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LA NUPCIALIDAD

In document la sierra de alcaraz en el siglo xviii. (página 132-162)

CAPITULO I. APROXIMACION AL MODELO DEMOGRAFICO

1. LA NUPCIALIDAD

El matrimonio es, como se sabe, la variable demográfica más flexible por su capacidad de adaptación a la voluntad humana, con la posibilidad de adelantar o retrasar la edad de contraer nupcias según sus necesidades. Pero si bien es cierto que la nupcialidad es la variable más sensible a los cambios de coyuntura econó- mica (por ejemplo, en los momentos de crisis se solía adelantar para reemplazar las explotaciones vacantes, retrasándolo posteriormente para no romper el equili- brio población-recursos), no debemos olvidar que tampoco lo hacía de forma au- tomática ya que, una vez configurado un determinado sistema matrimonial, todo

un conjunto de condicionantes ecológicos y culturales tenderían a mantenerlo vigente. Es decir, la nupcialidad actuaba mediatizada por unas causas más com- plejas que las puramente demográficas o económicas. Es cierto que aquélla tendía a ajustarse a largo plazo a los niveles habituales de mortalidad; que tanto la pro- piedad de la tierra como el modo de su transmisión y todo el entramado socio- económico que giraba en torno a su posesión eran fundamentales para su explica- ción; que igualmente influirían los efectos de unas amplias oportunidades de em- pleo al reducir la dependencia de la herencia paterna para formar un nuevo asen- tamiento, etc. Pero también otros factores no tan "materiales jugarían un papel tanto o más importante. Así por ejemplo, en las zonas mediterráneas existía una gran presión social para que todo el mundo se casara, especialmente sobre las mujeres y en las zonas rurales'. Práctica que se iría adoptando como norma gene- ral de comportamiento y que inevitablemente tendería a convertir el matrimonio en un fenómeno prácticamente universal. En cualquier caso, las prácticas nupcia- les y sus implicaciones dentro del ritmo de crecimiento demográfico son la clave para la identificación en última instancia de un régimen de "alta presión" o de

"baja presión" demográfica'.

1.1. Tasas de nupcialidad, edad al matrimonio y niveles de celibato.

Como se puede observar en el cuadro adjunto, las tasas brutas de nupcialidad obtenidas para nuestra comarca son bastante elevadas', especialmente en las al- deas de la ciudad de Alcaraz. Es posible que la incidencia de las segundas y pos- teriores nupcias den lugar a una imagen más exagerada que la existente en reali- dad, pero el hecho de que el nivel de celibato fuera tan bajo parece corroborar tales índices.

Vid, por ejemplo el caso de Cuenca en Reher. D.S.. (1988:80).

2 Vid. Pérez Moreda, V.- Reher. D.S.. (1986:476-478): también Livi-Bacci. M.. (1988: 30-34).

Sobre todo si las comparamos con los índices obtenidos para el conjunto de Castilla la Nueva que giraban en tomo al 9. 3 por mil hacia 1787 según Reher. OS.. (1990:38). Nuestro caso sería similar por ejemplo al de Talavera de la Reina en 1787, con una tasa del 12.6 por mil (González Muñoz. M.C., 1974:23). Sin embargo, aunque lo normal es que estuvieran en torno al 8 y el 13 por mil (Marcos Martín.

A.. 1988:264), hacia 1752 en algunos núcleos rurales del interior castellano como Otero de los Herreros y Mozoncillo, las tasas eran todavía más altas, alrededor de un 15 por mil (Pérez Moreda. V.. 1986:15)e incluso más, como en la propia Talavera de la Reina hacia 1758 según la autora citada anteriormente, donde se alcanzó el 18 por mil.

CUADRO II.!.

TASAS DE NUPCIALIDAD EN 1787 (°Iuu).

Población Zona

Alcaraz 12,2 Ciudad 12.2

Cotillas 10,4

Villapalcios 11,8 Villas 11,2

Robledo 14.7

Viveros 12.9 Aldeas 13,6

Total Comarca

Nota: El número de matrimonios utilizado como base se refiere a la media anual de once años en tomo al año central (período 1782-1792). La tasa comarcal es el resultado de la media sin ponderar de los cinco municipios.

Fuente: ADA, Libros de Matrimonios; Censo de Floridablanca para las villas (Inc. 1987) y Padrón "calle-hita" de 1787 para Alcaraz .v sus aldeas (AMA le, Leg. 380).

Por otro lado, el propio Censo de 1787 (estadillos oficiales) confirma también estas elevadas tasas brutas de nupcialidad si nos fijamos en el caso de las mujeres: tanto en el término jurisdiccional de la ciudad de Alcaraz como en el Señorío de las Cinco Villas, en torno al 73 % de las mismas entre 16 y 50 años estaban casadas o lo habían estado (viudas). Proporción semejante a las obteni- das para Extremadura (73,9 %), Segovia (71,1 %) o el Reino de Aragón (70,8

%), zonas todas ellas también con tasas de celibato femenino definitivo alrede- dor del 5 por cien y que superaban claramente al 65,9 por ciento que representa- ba a nivel nacional 4.

Sin embargo, para un análisis más detallado del comportamiento nupcial observado en nuestra comarca nos centraremos en variables como la edad media al primer matrimonio, los índices de celibato definitivo o la incidencia de la viudedad y la frecuencia de las segundas nupcias. Cuestiones todas ellas fundamentales den- tro del régimen demográfico de tipo "antiguo" por cuanto que influían considera- blemente, como principales mecanismos para el control de la fecundidad, en la capacidad de crecimiento y desarrollo de una sociedad de Antiguo Régimen.

Gracias a la confección del Censo de Floridablanca podemos aproximar-

Pérez Moreda. V.,( 1986: 34). Para Castilla la Nueva también la nupcialidad femenina era superior a la nacional: 60.98 % frente al 55,02 %, sin contar las viudas. Vid. Martín Galán, M.. (1992:170).

nos a las dos primeras variables y, aunque lógicamente demos una visión estática y sincrónica de la realidad, creemos que puede tener una dimensión más amplia y estructural. Para ello seguiremos el método de Hajnal "Sin gulate Mean Age al Marriage" (SMAM) adaptado para dicho censo'. Además de utilizar el Censo

"oficial", con objeto de analizar los comportamientos de las distinas zonas de poblamiento que componen el territorio comarcal utilizaremos, a pesar de que no esté totalmente completo', los datos que nos proporciona el Padrón "calle-hita"

realizado en cada una de las poblaciones para la elaboración del mismo.

En general, la diversidad regional de los sistemas matrimoniales han sido definidos sobre todo por la edad de acceso de la mujer al matrimonio. Edad que en nuestro país a lo largo del período moderno parece que tendió a retrasarse aun- que quizá a un ritmo más ralentizado que en otras zonas de Europa: mientras que aquí según los datos del Censo de Floridablanca (1787) en promedio los hombres se casaban por primera vez a los 25 años y las mujeres a los 23, en algunos países de nuestro entorno los hombres ya lo hacían entre los 27 y los 30 años y las mujeres entre los 25 y los 28. Sin embargo, por lo que respecta a la proporción de soltería temporal y definitiva, España no aparenta estar tan alejada de otros países euro- peos'.

En general el retraso del matrimonio femenino parece que pudo llegar hasta los dos años durante la época moderna y que siguió una clara dirección ascendente sur/norte-noroeste. Así vienen a confirmarlo los resultados de un abundante número de estudios para los siglos XVII y XVIII. A pesar de la dispersión geográfica conta- mos con una visión global de carácter regional gracias a la síntesis realizada por Ma-

Hajnal. J.,(¡ 953). A pesar de las objeciones presentadas a dicho método (véase por ejemplo Rowland, R.. 1988:134). tiene la enorme ventaja de ser un instrumento válido a la hora de establecer comparacio- nes. En nuestros cálculos no hemos aplicado el procedimiento que propone dicho autor para corregir las distorsiones que provocarían los movimientos migratorios.

6 Camparando ambas fuentes resulta una diferencia de 362 individuos (un 4,83 % del total) a favor del censo oficial, que sin duda corresponderían a los residentes en diferentes caserías desperdigados por el territorio alcaraceño y de los que no tenemos ninguna noticia. Por otro lado, no siempre constaba el estado civil (aproximadamente un 7 %). Sin embargo, dado que el registro de casados y viudos parece que se efectuó de una forma rigurosa, creemos que dichos casos serían más bien de célibes por cuanto que esta situación coincidía de una forma abrumadora con aquellos grupos de edad inferiores a los 16 años y vinculados al cabeza de familia como hijos. Por ello hemos considerado como solteros a todos los sujetos donde no se especificara su estado y estuvieran por debajo de los 24 años, dejando 130 registros (1,79 %) de estado civil desconocido y distribuidos entre el resto de las edades. De otra parte, por lo que se refiere a la edad, sólo en 16 casos aparecía indeterminada.

Pérez Moreda, V.,( 1988:391-392). Para dicho autor (1986:40 y 45, nota 27) entre 1600 y 1900 nunca coincidió totalmente el modelo matrimonial español con el de la Europa occidental, aunque ambos tu- vieran siempre algún elemento común. Por su parte Flinn. M. W.. (1989:36) estima que las medias nacionales en la Europa del Antiguo Régimen fluctuaban para la mujer entre los 24.5 y los 26.5 años.

nuel Ardit Lucas' sobre la base de numerosos trabajos de corte microanalítico y de larga duración, casi todos ellos fruto de la aplicación del método de reconstrucción de familias. En promedio, entre ambas centurias la edad de las mujeres se elevó hasta los dos años en regiones como Asturias, Cantabria y el País Vasco, que de los 23 años pasaron a los 25, una edad a la que también se casaban las gallegas al incrementar igualmente un año el momento de su boda. Por su parte, en Aragón, Cataluña y el País Valenciano se pasó de los 22 a los 23 años y en la España interior de los 21 a los 221. Y ello sin tener en cuenta que con toda probabilidad dicha edad también habría au- mentado algo entre los siglos XVI y XVII como muestran los datos recogidos por Vicente Pérez Moreda para quien, en general, las mujeres españolas durante la centu- ria del quinientos no se casarían con más de 20 años`. Gracias a los datos proporcio- nados por el Censo de Floridablanca, este autor" ha podido cartografiar, a grosso modo, las diferencias existentes entre las distintas regiones españolas y ese progresivo aumento con tendencia ascendente sur/norte-noroeste. Una desigual realidad regional por tanto ya configurada a finales del Antiguo Régimen que persistiría secularmente y que, aunque no existe todavía una clara explicación del fenómeno, todo apunta sin duda a tener en cuenta la influencia que ejercerían aspectos culturales heredados del pasado, los sistemas de transmisión hereditarios, la distribución de la propiedad o la distinta necesidad de recurrir a la emigración.

En cualquier caso, atendiendo exclusivamente de momento a esta variable, nuestra comarca, con 22,77 años de promedio en 1787, se incluye dentro de esa España caracterizada por una edad media de acceso de la mujer al matrimonio por debajo de los 23 años y que comprendía a gran parte de Castilla la Nueva", Andalu- cía, Murcia, Extremadura, Valencia o Baleares.

'(1995)

Con todo, como señala Robert Rowland (1988:99), aunque dicho retraso fuera real sería exagerado con- siderar este proceso como de transición o de adopción de comportamientos matrimoniales más conformes al modelo occidental. En la misma línea, como precisa Pérez Moreda (1986: 40), "no tiene mucho sentido hablar de pautas especificas de matrimonio como mecanismo "clave" de un sistema demográfico compa- rando sin más la edad media en las primeras nupcias de uno y otro país o zona geográfica

0(1988:378391)

"(1988:392-393).

12 Las provincias de Ciudad Real, con 22,2 años; Toledo 22,7 o Madrid 23,0 (sin la capital). Sin embargo Guadalajara (23.7), Cuenca (23.8) y Madrid-capital (24.7) estaban claramente por encima, dando una me- dia para toda Castilla la Nueva de 23,4 años (incluyendo Madrid). Vid Pérez Moreda, V.. (1988:392). Las cifras aportadas por Martín Galán, M.,(] 992:184) son ligeramente superiores: Ciudad Real, 23.2: Toledo, 23,7; Cuenca, 24,3; Guadalajara, 24,1; Madrid-provincia, 23.6, y Madrid-Capital, 25,8. Para el total de las seis provincias sería 23,8, cifra próxima a los 24 años que da Reher, D.S.. (1991:95) entre 1716 y 1748 a partir de la aplicación de un complejo método de proyección demográfica. Al contrario, la edad que ofrece Rowland, R., (1988:95) es inferior: 23 años para el conjunto de Castilla la Nueva.

CUADRO 11. 2.

EDAD AL MATRIMONIO (SMAM)

Zona Varones Mujeres

Ciudad de Alcaraz 24.09 22.82

Villas 26.08 23.72

Aldeas 25.39 22.38

Caserías 7.7?7 23.20

Total Comarcal 25.54 22.77

Castilla- La Nueva 24,9 23

España 25.1 23.5

Nota: Para el conjunto del término jurisdiccional de Alcaraz sería: 25.35 para los varones y 22.45 para las mujeres según el padrón calle-hita del Censo de Floridablanca. Desde los estadillos oficiales serían 26,21 para los varones y 22,65 para las mujeres.

Fuente: Padrón del Censo de Floridablanca para Alcaraz y sus aldeas (AMAIc, Leg. 380) y Censo de Floridablanca (me, 1987) para las villas. Rowland, R.,(1988:95) para Castilla la Nueva .y España.

Edad que podría ser todavía menor en núcleos concretos como la pequeña villa de Cotillas si atendemos al resultado obtenido a través de los Libros Parroquiales para el primer tercio del siglo XIX: 21,46 años para las mujeres y 24,63 para los varones, siendo la edad moda de 20 y 22 años respectivamente`. De todas formas es posible que se adelantara para recuperar los efectos negativos de una coyuntura de crisis como la de principios de dicha centuria.

13 Cotillas: edad al primer matrimonio. 1800-1827.

Varones Mujeres

15-19 7 26

20-24 45 44

25-29 II 4

30-34 9 3

35-39 2 0

40-44 1 0

Total 75 77

Edad Media 24,63 21,46

Moda 22 20

Fuente: ADA, Librn de Matrimonios, Cot. JO.

Sea como fuere, ambas edades se sitúan en una posición intermedia entre las obtenidas para nuestra región por otros estudios desde el método de reconstrucción de familias ' 4: 20 años y unos meses en San Sebastián de los Reyes entre los siglos XVI y XVIII; próxima a los 21 en Vicálvaro; 21,5 a 22,5 en los Molinos; 21 a 23,5 en Cuenca; 23,8 en Atienza; o 23,7 en La Roda`.

Como se pone de manifiesto en el cuadro anterior (y que se corroborará después cuando analicemos el nivel de celibato), las mujeres tenían muchos menos problemas que los varones para acceder al matrimonio, siendo la edad de éstos muy superior a la de aquéllas: en torno a los tres años por término medio, pero que incluso podía sobrepasar los cuatro en el área de poblamiento disperso que repre- sentaban los caseríos. Ello es una prueba evidente de que el mercado matrimonial se encontraba claramente descompensado en perjuicio de los solteros" y especial- mente en las zonas rurales, donde es posible que muchos de los novios procedieran de otros lugares, siendo normalmente de mayor edad. En este sentido, el factor inmigratorio sería un estímulo para la nupcialidad, aumentando el porcentaje de mujeres casadas con el mayor número de varones. Todo ello se traducía en una precoz nupcialidad femenina ligeramente superior en el campo (sobre todo en las aldeas) que en la ciudad como demuestra el Cuadro 11.3:

CUADRO 11.3.

INDICE DE NUPCIALIDAD PRECOZ (7-25 AÑOS) EN 1787.

Zona Varones Mujeres

Señorío 5 villas 4.7 12.1

Aldeas 3.6 15.7

Caseríos 3.3 12.9

Total zona rural 3.9 14.0

Ciudad de Alcaraz 3.6 12.0

Total comarca 1 3.9 3.5

Total comarca 2 5.2 5.2

España 9.2 13.6

Nota: Total Comarcal 1 = Padrón calle-hita del Censo de Floridablanca. Total Comarcal 2 = Estadillos oficiales.

14 Recogidas por Martín Galán. M.. (1992:178, nota 45).

15 Escobar Atienza, A.. (1984: 236).

16 Situación muy diferente a la descrita por Lanza García. R.. (1991:313) para Cantabria. (que puede ser extensible a todo el norte peninsular), donde la edad de acceso al matrimonio de mujeres y hombres era similares, pero las primeras superaban los niveles de celibato masculino.

CUADRO 11. 4.

TASAS DE CELIBATO DEFINITIVO EN 1787 Zona 40 - 50 años > 50 años Total

Varones Mujeres Varones Mujeres Varones Mujeres

Ciudad 13.81 16.96 15.28 11.76 14.54 14.36

Villas 3.03 4.44 6.34 2.8 4.68 3.62

Aldeas 4.36 1.2 3.46 0.56 3.91 0.88

Caserios 6.55 0 5.26

1 1.25 5.90 0.62

Comarca 6.67 6.89 8.14 5.49 7.40 6.19

Castilla Nueva - - - - 10.1 7.5

España 11.98 11.39 9.97 10.19 II 10.2

Nota: Para el conjunto del término jurisdiccional de Alcaraz se ha obtenido una tasa del 8,32 % para los varones y del 6.91 % para las mujeres si nos basamos en el Padrón calle-hita índices que se reducen todavía más si utilizamos los datos oficiales de dicho Censo: 3.04 para los varones y 2.48 para las mujeres.

Fuente: Padrón del Censo de Floridablanca para Alcaraz y sus aldeas (AMA/e, Leg. 38O)' Censo de Floridablanca (me, 1987) para las villas. Rowland, R.,(1988:95) para Castilla la Nueva y España

De otra parte, por lo que se refiere a otro de los rasgos definitorios de un sistema matrimonial como era el nivel de celibato definitivo (Cuadro II. 4), en nuestra comarca el matrimonio siguió siendo casi universal, con unas tasas que sobrepasaban ligeramente el 5 por ciento, situándose claramente por debajo de la media nacional y en menor proporción de la regional.

Son sin paliativos las zonas rurales las que ofrecen unas pautas matrimo- niales mucho más universales, contrastando vivamente con la imagen de un mun- do urbano caracterizado por una elevada proporción de solteros y solieras, rasgo habitual, por otro lado, de la mayor parte de los núcleos urbanos` (véase el Cua- dro 11.5). Aquí, además de la distorsión que podría suponer la concentración de la población religiosa en la ciudad, no debemos olvidar los efectos perturbadores que los flujos migratorios conllevarían, sobre todo reflejados en la propia distri- bución por edades y sexo de la población como veremos más adelante.

Concentración de solteros y solteras que intentaría compensarse con una nupcialidad femenina más temprana"' que en las zonas rurales y que, en general, parece observarse también en otros núcleos urbanos (Cuadro II. 6).

17 Reher. D.S.,(1988:88).

18 Como señala Chacón Jiménez, F. et al. (1992:355) desde el caso murciano.

CUADRO 11.5.

TASAS DE CELIBATO DEFINITIVO EN DISTINTOS NUCLEOS URBANOS (1787)

Ciudad Varones Mujeres

Alcaraz 14.5 14.3

Ciudad Real 16.2 18.8

Toledo 16.6 13.3

Cuenca 30.5 23.8

Valencia 18.2 16.6

Alicante 17.3 14

Murcia 14.4 23.3

Cartagena 21.6 8.7

Lorca 10.8 14.4

Logroño 14.8 12.3

España 11 10.2

Nota: para Murcia, Cartagena y Lorca se refiere sólo a los mayores de 50 años.

Fuentes: Padrón "calle-hita" del censo de Floridablanca para la ciudad de Alcaraz;

Censo de 1787 "Floridablanca" (I.N.E.- 1987, Tomo 2) para Ciudad Real, Toledo y Cuenca;

Lázaro Ruiz, M., (1992:248) para Logroño; Bebia, P et al., (1992:38) para los casos valencinos sobre la base de los datos de Castelló Traver; y Chacón, E et al., (1992:3 71) para los murcianos.

Por lo que respecta a las zonas rurales, los niveles tan bajos de celibato hay que vincularlos sin duda a factores culturales, como la fuerte presión social que existía en estas zonas para acceder al matrimonio aunque fuera tarde". Pero además no debemos olvidar que existían en este momento unas determinadas estructuras socio-económicas que facilitaban la inmigración (sobre todo de varones) y el acceso al matrimonio. El hecho de encontrarse a estas alturas del siglo todavía inmersas en un auténtico proceso de colonización, sobre todo en los caseríos y aldeas del término alcaraceño, explica que áreas tan deprimidas y pobres, alejadas de importantes núcleos económicos y de las principales rutas comerciales, tuvieran una población célibe tan recucida 20 . Serían más bien parejas estables (recién casadas o con sus familias) las que se asentarían en dichos núcleos y, como vimos cuando hablamos del proceso de poblamiento, con fuertes lazos de parentesco entre las mismas, dadas las posibilidades de trabajo, la demanda de em- pleo suscitada en tomo a los establecimientos industriales y las facilidades para ello en un territorio tan amplio y a la vez tan poco explotado, con unos recursos de propios y

Reher, D.S.,(1988:81); Lanza García, R.,(1991:314).

20 Caso contrario por ejemplo al de los valles del interior cantábrico, como Liébana, o Trasmiera (Lanza García, R., 1991:318).

comunales tan extensos que no suscitarían el problema de la competencia" vecinal.

CUADRO 11.6.

EDAD AL MATRIMONIO EN DISTINTOS NUCLEOS URBANOS (SIGLO XVIII)

Ciudad Varones Mujeres

Alcaraz 24.09 22.82

Cáceres 23.6 21.9

Cuenca 25.6 22.4

Alicante 25.2 22.6

Elche 24.1 22.9

Orihuela 25.5 22.9

Lorca 23 22.5

Murcia 27.7 26.1

Valencia 25.8 24

Logroño 24.6 24.8

Fuente: Padrón calle-hita "para la elaboración del Censo de Florida blanca en Alcaraz; Rodríguez Cancho, M.,(1981:1 75) para Cáceres; Lázaro Ruiz, M.,(1992.243)para Logroño; Bebia, P et al.

(1992.338) para los casos valencinos sobre la base de los datos de Castelló Traver

Por sexos, en nuestra comarca el celibato femenino es menor siempre que el masculino. Sin embargo, en la ciudad, a pesar de la similitud de las proporciones de mujeres casadas a distintas edades, se manifiesta una tendencia a una menor inten- sidad matrimonial; al contrario, para los hombres los porcentajes demuestran un acceso a la vida marital más precoz que en las zonas rurales (cuadro II. 7).

Sin embargo los índices de celibato que hemos visto anteriormente de- muestran que en el campo prácticamente todo el mundo se casaba aunque fuera tarde, cosa que no ocurría en la ciudad. De todas formas no debemos olvidar que en ella el peso de las mujeres casadas aumentaría en relación al resto debido al tipo de poblamiento (tendencia al asentamiento de parejas estables) e incluso por el movimiento de las solteras hacia la ciudad en busca de trabajo.

Según los datos que conocemos para algunas zonas de montaña es difícil deducir que las pautas matrimoniales allí observadas sean el resultado de un su- puesto determinismo geográfico que conllevaría una nupcialidad inferior. Como se observa en el Cuadro 11.8, en modo alguno los indicadores son homogéneos para el caso de las mujeres: frente a las tasas de celibato detectadas en los ejem- plos orensano, asturiano y cántabro, el resto está claramente por debajo de la media nacional, como ocurre con los varones en todas las demarcaciones, que

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