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La regionalización universitaria a partir de 1824

1. La región Universitaria

1.4 La regionalización universitaria a partir de 1824

Después de la expulsión de los jesuitas, los principios básicos que regían la vida de la universidad quedaron latentes en Ciudad Real. Luego de la revolución de independencia mexicana y de la anexión de Chiapas a México en 1824, Ciudad Real, será la capital chiapaneca, con límites aparentemente claros en los Chimalapas con Oaxaca y con una frontera sumamente dubitativa con Guatemala en el río Usumacinta y el Lacantún.

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En esta regionalización, la educación superior ocupó un espacio marginal en la política de Estado, no se abrieron más colegios en San Cristóbal y los colegios tridentinos37 sólo atendían la castellanización y primeras letras, quedando los “jóvenes en el total abandono y la ignorancia” (De Vos, 1988). Posteriormente, el movimiento de Independencia de Centroamérica causó cambios político-administrativos en las provincias, uno de esos fue la separación de la provincia de Chiapas del antiguo Reino de Guatemala. Después, con la declaratoria de Independencia de Guatemala el 15 de septiembre de 1821, formalmente Chiapas se mantuvo 3 años como provincia independiente, antes de pertenecer a México, confederándose en 1824.

Tras la convulsión independentista, la universidad continuaba sin tener un lugar preponderante en la nueva estructura administrativa de Estado, el otrora colegio jesuita aún se encontraba cerrado. Es hasta 1825 que, por voluntad política (la relación ahora es universidad-estado nacional), el gobernador Manuel José de Rojas determina restablecer las cátedras de cánones, leyes, medicina, filosofía y teología, y el 8 de febrero de 1826 decreta la apertura oficial de la Universidad Nacional y Literaria de Chiapas (Manguen y Montesinos, 1981). Posteriormente, en 1856, la universidad obtiene carácter de Nacional y Pontificia del Estado Libre y Soberano de Chiapas. Su administración, que antes estaba a cargo de los religiosos, pasó a manos del Estado, que ahora pretendía generar un paradigma de nacionalismo-laicismo y extender a la sociedad el bien de la educación, además de generar conocimientos basados en la ciencia y la técnica. Para 1872, nuevamente se le cambia el nombre a Instituto Literario y Científico, instituto que se convirtió en el primer

37 En 1678 fue la fundación del Colegio Seminario Tridentino en San Cristóbal de Las Casas, en el que se impartieron las cátedras de Teología y Filosofía hasta los inicios del siglo XIX. En muchas disposiciones de los colegios tridentinos, y en general de los existentes en el mundo novohispano, se designaba lectura de cátedra a la materia que el profesor enseñaría.

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aparato educativo para la burguesía naciente del siglo XIX, pero estructurada con principios coloniales.

En realidad la clase que detentaba el poder en Chiapas, en ese entonces, era más que burguesía moderna, eran caciques latifundistas con peones acasillados que asistían a instituciones educativas europeas, de Guatemala o del centro del país.

En las universidades comienzan a circular textos clandestinos liberales, los cuales llegaron hasta los colegios –como el Tartufo de Moliére38 (Serrano, 2010), que al generar una crítica a las estructuras educativas contribuyó a impulsar los cambios en la educación universitaria que se gestaba en el centro de la nueva república.

Desde 1835 comienza la disputa por el lugar donde debería de estar la capital chiapaneca. La lucha se da entre los conservadores, quienes querían que se mantuviera en San Cristóbal de Las Casas, y los liberales, quienes pretendían llevársela a Tuxtla. Los liberales estaban representados primero por Joaquín Miguel Gutiérrez y después por Emilio Rabasa Estebanell, con quien en 1892 se traslada la capital del estado, de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez (Gob. Municipal: 1988), aunque en realidad esta última adquirió su carácter de ciudad a principios del siglo XX, puesto que no era más que un conjunto de caseríos de población española, esparcidos por lo que hoy es el centro de la ciudad, rodeados de casas y chozas zoques (Castañón Gamboa, 1992). Junto a este traslado de la capital se observará una nueva regionalización universitaria. El entonces Instituto Literario y Científico pasó a llamarse Instituto de Ciencias y Artes del Estado, que se desarrolló sin mayores cambios. No hay que olvidar que

38 En esta obra, Molière ataca un bastión muy influyente: los devotos. Entre ellos se cuentan hombres religiosos sinceros, pero también manipuladores conscientes del poder que puede proporcionarles su devoción.

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en ese entonces, en la nueva capital chiapaneca sólo había colegios o institutos; el nombre de universidad sólo se escuchará nuevamente hasta 1974, con la apertura de la Universidad Autónoma de Chiapas.

En esta regionalización en la reciente capital, las instituciones educativas no se habían podido desprender de la estructura conservadora heredada que residía en San Cristóbal; sin embargo, conforme se modernizaba el Estado se fue organizando una nueva estructura (Bourdieu, 2008) con un sentido más liberal, más abierta, pero no tanto como para aceptar a los más pobres. Al principio se crearon otras estructuras educativas formales para la clase dominante del capitalismo, que es la burguesía, pero dichas estructuras con el transcurso de los años se fueron “democratizando”. Con el gobierno liberal de Emilio Rabasa (1891-1894) la educación se masificó y se crearon escuelas primarias, preparatorias y técnicas para los trabajadores.

Por primera vez en Chiapas, durante el gobierno de Rabasa, se crea una escuela nocturna de educación técnica y agrícola para indígenas; es hasta este momento que el indígena es reconocido por el Estado como sujeto de derecho a la educación. Reconocimiento que se hizo política de Estado, con el ensayo educativo de integrar a los indígenas a la nación años después. Política impulsada por el Instituto Nacional Indigenista (INI) en San Cristóbal de Las Casas.39 El primer centro de este instituto se crea en 1951, bajo la coordinación de Gonzalo Aguirre Beltrán que - según datos del archivo histórico del INI40 (Fenner y Palomo: 2008)-

39 Nuevamente, la Ciudad de San Cristóbal es escenario de un nuevo proyecto para reeducar a los indígenas.

40 Según Fenner y Palomo en 1999 se rescataron los archivos del INI con documentación que datan desde 1951; este archivo estaba bastante deteriorado por las condiciones en que se encontraba almacenado. En un proyecto conjunto, INI, CIESAS y PROIIMSE-UNAM se dieron a la tarea de rescatar y clasificar toda la documentación, hoy expuesta al público en el centro coordinador Tseltal-Tsotsil.

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inmediatamente comenzó a generar información valiosa para aplicar las políticas integracionistas en diferentes ámbitos educativos que se proponían “ciudadanizar” a los indígenas por primera vez en la historia del México colonial y postcolonial.