurre en los siguientes casos:

Si decimos: (i) dichosos los padres que tienen buenos hijos: (2) feliz el reyno donde viven los hombres en paz: (3) acertadamente gobierna el que sabe evitar los delitos […] diciendo: los padres que tienen hijos buenos son dichosos. El reyno donde los hombres viven en paz es feliz. El que sabe evitar los delitos gobierna acertadamente. (GRAE 1771: 330-331. La negrita en este y en los siguientes ejemplos es nuestra).

En las reformulaciones del primer y segundo ejemplo se les añaden los verbos «son» y «es», mien- tras que la tercera queda igual en este aspecto.

RHLE 17, diciembre 2022, pp. 39-57, ISSN 1886-7081, eISSN 2792-4629, https://doi.org/10.54166/rhle.2022.17.02

Así se dice: muchos soldados hay: pocos víveres tienen; y no se dice: hay soldados muchos: tienen víveres pocos; pero si se interpone verbo entre el sustantivo y adjetivo, es tolerable que se anteponga el sustantivo, y así suele decirse en la enumeración de varias cosas: soldados había muchos; víveres te- nían pocos (GRAE 1771: 334).

Aquí, las primeras reformulaciones de muchos soldados hay: pocos víveres tienen no afectan a los verbos, pero en las segundas reformulaciones, el tiempo verbal cambia de presente a imperfecto.

Teniendo en cuenta que los tiempos verbales de ejemplos repetidos o reformulados no están exen- tos de modificarse —y que, efectivamente, hay casos en las gramáticas del corpus donde esto sucede—, se opta por contabilizarlos.

B) Verbos elípticos.

En algunas secuencias en las que se ejemplifica una matriz se elide el verbo:

Digo que voy, que iba, que fui, que había ido, que iré, que habré ido: dices que sales mañana, que salías, que saliste, que habías salido, que saldrás, que habrás salido: decia que iba, que fué, &c. dixo que iba, que fué, que habia ido: dirá que iba, que fué, &c. (GRAE 1796: 298)

v. g. Enseño leccion, en lugar de la leccion (Gayoso 1743: 292)

v. g. Esperamos à la tarde. Guarda para mañana, y no à mañana (Gayoso 1743: 230).

En estos casos, en los que los verbos están elididos, se ha optado por no contarlos, aunque se puedan recuperar. Dicho de otro modo, no se cuantifican verbos que no aparecen de forma explícita.

C) AntiFL (que afectan y que no afectan al verbo).

No es infrecuente que las gramáticas utilicen AntiFL en la ejemplificación, si bien cabe poner en duda si se deben contabilizar los tiempos verbales que en ellos aparezcan. En realidad, se pueden dar dos casos. Por un lado, existen AntiFL que lo son por una cuestión ajena al verbo o, por lo menos, ajena a la forma verbal empleada:

v. g. Enseño leccion, en lugar de la leccion […] Tengo comer que, en lugar de Tengo que comer. […]

v.g. Buena sabes la leccion, por bien la sabes. (Gayoso 1743: 292).

En estos casos los EL Enseño lección, Tengo comer que y Buena sabes la lección son AntiFL, pero los verbos están bien conjugados.

Por otro lado, hay AntiFL que lo son porque están mal conjugados. Son los siguientes casos:

[…] y así se dice Estémonos por Estemosnos, Salgámonos por Salgamosnos, Cubrios por Cubridos.

(Ballot 1796: 152).

Aquí, los verbos estemosnos, salgamosnos y cubiertos serían imperativos mal formados.

En vista de que los AntiFL están bien conjugados gramaticalmente —sin entrar en cuestiones nor- mativas—, estos se contabilizan pese a que el ejemplo no se considere posible en español. En cuanto a los verbos incorrectamente conjugados, también se contabilizan, pues se sabe perfectamente cuál es el tiempo verbal que se quiere utilizar.

D) Citas y paremias.

Algunos gramáticos, especialmente Benito de San Pedro y Ballot (vid. Lliteras 1992, 1997, 2001, Martínez Alcalde 2011, Quijada Van den Berghe 2011, Escudero Paniagua 2019, 2021), emplean citas y reformulaciones de las mismas como ejemplos.

Así como son convenientes en la paz injusticia y la clemencia, son en la guerra el premio, y el castigo.

(GRAE 1771: 328-329, cita de Saavedra).

El problema es que en estos casos los tiempos verbales están preestablecidos y, aunque el gramá- tico puede modificar las citas y los tiempos, lo cierto es que lo más común es que se respeten las palabras del autor y de los refranes.

Por otro lado, también es frecuente el uso de paremias11 y reformulaciones de las mismas, pero también en estos casos los tiempos verbales suelen estar fijados por la tradición:

v. g. Mal de muchos (como dicen) es consuelo (Gayoso 1743: 286).

No obstante, existen citas y paremias no explícitas, es decir, que a veces los gramáticos emplean citas y paremias en la ejemplificación, pero no señalan que no son ejemplos inventados por ellos:

[…] quando decimos: No solo nos quitan la seguridad, honra y servicio, sino también los entretenimientos, donde falta el verbo en la segunda clausula, sino también nos quitan los entretenimientos; así mismo Guerra, caza y amores por un placer mil dolores, donde falta dan ó causan (Ballot 1796: 153, cita de Diego de Mendoza y paremia).

A la hora de decidir si las citas y las paremias se excluyen o se incluyen para un análisis de ejem- plificación, hay que tener en cuenta que existe la posibilidad de que los datos, o bien no estén completos, o bien estén falseados. En este trabajo se ha optado por excluir del recuento de tiempos verbales las citas y las paremias de cualquier tipo. Teniendo en cuenta esto, se han consultado los datos de trabajos previos relativos a las citas encubiertas de la ejemplificación de las gramáticas del corpus y se ha rastreado la posible fuente de aquellos ejemplos que suscitaban dudas en lo que respecta a su condición de ejemplos creados. En consecuencia, se han descartado para el análisis aquellos que resultaron no serlo.

11 Seguimos la definición de paremia de Sevilla Muñoz & Crida Álvarez (2013: 106): «unidad fraseológica (UF) constituida por un enunciado breve y sentencioso, que corresponde a una oración simple o compuesta, que se ha fijado en el habla y que forma parte del acervo sociocultural de una comunidad hablante».

RHLE 17, diciembre 2022, pp. 39-57, ISSN 1886-7081, eISSN 2792-4629, https://doi.org/10.54166/rhle.2022.17.02

E) Ejemplos copiados o heredados de otras gramáticas.

Además de utilizar ejemplos tomados de obras literarias, muchos gramáticos optan por usar como propios los ejemplos de gramáticas anteriores, generalmente sin indicarlo, si bien se pueden establecer dos tipos de ejemplos tomados:

Por un lado, hay ejemplos copiados de otras gramáticas. Son ejemplos que un gramático ha tomado directamente de una obra anterior:

Si decimos: (i) dichosos los padres que tienen buenos hijos […]. (GRAE 1771: 330) […] como si decimos: Dichosos los padres, que tienen buenos hijos […]. (Ballot 1796: 154).

Por otro lado, hay ejemplos (posiblemente) heredados12 de otras gramáticas. Son ejemplos que se van transmitiendo de unas gramáticas a otras y no hay o no tiene por qué haber una copia directa. Se trata, en definitiva, de ejemplos prototípicos, pertenecientes a la tradición gramatical de la lengua, como los dos siguientes, que pese a algunas modificaciones, mantienen la estructura, las referencias, el léxico y el objeto de ilustración (los adverbios terminados en -mente):

Ciceron habló sabia y eloqüentemente: Cesar escribió clara, oportuna, y concisamente. (GRAE 1771:

198)

Ciceron es muy elocuente […] César habló clara, oportuna y concisamente. (Jovellanos 1795?:112) Cicerón habló sabia y eloquentemente, Cesar escribió clara, oportuna y concisamente. (Ballot 1796: 152) Ciceron habló sabia y eloqüentemente: Cesar escribió clara, concisa y elegantemente. (GRAE 1796: 243).

Al igual que se tienen en cuenta para el análisis los verbos de los ejemplos repetidos o reformulados, consideramos que los ejemplos tomados o los (posiblemente) heredados de otras gramáticas también son susceptibles de ser modificados por el gramático, pues no están fijados como las paremias ni las citas lite- rarias. Por lo tanto, han sido cuantificados para este trabajo.

F) Formas no personales.

Finalmente, las formas no personales presentan varios problemas para su contabilización, espe- cialmente el infinitivo:

Por un lado, muchas veces se emplean los infinitivos «a modo de presentación de los verbos, como una forma genérica, que representa de manera abstracta los usos lingüísticos», es decir, se usan para pre- sentar ejemplos descontextualizados «y no usos concretos del infinitivo» (Escudero Paniagua 2021a: 18):

En los quales veremos que el verbo Acordar pide la preposición de, como Me acuerdo de la muerte; que Abalanzarse pide la preposición á, como Abalanzarse á los peligros. A este tenor diremos Acogerse á sagrado y no en; Afirmarse en su dictamen y no con; Agregarse al mayor numero y no en; Asomarse á la ventana y no por; Bañarse en agua y no con; Declinar en baxeza y no á; Confirmarse en su dictamen y no con; Empeparse en agua y no de; Proporcionarse á las fuerzas y no con. (Ballot 1796: 144).

12 Este término está basado en el de Léxico probablemente heredado de Esteba Ramos (2005).

v. g. hacer y decir son verbos simples: pero contrahacer y maldecir son verbos compuestos. […] como:

sobreponer, sobresalir, sobrevenir, contradecir, anteponer […] como, maniatar, perniquebrar. […] v. g.

deshacer, distraer, indisponer, retraer. […] como: abatanar, abaxar, acampar, conformar, conjugar, con- venir, enlacir, envolver […] acostumbrar, acosar, acotar, acreditar, consolar, consagrar, consultar, confe- rir, enardecer, enriquecer, aguijonear, apedrear, bribonear, corretear, golpear. (GRAE 1771: 170-172).

Además de esto, las formas no personales se utilizan en extensas listas, como por ejemplo las listas de infinitivos y las de participios de las GRAE (1771: 173-177, 253-321; 1796: 220-224, 337-446).

Por último, están las perífrasis verbales que cuentan con un infinitivo o con un gerundio, además de un verbo conjugado, y también las formas pasivas, que cuentan con un participio. Si se tuviesen en cuenta estos casos, se tendría que analizar dos formas verbales para un único caso, y habría que diferenciar también entre los distintos usos de los participios.

En vista de los problemas de contabilización planteados, así como por el valor genérico que poseen los infinitivos en muchas UE, se ha decidido excluir las formas impersonales de los verbos de la cuantifica- ción y análisis de este trabajo.

En resumen, se tienen en cuenta los FL de las UE —de los capítulos dedicados a las partes inva- riables y la sintaxis— que tienen al menos un verbo conjugado en cualquier tiempo de indicativo, de subjun- tivo y de imperativo, y se contabilizan todos los verbos conjugados que aparezcan en ellos. Se cuantifican también los verbos conjugados que aparecen en las reformulaciones de los FL, los antiejemplos y los ejem- plos heredados, pero se excluyen de la cuantificación las formas impersonales, las citas y las paremias, y sus reformulaciones, así como los verbos elididos.