CAPÍTULO 4. HALLAZGOS
4.1 Infraestructura del mercado: un limitante de su evolución
El mercado Juan Sabines presenta problemas de infraestructura ante el crecimiento de Tuxtla Gutiérrez, que no satisface el bienestar del comerciante y consumidor puesto que ya no está en óptimas condiciones que permita prestar un servicio que se adapte a la necesidad de cualquier persona.
En dicho centro de encuentro de abastecimiento se evidencia el deterioro de infraestructura e instalaciones que limitan la práctica comercial y presenta desventaja frente los nuevos escenarios de compra y venta de productos que han llegado a la ciudad. A pesar que el mismo espacio de intercambio ha presentado en su historia desde los años 60, varios cambios estructurales, algunos comerciantes reconocen el aporte positivo,
El cambió histórico de este mercado, cuando entró el Gobernador Juan Sabines lo derribó todo e hizo otro porque la versión anterior estaba muy deteriorado y con los cambios de la modernización eso hizo que cambiaran porque era muchas subidas y escaleras para ir a cada giro y era un desastre peor ya desde el 67 o 68 (si bien recuerdo) inició este mercado, en 2009 remodelaron y lo hicieron de 2 niveles, hicieron estacionamiento y eso ayudó porque la gente antes no venía porque no
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80 tenía donde estacionarse, ahorita ya hay más de 200 vehículos. Colaborador 2, (25/7/2020)
Otros, por el contrario, manifiestan la inconformidad frente a la insuficiencia y poca mejora que dichos cambios aportaron al mercado, lo cual no beneficia a toda la población que desea ingresar al mercado como los adultos mayores, quienes necesitan vías de fácil acceso que no expongan su tránsito, así como lo manifiesta:
Imagina una persona de 70 años, malita que no pueda caminar bien, no le van a dar ganas de subir las escaleras. La infraestructura la cambiaron, como en el 2008 como 2010, más o menos, era a ras de piso. Colaborador 3 (14/7/2020).
A lo anterior, se suma la falta de interés y ausencia por parte del gobierno para proponer y desarrollar nuevos proyectos de modificaciones, mejoramiento de infraestructura interna que beneficien a los habitantes que viven y hacen uso diario del mercado; comprendiendo que las inadecuaciones, deterioro de instalaciones y falta de priorización de recursos de inversión para la readecuación ha influido en el estancamiento del lugar comercial y, en consecuencia marcado su desventaja frente a los espacios modernos que han llegado para ofrecer los mismos servicios y productos con una mayor y atractiva oferta de dotación y desarrollo de infraestructura.
En lo que se refiere a los principales obstáculos que los locatarios perciben para su negocio en relación con la infraestructura, se mencionan la limpieza, el alumbrado, la pintura y el drenaje, como elementos que ameritarían un mayor cuidado por parte de las administraciones locales. (Gigllia, 2018, p.53) Por eso, más allá de un sentido de pertenencia por el lugar y la iniciativa individual que pueda tener cada locatario, se hace evidente la solicitud de la mayoría de los trabajadores, quienes manifiestan:
No es suficiente lo poco que ellos hacen por mantener el mercado sino del gobierno que nos quisiera ayudar de hacer todas las adecuaciones al mercado para que la gente pueda acceder más tranquilamente. Colaborador 4: (25/6/2020).
Dentro de las diferentes posturas y cuestionamientos se suma la premisa donde se reconoce el notorio deterioro del lugar y la falta de garantías para un mantenimiento general y continuo de dicho sector económico.
La estructura quedó obsoleta por administraciones pasadas, y tenemos que hacer circo y maroma y teatro para tener el locatario tranquilo porque ellos mismos marcan el desorden. Colaborador 1 (14/7/2020)
Con cada cambio de gobierno, el ente encargado del mercado cambia y llega con diferentes ideales y formas de ejercer su labor, lo cual ocasiona la pérdida y seguimiento de los procesos que se llevan en el mercado, puesto que, en ocasiones, si el anterior gobierno no va con las mismas políticas e ideologías del gabinete en curso; aunque se muestren grandes aportaciones, los procesos son suspendidos para iniciar aquellos que traen ellos como propuesta. Esto pareciera ser, un limitante para la evolución de la dinámica económica que lucha con la ausencia y apoyo externo, el descuido de su presentación física, su falta de mantenimiento en pisos, techos, servicios higiénicos, parqueaderos, vías de acceso, evacuaciones sanitarias y demás.
La priorización de atención a las mejoras y readecuación es necesario, aunque para algunos la mejor solución es la abolición total del lugar para una nueva construcción pensada a las condiciones de la actualidad,
Para cambiar, diría un mercado nuevo porque si das una vuelta, no hay tanta forma de solucionarlo, si tu vas al primer oriente quedan escaleras y si pones rampa no hay espacio para el ingreso. Entonces, si es complicado, digo que necesitaríamos una buena inversión, arquitecto e ingeniero para modificarlo. Colaborador 2 25/6/2020)
En consecuencia, el cambio total de mercado y nueva construcción del mismo, se presenta como la sugerencia a voces que nace en los pasillos del espacio
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comercial. Si esto sucediera según los principales beneficiarios (comerciantes y clientes) el funcionamiento mejoraría y la preferencia por visitarlo sería mayor;
permitiendo reactivar la economía local que ha sido ensombrecida por el auge de los nuevos y modernos espacios comerciales.
A pesar de los bajos precios ofrecidos en los mercados, hay otros factores que influyen en el limitante de la infraestructura para que las personas eviten hacer uso del lugar, como: el desorden, cogestión en las vías de acceso por la invasión del espacio público por el ambulantaje, la inseguridad del sector dentro y fuera de los mercados, evidentemente afectan las ventas de los productos que los comerciantes traen constantemente para su venta.
El estado actual del mercado Juan Sabines no es más que la consecuencia del crecimiento mismo de la ciudad; “El crecimiento periférico y el desarrollo de numerosas centralidades en las aglomeraciones urbanas se hacen a costa del abandono y deterioro de las áreas centrales originales” (Rojas, 2004, p. 3). Lo cual es notable no solo desde la vivencia diaria del comerciante, también desde la mirada de cualquier persona que ingrese al lugar como comprador o turista.