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La creación de la Dirección Nacional de Minas Geología e Hidrolo- gía en 1905 bajo la dirección del Ingeniero Enrique Hermitte tuvo como resultado el inicio de los estudios geológicos del territorio nacional me- diante cartas geológico-económicas a escala 1:200.000. Para ello, en sus

inicios, fue necesario contratar geólogos, algunos alemanes como Ricardo Stappenbeck, Juan Keidel, Enrique Gerth, Anselmo Windhausen, Walter Schiller, Pablo Groeber, Walter Penck, Ricardo Beder, Juan Rasmuss, Juan Hausen o italianos como Guido Bonarelli. En la década de 1910 se agrega- ron los jóvenes geólogos argentinos que como Juan José Nágera, Franco Pastore, José María Sobral, Martín Doello Jurado y Luciano Catalano par- ticiparon activamente en el relevamiento geológico del territorio nacional (Camacho, 2002).

De este conjunto arriba mencionado primeramente hay que citar al geólogo alemán Juan Keidel (1916, 1922) que trabajaba en la Dirección Na- cional de Minas, Geología e Hidrología. Éste en sus primeros desempeños advirtió las similitudes geológicas que existían entre la Table Mountain de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y las serranías de la provincia de Buenos Aires.

Su trabajo logró vincular la geología de las sierras de Tandil y Ventana con las Islas Malvinas y las de la Table Mountain. Esto dio sustento a la presun- ción de que la región formaba un mismo contexto paleogeográfico. Si bien en esa época Alfred Wegener comenzó a postular la hipótesis de la unión existente entre Sudamérica y África fruto de que ambos continentes integra-

Esquema de Bracaccini indicando la ubicación del Cratógeno Central que en el Paleozoico superior dividía una cuenca Oriental y otra Occidental (Izq.) y la posición de Rolleri que incorpora la Dorsal en el borde de la plataforma.

ban el Gondwana. Entonces primaba la idea de la “inmovilidad” y que las relaciones intercontinentales se realizaban mediante “puentes” que involu- craban zonas de la corteza continental que quedaban sumergidas en el mar.

En esa época Keidel tuvo buen predicamento entre los geólogos que se desempeñaban en Argentina y en consecuencia sus ideas tenían gran peso cuando sostenía que “….entre Sud América y África las relaciones paleogeografías son muy antiguas y tan estrechas que no consienten la acepción de la permanencia del océano Atlántico, particularmente, en los tiempos pérmi-

cos y triásicos, las masas de tierra de ambos continentes aparecen unidas en gran extensión” (Keidel, 1922; 1928 Ramos 2015). La cuestión era que fue difí- cil armonizar datos con las teorías geológicas vigentes en esas primeras décadas. Entre éstas se descartaban desplazamientos horizontales de los continentes y primaba la idea de la existencia de un “geosinclinal” como responsable de la “tectónica orogenética” (formadora de montañas).

Con estos antecedentes fue común plantear que era necesario ver que era posible la idea de Suess(1861) sobre la existencia de un megacon- tinente al que llamó Gondwana, que involucraba Sudamérica, África ,

Antártida, Australia y la India. Para principios del siglo XX este concepto ya tenía arraigo entre los geólogos europeos. De allí que cuando el meteo- rólogo Alfred Wegener planteó en 1912 su obra que llamó “El origen de los continentes y los océanos”, la que en 1915 dio lugar a su “Teoría de la deriva continental”. Tanto la existencia del Gondwana como la deriva de los continentes no fue rápidamente aceptada por los geólogos de todo el mundo.

Juvenal Zambrano Pedro Lesta Mateo Turic Gerardo Parker

Osvaldo Bracaccini Edgardo Rolleri Marcelo Yrigoyen Osvaldo Bracaccini Edgardo Rolleri Marcelo Yrigoyen Pablo Groeber Anselmo Windhausen

Juvenal Zambrano Pedro Lesta Mateo Turic Gerardo Parker J. C. M. Turner

Para la misma época el paleontólogo inglés Clarke (1913) agregó nuevos fundamentos de conexión continental entre África y Sudamérica al comprobar que la fauna fósil del Paleozoico existente en dichos conti- nentes era propia de un mismo y continuo mar de una plataforma marina de escasa profundidad. Esto ayudó a rediseñar al llamado “Continente de Gondwana” que involucró ambos continentes. Los fósiles reconocidos como formando parte de una fauna que llamó “Fauna Malvinocáfrica”

Mapa Geológico de Patagonia donde Windhausen incorpora la Plataforma Continental Argentina e Islas Malvinas.

haciendo referencia a la vinculación existente entre África y Sudamérica.

En concordancia con los geólogos mencionados en 1923 viene a Argentina el sudafricano Alexander Du Toit quien estaba interesado en profundizar los estudios del Paleozoico superior con miras a compati- bilizar la información existente en nuestro país con Sudáfrica. Du Toit era admirador de las ideas de Wegener en lo referido al ensamble entre ambos continentes y por consiguiente quería conocer distintas localidades argentinas. Para esta tarea fue acompañado en su gira por Juan J. Nágera, Franco Pastore y Augusto Tapia . Y mantuvo contacto con Groeber, Win- dhausen y Keidel (Cingolani, 2008).

El primer diseño de un mapa geológico en el cual se hace referencia al límite de la plataforma estableciéndolo en la línea correspondiente a los 200 metros de profundidad fue realizado por Anselmo Windhausen (1930). Esta línea fue diseñada desde la zona del Río de la Plata, cubre una envolvente que incluye Malvinas y llega a la zona del Cabo de Hornos. Si bien este autor no lo plantea como un tema jurisdiccional incorpora la línea como partícipe necesaria de un mapa argentino.

Con posterioridad Pablo Groeber (1938) establece las diferencias entre lo que considera el Continente y el Zócalo Continental, donde el pri- mero se corresponde con las partes “emergidas” y las segundas a las “su- mergidas”. A ambas partes las interpreta como parte constitutivas de lo que denomina el Bloque Continental diferenciable de lo que es el fondo marino.

Cuando define al Zócalo expresa que: “Un zócalo continental bien desarrollado tiene vasta superficie poco inclinada que desciende a profundidades muy diversas y agrega una faja de declive más pronunciada que conduce a las profundidades oceánicas y que se denomina talud continental. La línea a lo largo de la cual se ensamblan el zócalo y el talud se llama borde continental. Equivocadamente se le traza a los 200 m. de profundidad”.

Más adelante expresó: “La plataforma submarina argentina presenta cuatro escalones: El primero viene desde la costa atlántica del Uruguay donde tiene un ancho menor de 100 km., desde los -35m. cae con un talud a la profundi- dad oceánica marina; se ensancha luego hacia el estuario del río de la Plata para arrimarse a la costa en los alrededores de Mar del Plata se ensancha nuevamente hacia la ensenada profunda de Bahía Blanca y desaparece en la región de la des- embocadura del río Negro. Al parecer la rampa no es muy accidentada y recor- tada. Desde la latitud de 38° al sur se agrega otro escalón que por el grado 40 de latitud sur adquiere un ancho superior a los 200 km. que se mantiene hasta chocar con la que va al suroeste del golfo de San Jorge; con esta costa parece emerger este escalón casi en su totalidad y prolongarse por el noreste del territorio de Santa Cruz. Frente a Cabo Blanco el escalón tiene su ancho menor que la sección

norte el escalón posee una superficie desplayada que se mantiene alrededor de los 75 a 80 m., pero que desciende un poco hacia el sur; frente a la costa suroeste del golfo de San Jorge oscila entre 89 y 95 m. Es escalón se divide en seis partes principales separadas entre sí por amplios surcos perpendiculares a su borde, que pueden considerarse como continuaciones de los ríos principales patagónicos desde el río Colorado hasta el río Santa Cruz y el estrecho de Magallanes. Entre la latitud de Mar del Plata y 45° lat. S. el escalón cae desde los 80 m a la profundidad oceánica; al sur de 45° de latitud S. tiene un ancho de 200 km. En esta latitud se agrega el cuarto escalón; su borde se desvía hacia el sureste, para comprender dentro de su órbita a las Malvinas. Su superficie, al parecer bastante plana, se mantiene alrededor de los 128 hasta 140 m, isobata que representa su borde o su límite exterior. Al sur y oeste de Las Malvinas se halla una amplia depresión de 500 m, que se divide en dos ramas, de las cuales una pasa entre la isla de los Estados y el banco de Burnwood y la otra entre este banco y las Malvinas. Opino que la depresión bifurcada ha sido elaborada por los hielos y que corresponde a la cancha de un gran glaciar, procedente del arco de la cordillera que circunda el estrechos de Magallanes.

Los taludes de los escalones tienen el aspecto de costas acantiladas com- parables con la costa patagónica actual. La del primer escalón es aparentemente menos recortada y coincide probablemente una fractura. El talud del segundo escalón está interrumpida por ensenadas de forma de valles que pueden repre- sentar antiguos estuarios, semejantes al del río de la Plata; no sería imposible que el primer escalón en su sector norte situada frente a la desembocadura de este río corresponda en su elaboración al segundo escalón de la plataforma de la Patagonia en su mayor altura se deba a movimientos ascendentes posteriores, propios del ambiente de la provincia de Buenos Aires. Es verosímil que también el segundo escalón esté relacionado con una fractura, hasta cuyo pie se extendió el mar, penetrando con sus mareas en los amplios estuarios, en un tiempo en que su espejo se encontraba a unos 100 m a 110 m debajo del actual”.

Anselmo Windhausen en 1931 publicó una obra que tituló “Geo- logía Argentina” y que constituyó la principal síntesis del conocimiento geológico del país para esa época. Este autor si bien admiraba las ideas de Wegener y Du Toit sobre las relaciones continentales entre Sudamérica y África no se despegó de las ideas clásicas de la inmovilidad de los conti- nentes que asociaba la “teoría geosinclinal”. En su libro cuando describe los conceptos históricos de la disciplina señala que: “Cuando examinamos el relieve de la superficie de nuestro planeta, mirándolo en su totalidad, es decir tan- to en su parte continental como también en la oceánica, quedamos impresiona- dos no solo por el cuadro de los seis grandes macizos continentales, como dijimos al principio de este capítulo, sino también por el de las grandes concavidades que se presentan con una profundidad media de 4000-5000 metros. Son las cubetas de los grandes océanos. En dirección hacia los bordes de los continentes el fondo de aquellas concavidades se levanta paulatinamente, y con pendiente suave, para pasar luego hacia la superficie de lo que llamamos vulgarmente la tierra firme”.

Examinando detenidamente todo este conjunto del relieve del planeta, llegamos a la conclusión de que los bloques continentales son algo así como inmensas plataformas, separadas de las cubetas oceánicas por una escarpa bastante pronunciada, la línea batimétrica del llamado shelf . Esta línea se halla a muy diferentes distancias desde el borde de los continentes, ora muy cerca de la costa actual, ora a cientos de kilómetros de distancia de la misma. En el caso de que la línea se halla a gran distancia de la costa actual – como por ejemplo en la costa atlántica de nuestro continente – la

Geología - Geomorfología del talúd continental. Fuente: Hernandez Molina F.J., et al. y COPLA

orla de esas plataformas continentales se halla inundada por el mar del shelf, y en tal caso la línea de la costa no coincide con el verdadero borde del continente.”.

Actividad de geólogos argentinos en la Plataforma, Malvi-