De acuerdo con Méraz (2014) La introducción de la vid o vitis vinífera en América fue traída por los conquistadores españoles desde la isla de Cuba proveniente de España, donde al terminar con la conquista de México encontraron vides silvestres, tales como la vitis lambrusca, vitis rupestris y vitis berlondieri. Siendo México el primer territorio donde se plantaron las primeras cepas provenientes de España. Para marzo de 1524, Hernán Cortes, tras la conquista del imperio azteca, quien además fuese gobernador de la Nueva España, el México actual, ordeno a cada colono la plantación de mil vides españolas y autóctonas por cada cien indígenas a su servicio, dando como resultado una expansión de viñedos por las ciudades de Puebla, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Oaxaca, San Luis Potosí, Sonora y Baja California.
Años más tarde, en 1531, el rey Carlos I emitió un decreto en el cual todos los navíos con destino a la Nueva España debían llevar consigo viñas para ser plantadas, causando un florecimiento en la viticultura en México. Convirtiéndose así en el principal destino para los licores y vinos procedentes de la península Ibérica.
En 1595 el Rey Felipe II prohíbe la siembra de nuevos viñedos y la producción de vino en la Nueva España y a su vez destruye los viñedos a excepción de los de la iglesia, por temor a que España tuviera una competencia directa con los vinos provenientes de la Nueva España.
Don Lorenzo García viaja a España y consigue que el Rey le otorgue el permiso para continuar con el cultivo de la vid en la Nueva España, tan sólo a baja escala y para autoconsumo.
Entre 1697 y 1767, los frailes jesuitas en su peregrinar de sur a norte por la península de Baja California, se dedicaron a plantar vides y elaborar vino de consagrar, dando origen a un promedio de 16 misiones (Meraz, 2014).Para inicios del siglo XIX, la viticultura en México se vio afectada en gran parte de su territorio debido a varias causas, entre las cuales estaba la guerra de independencia, la inseguridad que se vivía en el campo a causa de la ley de la secularización de las misiones de la Alta y Baja California, emitida por el nuevo presidente Valentín Gómez Farías (Meraz 2014 citando a: Ruiz de Gordejuela, s. f.), así como por la guerra contra Estados Unidos, y los escases en cuanto a conocimientos técnicos por parte de los productores de vino. Todo ello trajo consigo la perdida de la mitad del territorio mexicano y, por consiguiente, la reducción de viñedos, limitándose a los estados del norte como Baja California, Aguascalientes y Coahuila. En el poblado de Dolores, Hidalgo, antes de la lucha de insurgentes, don Miguel Hidalgo y Costilla, incremento la cantidad de viñedos existentes en los contornos al poblado, fomentando la cultura del vino.
En 1822, Agustín de Iturbide impuso un arancel del 35% para los vinos importados, como un estímulo a la producción y consumo de vino nacional. Asimismo, con el propósito de difundir el conocimiento entorno a la vid, Antonio López de Santa Ana crea la Escuela Nacional de Agricultura en la ciudad de México, dando apertura el 22 de febrero de 1854.
En la región de Baja California, para el año de 1834, la Misión de Santo Tomas de Aquino fue cerrada. Por su parte, el fraile dominico Félix Caballero funda la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe del Norte, la cual solo duro un año debido a los constantes ataques de los grupos indígenas que radicaban en la zona, siendo así como llegaron las primeras vides al Valle de Guadalupe.
Una excepción fue el caso de Bodegas de Santo Tomas, cuando Loreto Amador adquiere la propiedad de lo que fue la Misión de Santo Tomas de Aquino, en 1870; y, al paso de algunos años, este se ve obligado a vender la propiedad del rancho Los Dolores a Francisco Adonaegui y Miguel Ormart, en 1880, quienes se convirtieron en los pioneros en el comercio de vino en Baja California, siendo transportado en carretas desde el rancho hasta la actual ciudad de Ensenada. Dando origen a Bodegas de la Misión de Santo Tomas, en 1888, considerada la primera empresa vinícola establecida en el estado de Baja California. De las variedades o varietales de uva sembrados en esta zona, se destacan el cultivo de uvas blancas y tintas, siendo en su mayoría de procedencia española, francesa e italiana; 73 las cuales representan el 16% de las plantaciones nacionales; algunas de ellas son utilizadas puras, como vinos varietales, y otras son mezcladas para formar diferentes tipos de vinos de gran calidad (Meraz, 2014).
En 1948 fue creada la Asociación Nacional de Vitivinicultores en el país, que afilio inicialmente a 15 empresas. En el periodo comprendido entre los años 1950 y 1954 se incorporaron 14 compañías más ya para el año de 1970 México ingresa a la OIV (Organización de la Viña y el Vino) en la que se puede ingresar en concursos internacionales con más de 130 etiquetas.
En febrero de 2009, después de 3 años de intenso trabajo, se determinó conjuntar los 60 años de experiencia de la Asociación Nacional de Vitivinicultores, A.C. (ANVAC), y los 6 años del Comité Nacional Sistema Producto Uva (CNSPU), para crear el Consejo Mexicano Vitivinícola, A. C. Este Consejo, que ya se encuentra legalmente constituido donde ha conjuntado las dos entidades en una sola, con el fin de unir esfuerzos a favor de la industria vitivinícola mexicana (CMV, 2016).