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Los instrumentos utilizados para la recogida de la información de la situación de maltrato infantil fueron los siguientes:

a) Entrevistas Semiestructuradas:

- Con la familia (se realizó en el domicilio familiar, y siempre que fue posible con todos los miembros de la unidad familiar).

- Con el/os menor/es (se realizó en el Servicio Social de Base o en el Centro Escolar).

b) Observación Directa: del/os menor/es en el domicilio; de la interacción padre/s- hijo/s; de las interacciones familiares; del entorno familiar. Los datos de la observación se recogen en la Entrevista Familiar.

c) Análisis de Documentos: de expedientes de los Servicios Sociales de Base y de Protección; de expedientes/informes escolares, de procesos judiciales, de informes policiales, etc.; de evaluaciones de otros profesionales: médicos, salud mental, etc.; de documentos familiares.

Dentro del contexto del Proyecto de protección y atención a menores, se elaboraron varios instrumentos específicos para la detección y evaluación de las situaciones de maltrato infantil. Las razones fueron las siguientes: la escasez de instrumentos existentes para evaluar casos de desprotección infantil (concretamente para evaluar el abandono físico), la inadecuación de los instrumentos existentes a los objetivos del proyecto (la exploración de las diecinueve variables objeto de estudio), la dificultad de aplicación de pruebas estandarizadas a la población objeto de estudio (elevada tasa de marginalidad, nivel cultural generalmente bajo, condiciones de aplicación de instrumentos muy desfavorable,…), y la posibilidad de utilizar la Guía de preguntas para la evaluación de casos de maltrato infantil que contempla el documento técnico del Ministerio de Asuntos Sociales (SASI).

Primeramente se elaboró un instrumento específico de detección y notificación de situaciones de maltrato infantil (Anexo I: Hoja de Notificación), en el que el notificante debe describir las siguiente cuestiones: el motivo de la notificación, los datos de identificación relativos tanto al menor como a la persona y/o institución que realiza la notificación, los indicadores de los distintos tipos de maltrato infantil identificados en el menor, es decir, las manifestaciones externas observadas en el menor, y el lugar donde notificar la situación de desprotección infantil (zona, barrio, dirección y teléfono).

Previamente se llevaron a cabo reuniones con instituciones y profesionales que desarrollan su labor con población infantil, en las que se les explicó la forma de cumplimentar dicho instrumento, a la vez que se les alertó sobre la necesidad de la firma de la persona y/o institución que lleva a cabo la notificación, tanto para dar una mayor credibilidad al documento, como para tomar medidas respecto al menor posteriormente.

Con este instrumento se pretendía que el profesional que detecte una situación de desprotección infantil pueda notificarla de una manera ágil y sencilla, y a la vez proporcione al receptor de la demanda información inicial relevante.

Asimismo, se elaboraron otra serie de instrumentos: una Entrevista familiar, un Análisis funcional para padres y un Análisis funcional para menores. Todo ello con la finalidad de recabar información sobre todos aquellos aspectos relevantes para la investigación.

Estos instrumentos (Anexos II, III y IV: Entrevista familiar, Análisis funcional a padres y Análisis funcional a menores) se diseñaron para facilitar la consecución de los objetivos perseguidos en la fase de investigación de los casos de menores en situación de desprotección. Los principios u objetivos que inspiraron la elaboración de estas herramientas fueron los siguientes:

- En primer lugar, abarcan la exploración de las principales variables de las que consideramos que hay que obtener información en la investigación de los casos de malos tratos a menores, adaptándose a las características de la población con la que

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acostumbramos a trabajar desde Servicios Sociales, y más concretamente desde Servicios Sociales de Protección y Atención a la Infancia.

- En segundo lugar pretenden proporcionar una gran flexibilidad a los profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y educadores sociales) que la aplican, a la vez que intenta proporcionar la posibilidad de recabar información objetiva sobre las principales variables de interés en la investigación de una manera sistemática.

- En tercer lugar, aunque el nivel de profundidad de la investigación que se pretende alcanzar con estos instrumentos depende considerablemente de la habilidad y experiencia del técnico que la realiza, sin embargo, los instrumentos que elaboramos intentan satisfacer los requisitos básicos de una investigación de casos de menores maltratados en entrevistadores no demasiado habilidosos.

En lo relativo al contenido de estos instrumentos, mencionar que exploran aspectos relacionados con las variables objeto de estudio: datos relativos al incidente de maltrato (tipo, severidad,…); composición de la unidad básica de convivencia; antecedentes personales en relación al menor/es; la situación económica, nivel educativo/cultural y situación laboral de los padres/cuidadores; las características de la vivienda y el barrio de residencia; la organización y economía doméstica; las relaciones con la familia extensa, entre la pareja y entre los hermanos; acontecimientos estresantes para la familia en el último año; hábitos de crianza y cuidados al menor/es; antecedentes y figuras parentales; relaciones sociales de los padres/cuidadores y del/os menor/es; el consumo de sustancias tóxicas (alcohol, drogas o fármacos) por parte de los padres/cuidadores;

grado de conciencia del problema de los padres/cuidadores y motivación para el cambio.

La exploración de la salud física y psíquica de los miembros de la unidad básica de convivencia, viene valorada por los profesionales de las Instituciones pertinentes. Es decir, por Salud Mental de la Junta de Extremadura, por Salud Mental del Insalud y por el Centro Base Minusválidos de la Junta de Extremadura.

A fin de garantizar un mínimo de validez, fiabilidad y objetividad en la recogida de datos (rigor metodológico) hemos intentado cumplir los siguientes requisitos:

1. La información se obtiene a través de distintos instrumentos: entrevistas, observación y análisis de documentos.

2. La técnica de observación se realiza a través de más de una persona en el domicilio familiar y en distintos momentos temporales, con y sin previo aviso.

Asimismo se realizan 3 o 4 visitas domiciliarias.

3. Previamente al comienzo del proyecto de protección y atención a menores los técnicos realizaron un curso de formación en técnicas de recogida de información, donde se les entrenó en el registro de datos a través de observación y entrevistas.

4. Los profesionales implicados en el proyecto llevan trabajando en los Servicios Sociales de Protección a la Infancia desde 1984, lo que garantiza cierta experiencia en el trabajo con este tipo de población.

5. Las entrevistas se elaboraron atendiendo a los siguientes criterios: estructuración de las preguntas en función de las variables objeto de estudio, transparencia de las mismas, utilización de un lenguaje comprensible (adaptado a la población estudiada), clara especificación temporal de las preguntas, evitación de sugerencias, formulación de preguntas relativas a acontecimientos objetivos e indicadores o manifestaciones observables y utilización de un formato sencillo para el registro de la información.

Finalmente, mencionar que también se elaboró un documento para la codificación y registro de la información obtenida en relación a las variables investigadas (Anexo VI:

Hoja de valoración). Y que para poder cumplimentar dicho soporte documental se utilizaron a su vez otros dos documentos, uno que describe los indicadores y/o manifestaciones externas de maltrato infantil que se observan en el/os menor/es, y otro que define las variables que han sido investigadas en una escala graduada de 1 a 6.

(Anexo V y VII: Documento para la valoración del tipo de maltrato infantil, y Definición de variables en función de la problemática detectada).

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El equipo de trabajo encargado tanto de la elaboración de instrumentos como del proceso de investigación y valoración de cada caso estuvo formado por el coordinador del proyecto, por tres psicólogos, tres trabajadores sociales y ocho educadores sociales.

Otros instrumentos de recogida de información que han sido utilizados de manera ocasional, y según el criterio de los técnicos han sido las siguientes pruebas estandarizadas:

1) Escalas de Observación acerca del nivel de cuidado recibido por el niño: Adaptación española del Child Well-Being Scales (CWBS; Magura y Moses, 1986). Este instrumento evalúa cuatro áreas del funcionamiento familiar: cuidados que los padres proporcionan a sus hijos (supervisión, disciplina física, cuidado emocional,…), capacidades de la familia (habilidades parentales, salud física padres, salud mental padres, relaciones sociales,…), grado de competencia del niño en relaciones sociales y rendimiento académico, y capacidades del niño (salud y desarrollo físico, salud mental, habilidades cognitivas,…).

2) Sintomatología depresiva en adultos: Versión española del Beck Depression Inventory (BDI; Beck, 1967).

3) Ajuste familiar: a través de la Escala de Satisfacción Familiar por Adjetivos (ESFA;

Barraca y López-Yarto, 1997). Evalúa la percepción global que el sujeto tiene sobre su situación familiar.

4) Estado del menor: Cuestionario de Autocontrol infantil y adolescente (CACIA;

Capafóns y Silva, 1986); Escala de Depresión para niños (CDS; Lang y Tisher, 1986); Test Autoevaluativo Multifactorial de Adaptación infantil (TAMAI;

Hernández, 1990). El TAMAI evalúa la inadaptación personal, social, escolar, familiar y, también las actitudes educadoras de los padres.

5) Ajuste marital: Cuestionario de Aserción en la Pareja (ASPA; Carrasco, 1996).

Evalúa las estrategias para afrontar conflictos en la convivencia marital.