3-1 Acusaciones del Rey de Francia
Felipe IV de Francia llamado “El Hermoso”, era un rey sin escrúpulos deseoso de dinero a costa de lo que fuera, tenia la obsesión de anexionarse los prósperos Burgos flamencos en tierras de Flandes, debido a lo cual sus necesidades económicas eras acuciantes.
Felipe necesitaba dinero y estaba dispuesto a sacarlo de donde fuera, así que una de las cosas que hizo fue degradar la acuñación de monedas poniéndoles menos oro o plata de la
pidió dinero a los judíos y a los banqueros italianos y cuando ya no pudo sacarles más y estos comenzaron a reclamar su deuda los expulsó del país. También vendió títulos nobiliarios a burgueses que pudieran pagar grandes cantidades y la libertad a siervos de la gleba.
En esta situación lo que más le tentaba eran las saneadas arcas de la Iglesia. Las guerras entre Francia e Inglaterra eran una excusa para poder cobrar impuestos a la Iglesia.
En 1294 fue elegido Papa Bonifacio VIII, un hombre colérico y arrogante extremadamente convencido de su poder, que lo primero que hizo fue mediar entre los dos monarcas, no para establecer la paz sino para que dejaran de cobrar impuestos a las órdenes religiosas, cosa que a su vez les impedía enviar dinero al Vaticano.
En vista de que sus intentos no fructificaron, publicó una bula en la que excomulgaba a todo el que fijara pago de impuestos al clero sin la autorización el Papa. Eduardo I de Inglaterra se sometió al imperativo del Papa, pero no así Felipe IV de Francia, para quien sus necesidades económicas estaban por encima de la excomunión.
Felipe IV y Bonifacio VIII se cruzaron bulas desacreditándose mutuamente: El Pontífice se dispuso a promulgar una bula en la que liberaba a los ciudadanos franceses de su juramento de lealtad al Rey. Felipe IV se alió con la familia romana Colonna, que odiaban al Papa porque les había expropiado sus tierras, y al mando del fiel servidor del monarca Guillermo de Nogaret, quien a su vez tenía pocas simpatías por el Vaticano, secuestraron al Pontífice en su residencia de verano de Anagni, fue maltratado, humillado y golpeado.
Cuando el Papa fue liberado y regresó a Roma, no promulgó el edicto contra el Rey de Francia, porque según algunos autores perdió la razón muriendo a las pocas semanas.
A Bonifacio VIII le sucedió Benedicto XI, cuyo pontificado fue muy breve pues duró solamente un año. Tras su muerte en 1304, el rey francés utilizó todos sus poderes para que fuera
Bertrand de Got, Obispo de Burdeos, que subió al trono de San Pedro con el nombre de Clemente V.
El nuevo Papa era débil de carácter y siempre estuvo a merced del monarca francés, de tal modo que por orden del Rey trasladó la Sede papal de Roma a la ciudad de Aviñón.
Por otra parte el último maestre Templario Jacques de Molay, con la pérdida de Tierra Santa pensó que en lugar de instalar a la orden templaria en Chipre, como hicieron los hospitalarios, era ya hora de volver a Francia, pero ignoraba que la Francia a la que volvía no era la misma que el dejó en su juventud, pues había pasado toda su vida guerreando en Tierra Santa.
Molay nunca comprendió a su regreso a Francia que su orden era un anacronismo para el poder real, el nobiliario y el eclesiástico en una Francia en transición entre el feudalismo y el reforzamiento de la autoridad real.
El Temple debido a los bienes acumulados se convirtió en una especie de banco que facilitaba préstamos a reyes y grandes señores feudales. Uno de sus clientes más endeudados era Felipe IV, quien además les tenía confiada la custodia de las riquezas de la Corona en la fortaleza templaria de Paris. La deuda del Rey de Francia con los templarios era de tal magnitud que jamás podría haberles devuelto la cantidad prestada. Así que el Rey no podía ver con buenos ojos a ese poderoso y rico ejército particular dentro de su reino, que no rendían obediencia al rey sino al Papa.
A comienzos de 1305 un tal Esquieu de Floyrano, supuesto ex templario expulsado de la Orden, lanzó unas serias acusaciones contra el Temple a cambio de dinero. Acudió en primer lugar a Jaime II de Aragón, pero al no hacerle caso el monarca, este decidió relatar sus acusaciones a Felipe IV, eso fue la ocasión soñada para acabar con el Temple.
Guillermo de Nogaret, personaje sin escrúpulos, ejecutó su misión en un secretismo absoluto, lo primero que hizo fue arrestar a todo aquel que hubiera sido templario para por medio de la tortura recabar información sobre lo que pretendía
Una vez recabados los testimonios cursó a todos los rincones del país la orden de arresto contra los templarios, acompañada de las acusaciones de sodomía, ofensas a la figura de Jesucristo, y crímenes ajenos a la condición humana, también se les acusó de idolatrar al diablo, cosa que en aquella época era asociado a la herejía, brujería y como consecuencia la muerte en la hoguera.
El 13 de Octubre de 1307 la sede central del Temple en Paris, era cercada por las tropas reales y tras solicitar Nogaret que se abrieran las puertas, Molay y sus hombres fueron detenidos sin oponer la menor resistencia, ya que su regla les impedía levantar un arma contra otro cristiano bajo pena de expulsión.
Al mismo tiempo se realizaron arrestos en todas las casas de la Orden en Francia.
Los interrogatorios fueron monstruosos, se les pedía a los reos que confesaran los crímenes apuntados por los interrogadores, pues tenían orden del rey de que solo anotaran las confesiones, no así las protestas o descargos de los templarios.
Se torturó con verdadera saña obteniéndose las confesiones deseadas, pues fueron innumerables los que murieron bajo los efectos de las torturas sin haber confesado, pero otros ya ancianos, no pudieron soportarlo y sus confesiones fueron las que sirvieron para demostrar públicamente el porqué de la disolución de la orden. Las confesiones, todas similares, recogen que cuando entraban en el Temple, el novicio debía escupir sobre un crucifijo. Solo en Paris fueron torturados 138 templarios.
Felipe IV Rey de Francia
3-2 Actuación del Papa Clemente V
El Papa, en parte por temor al rey de Francia y en parte porque quería sustraer a los prisioneros de la jurisdicción real, promulgó la bula “Pastorales Proeminentiae” por la que se ordenaba el arresto de los templarios. El Papa no aprobaba el arresto de éstos por parte del rey Felipe el Hermoso, ya que este no tenía jurisdicción sobre los templarios.
El Papa envió a Paris a dos de sus cardenales y muy a su pesar, Felipe IV cedió los prisioneros a la Iglesia, que inició una investigación de los hechos.
Jacques de Molay y Geoffroi de Charnay, pasado el temor de las torturas se retractaron de sus confesiones, y Felipe IV viendo que la situación se le escapaba de las manos, convocó a los Estados Generales invocando los principios de guardián de la religión y comenzó la misma política de injurias contra el Papa Clemente V que acabó con su predecesor Bonifacio VIII.
El Papa Clemente V
Los Estados Generales reforzaron la postura de Felipe IV, por lo que el Papa se vio obligado a negociar con el monarca.
Se aprobó abrir una nueva investigación por parte de las comisiones eclesiásticas, pero los nuevos interrogatorios se llevarían a cabo por un tribunal mixto y no solo eclesiástico.
El nuevo proceso fue un fracaso. Las comisiones fueron saboteadas por los hombres de Nogaret y no se pudo
de la orden, los más significativos, cayeron misteriosamente enfermos, otros, los que mantenían que sus confesiones fueron sacadas por medio de tortura desaparecieron de sus celdas, o fueron quemados vivos, como los cincuenta y cuatro templarios de la orden de Sens.
Después de incesantes sesiones de interrogatorios, las comisiones cerraron sus pesquisas el 5 de Junio de 1311 y transmitieron al Papa sus informes en los que los templarios aparecían culpables de los crímenes que se les imputaban. Sin embargo las otras comisiones en Alemania, Inglaterra, Italia, Chipre y España, enviaron los informes declarando a los templarios inocentes.
Felipe IV quería que el Papa disolviera la orden, pero Clemente V no aceptó y convocó el concilio de Vienne el 16 de Octubre de 1311 para que decidiera. A excepción de 4 obispos todos los demás votaron a favor de que fueran oídos los templarios antes de ser acusados, pero el Papa temiendo la reacción del rey disolvió la sesión.
En Febrero de 1312 fue reabierto el concilio, y nada más comenzar, tuvieron noticia de que Felipe IV acampaba con su ejercito en las inmediaciones de la ciudad. Clemente V comprendió la amenaza y redacto por su cuenta la bula Vox Clamentis en la que decía que dada la mala reputación de los templarios, las sospechas y acusaciones que recaían sobre ellos, la orden quedaba disuelta, pero añadía “No sin amargura y dolor íntimo, no en virtud de una sentencia judicial, sino por forma de decisión de ordenanza apostólica”.
El 2 de Mayo de 1312, por la bula Ad Providam Christi el Papa repartía los bienes del Temple en Francia a los hospitalarios. Aunque la orden Papal estropeaba los planes de Felipe IV, pues lo que quería era apropiarse de los bienes del Temple, no obstante la disolución de la misma no le salió mal pues evito pagar su inmensa deuda, aparte de que sus hombres ya habían saqueado y vendido posesiones templarias, así que solo entregaron a los hospitalarios casas abandonadas y
Las comisiones episcopales siguieron su proceso a los monjes del Temple, unos fueron absueltos y otros condenados a cadena perpetua.
Clemente V se reservó la potestad de juzgar el 18 de Marzo de 1314 a los cuatro máximos mandatarios de la orden:
Jacques de Molay – Gran Maestre
Hugues de Pairaud- visitador de Francia
Geoffroi de Charnay- maestre en Normandia y Geoffroi de Goneville – maestre de Aquitania
Fueron sacados de sus celdas y conducidos a la explanada que se extiende ante Notre Dame de Paris. Los aguardaba un tribunal de obispos entre los que se contaba el de Sens máximo enemigo de la orden y se les condenó a cadena perpetua, pero cuando estaba dando comienzo la ceremonia, los máximos representantes de la orden se dirigieron abiertamente a las gentes de Paris y fue Molay el que exclamo:”Nos sentimos culpables, pero no de los delitos que nos imputan, sino de nuestra cobardía al haber cometido la infamia de traicionar al Temple por salvar nuestra miserables vidas”, lo que provoco tal escándalo entre la gente que en todo Paris no se hablaba de otra cosa, incluso se temió el estallido de un motín.
Jacques de Molay
Aquel mismo día, con la puesta del sol, se alzó una enorme pira en un islote del Sena, denominado Isla de los Judíos,
Según cuenta el párroco real Geoffroi de Paris, antes de ser consumido por las llamas, Jacques de Moley convoco al Rey y al Papa ante el tribunal de Dios para antes de que transcurriera un año, con las palabras “Dios conoce que se nos ha traído al umbral de la muerte con gran injusticia. No tardará en venir una inmensa calamidad para aquellos que nos han condenado sin respetar la autentica justicia. Dios se encargará de tomar represalias por nuestra muerte. Yo pereceré con esta seguridad”.
Casualidad o no la verdad es que antes de un año fallecieron Clemente V, solo 37 días después y Felipe IV el 29 de Noviembre del año 1314. ¿Se cumplió la amenaza de Molay?
Lo cierto es que los Templarios desaparecieron de la Historia y entraron en la Leyenda.
3-3 El Pergamino de Chinon
Hace aproximadamente un par de años el archivo Vaticano ha desclasificado de su Archivo Secreto un documento llamado el Pergamino de Chinón en el que el Papa Clemente V absuelve al último Gran Maestre de la Orden del Temple de todas las acusaciones vertidas sobre el Temple y reconoce que fueron difundidas con el objeto de acabar con la orden y unificarla con la Orden Hospitalaria.
En el documento Clemente V también reconoce haber tomado una decisión ambigua, suspender a la orden al no poder hacer frente a la presión que recibía del Rey Felipe IV.
También hace mención el documento a que las declaraciones de herejía fueron arrancadas a los templarios bajo tortura, tachando de chantaje la actitud de la monarquía francesa.
El documento lleva la siguiente fecha:
Chinon, diócesis de Tours, 17-20 de agosto de 1308
(Si deseáis ver el documento con el sello vaticano podéis entrar en Internet en www.vatican.va. Y dentro de archivo secreto vaticano podéis buscar como Chinon.)
Pergamino de Chinon
Bibliografía
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