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JOSÉ SÁNCHEZ SÁNCHEZ

In document el espacio geografico albacetense (página 30-37)

* (Transcripción de la exposición oral del Secretario Relator).

La tercera edición del Seminario de Geografía de Albacete, en esta ocasión unido a la 1 Reunión de Estudios Regionales de Castilla-La Mancha, ha tenido la novedad, respecto a ediciones anteriores, de contar con la participación activa y directa de los asistentes. El ciclo de conferencias ha dejado paso a las comunicaciones, a trabajos de investigación sobre la provincia de Albacete y más concretamente sobre sus aspectos socioeconómicos.

El conjunto de las comunicaciones presentadas a la Ponencia "El espacio geográfico de Albacete:

Aspectos socio-económicos", ofrece una moderada diversidad temática. Es una pena que, de las 17 ini- cialmente inscritas, seis de ellas no hayan sido pre- sentadas al final. Hubiesen dado un panorama más completo de los puntos de interés que el espacio albacetense ofrece a los estudios geográficos en sus diversos aspectos humanos y económicos. Porque entre las que no han podido presentarse figuran cua- tro sobre temas agrarios y dos más sobre aspectos económicos de la comarca de Alcaraz; y son dos cen- tros de verdadero interés en Albacete.

Así pues, las doce comunicaciones que han lle- gado hasta hoy mismo, temáticamente se reparten de la forma siguiente:

3 sobre aspectos demográficos,

- 1 con tema agrario: el Poblado de Aguasnuevas, - 1 sobre correos y telecomunicaciones, en su

dimensión de factor o medio de interrelación, - 1 sobre aspectos socioeconómicos de los acciden-

tes de trabajo en la provincia,

1 sobre el comercio ambulante de Caudete, y - 5 sobre diversos aspectos demográficos y urbanos

de Hellín.

Con la excepción del tema de Hellín en cierta manera privilegiado —por el número de comunica- ciones—, y al haber fallado algunas otras dedicadas a los aspectos de la agricultura, es el tema demográ- fico el que ha llamado la atención de los comunican- tes de una manera más clara, más completa e, inclu- so, más variada. Quiero subrayar que han sido los aspectos poblacionales los mejor representados,

—y con toda gravedad— se puede denominar el

"problema demográfico" de Albacete.

Estas tres comunicaciones son las siguientes:

"Caracterización demográfica del espacio albaceten- se" que ofrece una tipología de situaciones a nivel municipal, presentada por las Profesoras de la Uni- versidad de Murcia, Carmen Bel Adell y Josefa Gómez Fayrén; otra versa sobre movimientos de población en las sierras albaceteñas en la última década, de Miguel Panadero Moya, y la última, que analiza y pone en relación el fuerte proceso emigrato- rio y la regresión demográfica en su aspecto de reducción del crecimiento natural de la provincia, ha sido escrita por José Sánchez Sánchez y Aurelio Cebrián Abellán, de la Universidad de Murcia.

Las autoras de la primera de estas comunicacio- nes establecen una tipología de situaciones y, mediante un índice sintético, caracterizan a todos los municipios de la provincia; para ello combinan los tres elementos de la dinámica demográfica: saldo natural, saldo migratorio y movilidad real.

El interés radica en su simplicidad y elocuencia ya que el índice es el reflejo de un determinado com- portamiento demográfico, diferente según los grupos humanos.

La clave del trabajo reside en el sistema de clasi- ficación que presenta dos situaciones extremas:

a) poblaciones que crecen por movimiento natural y por movimiento migratorio,

b) poblaciones que disminuyen por balance natural negativo y por saldo emigratorio.

Entre los dos casos extremos, se establecen tres tipos de dinámicas:

- de crecimiento: doble aporte natural y migratorio, - de reserva: crecimiento real, pero con saldo emi-

gratorio, y

- de abandono: donde la emigración supera el incremento natural y, por lo tanto, impide el cre- cimiento real.

La base estadística se refiere a dos quinquenios cuya dinámica global es bien diferente, 1951-1955 y

situaciones.

Con esta tipología trabajó Dugrand y algunos otros geógrafos franceses y, en España, ha sido adaptada y matizada por M Carmen Ocaña que lo aplica a las provincias españolas; esta clasificación es la que básicamente mantienen las autoras en su comunicación sobre los municipios de Albacete.

Los seis tipos principales se agrupan en dos cate- gorías: centros de atracción, con dinámicas de Creci- miento, Absorción y Succión; y centros de emigra- ción, con dinámicas de Reserva, Abandono y Agota- miento. A su vez, estos tipos principales se pueden matizar con la intensidad de los signos positivos o negativos, hasta dar una gama muy completa de posibles situaciones demográficas; por ejemplo, en el tipo Abandono pueden establecerse subtipos a) por moderada incidencia de la emigración, b) por alta incidencia de la emigración, y c) por altísima incidencia de la emigración.

Así pues, la aportación del trabajo de Bel Adeli y Gómez Fayrén consiste en aplicar esta tipología a la provincia de Albacete. Los resultados muestran que la demografía albacetense ha pasado por una dinámica de crecimiento en los dos primeros dece- nios del siglo XX; sucede una fase de reserva en el decenio de 1920-1930; nuevamente crecimiento y reserva en los dos decenios siguientes, para entrar, a partir de 1950, en una dinámica continuada de aban- dono.

El análisis municipal se realiza en dos quinque- nios. En el primero de ellos (1951-1955) la dinámica de abandono está generalizada en todos los munici- pios, y de una forma tan regular que resulta difícil establecer diferencias espaciales en el interior de la provincia.

El quinquenio 1975-1979 ofrece una gama más variada, reflejando una demografía mucho más ator- mentada y, en ocasiones —como dicen las autoras—, traumática, por la rapidez con que ocurren los cam- bios. El balance global del quinquenio ofrece la novedad de que la dinámica provincial ha pasado a la categoría de crecimiento, aunque basado en índi- ces débiles tanto de crecimiento vegetativo como del real.

A escala municipal se cristalizan dinámicas que las autoras califican de atípicas, resultado de una movilidad muy violenta y forzada por circunstancias coyunturales; por ejemplo, de los 19 municipios que

figuran en la categoría de crecimiento, no llegan a la mitad aquellos que registran crecimiento natural positivo.

En el trabajo se detallan pormenorizadamente cambios de situaciones que se interpretan como dinámica de inversión, o como signo de renovación.

Sin embargo, el diagnóstico no es definitivo y las mismas autoras del trabajo dudan de esta conclu- sión, cuando al final afirman que "la imagen que ofrece la provincia de cierta recuperación no con- vence en cuanto a que sea definitiva y la conduzca a una estabilización".

Las Profesoras Bel Adeil y Gómez Fayrén ofre- cen este análisis para que ayude a reflexionar sobre el problema demográfico de Albacete, cuya situa- ción alarmante afecta a una población depauperada y víctima de los desequilibrios regionales. A la vez, hacen una llamada de atención a los responsables directos del desarrollo y del bienestar de la provincia.

Miguel Panadero centra su trabajo en los movi- mientos de población de las Sierras Albaceteñas durante la última década. Presenta el sistema de asentamientos desagregado en cuatro subconjuntos, cuyos límites coinciden con la separación de las cua- tro cuencas fluviales entre las cuales se reparte el territorio montañoso; es decir, Valles del Guadal- mena y Guadalimar (afluentes del Guadalquivir), Valles afluentes a la cuenca arreica de Albacete, Valle del río Segura, y Valle del río Mundo.

Para la década 1971-1981 se analizan a escala comarcal, subcomarcal y municipal los tres elemen- tos de la dinámica demográfica: a) variación de la población absoluta, b) evolución de los factores naturales (natalidad y mortalidad) y del crecimiento vegetativo, y c) saldo migratorio.

En primer lugar, se ofrece una evolución de los recursos humanos globales y, una vez más, sirve para constatar un vacío demográfico: la superficie comarcal de la montaña albacetense supone un 31%

del territorio provincial y sólo un 13% de su pobla- ción en 1981.

La evolución de estos recursos parte desde 1900, pero el examen se hace más detallado en la década de los setenta: el proceso regresivo continúa afian- zándose en los municipios de la sierra. La disparidad de evoluciones demográficas entre municipios y entre subcomarcas parece relacionarse, según la hipótesis del autor, con las diferencias en el desarro-

llo de infraestructuras, tales como la red viaria y otras obras públicas, durante el período considerado.

La diferencia detectada entre el comportamiento de los municipios situados en la cabecera de los valles y aquellos otros emplazados en las cercanías del llano albacetense o en el curso medio de los valles serranos puede estar en relación con la proxi- midad a los "lugares centrales" de cada sector y a su ventajosa situación respecto a la red viana, que intensificarían el flujo emigratorio, frente a las menores pérdidas demográficas de los primeros fac- tores naturales. La conclusión de este análisis es el siguiente: "al iniciarse la década de los ochenta, la Sierra se encuentra inmersa en un difícilmente reversible camino hacia la desertización".

El índice de natalidad medio de la década es ínfi- mo, 11 por mil; pero, además, se comprueba una persistente caída de la natalidad hasta valores que conducirán a la despoblación de la Sierra, a corto plazo; y ello agravado con una mortalidad media de 10,3 por mil, superior a la media provincial.

Como consecuencia, el crecimiento vegetativo de 0,42 por mil es insuficiente para garantizar la pervi- vencia del demosistema. Dentro de la comarca, Miguel Panadero llama la atención sobre el hecho de que en los valles del Guadalmena y del Guadalimar y en la cuenca arreica de Albacete el crecimiento natural sea ya negativo, frente a las subcomarcas del río Mundo y del río Segura donde los saldos naturales son todavía positivos; se configura así una diferencia en cuanto a la dinámica demográfica entre la vertiente noroeste y la sureste; esta última menos deteriorada.

Respecto al crecimiento real en el decenio 1971- 1980, la evolución de estas sierras deprimidas ha resultado diferente a la provincial, sobre todo en el segundo quinquenio. Mientras la provincia vuelve a las tasas de crecimiento positivas, la Sierra agiganta la pérdida de efectivos. El saldo migratorio sigue arrojando valores negativos bastante altos.

Termina el autor afirmando que "el diagnóstico del problema reclama con urgencia una solución, una propuesta para alcanzar objetivos que se sitúen al otro lado de la involución del proceso que se ha descrito".

En la comunicación presentada por José Sánchez y Aurelio Cebrián "Proceso emigratorio y regresión demográfica en la provincia de Albacete" se aborda el tema de la emigración, pero desde el punto de vista de sus consecuencias. Porque hoy el ciclo emi- 35

treinta o cuarenta años, parece haber terminado; y lo que ahora importa verdaderamente es analizar los efectos que ha generado; más concretamente, el

pro- ceso demográfico-económico que ha desencadenado:

casi todos nuestros municipios están afectados por la

despoblación y

por el

desequilibrio en las estructuras demográficas.

En una primera parte se alude brevemente a la importancia cuantitativa del fenómeno presentando las cifras globales de los saldos migratorios: unos 220.000 albaceteños han salido de la provincia del 1941 a 1981, procedentes de todos los municipios y, en especial, de las entidades más pequeñas: el éxodo rural descarga la presión demográfica a través de los puntos más frágiles debido a su aislamiento geográ- fico y marginación social, económica y cultural.

En el segundo apartado se analiza la evolución de las densidades como expresión del despoblamien- to. Para resaltar el problema nos centramos en las densidades inferiores a 15 habs/km 2 , y se comprueba que de 14 municipios en 1950 se ha pasado a 48 en 1981; con menos de 7 habs/km 2 en 1900 sólo había uno; en 1960, ninguno, y en 1981 han aparecido 19.

Con relación a esto, dos problemas graves se ponen de manifiesto:

a) el

subpoblainiento,

con las implicaciones socio- económicas negativas que conlleva;

b) la relativa

macrocefalia de la capital

provincial, que se está configurando como una capital dema- siado grande para una provincia excesivamente despoblada.

Consecuencia gravísima del masivo éxodo ha sido el

trastorno

producido en la estructura

por eda- des.

Los desequilibrios creados pueden ser ya irre- versibles. Este hecho se pone de manifiesto, sobre todo, cuando de las estadísticas provinciales se sepa- ran los datos de la capital, cuya población presenta un perfil bastante rejuvenecido. En el resto de la provincia los menores de veinte años han descendido de 140.000 en 1940 a 83.000 en

1975;

es decir, 60.000 individuos menos.

Otro hecho que resaltamos en esta comunicación es la demostración de que los cambios porcentuales

de la estructura de la población activa

no correspon- den a cambios reales en la estructura económica. La

se ha producido en los últimos años, sólo refleja un desarrollo socioeconómico ficticio, al tener como principal explicación el descenso del número total de activos que, en su mayoría, procedían del sector agrario.

En la tercera parte abordamos un problema extremadamente grave: lo que podemos denominar

proceso de agotamiento biológico.

Basándonos en las tasas medias anuales de cuatro períodos

(1951-55,

1966-68, 1975-79 y 1980-83) mostramos cómo se modifican las tasas de natalidad y de mortalidad, y cómo la evolución combinada de ambas genera una caída precipitada de los índices de crecimiento vege- tativo. Los diversos mapas que hemos elaborado hablan por sí sólos.

El objetivo principal de la comunicación ha consis- tido en detectar las posibles relaciones entre el volu- men de la emigración y las características cualitativas de los emigrantes con la evolución de los factores naturales y del consiguiente crecimiento vegetativo.

La

conclusión

es que, efectivamente, existe un

alto grado de relación entre la intensidad del proceso emigratorio y el grado de involución demográfica;

por ejemplo, de las 27 tasas negativas en 1975-79, 23 se producen en municipios con pérdidas superiores al 40% de la población entre 1950 y 1981. La fuerte reducción de los adultos jóvenes ha provocado una caída alarmante del número de nacimientos, a la vez que el alto grado de envejecimiento ha elevado de nuevo las tasas de mortalidad a valores que parecían desterrados. Como consecuencia, se han generali- zado las tasas negativas del crecimiento natural: en

1975-79

afectaban a 27 municipios y en 1980-83 han aumentado a

51.

El problema del

subpoblamiento

puede estar creando ya empobrecimiento

y descenso de nivel de vida

en las familias que permanecen en nuestros pueblos.

Estas tres comunicaciones han llamado la aten- ción sobre un tema que puede ser uno de los mayo- res problemas que tiene hoy planteados Albacete.

Por los resúmenes enviados, se preveía un grupo

de comunicaciones tratando otro de los temas intere-

sados en la geografía humana de Albacete: la

activi- dad y las estructuras agrarias.

De las que había pre-

vistas sólo una llegó dentro de plazo y con tiempo

suficiente como para hacer la reseña: en ella se ana-

liza la política de colonización en el poblado de

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Aguasnuevas. Una segunda se ha presentado esta misma mañana y, sin resumen previo, no puedo hacer referencia alguna a su contenido. Su autor es Gabino Ponce Herrero, de la Universidad de Ali- cante, y se titula "Estructuras agrarias recientes en el corredor de Almansa".

Javier Pérez Esparcia, autor de "La política de colonización y agricultura familiar. El poblado de Colonización de Aguasnuevas", aborda en su tra- bajo un tema interesante: un ejemplo realizado en Albacete de la política de colonización que el Esta- do, a través del Instituto Nacional de Colonización e I.R.Y.D.A., ha desarrollado en los últimos cuarenta años.

Es de gran interés porque se trata de uno de los pocos proyectos de envergadura realizados por el Estado en la provincia de Albacete y porque el des- cubrimiento de los recursos hídricos del subsuelo crearon perspectivas en alguna medida ilusorias.

Otros temas inscritos, y no presentados, estudiaban el área regada de Hellín y el regadío como factor de cambio en el paisaje agrario albacetense; hubiesen sido interesantes para completar el tema de regadíos y para contrastar con otras situaciones.

Pérez Esparcia hace un análisis del grupo de colonos instalados y se refiere a sus rasgos de agri- cultores tradicionales, al papel de la familia en la explotación, a los niveles de rentabilidad y perspecti- vas de futuro.

Se inicia el trabajo con una referencia al proceso de creación de la "zona regable"; llama la atención, por ser altamente significativo, que el 91% de la superficie adquirida procediera de la oferta voluntaria de sus dueños, en su mayoría, grandes propietarios.

El objetivo del autor se centra en comprobar si, tras 16 años de colonización, se ha conseguido apor- tar soluciones a los problemas agrosociales plantea- dos en este sector mediante una política colonizado- ra, que Pérez Esparcia califica globalmente de "ine- ficaz para resolver la problemática social, tanto a nivel provincial como estatal".

Para ello analiza diversos aspectos, algunos de forma muy pormenorizada. Del análisis de la estruc- tura de la propiedad se deduce que en Aguasnuevas existe una mayor homogeneidad en tamaño de las explotaciones comparándola con los sectores veci- nos. La explotación media oscila en torno a 11-12 hectáreas y sólo superan las 30 ha. algunas explota- ciones de secano.

Respecto a la fuerza de trabajo familiar, el autor descubre un contraste significativo entre Aguasnue- vas, con una situación socioeconómica y demografía dinámica, y Argamasón y Anguijes que, siendo área de secano, presentan una demografía regresiva. La permanencia en activo de los mismos colonos que vinieron en el primer momento y la inexistencia de emigración familiar puede interpretarse como indi- cativo de éxito.

Los colonos se han mostrado reacios a la intro- ducción de la ganadería vacuna (sólo un 2% lo ha hecho), lo que significa una escasa integración entre agricultura y ganadería y poca capacidad inversio- nista de los colonos. Estos se conforman con practi- car una ganadería ovina, complementaria de rentas, pero no con vocación ganadera, a pesar de compro- barse que es mayor la rentabilidad cuando la orien- tación principal de la explotación es ganadera, y que, en todo caso, las mixtas son más rentables que las exclusivamente agrícolas.

En la organización de la producción el autor dis- tingue dos fases: la primera, con tendencia a diversi- ficación de cultivos, reduciendo las superficies de trigo y cebada, inicialmente indicadas; y la segunda, en la que retrocede la diversificación ante el avance de una nueva variedad de maíz, cultivo que ha mar- cado la dinámica y la evolución de la Zona Regable, a la vez que se abandona la ganadería vacuna. Se ha pasado, en definitiva, de una explotación mixta a otra agrícola y de una agricultura de autoconsumo a otra más comercial.

En conclusión, Pérez Esparcia reconoce un rela- tivo éxito de la colonización, cuya clave está en haber ampliado la unidad de tipo medio que pasó de 6 a 12 ha. Pero, quizá, por haber conseguido un nivel de renta aceptable, los colonos no tienen inte- rés en intensificar la producción dominada actual- mente por el maíz. Este cultivo ocupa el 80% de la superficie; por lo tanto, es el definidor de la zona agrícola de Aguasnuevas.

Por la novedad del tema llama la atención la comunicación sobre "Correos y telecomunicaciones en el espacio geográfico albaceteño", presentada por el Profesor Arroyo llera, de la Universidad Autó- noma de Madrid. Como la comunicación completa ha llegado esta mañana, no he podido estudiar su contenido y, por ello, me remito al breve resumen que su autor envió en su día. Es un aspecto general- mente no tratado por geógrafos. En esta ocasión el

finalidad de detectar relaciones entre poblaciones.

Al constituir un tipo de movimiento entre mercan- cías e ideas, en espacios rurales puede ser un ele- mento más a tener en cuenta a la hora de establecer una ordenación del territorio.

Hay una última comunicación referida al ámbito provincial y que trata "Los aspectos socioeconómi- cos de los accidentes de trabajo en la provincia de albacete". En ella Florencia Torrego Serrano pone de manifiesto la incidencia económica de estos acci- dentes tanto por la pérdida de jornadas laborales (8.000 en 1960, 13.000 en 1975 y 3.700 en 1979), como por las prestaciones de la Seguridad Social a los afectados. Las consecuencias sociales y económi- cas alcanzan directamente al trabajador y a su empre- sa, e indirectamente a la economía de la provincia.

La autora evalúa el absentismo laboral, pero no puede cuantificar las inversiones en prestaciones por no disponer de los datos necesarios.

Las aportaciones de esta Ponencia a la Geografía Local de la provincia de Albacete se concretan en seis trabajos: uno se refiere a Caudete, y los otros cinco a Hellín. Como he indicado ya, había previstos algunos otros que no han llegado a presentarse.

Jesús Lozano Rodríguez trata el desarrollo urbano de Hellín y centra su aportación en la delimi- tación de unas etapas. La ciudad, realidad tangible, es un reflejo de la economía y de los grupos sociales que la habitan; por lo tanto, su evolución depende del comportamiento de los factores económicos, demográficos y sociales. La delimitación de etapas en el desarrollo urbano de Hellín se explica con la referencia a la coyuntura económica de cada momento y con los caracteres morfológicos de los distintos barrios que conforman la ciudad. A partir del núcleo originario, tal como está constituido a finales del XIX, Lozano establece dos fases de expansión (1900-1936 y 1950-1980), separadas por lo que el autor denomina "lapso de la posguerra", o sea, la década de los cuarenta.

En definitiva, la comunicación establece un esquema evolutivo de la ciudad de Hellín, que puede servir de guía para futuros estudios de Geo- grafía Urbana.

Antonio Losada contribuye a esta Reunión de Geografía de Albacete con cuatro trabajos dedica- dos a la demografía de Hellín, basándose en los datos del Padrón Municipal de habitantes de 1981.

familiar.

2. Sobre la estructura por edades de los distintos barrios de la ciudad de Hellín.

3. Sobre el nivel de instrucción del municipio.

4. Sobre la actividad económica de Hellín.

Quiero hacer mención a la segunda de estas comunicaciones por el interés que puede presentar en la caracterización de los distintos barrios de la ciudad. Para conocer el contenido de las otras tres remito a los resúmenes que ustedes han recibido ya.

Como delimitación base Losada Azorín utiliza los distritos y secciones que le proporciona el propio Padrón, por considerar que sustancialmente coinci- den con los barrios históricos y morfológicos. A par- tir de unos índices y de los gráficos respectivos, se establece una tipología sencilla distinguiéndo entre los de estructura joven, los que están en proceso de envejecimiento y los envejecidos. Su aplicación a los distritos de Hellfn le lleva a poder distinguir los barrios centrales (Centro Barbudo, El Rabal, El Castillo, El Mercado) envejecidos, frente a los peri- féricos que ofrecen una estructura más joven, como Las Cuevas, El Parque, El Rosario y La Estación.

En definitiva, los barrios nacidos de la reciente expansión son demográficamente más jóvenes; han sido poblados por las nuevas generaciones que se han trasladado desde los barrios más céntricosW.

Por último, me voy a referir a una comunicación de Isabel Maciá sobre la venta ambulante en Caude- te. Su aportación es muy singular, pero interesante.

Es evidente que, desde un planteamiento general, la venta ambulante ha modificado el sentido de las relaciones, ya que no son los compradores los que se desplazan a centros urbanos próximos, sino que son los vendedores quienes acuden a reunirse en un mer- cado semanal. El tema tiene ya interés en cualquier análisis de las relaciones comerciales.

El estudio del mercadillo de Caudete, además de constatar el gran desarrollo experimentado en la década de los sententa —relacionado con desem- pleo, stok de calzados y artículos textiles, exceden- tes agrícolas, etc.—, pone de manifiesto que de los 101 comerciantes ambulantes sólo dos proceden de otros pueblos de Albacete, uno de Almansa y otro de Ontur. La gran mayoría son alicantinos (59), y un grupo numeroso es de Murcia (18) y de Valencia (9).

Junto al interés puntual, derivado de los aspectos

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