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LA TENDENCIA EN LARGA DURACION. LA CIUDAD DE ALCARAZ

In document la sierra de alcaraz en el siglo xviii. (página 82-85)

CAPITULO II. LA EVOLUCION DE LA POBLACION

1. LA TENDENCIA EN LARGA DURACION. LA CIUDAD DE ALCARAZ

1591 y 1787 la ciudad se comportara de forma inversa al mundo rural (-0.04 frente al 0.03 del campo), y eso sin tener en cuenta que dentro del casco urbano se englobaban multitud de granjas y caserías que distorsionaban dicha tasa (sobre todo en 1787).

Pero también incluso dentro de ese mundo rural había una enorme diferencia entre los núcleos más propiamente de sierra como los del Señorío de las Cinco Villas situados en la parte más meridional de la comarca (-0.22) y la zona de las aldeas alcaraceñas donde hacia el norte el relieve se suavizaba (0.15).

Con todo, de forma global, gracias a la comparación de los índices obtenidos para una y otra fecha podemos hacemos una idea bastante aproximada del alcance real que tuvo la crisis del siglo XVII en esta comarca. Así, no deja de ser un síntoma de su crudeza que entre 1591 y 1787 no se pudiera recuperar totalmente los efectivos de partida, algo lógico si tenemos en cuenta que la tasa de crecimiento anual fue nula e incluso negativa (0,0l7)2. La explicación sin embargo no hay que buscarla sólo en su orografía hostil, como ya vimos, sino en sus graves deficiencias estructurales como las consecuencias derivadas de una tardía repoblación y de la perpetuación de unos determinados intereses socio-políticos ligados a los grupos oligárquicos que consa- graron la orientación fundamentalmente ganadera de su economía, que además se agravaría con la crisis de su importante sector manufacturero. Como otras zonas de montaña del interior castellano sólo se beneficiaron indirectamente de la expansión general de la economía al basarse aquélla más en el aumento de la producción agraria que en la ganadería'. En concreto, la ciudad, al igual que otros núcleos urbanos 4, nunca recuperaría los efectivos alcanzados en el segundo tercio del siglo XVII, aun- que en la centuria ilustrada recobraría de nuevo parte de su vigor al potenciarse su papel como centro administrativo, industrial-comercial y agrícola-ganadero.

La imagen que nos proporcionan los censos trataremos de completarla con

2 Saldo negativo que contrasta por ejemplo con una comarca próxima como es el noroeste murciano (Caravaca. Cehegín, etc), donde, aunque poco. se creció a un ritmo del 0.12 por ciento. Vid. Chacón Jiménez, F.- González Ortíz, J.L.. (1980:78. cuadro n"6).

Como en la sierra de Segovia (García Sanz. A..1986:46-47) o el noroeste de la actual provincia de Guadalajara.

Como Segovia. Toledo o Cuenca, y sólo de forma tardía. Guadalajara. Para una síntesis sobre los resultados obtenidos por diferentes monografías referidas a Castilla la Nueva y Castilla-León véase Martín Galán. M..0988) y Marcos Martín. A.(1988) respectivamente y, en general. Fortea Pérez. J.L.

(1995).

Si bien durante la primera mitad del siglo XIX el vecindario de la ciudad rebasa claramente el alcanza- do durante el siglo XVI. no debemos olvidar que en el mismo hemos incluido la población de sus.

todavía. "caserías", como por ejemplo Casas de Lázaro o Peñascosa, con un total de 816 y 418 habitantes en 1824. Caserías que después de 1833 se convertirían en municipios autónomos. Véase Apéndice 1, Cuadro n° 1 y 2.

los Libros Parroquiales. Las series completas de bautismos de la ciudad de Alcaraz 6 nos servirán para ello al permitirnos establecer, grosso modo, las líneas generales de la evolución demográfica de la comarca dado que la ciudad y sus caserías englobaban a buena parte de los habitantes de la misma.

Así, observando la serie final de bautismos (véase el Gráfico n° 1) com- probamos cómo en torno a 1570 los niveles de crecimiento habrían tocado te- cho. Desde entonces se produce un descenso rápido y continuado de la pobla- ción, aunque de forma escalonada, que daría lugar a una profunda cubeta depre- siva cuyos puntos más bajos se registrarían en 1648 y, sobre todo, entre 1673 y

1685, donde encontramos el mínimo de la serie: el año 1682. Mínimo que coin- cide con el constatado a nivel regional aunque aquí parece que la evolución de los registros de bautismos no se ajusta plenamente al perfil establecido para el conjunto de Castilla la Nueva'. En Alcaraz la recesión demográfica comenzó más temprano (el verdadero tope demográfico de la centuria se alcanzó a prin- cipios de los años sesenta), impidiendo un crecimiento rápido de la población al final del siglo XVI. Pero a pesar de que el declive se inició mucho antes, la década más crítica no fue la de 1640-50, sino que ésta se retrasaría veinte años más.

GRAFICO N°1. LA EVOLUCION DE LOS BAUTISMOS EN LA CIUDAD DE ALCARAZ, 1570-1810

200

150

100

50

1670 o 1630 1690 1760 1810

Medias Móviles de II años. Elab. propia Fuente: Anexo 1. Cuadro 3; Losa Serrano. 1' (1975) para los siglos xvi y XVII.

'Los datos relativos abs siglos XVI. XVII y XIX corresponden a Pedro Losa Serrano (1975).

Véase Reher, D.S..(1990:20).

En cualquier caso, a lo largo de la segunda mitad del siglo XVII se produje- ron varios intentos de recuperación que, sin embargo, no culminarían hasta 17178, momento en que se produce un rápido incremento cíclico que se mantendría a lo largo de todo el siglo XVIII. No obstante, sería en la centuria siguiente, como vere- mos más adelante, cuando en realidad dieron sus frutos los esfuerzos realizados en el Setecientos ya que, a excepción del quinquenio 1805-1810, ya no descenderían las cotas conseguidas en el mismo. De esta forma la ciudad volvió a recordar su primitivo dinamismo demográfico, especialmente en su primera mitad, aunque, después de todo, sólo se pudieron alcanzar los niveles correspondientes a principios del seiscientos, cuando ésta ya evidenciaba claros síntomas de decadencia. Entre 1850 y 1900, a pesar del intento de recuperación iniciado en 1875, la tendencia, por el contrario, era ya claramente descendente.

En definitiva, para la ciudad de Alcaraz podríamos establecer tres fases fun- damentales a lo largo de estos tres siglos. Una etapa de profunda, ininterrumpida y rápida recesión que abarcaría el período 1566-1648. Una segunda etapa caracteri- zada por la atonía del crecimiento, con cortes bruscos (1680-1685, 1707-1713) que daban al traste con cualquier intento de recuperación desembocando en nuevos mí- nimos de población que la condenaban al estancamiento. Y finalmente una larga etapa, marcada por la tendencia alcista que abarcaría todo el siglo XVIII y XIX, a excepción de las dos primeras décadas de cada uno.

In document la sierra de alcaraz en el siglo xviii. (página 82-85)