Locuciones prepositivas y adverbiales en sus inicios en documentación notarial medieval
3. Combinaciones locucionales adverbiales vs . prepositivas
3.3. A suso (de suso, de yuso) y a todo tiempo
Estas estructuras muestran patrones diferentes, pues tienen como núcleo un adverbio o un sustan- tivo. Según Octavio de Toledo,
al igual que suso, el adverbio yuso siempre fue inhabitual con complemento, si bien es capaz ocasional- mente de asumir valores de rebasamiento de un límite o de inferioridad sin pertenencia a una misma vertical […]. Con idénticos valores se localiza desde los primeros textos, aunque muy escasamente hasta el Cuatrocientos (Octavio de Toledo 2014: 1894, 2016: 67).
(44) Et damos uos todas las vinas, assi como nolas dieron don Roy Perez e nuestra madre dona Taresa, desdel camino a suso… e a uuestra fin de uos, ambos a dos, tod esto que uos damos finque libre e quito al monesterio de Sant Fagunt, sin contrasta ninguna, con casas, con vassalos poblados e por poblar, con tierras e vinas bien paradas, assi como uolo damos e meior, e con todos los [otros] derechos, assi como de suso son nombrados… (1719).
En los documentos notariales estudiados son muchas las combinaciones locucionales con la pre- posición a, si se tiene en cuenta que, a las prepositivas señaladas arriba, se añaden las adverbiales (a todas guisas / a vuestra guisa, a suso, a buena fe, a medias, a todo tiempo…). Company Company y Flores Dávila
28 De esta última expresión, por ejemplo, se señala «de acuerdo con la buena fe. Principio que debe regir en todas las relaciones contractuales o negociales, que, por tanto, se dice que dan lugar a los contratos de buena fe; por ello esta buena fe se presupone y se exige de las partes» (Gómez Royo et al. 2014: 70 y 109).
(2014: 1219) creen muy apropiada la explicación que sobre la preposición a se encuentra en el Diccionario de María Moliner (s. v. a), ya que «puede decirse de a con respecto a las preposiciones lo mismo que de que con respecto a las conjunciones; esto es, que tiene cierto poder absorbente, por el que sustituye en muchos casos a otras preposiciones y hasta a expresiones complejas».
Ahora bien, junto a la estructura a suso, destaca en la documentación notarial la introducida por la preposición de, es decir, sobre todo de suso, tal como puede verse en los ejemplos que siguen. En todos ellos se incluye en una expresión que se repite hasta el punto de presentar un carácter formulario, con mínimas variaciones, al alterar el orden de los elementos que la componen, al presentar el verbo y el parti- cipio en plural, por razones de concordancia, al omitir el verbo ser o al optar por un sinónimo del participio.
Se trata de la expresión formularia (como) de suso es dicho o, en plural, de suso (son) dichos/nombrados;
(así) como dicho es de suso, así como de suso dicho es. Como puede comprobarse, en estos casos la rutinización es evidente, puesto que esta expresión formularia, muy repetida en los documentos notariales, siempre se halla en las mismas partes, principalmente en la corroboratio y en la validatio.
(45) e si estos morabetinos nos uos los diere el clerigo, que sea tenido el almosnero e el Hospital por daruollos, a estos plazos de suso dichos (1696)
(46) en sembla con todos sos fiyos, elos quales de susu son dichos, otorgan todas elas mandas…
(1676). Vid. (16).
(47) do et uendo toda la meetad de las noue partes que ey et auer deuo, en aquelos logares que de suso son dichos et en todos los otros logares que ey et auer deuo (1679)
(48) E yo Garci Perez do las mias casas deuantdichas a uos sennores abbat e conuiento, e recibo de uos las vinnas que me dades por esas casas, assi como dicho yes de suso en esta carta…
(1708)
(49) e con t[odos los bienes e] derechos assi commo de suso son nombrados… todo finque libre e quito al monesterio de Sant Fagunt (1718)
(50) E por que este pleito sea firme e perpetual, assi como de suso dicho es, nos don Nicolas, por la gracia de Dios abbat de Sant Ffagunt… ffazemos estas cartas partidas por ABC (1720).
La estructura de yuso se encuentra en ejemplos como el siguiente:
(51) e demaes, porque faze la presa del molino de iuso, que es al uado, enuargo por pasar el pan e el vino que es a la noria, io, prior deuandicho, por mi e por los otros que uergan depos de mi, prometo que abramos la presa [de] VIII dias ante de sant Iuanes, fata VIII dias depos de San Migael o maes, quando [o]uiere menester (1702).
Con respecto a deyuso, Octavio de Toledo señala que
no parece posible dar cuenta cabal de la evolución de las preposiciones locativas sin acudir a la historia de los adverbios nominales o de las locuciones prepositivas y adverbiales semejantes. En primer lugar, por la estrecha conexión semántica y formal e incluso de tránsito entre categorías que se aprecia en no pocos casos (Octavio de Toledo 2014: 1839).
Esto mismo podría decirse de la estructura adverbial de suso, por su proximidad y similitud con la prepositiva desuso de, de la que Octavio de Toledo (2014: 1879) explicó que tuvo «mayor vigor en oriente» y
RHLE 17, diciembre 2022, pp. 59-96, ISSN 1886-7081, eISSN 2792-4629, https://doi.org/10.54166/rhle.2022.17.03 que en sus escasas apariciones en textos castellanos se presenta con valores muy concretos, ya de extensión por una superficie o recubrimiento […], ya de movimiento descendente u horizontal descen- dente […], ya de rebasamiento de un límite […], da la impresión de que desuso de incoó en castellano (oriental, quizá) un proceso de adopción de ciertos valores relacionados con la incidencia sobre un plano o su rebasamiento que quedó abortado con la expansión y especialización de por (en)cima de entre la segunda mitad del XIV y el siglo XV29 (Octavio de Toledo 2016: 50).
Y si el valor de las estructuras a suso y de yuso es claramente locativo y en el caso de de suso modal-locativo, por efecto de la rutinización, es evidente el valor temporal de la estructura locucional a todo tiempo30, con un menor gardo de gramaticalización si se tiene en cuenta la inserción de un elemento modi- ficando al núcleo.
(52) Demays, nos, Martin Pinouardo e Simon Iohan, clerigos deuandichos, otorgamos de seer uasa- llos del camarero de San Fagun, a todo tiempo (1703).
3.4. De mancomún, de buena voluntad, de nuestras buenas voluntades y de nuestra mano (so su mano vs. sub manu)
Estas estructuras de valor modal comparten un mismo patrón al presentar la inserción de elementos acompañando al núcleo, con un grado de gramaticalización menor, por tanto, excepto la locución adverbial de mancomún, significando ‘de acuerdo dos o más personas, o en unión de ellas’ (DLE: 1391), que tiene para Company Company & Sobrevilla Moreno (2014: 1347) un alto grado de cohesión y lexicalización. Ro- dríguez Molina (2014: 888) explica que «a partir de común se formaron las locuciones en común, de man- común y los adverbios comunalmente, comúnmente y mancomunadamente», todas «con un claro valor colectivo». Mientras la locución en común se documenta de forma aislada por primera vez en el siglo XIII y es frecuente a partir del XV, según explica este autor, la locución de mancomún
procedente del sustantivo man(o) común, figura ya en algunos diplomas del primer cuarto del siglo XIII, con el significado congregador que caracteriza a juntamente. Se trata de una locución muy frecuente en la Edad Media que, sin embargo, es sólo propia de los documentos jurídicos, en los que parece haber adquirido un significado específico, pues equivale a la unión de personas, esfuerzos o intereses para la consecución de un fin común (Rodríguez Molina 2014: 889).
Por lo tanto, que de mancomún se encuentre en la documentación notarial es lo esperable. Y, de nuevo, por su frecuencia de uso, por hallarse en la misma parte de todos los documentos notariales en los que aparece, es decir, en la notificatio, e incluida, además, en una estructura de carácter formulario como
29 Sigue explicando este autor que «el castellano atestigua desde los primeros textos una secuencia d(e)yuso de que, paralela a desuso de, parece en un primer momento más propia de la zona oriental del territorio […] y en todo caso, como aquella, está especializada en un principio en valores de rebasamiento de un límite (inferior, en este caso) o situación vertical (menos elevada) sin contacto con la entidad del término […]; sin embargo, y a diferencia de desuso de, la secuencia deyuso de se generaliza desde mediados del siglo XIV a entornos de inferioridad de toda índole […], entrando así en competencia directa con so para cualquiera de los valores espaciales de la preposición» (Octavio de Toledo 2016: 56).
30 Para más información sobre locuciones adverbiales y prepositivas cuyo núcleo es tiempo, vid. DHISFRAES: 494-529.
ambos/todos de mancomún, con algunas variaciones (ambos a dos o todos tres de mancomún) resulta evidente la rutinización que la afecta.
(53) Connocida cosa sea a los omnes qui agora son e seran adelant cuemo yo don Guilhem Gomez, en uno con mi mugier dona Mayor, [am]os de mancomun, fazemos camio conuusco don Iuan Dominguez, capellan de Sant Iuan (1688)
(54) Et porque el conuento fuese seguro destas oueyas e destos morabetinos diemosles por fiadores a Martin de Moral e a don Ffernando, fiio de Iohan Pardal, e a mi con elos, todos tres de man- comun e cada uno por todo (1716)
(55) Conoscida cosa sea a todos los omnes que agora son presentes e a los que seran adelantre, como nos don Nicholas, por la gracia de Dios abbad de Sant Fagunt e el conuiento des mismo lo[gar, e nos don Iuan] Garcia de Cea e mi mugier, domna Maria Rodriguez, todos de manco- mum, fazemos tal plecto e tal auenencia en uno… e porque non auemos seyello autentico, ro- gamos ambos a dos, de mancomun, al conceyo de Cea que ponga so seyello en ambas estas cartas (1718)
(56) Connocida cosa sea a todos los omnes que agora son presentes e a los que seran adelantre, como nos don Nicolas, por la gracia de Dios abbad de Sant Fagunt e el conuiento des mismo logar, et yo don Ffernant Alfonsso e mi mugier, dona Adeua Roiz, todos de mancomun, fazemos tal pleito e tal auenencia en uno… e porque non auemos seyelo autentico, rogamos ambos a dos, de mancomun, al conceyo de Leon e al abbat de Sant Esidro que pongan sos seyelos en ambas estas cartas (1719)
(57) Conocida cosa sea a todos los omnes que son agora e a los que seran adelantre, como nos don Nicolas, por la gracia de Dios abbat de Sant Fagunt e el conuiento des mismo logar e nos don Ffernant Perez, fiio de Buenbaron, e mi mugier domna Vrraca, todos de mancomun, fazemos tal pleitesia e tal auenencia en uno… (1720).
Por otro lado, en los documentos notariales en romance analizados no aparecen muchas de las combinaciones locucionales de carácter adverbial que se encontraban en los documentos en latín, como per forciam ‘a la fuerza’, o ad libitum; tan solo sub manu ‘bajo mano’, también en romance, so su mano31, y de nuestra mano, en las suscripciones de confirmantes o testigos, así como de buena voluntad, con una variante en plural (de nuestras buenas voluntades), debido todavía a la falta de fijación, que, pese a no ser muy frecuentes, confirman su paso desde la documentación legal medieval a la lengua y su permanencia en ella, la primera como latinismo en la lengua jurídica actual (Gómez Royo et al. 2014) y todas las otras como locuciones adverbiales. Se encuentran en estos contextos:
(58) Et yo Domingo Martinez e mi mugier, dona Marina, de nuestras bonas uoluntades e sin premia neguna, e por quitar a nos e a nuestros fiadores que non ueniesemos afruenta ni a otro mal, damosles por entrega destos morabetinos al conuento tierras e uinnas (1716)
(59) nos don Abril Garcia e domna Teresa Ffernandez, mi mugier, de nuestras bonas uoluntades, por saluamiento de nuestras almas e de nuestros parientes, damos a uos… (1683). Vid. (20) (60) (En tres líneas inferiores y escrito con posterioridad y, quizá, por otra mano) A uos abbat don
Garcia de Sanfagun beyzo manos e pias quomo ha senior del corpo e del anima e en que espero muchas mercedes, e qui quier que me mandedes soy uostra merced e felo de bona uolluntad (1698).
31 Para más información sobre locuciones adverbiales y prepositivas cuyo núcleo es mano, vid. DHISFRAES (264-288). Y sobre la preposición antigua so, vid. Pato (2008).
RHLE 17, diciembre 2022, pp. 59-96, ISSN 1886-7081, eISSN 2792-4629, https://doi.org/10.54166/rhle.2022.17.03
Con respecto a la locución adverbial de buena voluntad y de nuestras buenas voluntades, con un posesivo modificando al sustantivo núcleo, Rodríguez Molina explica que
los adverbios y locuciones adverbiales que indican voluntad son todos ellos adverbios de manera orien- tados al agente que describen el estado en que este se encuentra en el momento de desarrollo del evento e indican si la disposición o actitud del agente hacia el evento es positiva o negativa, si el evento ocurre con la aquiescencia del agente o contra su voluntad. Los adverbios y locuciones de voluntad, tanto posi- tiva como negativa, admiten cuantificación de grado, pueden figurar en construcciones comparativas y, sintácticamente, funcionan siempre como adjuntos (Rodríguez Molina 2014: 794).
Y también señala este autor que «para expresar voluntad positiva, el español antiguo recurrió de manera preferente a una serie de locuciones formadas a partir de los sustantivos grado […] y voluntad: de voluntad, de buena voluntad, etc.» (Rodríguez Molina 2014: 795).
De buena voluntad, presente en los documentos notariales objeto de estudio, es una locución ad- verbial que remite
a conceptos abstractos relacionados con las capacidades cognitivas y volitivas del ser humano y, en un sentido amplio, pueden concebirse como la gramaticalización de partes del cuerpo como locuciones ad- verbiales de manera, proceso similar al sucedido con el formativo -mente. Las más generales fueron siempre de (buena) voluntad, de buena mente y de buen talante, frecuentes hasta el siglo XVI […]. La más antigua de todas es la locución de (buena) voluntad, en cuya formación interviene el sustantivo voluntad ‘deseo’ < UŎLŬNTĀTEM, etimológicamente relacionado con el verbo UOLO ‘querer’. Aparece ya en el Cid […], se documenta a lo largo de toda la Edad Media con regula-ridad […]. Esta locución admite opcionalmente la presencia del adjetivo buena modificando a voluntad […] y puede presentar un cuanti- ficador en su seno […], si bien el cuantificador es capaz de modificar a la locución entera […] y, por último, es igualmente posible encontrar un posesivo modificando a voluntad […]. Al igual que otras locuciones, en la Edad Media esta presenta alternancia preposicional entre a y de, siendo mucho más frecuente la segunda variante, que es la que a la postre acabó triunfando (Rodríguez Molina 2014: 801).
(61) E demas otorgamos uos que uos nos auedes dado en Villada, que uos e domna Teresa lo ten- gades de nuestra mano, en tal manera… (1683)
(62) Facta karta in mense febroarii, IIº idus, sub era Mª CCª LXª Vª. Regnando el rey don Fernando, cum regina Beatrice, in Toleto et in Castella. … Alfieret regis Lupus Didaci. Maiordomus Gunsalus Roderici. Maiorinus maior Garci Gonzaluez de Ferera; sub manu eius, Dominico Igiosa. Episcopus in Palentia don Tello… (1641)
(63) Facta carta… Regnando el rei don Alfonso, con la reina domna Lionor e con so fiio el infant don Henric, en Toledo e con Castiela. Obispo en Palencia don Tel. Alfierez Aluar Nunnez. Maiordomo Gonzaluo Roiz, teniendo la meetad de Carrion. El otra meetad Rodrigo Rodriguez, so hermano.
Merino mayor Pedro Fernandez; so su mano en Carrion, Ferrant Iuanes… (1592) (64) So su mano merino en tierra de Carrion Ferrand Yuanes (1688). Vid. (13).
Según Octavio de Toledo (2014: 1842), «los merónimos de partes del cuerpo o de partes de objetos participan en esquemas locativos cuya estructura, génesis y evolución resultan similares en muchos aspec- tos». Y considera, además, que so su mano parece indicar que, «mientras so tendía a especializarse en los abstractos», deyuso de debió tratarse de una secuencia novedosa que «se expandió en los usos espacia- les» (Octavio de Toledo 2014: 1886; 2016: 58).
Estas estructuras adverbiales, frecuentes en los documentos notariales, so su mano y de nuestra mano, se presentan con posesivo antepuesto al núcleo sustantivo, como era habitual en «las locuciones adverbiales formadas a partir de sustantivos […] desde los primeros tiempos». Esta construcción con pose- sivo, «equivalente al esquema con complemento […] parece haberse generalizado sintácticamente, ya en los primeros textos, a toda la clase de las locuciones adverbiales con sustantivo» (Octavio de Toledo 2014:
2021). Este autor también explica que, en las locuciones prepositivas, «los sustantivos que denotan partes del cuerpo humano, que se aplican igualmente a partes de entidades inanimadas desarrollan valores no sólo espaciales sino también nocionales» (Octavio de Toledo 2014: 1972), y esto mismo debía ocurrir en las combinaciones locucionales adverbiales que nos ocupan, dado que expresan claramente valores nocio- nales.
Porcel Bueno (2021: 68-69) observa que «los latinismos fraseológicos experimentan un proceso de incorporación al español muy semejante al que siguieron los latinismos simples. Una de las principales vías de penetración de estas estructuras fijas fue el lenguaje jurídico», más concretamente «una primera fase de asimilación de estas locuciones latinas tuvo lugar en el siglo XIII […], salvo raras excepciones, sus primeros usos casi siempre estuvieron vinculados al lenguaje del derecho». Y, «desde el punto de vista de su estruc- tura interna los esquemas adverbiales formados por una preposición inicial más un elemento nominal (P+X) constituyen la tipología más frecuente en el conjunto de los préstamos fraseológicos del latín», un ejemplo sería, sin duda, sub manu que aparece en los documentos notariales analizados.