CAPITULO II. MARCO METODOLÓGICO
2.3 Indicadores de rentabilidad
Baca (1990) plantea que la evaluación económica es la parte final de toda la secuencia de análisis de factibilidad. Si se sabe el mercado potencial, las
21 restricciones del medio, se domina el proceso de producción, etc. Inclusive si se saben las utilidades que van a tener, aun no se ha demostrado que es económicamente rentable, es por eso que se utilizan indicadores de rentabilidad para demostrar si dicha evaluación es positiva o negativa.
Con relación a la evaluación económica y financiera, los indicadores son conceptos valorizados que expresan el rendimiento económico de la inversión y en base a la magnitud de estos se pude aceptar o rechazar un proyecto, o en su caso se evalúa su rentabilidad. También, permite comparar y seleccionar entre diferentes alternativas de inversión (Taylor, 1972).
Los indicadores para la evaluación económica son conceptos valorizados que expresan el rendimiento económico de la inversión de una empresa, y en base a esto se puede tomar la decisión de aceptar o rechazar la realización de un proyecto o en su caso, se evalúa su rentabilidad. También sirven para comparar y seleccionar entre diferentes alternativas de inversión (Grant, 1980).
La manera de abordar la rentabilidad a través de la actualización de los costos y beneficios según Gittinger (1982) son cuatro medidas actualizadas para aplicarse en inversiones agrícolas: Valor Actual Neto (VAN), la Tasa Interna de Retorno (TIR), la Relación Beneficio-Costo (R B/C) y la Relación Inversión-Beneficio Neto (R N/K).
Valor Actual Neto (VAN). El valor presente es uno de los criterios económicos más ampliamente utilizados en proyectos de inversión. También se conoce como valor presente neto, consiste en llevar todos y cada uno de los flujos de efectivo que generará el proyecto a valor presente y restar la inversión inicial. Esta diferencia
22 significa la cantidad adicional que un proyecto le agregará (o le restará) al valor actual de la empresa. Si el proyecto debe aceptarse. Por el contrario, si es negativo esto significa que, de aceptarse, el proyecto le restaría valor a la empresa (Cobián, 2012).
El VAN es el valor monetario que resulta de la diferencia entre el valor actualizado de la corriente de beneficios menos el valor actualizado de la corriente de costos a una tasa determinada actualizada. Otra definición más simple es el “valor monetario que resulta de restar la suma de los flujos descontados” (Baca, 1990).
Rodríguez et al (2008) define el VAN como el método para evaluar el rendimiento de un proyecto que consiste en comparar el valor actual de todos los flujos de efectivo esperado con la inversión inicial.
Sapag (2003) plantea que un proyecto debe aceptarse si su valor actual neto (VAN) es igual o superior a cero, donde el VAN es la diferencia entre todos sus ingresos y egresos expresados en moneda actual. El VAN consiste en determinar la equivalencia en el tiempo cero de los flujos de efectivo futuros que genera un proyecto y comparar la equivalencia con el desembolso inicial. Cuando dicha equivalencia es mayor que el desembolso inicial, entonces es recomendable que algún proyecto sea aceptado. Este criterio considera viable un proyecto de inversión cuando el VAN es positivo, es decir, cuan la totalidad de los flujos de caja esperados descontados a una tasa apropiada al riesgo del proyecto supera al costo realizado.
Por el contrario, si el VAN fuese negativo, se rechaza el proyecto, como se muestra en el cuadro no. 2.
23 Cuadro 2. El VAN y la toma de decisiones
Valor Significado Decisión a tomar
VAN>0 La inversión producirá
ganancias por encima de la rentabilidad exigida (r)
El proyecto se acepta
VAN<0 La inversión producirá
ganancias por debajo de la rentabilidad exigida (r)
El proyecto se rechaza
VAN=0 La inversión no producirá
ni ganancias ni perdidas
Dado que el proyecto no agrega valor monetario por encima de la rentabilidad exigida (r), la decisión debería basarse en otros criterios, como la obtención de una mejor posición en el mercado u otros factores.
Fuente: Sapag, 2003
Tasa Interna de Retorno. Otra manera de utilizar la corriente de beneficios incrementales neta o el flujo incremental de fondos para medir el valor de un proyecto es encontrar la tasa de actualización que haga que el valor neto actual de la corriente de beneficios incrementales netos o el flujo incremental de fondos sea igual a cero. Esta tasa de actualización se denomina la Tasa Interna de Retorno (TIR) (Gittinger, 1982).
Rodríguez et al (2008) definen que la TIR expresada como la tasa porcentual, representa el rendimiento en términos de flujos de efectivo o retorno promedio anual que genera la inversión. La tasa de descuento que equipara el valor presente de los flujos de efectivo esperado (FE1, FE2…, FEN) con la inversión inicial de un proyecto
24 (I0). La TIR es la tasa de descuento que hace el VAN igual a cero (VAN = 0). Este criterio garantiza que el proyecto obtenga por lo menos su rendimiento requerido.
𝑉𝐴𝑁 = −𝐼0+ ∑ 𝐹𝐸𝑡
𝑁
𝑡=0
. (1 + 𝑇𝐼𝑅)−𝑡 = 0
Relación Beneficio-Costo. Es una medida actualizada del valor de un proyecto.
Esta relación que se obtiene cuando el valor actual de la corriente de beneficios se divide por el valor actual de la corriente de beneficios de divide por valor actual de la corriente de los costos (Gittinger, 1982).
Relación Inversión-Beneficio Neto (N/K). Un criterio adecuado y conveniente para clasificar proyectos independientes, que es fiable en todos los casos, excepto en los más extremos, es el de la relación inversión-beneficio neto (R N/K) (Gittiger, 1982).
Es una forma de relación beneficio costo, está definida como el valor actual de los beneficios netos divididos por el valor actual de la inversión. Para calcular este indicador, se divide la suma de los valores actuales después que la corriente de los beneficios incrementales se ha vuelto positiva, por la suma de los valores actuales de los beneficios incrementales netos negativos en los primeros años del proyecto.
El criterio formal es aceptar los proyectos cuya relación N/K sea mayor o igual que uno. Con este dato la interpretación es: durante la vida útil del proyecto a una tasa de actualización de x por ciento, por cada peso invertido inicialmente se obtendrán beneficios netos totales de x centavos.
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