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INTERVENCIÓN Y SEGUIMIENTO DE

In document CUBIERTAS FILM (página 146-149)

LAS ACTUACIONES

En cuanto a los criterios:

“La actuación en el patrimonio Histórico construido materializa opciones de intervención, por ello toda medida que se adopte debe ser susceptible de modificación y, por tanto, de fácil eliminación sin compro- meter la integridad de la obra original. Este principio indiscutible de la reversibilidad de la actuación, así como el general adoptado de prioridad en la continuidad de la forma de las estructuras antiguas, han constituido la base conceptual de la intervención en el yacimiento, equilibrando las operaciones según el criterio común de alcanzar la armonía entre la objetividad científica y la didáctica.” (M. Olcina y R.

Pérez, 1998)

“En los sucesivos documentos* que han ido apareciendo desde el primer tercio del siglo XX, que regulan y recomiendan las formas de proceder para la Protección y Conservación del Patrimonio construido en ge- neral, y del contenido en los yacimientos arqueológicos en particular, se insiste en conceptos y preceptos determinantes, como son: el mantenimiento sistemático y preventivo, el proyecto de intervención, la in- terdisciplinariedad, la mínima intervención, la identificación de lo intervenido, la señalización, la reversibi- lidad, la continuidad de la forma y el perfil, la estabilización estructural, la compatibilidad, la comprensión del monumento, la documentación de lo realizado, etc.” (R. Pérez Jiménez, 2008)

* (La Carta de Atenas de 1931, la Carta de Venecia de 1964, la Carta del Restauro de1972, la Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985, la Carta de Cracovia de 2000, etc.)

“Los elementos de integración serán siempre reconocibles y constituirán el mínimo necesario para ase- gurar las condiciones de conservación del monumento y restablecer la continuidad de sus formas... Los trabajos de conservación, de restauración y de excavación irán siempre acompañados de la elaboración de una documentación precisa, en forma de informes analíticos y críticos, ilustrados con dibujos y foto- grafías. Todas las fases del trabajo de desmontaje, consolidación, recomposición e integración, así como los elementos técnicos y formales identificados a lo largo de los trabajos, serán allí consignados.” (Carta de Venecia,1964).

En cuanto a los trabajos de restauración que requieran añadidos o reintegraciones, la Carta del Restauro de 1972 recomienda la señali- zación de la obra no original, distinguiéndola en los puntos de encuentro con las partes antiguas, que además deben ser marcadas y fechadas don- de sea posible. También hace especial referencia a un aspecto impor- tantísimo en la intervención de consolidación y restauración de ele- mentos arquitectónicos incompletos, que tiene una gran repercusión en la comprensión de las ruinas y en su lectura espacial. Se trata del modo de proceder en la protección de muros. Constituye un problema peculiar de los monumentos arqueológicos la forma de cubrir los muros deteriorados, en los cuales hay que mantener ante todo la línea irregular del perfil de la ruina.

CRITERIOS

Como criterios y principios invariantes en la intervención sobre las es- tructuras arquitectónicas excavadas, se proponen los siguientes:

1. Mínima intervención. (Equilibrio: rigor científico-interés didáctico) 2. Reversibilidad de la actuación. (Precepto legal indiscutible).

3. Prioridad en la continuidad de la forma de las estructuras.

1. MÍNIMA INTERVENCIÓN

Los numerosos manifiestos y recomendaciones de organismos dedi- cados a la conservación del Patrimonio Cultural durante el siglo pasa- do, desde la célebre Carta de Atenas de 1931 hasta la Carta de Craco- via de 2000, hemos visto que coinciden en recomendar el principio de la mínima intervención sobre el patrimonio arqueológico.

Alguien maliciosamente intencionado podría interpretar que la mínima intervención posible es no intervenir. Pero, la responsabilidad de con- servar y proteger el Patrimonio obliga a actuar, aunque sea volviendo a enterrar lo desenterrado o excavado, y por lo tanto a encontrar el equilibrio y la mesura en la intervención sin perder efectividad.

Cuando se trata de preparar un yacimiento o un conjunto arqueoló- gico, como el de Las Dunas de Guardamar del Segura, para su expo- sición al público en una actuación de valorización, de musealización, entendemos el principio de la mínima intervención como aquella que alcance un nivel tal que, asegurando la estabilidad y la conservación del objeto, garantice la armonía entre la objetividad científica y la pro- puesta didáctica.

2. REVERSIBILIDAD DE LA ACTUACIÓN

Se trata de un precepto indiscutible.

La actuación en el Patrimonio Histórico para su protección, conserva- ción y/o valorización, alcance el nivel que alcance, introduce cambios en el Bien Cultural y/o en su entorno, materializando alguna de las op- ciones posibles de intervención. Por ello, como se ha citado anterior- mente, toda medida que se adopte debe poder modificarse, incluso eliminarse sin afectar a la integridad de la obra original.

Resulta sencillo comprender la base en que se justifica este principio, clave en los trabajos aplicados al patrimonio construido, pero no por ello deja de ser muy compleja la estrategia que hay que emplear para garantizar su cumplimiento.

3. PRIORIDAD EN LA CONTINUIDAD DE LA FORMA DE LAS ESTRUCTURAS

Aunque también es extrapolable a pavimentos y revestimientos, re- sulta más significativo cuando se utiliza en la protección de fábricas de albañilería, mampostería, sillería, etc. Si para su consolidación se con- sidera conveniente la restitución o recrecido de un tramo, aunque se trate de una sola hilada, debe optarse por un criterio claro que no in- duzca confusión en su lectura. Nos referimos concretamente a la ten- dencia a intervenir dejando planos horizontales como remate de los muros, que podrían interpretarse como bancos sin respaldo cuando la altura conservada es escasa, al presentarse como estructuras acaba- das. En nuestra opinión, resulta más interesante y clarificador aplicar el principio de continuidad de la forma de las estructuras antiguas, tal como nos han llegado, con su carácter de estructuras incompletas, siguiendo el perfil que tengan en el momento de la intervención y hu- yendo de la simplificación que supone la regularización de los planos horizontales o verticales.

Si se trata de trabajos de musealización, este principio debe seguirse en consonancia con el de la mínima intervención que garantice el equi- librio y la armonía entre la objetividad científica y la propuesta didác- tica. En estos casos, conviene añadir un componente más, que tiene connotaciones estéticas. Se trataría de la continuidad de la apariencia, es decir, aquella que cumpliendo con los requisitos de su reconoci- miento, no destaque de forma estridente con respecto a las tonalida- des coloristas de las fábricas originales y sus materiales.

A nuestro juicio, ese programa de actuaciones debería contemplar, al menos, las siguientes FASES de ejecución:

5.2.1. FASE ALFA

Intervención urgente

Serían consideradas de carácter urgente las siguientes actuaciones:

- Mejora del acceso al área del recinto y señalización.

- Limpieza general de todo el recinto interior vallado y de su entorno ex- terior inmediato, con el correspondiente control selectivo de vegetales.

- Mejora y acondicionamiento del cerramiento actual del conjunto, dotándolo de suficientes medidas de seguridad, adaptándolo al trazado propuesto y eliminando tramos de vallado interiores.

- Retirada de plásticos y mallas geotextiles hallados sobre las es- tructuras y cortes del terreno.

- Mejora de la fijación de tableros y chapas metálicas que actúan de contención de arenas y tierras, retirando las deterioradas.

- Apeos (apuntalamientos, acodalamientos y entibaciones) - Enterramiento de determinadas áreas excavadas.

- Estabilización de cortes de excavación.

- Cubierta y protección de elementos constructivos de tierra. Adobes y tapias. Mediante encapsulamientos, enterramientos, instalación de superficies de cubrición y reparación de las existentes.

- Análisis del estado de conservación de los restos de grafías y pin- turas realizados sobre las paredes de las mezquitas MI y MVI de La Rábita Califal, que fueron protegidos en actuaciones anteriores, para la valoración de las actuaciones que correspodieran.

- Implantación del Plan de seguridad y salud de las obras y trabajos a realizar.

- Implantación del Plan de gestión de residuos derivados de las operaciones.

- Implantación de un programa provisional de conservación de las diferentes fases constructivas de los restos excavados, de la vege- tación y de las estructuras auxiliares y equipamientos del parque.

Los trabajos técnicos y facultativos asociados a esta fase, además de los intrínsecos a la actuación, como son la redacción del proyecto y la dirección y seguimiento de las operaciones, deben contar con: la do- cumentación arqueológica derivada de las limpiezas realizadas en las

5.2

FASES DE

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