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- Lenguaje autista: los sujetos autistas, debido a su alteración en la comunicación e interacción con el medio, tienen un lenguaje caracterizado por: la utilización escasa e incorrecta del lenguaje verbal para la comunicación, la baja comprensión, la repetición de palabras del interlocutor como “loros” (ecolalia) y la inversión de pronombres personales.
necesitará elaborar la secuencia de pasos de forma particularizada. La secuencia de los objetivos a conseguir se fundamenta en el modelo de desarrollo normal.
4.1. ELABORACIÓN DE UN PROGRAMA DE DESARROLLO PSICOLINGÜÍSTICO.
A la hora de elaborar o adaptar algún programa psicolingüístico se debe plantear una serie de cuestiones:
• En lo relativo a la selección de objetivos hemos de partir de la información obtenida en la evaluación inicial que nos permitirá saber el nivel de funcionamiento lingüístico del niño/a. Cuando tengamos identificado cómo y qué está comunicando el niño, podremos planificar qué enseñarle a partir de ahí.
• A la hora de preparar los contenidos, actividades y materiales del programa hemos de intentar que pueda realizarse como actividad programada y durante acontecimientos cotidianos de la vida del niño. Si gran parte del aprendizaje del lenguaje infantil ocurre en la participación de acontecimientos cotidianos, es importante seleccionar objetivos y contenidos que tengan cabida en estas circunstancias.
• En la preparación de las sesiones diarias de intervención en el lenguaje:
- Tendremos en cuenta el nivel de partida del niño/a, su nivel evolutivo, su ritmo y capacidad de aprendizaje.
- Prepararemos un ambiente tranquilo y lúdico.
- Incluiremos palabras que el niño ya conoce para que tenga ocasión de recibir refuerzo y organizaremos la sesión en torno de una actividad que interese al niño.
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- Prepararemos los recursos materiales y la generalización de lo aprendido a diversos contextos y situaciones.
- Nos aseguraremos de que el niño comprende el vocabulario empleado y reforzaremos cualquier intento de practicar nuevas palabras.
- Las sesiones serán intensas y cortas, reduciendo los motivos de dispersión de la atención.
- Implicaremos a la familia en el programa, el cuál se revisará de forma continua.
La intervención psicolingüística no consiste exclusivamente en enseñar la correcta pronunciación de las palabras, sino que es necesario considerar todos los aspectos lingüísticos, es decir, la fonología, el léxico, la semántica, la morfosintaxis y la pragmática y establecer el programa en función de las necesidades específicas del caso.
Además, el programa deberá adaptarse a las condiciones sensoriales, preceptúales, neurológicas, ambiéntales y de aprendizaje que presente el niño, ya que todas ellas pueden estar influyendo en el lenguaje.
Se puede clasificar las actividades para la enseñanza del lenguaje en cuatro categorías que varían según el grado de estructuración e inserción en situaciones significativas:
1. Realización de ensayos repetidos o ejercicios de práctica, que suponen tareas aisladas (repetir listas de palabras, nombrar dibujos…etc.).
2. Juegos de lenguaje y otras actividades estructuradas de enseñanza significativa, son tareas o ejercicios insertos en un contexto o marco más general (juegos, cuentos, narraciones, etc.).
3. Actividades semiestructuradas (juego semiestructurado, conversación, etc.) presentan una cierta estructuración en cuanto a materiales, tema de conversación, etc.
4. Enseñanza en actividades de la vida diaria.
Por último, cuando se habla de intervención no se puede olvidar las actuaciones preventivas, es decir, aquellas que van dirigidas a evitar la aparición de trastornos del lenguaje. Mediante la prevención, identificamos los factores de riesgo para iniciar medidas estimuladoras o rehabilitadoras que limiten la incidencia de los trastornos en la edad escolar. Entre la población de alto riesgo de padecer trastornos de lenguaje podemos citar:
- Niños que presentan alteraciones orgánicas, neurológicas, sensoriales o físicas evidentes que pueden impedir o retrasar la actividad lingüística, por ejemplo parálisis cerebral, sordera o deficiencia mental.
- Niños/as con alteraciones psicológicas, por ejemplo dificultades emocionales graves, sobreprotección excesiva, hospitalismo, etc.
- Niños de alto riesgo ambiental, como los que se encuentran en ambiente sociocultural deprimido o con padres que presentan patologías psicosociales como alcoholismo o enfermedades mentales.
A través de la prevención secundaria se realizará la detección precoz y el tratamiento temprano que incluye una educación preventiva y especializada junto con el asesoramiento de la familia. Por último, la prevención terciaria intenta minimizar el impacto de los trastornos ya aparecidos, sus complicaciones, agravamientos y recaídas, mediante una intervención rehabilitadora.
4.2. INTERVENCIÓN EN LOS PRINCIPALES TRASTORNOS DEL LENGUAJE.
En el caso de los trastornos de la articulación, existe una relación consistente entre la capacidad del niño de reconocer sonidos y la capacidad de articularlos correctamente. Por ello, los especialistas suelen hacer que el niño observe cuidadosamente cómo se producen los sonidos y que luego utilice un espejo para
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controlar su propia producción. Se espera que de esta forma, el niño produzca bien los sonidos, pudiendo grabar sus emisiones y escuchar sus propios errores. A veces resulta útil que el niño aprenda a reconocer la diferencia entre su propia manera de producir los sonidos y la forma en que lo hacen los demás. Es importante en este proceso que el maestro/a, los padres y los especialistas ofrezcan un buen modelo lingüístico, que recompensen los resultados positivos y animen al niño.
Cuando los niños/as sufren trastornos de la voz deben someterse a un examen médico para comprobar si existen causas orgánicas que los puedan explicar. La mayoría de las técnicas de intervención se basan en la rehabilitación vocal directa que ayuda al niño a producir un habla más adecuada y eficaz. Esta intervención puede incluir actividades dirigidas a aumentar la capacidad de respiración, técnicas de relajación para reducir la tensión o procedimientos para aumentar o disminuir el volumen del habla.
Dado que muchos problemas vocales son ocasionados por el mal uso de la voz, suelen utilizarse principios conductistas para modelar y modificar las conductas vocales perjudiciales, ayudando a eliminar patrones incorrectos de uso vocal. También la informática se ha aplicado al tratamiento de los trastornos de la voz. Así existen computadoras que ofrecen al hablante representaciones visuales de sus patrones de habla. Esto le permite desarrollar nuevos patrones más naturales y eficaces del uso de la voz.
Los tratamientos de los trastornos del lenguaje son muy variados. Algunos de ellos se centran en actividades precomunicativas que alientan al niño a explorar y que hace que el entorno sea muy favorable para el desarrollo del lenguaje. Es importante que el educador hable claramente, use estructuras correctas y proporcione una gran variedad de palabras y frases, dado que el niño aprende por imitación. En muchos casos la capacidad verbal del niño mejora cuando aprende a atender mejor, por ello se refuerza la imitación de expresiones faciales, movimientos corporales o, simplemente, el mantenimiento del contacto visual. También se subraya la importancia del emparejamiento de acciones y palabras, enseñando los gestos naturales que se corresponden con ciertas palabras como “adiós”, “arriba”, “mirar”. Se pueden utilizar libros ilustrados sin palabras para incrementar el vocabulario, la capacidad de conversación y las actitudes positivas del niño. Las conversaciones deben incluir preguntas tales como ¿Qué sucede en esta figura?, o ¿Qué cosas ves aquí?.
Es necesario diseñar entornos para la enseñanza del lenguaje que atraigan el interés del niño/a e incrementen las posibilidades de que se produzcan interacciones comunicativas que puedan aprovecharse para la enseñanza. Algunas de estas estrategias se pueden basar en el empleo de materiales interesantes (juguetes), poner objetos donde no los pueda alcanzar el niño, hacer que les falte algún material para realizar sus tareas, presentarles varias posibilidades de elección, hacer que necesiten ayuda para manipular objetos o presentarles situaciones desacostumbradas.
Los niños/as con trastornos del lenguaje necesitan relacionarse con otros niños/as y con adultos con quienes puedan hablar de temas interesantes. Por ello en la actualidad se enfatiza tanto la importancia del entorno natural en la intervención del lenguaje. Pero no basta sólo con la naturalidad del entorno, se necesita además diseñar intervenciones que impliquen a todas las personas importantes de la vida del niño (educadores, padres…) y que sean aplicadas en todos los entornos significativos (clase, hogar…).