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Imagen corporal

In document FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS (página 34-40)

CAPITULO II. MARCO TEÓRICO

2.2. Bases Teóricas

2.2.1. Imagen corporal

La Oficina para la Salud de la Mujer de E.E.U.U (2019) nos refiere que la imagen corporal es la manera en cómo nosotros pensamos, sentimos e imaginamos nuestra apariencia física, la cual puede ser de forma negativa o positiva según las experiencias que una persona haiga acumulado, dichas experiencias tienen que ver con la absorción de información de los medios de comunicación que a través de propagando van implantando ideales estéticos, muchas veces inalcanzables, y todo ello, desde el inicio de la vida de las personas.

Ayensa (cómo se citó en Benavides y Pérez, 2020) nos refiere que la imagen corporal es la percepción de sí mismo, la cual, como un reflejo, crea una imagen mental muy semejante a la realidad, una imagen que está involucrada con emociones de

aceptación o rechazo. Esta apreciación de sí mismo, con todo el trasfondo psíquico que conlleva, influye en la persona a nivel conductual, social y emocional.

Hortua (2019) nos habla que la imagen corporal a cambiado en los últimos años en base a la satisfacción corporal, la búsqueda de un cuerpo ideal se orienta a la delgades, la musculatura y a la forma, también a los estándares de belleza foráneos que muchas veces

termina en salones de cirugía plástica, dicha búsqueda de la satisfacción corporal está ligado mentalmente a la idea del progreso social o al éxito personal.

2.2.1.1. Teorías.

2.2.1.1.1. Esquema corporal e imagen corporal.

Cazar (2019) nos habla que el cuerpo es una herramienta entre lo subjetivo y lo real, y citando a Dolto nos explica que el esquema corporal es una realidad de hecho, que fenomenológicamente es lo que sentimos y padecemos a nivel orgánico y gracias a ello tenemos contacto con el mundo físico donde el ser humano se nutre gracias al aprendizaje y las experiencias. La imagen que el individuo ve en el espejo es la imagen de lo que los otros ven de él, la imagen corporal es solo una sombra de su imagen anatómicamente corporal, por ello es considerado netamente inconsciente y es así como esta construcción de su imagen le servirá como un medio para poder comunicarse con el otro, el mundo.

Cazar (2019) también nos habla de cómo las experiencias que tenemos del cuerpo anatómico tienen la capacidad de anular nuestro cuerpo físico y generar así trastornos a nivel orgánico, por ello recomienda que el cuerpo tiene que ser simbolizado (imagen corporal), para así ser proyectado con una imagen positiva, de salud mental y física, utilizando la palabra como herramienta de intercambio de energía psíquica entre ambos mundos. Es decir, crear una conexión de la libido con el cuerpo físico y la imagen corporal que tenemos de ella.

La imagen corporal esta mediatizado por las pulsiones que día a día van dejando huella en el hombre, así como también las prohibiciones, frustraciones, fantasías, goce, etc. etc. Mientras que el esquema corporal está estructurado por las experiencias y el aprendizaje que día a día va acumulando el ser humano, dentro del tiempo y espacio. A nivel físico claro. (Dolto, 1984, citado por Cazar 2019)

Cazar (2019) nos explaya que la estructura del hombre en relación a su cuerpo, obedece a tres elementos.

La imagen base. Es el narcicismo que uno siente de sí mismo como una fe de estar vivo, es el sentimiento claro de que existimos y por ello sujetos a deseo.

La imagen funcional. Son los esquemas de motricidad, el funcionamiento de los órganos del cuerpo y sus orificios.

La imagen erógena. Es la imagen funcional, la que crea placer o displacer erótico.

Y la unión de estas tres estructuras es lo que conforma la estructura de la imagen corporal.

(Dolto, 1984, citado por Cazar 2019)

2.2.1.1.2. Imagen corporal – lo imaginario

Cazar (2019) citando a Lacan nos habla de la formación del yo y del sí mismo, el primero como la afirmación simbólica y social de nuestra singularidad, y el segundo como la afirmación imaginaria y afectiva de nuestro ser. Es decir que el yo participa de una realidad social junto y en medio de los otros, el mundo, mientras que el sí mismo, el ser sí mismo, participa de una realidad personal con su ser, una afirmación imaginaria de lo que es en su propia mismidad y con una carga afectiva propia, orientada hacia sí y no a los otros, al mundo exterior. Cuando el hombre se ve en el espejo, crea un cuerpo imaginario y este cuerpo imaginario no es su cuerpo físico, no cae a meditar sobre el color de los ojos, el color de la piel, o las facciones faciales, no medita de forma fenomenológica, sino que toma todas las partes y lo captura en un todo, es decir, en una imagen especulativa de su ser orgánico o anatómico, una imagen subjetiva de sí mismo. (Nasio, 2011, citado por Cazar, 2019)

La imagen o la silueta que nosotros tenemos a nivel visual, puede ser reproducida en fotografías, o reconocidas en la apariencia de los demás, incluso imaginadas al ver una parte de nuestra fisionomía, la cual, gracias a la imaginación, podemos reproducir el resto del cuerpo, y dependiendo de la simpatía por las facciones que tenemos, podemos generar o incluso fomentar el odio o el amor hacia uno mismo, todo ello gracias a lo imaginario o a la sombra construida por nuestras experiencias con los otros, por que a través de ellos uno se mira a sí mismo (Nasio, 2011, citado por Cazar, 2019). Por ejemplo, la relación de un niño con su cuerpo está condicionado por el otro, o por los demás, ya que al no poder verse así mismo cae en las aseveraciones de otras personas, (bonito – feo, bueno – malo), lo que nos indica que la relación que el niño tiene con el espejo o con su reflejo no es de forma dual, sino triangular, el niño va construyéndose a través del ojo del otro, ya que es otro, quien le confirma, le sonríe o le rechaza todo lo que conoce y es, y lo que conoce en un principio es su figura anatómica, su esquema corporal, por ello la identidad de un sujeto se basa en la identificación de su figura con el modelo de los otros (Lacan, 1954,2001, citado por Cazar, 2019)

Cazar (2019) citando a Nasio nos menciona que, la percepción que una persona tiene de su cuerpo se distorsiona a través del tiempo por el deseo inconsciente que nos permite ver de una forma diferente, a través de la mirada de los otros, por ello podríamos percibir una nariz más chata o ancha, o una cabeza pequeña o grande, o los pechos demasiado desproporcionados, incluso que nuestros ojos y cejas son fuertemente asimétricos. Es decir.

Que no podemos ver con claridad la realidad objetiva, como si estuviéramos ciegos creamos imágenes exageradas de la realidad, aunque lo tengamos al frente nuestro, vemos al cuerpo como una imagen falsa, vemos solo lo que queremos ver, afectado esencialmente por las

emociones y afectos que nos atestan. Lo que vivo y siento, lo que veo, lo que amo y odio esta deformado por la presencia del otro, ya que de ahí proviene, los elogios, los insultos, las afirmaciones sociales, la cultura, la historia. de esta manera. el inconsciente se crea a partir de la vivencia subjetiva, sentimental, consciente e inconsciente con los demás. Y esto podría explicar el porqué de la existencia de los problemas alimenticios cómo la anorexia o la bulimia, entre otros. (Lacan, 1954,2001, citado por Cazar, 2019)

2.2.1.1.3. El ideal fálico – la delgades.

Cazar (2019) nos habla que la característica principal del cuerpo es el goce, y es la representación distintiva de la vida, si sentimos la vida es porque goza, como expresión de cada acontecimiento. La construcción subjetiva del cuerpo anatómico o biológico es la identificación primaria, de lo que le es necesario y de lo que le falta, el ideal del yo que está simbolizado de acuerdo con el significante fálico. “El cuerpo es la realidad de quien lo mira y desde donde se lo mira”. (Volta, 2017, citado por Cazar, 2019).

El sujeto no nace con un cuerpo ya identificado por si, nace con un organismo vivo que va a ser construido por el otro, cuyo ideal no será para si mismo, sino, para el otro, y es a través de la mirada del otro que se empecinará a conseguir una figura geométrica y resaltante, para alcanzar ese ideal propuesto por los demás, esa imagen ideal del cuerpo, de la figura, que está lleno de goce y la cual busca constantemente alcanzar por una necesidad de falta, de incompletitud, de no alcanzar lo que los otros desean de los demás, y es por ello que la mirada sobre la propia imagen de nuestra figura corporal está acompañado de fantasías y de angustias, de no poder conseguir lo que desea que es lo que el otro quiere, y se martiriza, llegando incluso al descenso rápido del peso, o al aumento, todo ello según quien lo mire y desde donde lo mire los otros. (Pieck, 2007, citado por Cazar, 2019).

Cuando el sujeto se mira al espejo observa la mirada de los otros, quienes imponen su ideal y su importancia, por lo cual el sujeto se retroalimenta al ver su figura, al percatarse de su inutilidad en alcanzar sus proposiciones, y se implanta metas, controlando su ingesta de alimentos, creando trastornos y demás problemas, ya que aquí, el sujeto vaciado de pulsión está lleno de ideal. El sujeto termina por no querer ocuparse de su interior como un conjunto de funciones, de órganos y de fuerzas pulsionales, sino que solo quiere y desea ocuparse de su aspecto estético, de su fachada externa, de su ser visible, solo le importa lo que es percibido por la mirada. (Recalcati, 2011, citado por Cazar, 2019)

2.2.1.2. Dimensiones.

Según Planche, et al. (2017) nos indica que existe cinco dimensiones de la imagen corporal según el instrumento B.S.Q que son:

1.- Preocupación por el peso en conexión con la ingesta. Las personas jóvenes y en especial las mujeres son muy preocupadas en la cantidad de comida que ingieren ya que así se aseguran un buen control de su peso y de su figura, aunque por ello la preocupación exagerada o no del peso, a través de si ingiere mucho o no, suele ser no muy exacta; pero aun eso existen personas que cuentan cada caloría que ingirieron formándose una

preocupación exagerada sin tomar en cuento, su naturaleza biológica ni su mecanismo digestivo.

2.- Preocupación por los aspectos antiestéticos de la obesidad. Una de las grandes preocupaciones de las personas es la imagen, el aspecto de cómo se ven y como le ven los demás, existen aspectos antiestéticos que la acumulación de grasa produce por lo que es mal visto, ya que el estándar social siempre es la delgadez.

3.- Insatisfacción y preocupación corporal general. Esta dimensión, nos habla, de una insatisfacción total del cuerpo humano, siendo esta real o subjetiva, la insatisfacción y preocupación corporal siempre trae problemas de adaptabilidad.

4.- Insatisfacción corporal respecto a la parte inferior del cuerpo. Mayormente esta dimensión está orientado a las mujeres, ya que ellas tienen una apreciación de belleza centrada en los muslos y en los glúteos.

5.- Empleo de vómito o laxantes para reducir la insatisfacción corporal. La utilización del vómito o laxantes ya es un problema grave que se origina por la insatisfacción de la imagen corporal, y puede generar daños a nivel fisiológico y psicológico si es que no se detiene esta práctica.

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