2.3 Las dimensiones e indicadores de la Vulnerabilidad
2.3.1 La primera dimensión: la Vulnerabilidad Económica
Esta dimensión está relacionada con las características económicas de la población y de ella tomamos dos indicadores a analizar: Pobreza y Desigualdad.
Primer Indicador: Pobreza.
La pobreza y el cambio climático.
15 Debido a cuestiones de tiempo, se ha decidido seleccionar sólo 3 dimensiones de la vulnerabilidad. Cabe recordar que el estudio de la vulnerabilidad -considerando las discusiones planteadas en nuestro marco teórico- está constituido por múltiples dimensiones, cada una de ellas, también con sus propios indicadores extensos.
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El tema de la pobreza es un tema no sólo relacionado con el cambio climático, si no es complejo por sí mismo. Diversos documentos, entre el que destaca el Quinto Informe de Evaluación del IPCC, establece que la población en situación de pobreza, sobre todo en los países menos desarrollados, son el sector más afectado por el cambio climático debido a los impactos que dicho fenómeno tiene en la seguridad alimentaria, el agua y la salud así como por el hecho de su limitada capacidad para afrontarlos, cuestión que también revela un profundo problema de equidad, justicia e igualdad, dado que el sector en condición de pobreza, es el que menos ha contribuido a las emisiones de gases de efecto invernadero en relación con otros sectores económicos, incluso entre países Otras voces como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO por sus siglas en inglés, estipulan que la recurrencia -cada vez mayor- de los impactos del cambio climático (sequía, inundaciones, tormentas y otros desastres) están aumentando en frecuencia y gravedad, colocando a los sectores agrícolas, ganaderos, pesqueros y forestal en primera línea, donde los pequeños campesinos agricultores, pero sobre todo personas condiciones de pobreza, son quienes resultan más afectadas.
En este mismo sentido, el Banco Mundial establece que son los pobres quienes más sufren los efectos de las altas temperaturas, las sequías, las inundaciones y las olas de calor en relación con el resto de la población al mencionar que
los hogares pobres son más afectados por desastres naturales que los más pudientes, debido a que suelen estar más expuestos a esos fenómenos y sus pérdidas son siempre mayores. Además, los hogares pobres se ven afectados más gravemente por la diarrea, el paludismo y otros trastornos de salud relacionados con el clima (Ondas de Choque, Banco Mundial, 2015: 2),
cuestiones por las cuáles le lleva a estimar a dicho organismo que “sin un desarrollo rápido, incluyente y que tome en cuenta al cambio climático junto a los esfuerzos para la reducción de las emisiones, para 2030 podría haber 100
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millones de pobres adicionales” (ONU, Centro de Noticias, 2017), incluso considerando que de manera adicional
las personas que viven apenas por encima de la línea de pobreza pueden caer en la pobreza si las inundaciones destruyen una microempresa o una sequía mata un rebaño (ya que) esos fenómenos pueden acabar con décadas de duro trabajo y acumulación de activos y dejar pérdidas humanas y físicas irreversibles (motivo por el cual) el cambio climático puede intensificar esas perturbaciones y hacerlas más frecuentes, y desacelerar el proceso de reducción de pobreza (Ondas de Choque, Banco Mundial, 2015: 2).
Aspectos que sin duda muestran que no sólo la población en situación de pobreza tiene mayores probabilidades de padecer un desastre, sino la población que apenas se encuentra arriba del nivel de pobreza, ya que dicha situación implicaría tener pocas condiciones para hacerle frente.
Por ello, esta instancia plantea que los esfuerzos se deben encaminar hacia la generación de políticas públicas en esta materia pero que sean incluyentes con la dinámica que implica el cambio climático, elementos que, en conjunto lograrán, desde su perspectiva, tanto la reducción de la pobreza como la estabilización del cambio climático.
Si bien, esta información permite establecer una relación entre el cambio climático y la pobreza dados los profundos efectos que tiene y tendrá sobre amplios sectores sociales, es precisamente en las ciudades contemporáneas, fundamentalmente las de los países en vías de desarrollo -dadas su propias conformaciones socio-espaciales particulares- quienes tendrán menores oportunidades de afrontar dichos impactos, motivo por el cual resulta indispensable generar estudios que aminoren, en esta materia, tal condición urbana y con ello, evitar posibles desastres.
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Pero si bien hemos descrito como está relacionada la pobreza y el cambio climático, ¿qué es entonces pobreza?. La discusión de la misma y la definición nos permitirá operacionalizarla en los territorios metropolitanos de estudio.
Cabe mencionar que la conceptualización de la pobreza así como su medición no está exenta de múltiples discusiones académicas, bajo esta perspectiva la presente investigación retoma la definición expresada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, CONEVAL por sus siglas, instancia gubernamental encargada16 de la medición de la pobreza en el país a partir de una metodología propia.
De acuerdo al CONEVAL la pobreza es un tipo de situación en la cual
una persona se encuentra en situación de pobreza (y) tiene al menos una carencia social (en los seis indicadores de rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación) y su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias (CONEVAL, Medición de la pobreza, 2010).
La pobreza, desde esta perspectiva, se mira de manera multidimensional y no unidimensional como anteriormente se definía al relacionarla sólo en el consumo de bienes y servicios que el mercado ofrece a partir del ingreso que una persona percibe.
Esta conceptualización multidimensional de la pobreza que el CONEVAL plantea, comprende tres dimensiones de pobreza: la pobreza moderada, la de tipo extrema, y la pobreza, que es la suma de las anteriores. Será esta última en particular, la que utilizaremos en nuestro estudio, ya que refleja -en gran medida- la situación en la cual se ubica la población de cada ciudad a estudiar.
16 De acuerdo con la información oficial, el CONEVAL cuenta entre otras funciones: Normar y coordinar la evaluación de la Política Nacional de Desarrollo Social y las políticas, programas y acciones que ejecuten las dependencias públicas; y establecer los lineamientos y criterios para la definición, identificación y medición de la pobreza, garantizando la transparencia, objetividad y rigor técnico en dicha actividad.
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Para la comprensión de los tipos de pobreza, resulta importante definirlas, a continuación se presentan:
a) Pobreza moderada cuando “aquella persona que siendo pobre, no es pobre extrema” (CONEVAL, Medición de la pobreza, 2010).
b) Pobreza extrema, cuando
una persona se encuentra en situación de pobreza extrema cuando tiene tres o más carencias, de seis posibles, dentro del Índice de Privación Social y que, además, se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo. Las personas en esta situación disponen de un ingreso tan bajo que, aun si lo dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no podría adquirir los nutrientes necesarios para tener una vida sana (CONEVAL, Medición de la pobreza, 2010).
c) Pobreza, definida cuando
una persona se encuentra en situación de pobreza cuando tiene al menos una carencia social (en los seis indicadores de rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación) y su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias (CONEVAL, Medición de la pobreza, 2010).
Para el desarrollo de este indicador en el espacio metropolitano, se consultó la última medición realizada por el CONEVAL a nivel municipal en el año 2010, en su apartado denominado: Porcentaje de la población en situación de pobreza por municipio.
Segundo Indicador: Desigualdad.
La desigualdad y el cambio climático.
El tema de desigualdad sin duda está vinculado también al cambio climático, considerando que el sector poblacional que se ubique en dicha condición, tendrá
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menores ingresos para hacer frente o recuperarse de los impactos del cambio climático, incluso aún si está por arriba del nivel de pobreza.
Por otro lado, si bien la desigualdad no sólo está expresada en términos de ingreso sino que además incluye -de manera multidimensional- otros procesos de discriminación, tales como: condiciones de raza, origen geográfico, capacidades físicas y género, entre otros, sin duda la vuelve una condición excluyente aún más agreste. Desde esta perspectiva se puede establecer que
existe desigualdad en el plano social cuando individuos que pertenecen a categorías distintas reciben, por ello, tratamiento y beneficios distintos desde el punto de vista legal o material, durante períodos muy largos de vida social…(o cuando) exista una discriminación importante y verificable que afecte a una persona o a un grupo de personas en su bienestar material, en sus oportunidades o en el ejercicio de sus derechos (CEPAL, Desigualdad e inclusión social en las Américas, 2011).
Desde otro punto de vista, es posible ubicar una relación entre la desigualdad y el tema del riesgo y desastres, ya que algunos estudios, como el realizado por Wijkman y Timberlake, demuestran que la existencia de esta condición permite
una relación inversamente proporcional entre la mortalidad y el ingreso en casos de desastre. Es decir que, en los países con mayor ingreso real per cápita, el número de víctimas que dejan los desastres es mucho menor que en los países con un bajo ingreso por habitante (Wilches-Chaux, 1993),
es decir, la existencia de condiciones de desigualdad se vuelven también una condición que puede generar una mayor mortalidad tras la irrupción de un fenómeno particular, de allí que es primordial la reducción de la misma.17
Incluso, en materia económica y de desarrollo, el Fondo Monetario Internacional ha establecido que “la desigualdad, en sus proporciones actuales, ha dejado de
17 Un ejemplo de ello son los dos siguientes desastres ocurridos recientemente: el primero de ellos, en Haití en enero de 2010, cuando se presentó un terremoto que cobró la vida de más de 150 mil personas; y el segundo, ocurrido en el mes de marzo de 2011 en Japón, cuando un terremoto y posterior tsunami, cobró la vida de más de 15 mil personas. Dos sucesos, con una mortandad diferente, en dos países con contrastes económicos evidentes.
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ser solamente un tema de justicia social, para convertirse también en un obstáculo para el crecimiento” (OEA, Desigualdad, 2011: 19), cuestión compartida por la Organización de las Naciones en su programa Agenda 203018, al mencionar en el documento titulado: Humanidad Dividida que
la desigualdad ha puesto en peligro el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.
Ha frenado el progreso en educación, salud y nutrición para grandes sectores de la población, hasta el punto de socavar las propias capacidades humanas necesarias para lograr una buena vida. Ha limitado las oportunidades y el acceso a recursos económicos, sociales y políticos. Y aún, es más: la desigualdad ha provocado conflictos y ha desestabilizado la sociedad. Cuando los ingresos y las oportunidades solo aumentan para unos pocos, cuando las desigualdades perviven a lo largo del tiempo, del espacio y a través de las generaciones, aquellos que están marginados, a los que se excluye sistemáticamente de los beneficios del desarrollo, en algún momento harán frente a ese
«progreso» que les ha ignorado (ONU, Humanidad dividida, 2013: 1).
Por lo tanto, el tema de la desigualdad, resulta importante no sólo por cuanto nos dice acerca de las disparidades económicas entre un sector frente a otro, sino porque también puede ser factor de amplios conflictos, polarización social y mortalidad derivada de estas disparidades económicas y la presencia de amenazas, visto desde la perspectiva de los desastres y el cambio climático.
Para el desarrollo de este indicador en el espacio metropolitano se consultó la información tanto a nivel municipal como estatal de los Mapas de Desigualdad 2000-2005 elaborados por Consejo Nacional de Evaluación de la Pobreza, CONEVAL.