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La búsqueda de trabajadores de procedencia rural

EL PROCESO DE SELECCIÓN DE LOS TRABAJADORES AGRÍCOLAS

tura en aquellas actividades menos demandantes físicamente;

mientras que aquellos que superan la edad de cuarenta años piensan que la agricultura no es un empleo para mujeres.

La búsqueda de trabajadores

Los JORNALEROS TAMAULIPECOS Y EL PROGRAMA H-2A

ban el desempeño de los trabajadores rurales con el de los urbanos, y señalaban cómo estos últimos abandonaban el tra- bajo y regresaban a México a los pocos días de llegar debido a que eran incapaces de aguantar el ritmo de trabajo que les era impuesto.'° Aunque, no niegan que un trabajador urbano pueda trabajar en la agricultura, coinciden en señalar que su rendimiento es más bajo que el de los trabajadores rurales."

Mientras los últimos son asociados al trabajo del campo, los primeros lo son al sector de servicios.

En la mayor parte de las entrevistas aparece subrayada la idea de que ellos fueron contratados por el hecho de residir

'° Un pizcador de naranja del ejido Caballeros (Victoria) que trabajó en 2006 en la pizca de cebolla, en Georgia, señalaba: "si yo que trabajo en la piz- ca no podía casi, porque no me acostumbraba, era todo de rodillas [...] Pero sí que hay diferencia de la persona que va del campo con los que van de la ciu- dad. Ellos sólo estuvieron dos días y se regresaron." (V 2a: 3). Otro jornalero que trabajó desde el año 2000 cortando manzana en Washington se expresa- ba del mismo modo: "si para uno que ha trabajado en el campo a veces se le dificulta hacer trabajo así, del campo, ahora imagínese que una persona de ciudad esté trabajando en el campo, no es fácil, no va a aguantar" (H 8a: 5).

Asimismo, otro entrevistado, que trabajó en plantaciones de tabaco y algo- dón en Carolina del Norte afirmaba: "los que de plano no se.podían adaptar al principio a la friega diaria, obviamente eran los urbanos" (H 5a: 5).

" En las siguientes entrevistas se hace referencia a la menor aptitud para el trabajo agrario y al menor rendimiento laboral de los trabajadores urbanos: "la gente de ciudad, pues póngale que sí puede, pero pues rinde menos, por lo mismo de que no están acostumbrados" (V 9a: 5); "en los tra- bajos de la agricultura, que es a donde se va puro contratado, es pura gente de ranchos, es que es lo que se pide más que nada, gente de rancho porque es la gente que está acostumbrada a trabajar en el campo. La gente de ciu- dad, pues sí, a lo mejor sí va a trabajar allá, pero pues es dificil, o se le va a hacer difícil trabajar en el campo, porque pues como no están acostumbra- das. Entonces pues yo creo que mejor se buscan trabajo en la ciudad, en los hoteles, restaurantes o en tiendas, pero en el campo hay pura gente de ran- cho, porque pues esa gente de ciudad no aguanta." (H I Oa: 6).

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en áreas rurales. Como señalaba categóricamente un jornale- ro: "todos somos de rancho, gente de la ciudad no trabaja en lo que es la agricultura" (H 8a: 5). Proceder del medio rural aparece como una de las exigencias de los contratos H-2A.12 Asimismo, tener experiencia en el desarrollo de actividades agrarias muy exigentes físicamente, como las que realizarán en el país del norte, constituye uno de los requisitos sine qua non para ser contratados. Un jornalero señalaba que él había sido contratado porque el trabajo que realizaría en Virginia (cortar manzanas) era muy similar al que hacía en su comuni- dad (ahí cortaba naranjas):

los contratistas, como el trabajo allá es de campo, no quieren gente de la ciudad, porque no están impuestos a andar en el sol, y todo el día, por eso tratan de buscar pura gente que sea del campo [...] al estar impuestos al trabajo pesado, como ahí, traemos cuadrillas en el corte de la naranja, y el señor es lo que quiere, corno uno va a subirse a la escalera en el corte de la manzana (LL 2a: 4).

Otro de los entrevistados señalaba que los empleadores les escogían a ellos porque tenían experiencia en la realización de las mismas actividades que desarrollarían en Estados Unidos:

"por eso contratan a uno, porque viene de zonas rurales en las cuales se dan estos cultivos y no gente de ciudad" (H 4a: 5).

12 Los siguientes entrevistados manifestaron que proceder del medio rural era un requisito incluido en los contratos H-2A:"la gente que traba- ja allá es gente de rancho, porque para empezar eso es lo primero que te piden en un contrato, que seas gente de rancho, porque pues es la gente que está acostumbrada a trabajar en el campo" (V 9a: 5); "los que nos vamos de contratados somos pura gente de rancho, de la ciudad no; bueno, porque eso es uno de los requisitos que le piden a uno, que seamos gente de ran- cho" (H 6a: 5).

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También aparecen excepciones. Algunos trabajadores urba- nos se desempeñan del mismo modo que aquellos que proce- den de zonas rurales. Uno de los entrevistados afirmaba:

la mayoría somos gente de rancho, pero sí había unos cuantos que son de la ciudad [...] si los aceptan en los contratos es por lo mismo de que alguien los recomendó; entonces, y pues ellos también si aceptan ir a trabajar en esos trabajos es porque saben que van a aguantar (H 7a: 6).

Los trabajadores urbanos que mostraron un buen desem- peño laboral en la actividad agraria generalmente tienen un pasado rural. Como señalaba uno de los informantes: "los que son de la cuidad, ciudad, pueden trabajar un tiempo, pero no se adaptan a los trabajos del rancho, son pesados para ellos;

son diferentes los que son de ciudad pero han vivido una parte de su vida en el rancho, esos sí trabajan bien" (V 10a: 5).