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El ultimo ¿anexo al Texto

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de vista nueKv-as. �;�titula

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e! rJ1s-issfe¡y;-*‘s-ewïexïïrxxve};

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65515;.

en e! arre >.

En

primer lugar

se

aproxima

a una

descripcion

de la

simpatía.

diciendo

que

como "sentir-con con el sentir

impatizado (compasión actual, alegría compartida) esta

esencialmente

emparentado

con el sentir-cor} en el acto nzle 1a

conciencia

reproductiva.

Puedo

también 'sin1pat.izar"

con el

propic: pasacïioüü’

y

se

plantea

la

pcrsitzilidad

de encontrar

puntos

en común entre

simpatía y recuerdo, partiendo

de que el recuerdo normal P��parece a. la

simpa.t.ia.

El

recuerdo es una

percepción reproductiva

modificada

acompaiïada,

no «¿leuna

doxa

presentificada

sino de una doxa actual. El recuerdo normal 0;�

acompsaíia.

de

creencia,

de

ahí

la

posibilidad

de

engaño.

"Se

podría

decir

que

es una

simpatía

de

creencia"13

Como en otras

oportunidades

relaciona

impatízi 1;

recuerdo;

esta vez

señala

un

aspecto

no destacado antes: si taien en la

impatía hay

una cierta

nlediatízación,

una

presentilicaciórl por

Iïlédlü‘de

indicaciones,

en el recuerdo la toma. de

posición pureseilte

es

"continuación,

estiramiento de mis

propias antiguas

Damas de

posicion,

que

siguen

siendo

habitua1es"19

En la

impatía

de

ninguna

manera

puede

tratarse de

cago

semejante.

.

Por su

parte

la

simpatía

misma. es translerirse dentro ciel filtra).El

paralelo

entre

simpatía

e

impatía

tiene como

experiencia

relacionante la

paositailidad

de

íingirse

otro

segun fantasía, que

es

posilzale

ICEZJIÏJOmodalidad

impatica;

la

simpatía. por

su

parte

tiene

lttgat‘ por

el "trïasnszferirsedentro"

propio

de la

impatía.

No es que el Otro está

primero

ahí

para

y despues

me transriercn

dentro,

eso sería

impatizar.

El Otro se

ccznstitugre

como Lina

17

0p.cit. p.163.

13

0p.cit. p. 165.

19

Opcit. 166.

primordinal, luego

en cierto

modo,

de

apercepción que asemeja y

no

algo

tal

como una

"conclusión

de

analogía".

¿percepción

no es

ninguna conclusión, ningún

acto de

pensamiento.

En

cierto modo toda

apercepción

de lo nuevo , con el fundamento de una

apercepclón

anterior

originaria instaurante,

es una

transposición analogizante, pero

no una conclusion de

analogía.

Con la

primera aprehensión originariamente

fundante del sentido final de u.na

tijera,

el

niño

"ve",

sin

más, tijeras,

sin

que

vuelva a

pensar

en la

primera tijera

y deduzca la

analógica

determinación de la finalidad. El

probo-ego,

para la

experiencia

de cada

«eg-ua,

es

para

lo

que yo

mismo soy

originariament.e y

es

incesantemente,

en 1a

aumexperiencia permanente

en el centramiento indicado

y

articulación de la

propiedad primordinal suya,

consciente como

original,

sea ahora atendido o no. Y

precisamente

este es el fundamenta‘:de la.

peculiaridad

de esta

apercepciórl

"el

otro", que

es

para

ella su instaurante

original, siempre

al mismo

tiempo

vivientemente

presente

y con esto ego y

ia/zfer

siempre y

necesariamente en

apareamiento originario (la

forma. más

originaria.

de la

síntesis intencional, que

nosotros denominamos

"a.socia.ción",

frente a la síntesisde la

identificación). Siempre

es en tal

"asociaciráii",

que hace

aparecer

como lo diverso fenomenal como uniciad de la

semejanza,

como

"par", 7o I;

el Otro dados a una, aún cuando

yo

no

presto particular

atención ,

sea a

mí,

o a los

Otros,

o a

ambos,

en la medida. en

que

en

general sólo hay

un

Otro

para mi

en el

"campo

de

experiencia".

La.

explicitatción

exacta. del curso de la.s 1ínea.sde

motivación

y antes del sentido de una tal

ascaciación apareante

y con esto el esclarecimiento de

cómo

el Cltro se

constituye para

en una suerte de

originalidad secundaria,

como

"experiencia",

tiene sus dificultades

que aquí

no

permiten seguir

el

análisis

, callo

pues

,

que podríamos

entrar en el

problema.

de la

génesis fenomenológica.

Pero

ya

es

comprensible para nosotros, que aqui

no

puede

haber catros caminos de esclarecimiento

que

el

problema

intencional de la

constitución, que esta

en el

titulo

de la

expweriencia

del

extraño,

a

seguir metodicamente

en las líneastrazadas por nosotros.

E’ lérvzs'z‘jtzrrl.flo¿rasiferjlïerjïa/ ¿ramo

¿orvjzvjrx ¿rnrïrj-J-lürrïjfis?! y

¿como m)

propjca.

¿a ifacïfuïaiï «ielo ¡m

propio

¡nel-marite

presea)

rjfjcsiïjciie >

Sin

embargo

también es

comprensible

lo

siguiente,

de

gran

importancia

para el curso de nuestro

.

Lo que

propulsa

la

acla.ración

de la

experiencia

del

extraño,

que se

presenta

en la última

observación,

ya

entraña

la

intelección

de

que

todo lo

que

de manera

pensable

se

constituye y

puede

constituirse

siempre

como existiendo

para

como

ego

trascendentalmente

reducido, por

tanto

puede siempre

ser

para mi,

cae

bajo

ambas denominaciones

"primordinal propio" y

"no

propia)".

Además

que

como

no-propio

en sentido

primario

sólo

puede

czonst.it.uirse una

¡w

B.‘

modificación reproductiva

de mi mismo

y

sin

embargg-¿cs

yo

estoy ahi.

"Comprender

a1

Otro, representárrnelo,

tenerlo ahi

más

e menos

cla.ra.rnerite__

es, en cierto

modo, representar,

sentir y

querer

de tal y cual manera.

Es

semejante

a cuando

‘¡o

me

Iinjo

cambiado en 1a

fantasía,

como si

yo

piercibiera

esoo V

aquello,

1o

representara

o lo pensara y así 1o

valorara,

etc. El mero

percibir

de fantasía no

puede

ser

suprimido.

Si me pongo en su

lugar, entonces, puedo apropiarme

de un

juicio,

un

sentimiento,

una Kroluntad

‘en la

fantasía‘,

(2011

simpatía

o con

antipatia;

un pnzzxccacomo los

cuentos,

las

novelas,

las obras de arte

figurativo. Aquí esoo-y

yo en la

posición

del como-

si.

¿Cómo

debe ser

interpretado

el

fenómeno?

En cierto mando

yo

vrivo en el

Otro, pero

ahora

juzgo, valoro,

actuo ‘encierto modo‘ de tal

y

cual manera,

pero

yo, el act.ua1n1ent.e

impa.t.iza.nbe, tengo

mi

rni-zut.iirzi«r;ióii

anzztual

y

event.ua.1rriente no obro czon o

también

obro con. Si me Iantaseca dentro de una

situación

de

fantasía, así

me

se

a.hícomo yo,

aqui tengo

33o de hecho un recuerdo

como-sififo,

el yo

actual,

me

presentilico

en un mundo cirrszunclante

presentificado, a.l1í

sobrevienen

discrepancias. ‘fo,

el yc-

actual, tengo

mi

pasado efectivo, tengo

mis características

arjquiridas,

mis

C-:.\I'1'-.-'i(:(;l-C)I'1ef:‘-,

mis

valoraciones

l1a.t:»it.ua.1es, etc, y

si

yc>

me

pienso

c1ent.ro ezie una

situaxzzión

de

fantasia, ha}!

dentro de eso un

planteo,

talvez como una dcvzcza

originaria

real

efectiva,

como cuando

yo

me transfiere a

Inglaterra. Alli tengo yo

Lina

'aceptzicion',

‘a

paartir

de

allí‘ actuo

de esta

y

esta otra manera, 37o con mi

habitual contenido de

motivación.

Entonces

todo

concuerda en la

suposición.

Pero

puedo también

fanfasear de ot.ro

modo,

entonces

tengo discordanciaކ

El

planteo

es

complejo

e

incluywe

el mtmcio

Iingido

en

que

me

iinjo y presupone

mi habitualidad. Puede mi

fantasía.

centrarse en ima

parcialidad,

contra ciertas

ÉPXPQÏÍGÏDCÍQS y

contra convicciones de

experiencias

de

tipo teórico,

de modo

que

choca y ante esto yo

puedo

ser mas o menos sensible y decartarla como

"sinrzizón",

" so es

imposible",

etc. Si me

comporte

soñadorarrieiite respecto

de mundos de

fantasia

no surge la

contradicción, tampoco simpatizo.

Donde surge con claridad el

símil

de la.

simpatía.

es en el arte. "Por los

medios del arte У�crean

señales que

me atraen a un Iantasear como

exigido

y

mientras esto se lleva a cabo

y

un

representar, ‘Ia10l'3.f_,

hacer como si de

acuerdo con la

exigencia

se

ejecutar,

aparece 1o que esta @". acuerdo o no

conmigo.

Y

yo, que

con el otro

yo,

en cierto ¡‘nodo

coincido, simpatizo,

mientras lo india-ado en

‘primer lugar

1o

reproduzco

como simbólicamente

aprehendido, ii1t1_1it.ivan1ente, pero

< tal

que

> la toma. de

posición exigida y

así,

lo

exigido

concreto en 1a vida interior

ajena,

conserva en esa medida una

profundización intuitir.ra., que

se vuelve realmente una. con el

yo,

que parece

surgir

«¿le

él

mismo.

Sólo

entonces es

esta para mi

una

posibilidad

intuitiva

da.da. Eso dice

scílo,

meramente eso, que en la

impatía tengo representable

para

un

yo extraño, que yo empero

eo

1,051‘: estres

en ccaincidencia. con

él,

20

Opcit.

p.

166- 15?.

multiplicidald

abierta de ialzfer

egos,

que como tales: son cc-nncretos

para

mismos con su esfera de

jtar-cxpaiedzici, pero para

mi dados

(originariamente sólo pueden

ser dados en

experiencias presentificantes.

Forma

parte

del modo

propio

de estas

presentificaciones y

de sus

producciones constitutivas, que

su sentido a

priori

no se

presente primordinalmente,

con otras

palabras, que

lo

presentificadc) siempre sólo puede

verificarse mediante

presentificaciones

concordantes

sintéticas, precisamente

como

extraño,

como el Cltrc».

Expsresacio

con

mayor

determinación, aparece noematicarïiente

en Lina

mociilicazzión intencional,

tal

como mi

pasado sólo

�+(la

y puede

darse en la

modificacicïn

intencional del

pasado (presente pasado),

y como

verificzandose "racionalmente"__

entonces existente

para

mí. El

pasa-do

trasciende el

presente,

el ser extraño trasciende

el

propio

ser. Pero es una "modificación"de este

propio,

el ¿after ego es en

Verdad

eglo

en si

mismo, pero precisamente

como

modificación

ciel mio

propio

dado coexistente. En esta mediaciónintencional

interna,

en virtud de la concordancia. en el curso de los modos X�dadidad cambiantes: es cierto

como

existente,

de modo que ¡lo esta síntesis

concordante,

viviendo no

puedo

dudar‘ o

suprimir‘

el ser real efectivo. Y sólo ��|el existente extraño

tiene

para

sentido

posible

y validez

positale.

4.59.

¿o fÏiÏ-‘ÏL’

rar-errsxiïik;

¿ae ¡a

s'¿.-'b,."e

fJ'Ff-:T.ï*i'2'rir1=ïs=;?e.cr-.ï.ec*¿el-'.Ï'ÚJ'J'Í{9 m

¿erszriïje

t?! Wok-ao?>

¿almismo

tiempo

es eiridente

que

en esta

explicitación, que

llevo a

cabo en la reducción trascendental como

ego trascendental, llego

necesariamente al ‘Citro como Otro trascendental y con esto no se

interrumpe

la reducción trascendental

y

no son

pues

s en

juego

los otros a

la manera

ingenua,

como existente en el mundo

predadca,

vale decir co-

preciados.

La

realización

del autedesvelamienü) de mi

ego

trascendental

y

en el el clesvelamiento de las intencionalidades

constituyentes

existentes en

él,

czonduce esencialmente a la

división

de lo

propio

y lo no

parra-pic»

y

luego

a la

multiplicidad

abierta de los L?.I!fiC-°JF

ego

como existiendo a una con mi

eglo

primordinzil, ¡nero

no existiendo en

él

en

primordinal CIÏÍgÍIÏ-Eilidítd,

sino

experimentado

en

el

en modo

originario

mediante el "anuncio"

presentificante.

Desde el

punto

de vista de los modos de dadidad

soy "yo mismo",

es mi

yo primordinal,

concretamente

tomado,

la

probomónzicia perra

todas las otras

mónadas

que se "anuncian" en

mí,

como para ellas mismas

luego

vale

necesariamente lo mismo

respecto

al ¡nodo como en cada trascendental

estan

incluidos los Otros como unidades

sintéticas

del

anuncio,

pero

siempre

anunciado como emstiendo como

primordinal para

si mismo.

Así se extiende la

subjetividad

trascendental a la

intersubjetividad

o

mejor aún,

dicho con

propiedad,

no se extiende , sino

que

la

subjetividad

trascendental se

comprende mejor

a

misma. Ella se

comprende

como

327

es mi

propia posibilidad, construye

una coincidencia concordante con

el,

un

co-poner, (zo-juzgar, co-valorar, co-desear,

etc.

y correspondientemente

un

mundo circundante

comun que

se dota con los mismos caracteres

espirituz-iles.

En el caso contrario ‘no concuerdo con

eso’, hay

un conflicto

entre la forma en que el torna

joosición,

como el

percibe, juzg-

, ‘ralora

3'

como

yo,

‘en su

lugar juzgaría,

etc.‘ con esto

yo

no

tengo

todavia

ninguna