6. COSTUMBRES Y FIESTAS
6.6 JUEGOS INFANTILES
‐ OLLA DE LA PLANA: La víspera de la preparación se ponen las judías a remojo en agua fría. Cuando se vaya a preparar la olla, se escurren las judías y se ponen en una olla de barro con 1,5 litros de agua fría. Llevar a ebullición a fuego lento, verter un poco de agua fría para la ebullición unos momentos ‐así no se despellejarán‐ y espumarlas varias veces. Mientas tanto, pelar la cebolla, picarla, rehogarla en una sartén con un poco de aceite, dejarla dorar, añadir una cuchara de pimentón, remover vivamente, retirar y verter este sofrito en la olla. Pelar, lavar y trocear todas las verduras y añadirlas en la olla. Sazonar con sal y las hebras de azafrán. Continuar la cocción a fuego lento y con la olla tapada hasta que las alubias estén en su punto.
‐ SANGRE CON CEBOLLA: En una cazuela de barro y con muy poquito aceite, se sofríe la sangre a trozos y, seguidamente, la cebolla cortada en trozos muy pequeños.
Es importante hacerlo a fuego lento. Se sala al gusto y, según la costumbre, se puede añadir un hilito de vino blanco, un pellizco de hierbabuena u otro condimento.
Churro va
Van saltando todos, procurando hacerlo con fuerza con la finalidad de desequilibrar a los que pagan, saltando hasta unos encima de otros.
Cuando el último ya está arriba, pregunta, mientras indica con la mano derecha las tres partes del brazo izquierdo (la mano, el antebrazo y el codo): “Xurro, media manga, mangotero, ¿cuál es el primero?”
Si los de abajo aciertan de qué parte se trata, pagan los que saltaban. Si no, continúan pagando los de abajo. Si los que hacían de caballo caen antes de que se formule la pregunta, vuelven a pagar. Pero si son los de arriba los que caen, pagan ellos.
‐ LA TABA
Se jugaba con una taba de cordero o de cerdo y una correa o una vara. Un jugador, el rey, imponía la pena. Otro, el “verdugo”, era el que tenía la correa o la vara. Cada jugador lanzaba la taba, que podía caer en una de estas posiciones: rey, verdugo, barriga llena o barriga vacía. El rey se encargaba de decir la pena. El verdugo se quedaba con la correa o la vara.
Barriga llena se da el castigo. Barriga vacía recibe la pena. La taba se tiraba como si fuera un dado.
‐ CARRERAS DE SACO
Era también una diversión propia del día de la celebración del santo en la calle o en las fiestas de agosto. Los participantes corrían dentro de un saco, y tenían que conseguir aguantar hasta llegar a una meta. El que primero llegaba, ganaba.
‐ POT‐POT
El elemento principal es un bote vacío de leche condensada. Se llena de piedras, con las puntas chafadas para que no se salgan y pesen. Se enumeran los jugadores, se lanza el bote, y el que paga tiene que ir a buscarlo y ponerlo dentro de un círculo dibujado en la tierra. Cuando lo ha conseguido, grita: “¡pot‐pot!”, y a continuación dice uno de los números que tiene asignado cada uno de los jugadores.
Si alguno consigue lanzar el bote fuera del círculo sin que lo nombren, vuelve a pagar el mismo; pero si el que paga los llama a todos, pagará el primero que haya sido llamado.
‐ EL SAMBORI
El juego consistía en saltar unos cuadros, trazados con tiza en tierra. Podían intervenir varios niños. El sambori se organizaba en diversas partidas y requería una piedra que, según las normas, tenía que ser lanzada en los cuadros sucesivos. Las partidas presentaban ligeras variantes según la clase de sambori a que se jugara.
El movimiento se hará saltando con un pie los tres primeros cuadros. Se descansa sobre el cuarto y el quinto, se salta sobre el sexto y se descansa otra vez sobre el séptimo y el octavo, efectuándose en este cuadro el giro de vuelta.
‐ EL PAÑUELITO
Éste era otro de los juegos clásicos entre las pandillas. Se formaban dos equipos cuyos jugadores se numeraban en secreto. Se ubicaban en las dos partes del campo a la misma distancia de una raya que los separaba, y en el centro se situaba uno que mantenía el pañuelo con el brazo extendido. Cuando éste decía un número los jugadores correspondientes corrían hacia él. Ganaba quien cogía el pañuelo antes de entrar en el campo contrario y corría hacia su sitio sin ser tocado por el perseguidor.
Ganaba el equipo que eliminaba a todos los contrarios.
‐ LA PEONZA
El juego individual de la peonza ‐Fer ballar la trompa‐ era para algunos un auténtico suplicio, pues los había que, siendo más torpes en estos menesteres, nunca conseguían hacerla bailar. En las carteras de los niños no faltaba la trompa y a la hora del recreo todos jugaban.
Se trataba de una peonza de madera en cuya punta había una punta de clavo romo, se le enrollaba un cordel alrededor de la misma y después se soltaba con fuerza hacia el suelo, quedándose la trompa bailando. Los había que tenían tanta gracia que ponían la mano a ras de suelo y la peonza les seguía bailando en la mano.
‐ EL HULA HOP
Consistía en una aro de plástico ‐los había de varios colores‐, y de lo que se trataba era de mantenerte inmóvil, haciendo únicamente movimientos de cintura, evitando que el aro se viniese abajo.
‐ OTROS
Había otros juegos. Ya en los años 70 se jugaba a cosas distintas y con juguetes o artilugios bien distintos, aunque todavía lejos de las video‐consolas, Play‐station, la Wii, etc. También para los juegos y para los niños eran otros tiempos. Años de Scalextric, de la muñeca Nancy, el Fuerte Comansi, o de tardes frente al cine Exin o alrededor de una mesa con los juegos reunidos Geyper.
La calle aún era punto de encuentro en determinados partidos de fútbol en el campo de la COVA, jugar a churro los días de pascua o enviar el boli lo más lejos posible dándole con una paleta de madera.
Ellas ya jugaban con ellos, y a las más pequeñas aún les gustaba jugar al sambori.