1 ALFABETIZACIÓN VISUAL
1.1 La alfabetización visual en la educación de la era digital
1.1.2 Las definiciones de alfabetización visual
La alfabetización visual es algo que surgió mucho antes de la era digital, de hecho según Velders (2000) como habilidad tiene 2500 años de edad y como término tiene más de 50 años si tomamos como referencia el año en el que Debes (1969) presentó su primera definición:
Visual Literacy refers to a group of vision-competencies a human being can develop by seeing and at the same time having and integrating other sensory experiences. The development of these competencies is fundamental to normal human learning. When developed, they enable a visually literate person to discriminate and interpret the visible actions, objects, and symbols natural or man-made, that he encounters in his environment. Through the creative use of these competences, he is able to communicate with others. Through the appreciative use of these competencies, he is able to comprehend and enjoy the masterworks of visual communications1. (Fransecky & Debes, 1972, p. 6)
1 La alfabetización visual se refiere a un grupo de competencias visuales que un ser humano puede
desarrollar al ver y al mismo tiempo al tener e integrar otras experiencias sensoriales. El desarrollo de estas competencias es fundamental para el aprendizaje humano normal. Cuando se desarrollan, permiten que una persona alfabetizada visualmente discrimine e interprete las acciones visibles, objetos y símbolos naturales o creados por el hombre, que encuentra en su entorno. A través del uso creativo de estas
43 Esta primera definición propuesta por Debes, quien acuñó el término Alfabetización Visual y promovió la fundación de la International Visual Literacy Association (IVLA) en 1972, fue la base para que varios investigadores de diferentes disciplinas construyan sus propias definiciones fundamentados en sus experiencias y percepción personal sobre lo que es la alfabetización visual.
Sin embargo, cada «pieza teórica» no fue tan útil como para construir una sola gran definición a pesar de que cada una aporta conocimiento substancial al concepto (Avgerinou & Pettersson, 2011). Tal es así que a lo largo del tiempo no se ha logrado un consenso sobre la definición de alfabetización visual y por esto se la ha considerado una competencia (Encabo Fernández & Jerez Martínez, 2013; Fransecky & Debes, 1972), un conjunto de destrezas (Ausburn & Ausburn, 1978; Hattwig et al., 2013; Kędra, 2018) y una habilidad (Braden & Hortin, 1982;
Felten, 2008) en las diferentes definiciones y literatura publicada, usando de forma invariable e indistinta cualquiera de estos términos (Avgerinou, 2009).
Kędra (2018) menciona que no se puede alcanzar un acuerdo con respecto a la definición de alfabetización visual debido al carácter multidisciplinario del campo. Por su parte Pettersson (2015b) considera que es difícil describir verbalmente un concepto que principalmente es no verbal y según Avgerinou y Ericson (1997) todo apunta a que hay tantas definiciones como alfabetizadores visuales.
Lo cierto es que con el paso de los años las definiciones de alfabetización visual incorporaron nuevo lenguaje y señalaron transformaciones en lo que significaba estar alfabetizado visualmente, todo esto debido a los cambios tecnológicos, al incremento en el uso interdisciplinario de la imagen y la importancia de los medios visuales como herramienta de comunicación en la
competencias, él es capaz de comunicarse con los demás. A través del uso apreciativo de estas competencias, puede comprender y disfrutar de las obras maestras de las comunicaciones visuales.
44 cultura contemporánea (Hattwig et al., 2013). De hecho, se la vinculó con la alfabetización informacional y por ende con la competencia digital, como se explicará más adelante.
Por su parte, Anne Morgan Spalter y Andries van Dam (2008) mencionaban la necesidad de una «alfabetización visual digital» que dote a la persona de las habilidades para crear y comprender ciertos tipos de información visual creada con una computadora. Eso debido a que las imágenes ya no sólo bombardeaban a la persona desde las publicaciones impresas o a través de la televisión, sino que ahora lo hacían por la web y por medio de todo tipo de pantallas sea en la calle o en sus propios dispositivos móviles, al punto que ciertas palabras del lenguaje escrito empezaron a reemplazarse por íconos de emociones.
Por otra parte, la preocupación sobre la indefensión de la persona ante la información que circula en los medios digitales se actualizó y fue más preocupante. Los efectos de la recepción inconsciente tenían que ser mermados por un proceso de alfabetización visual que desarrolle en las personas la capacidad para seleccionar el contenido visual y percibir analítica y críticamente los mensajes visuales tal y como lo habían observado en su tiempo Ortega Carrillo y Fernández de Haro (1996).
En el ámbito de la educación, los académicos e investigadores señalaron la importancia de que los estudiantes y educadores sepan cómo producir material visual, de modo que no haya la restricción en lo que supone el uso del material visual con derechos de autor que circula en la web. La extrema cautela al usar ciertos materiales por miedo a represalias (Bleed, 2005) fue sin duda una de la preocupaciones de ese momento y de hecho una de razones por las que se continuaba impulsando la alfabetización visual como una «competencia del
45 siglo XXI». Adicional a esto, era apremiante que se eduque a los jóvenes (y también a los adultos) sobre el uso correcto de contenido con restricciones de la ley de derechos de autor, para que sepan operar legalmente en la esfera digital y sepan cómo crear contenido usando el trabajo de otros (Palfrey et al., 2009). Evidentemente este contenido incluía todo tipo de material visual y audiovisual.
Mientras las definiciones seguían aumentando —Pettersson (2020) compila desde 1969 hasta 2019 más de cien autores que han presentado alguna definición o concepto sobre alfabetización visual—, quedaba claro que la necesidad de propiciar procesos de alfabetización visual en el ámbito educativo era el origen de muchas de ellas y la prioridad de los investigadores. Por eso, la mayor parte de toda la investigación sobre alfabetización visual ha estado enfocada en el aprendizaje y la instrucción (Brumberger, 2019; Sánchez et al., 2019).
Considerando que la revisión de las definiciones sobre alfabetización visual ha sido y puede ser ampliada de forma inmensurable, Fransecky y Debes (1972) sugirieron en su momento realizar una acción concreta sobre alfabetización visual para alcanzar una comprensión del concepto. "If you really want to understand visual literacy, you will have to do something about it" (Fransecky &
Debes, 1972, p. 3). Del mismo modo Kędra (2018) sugiere que se pare el debate y se haga algo acerca de su implementación en educación. Así, con el fin de encauzar la presente investigación, se opta por ser consecuente con estas sugerencias y se escoge la definición que mejor ayudará a implementarla, la presentada por la Association of College and Research Libraries (ACRL):
Visual literacy is a set of abilities that enables an individual to effectively find, interpret, evaluate, use, and create images and visual media. Visual
46 literacy skills equip a learner to understand and analyze the contextual, cultural, ethical, aesthetic, intellectual, and technical components involved in the production and use of visual materials. A visually literate individual is both a critical consumer of visual media and a competent contributor to a body of shared knowledge and culture2. (Association of Research and College Libraries, 2011a)
La definición de la ACRL (2011a) enfatiza el desarrollo de las habilidades y competencias en alfabetización visual de los estudiantes universitarios, para que sepan utilizar imágenes en el entorno académico y posteriormente en su vida profesional, cualquiera que sea su disciplina. Adicionalmente, la ACRL presenta los Estándares de Competencia en Alfabetización Visual ya que considera que a pesar de las definiciones presentadas en diferentes épocas y contextos, no se han articulado estándares que describan los resultados de aprendizaje de los estudiantes en torno a la alfabetización visual interdisciplinaria en la educación superior. Según Brumberger (2019) esta propuesta presenta quizá el más extenso y tangible conjunto de competencias en alfabetización visual, las cuales al ser concretas y medibles pueden servir como puntos de partida para el diseño de investigación aplicada que se retroalimenta dentro de una definición operativa.
La definición y los estándares presentados por la ACRL se están convirtiendo en el referente teórico de la investigación en el campo de la alfabetización visual, lo que a su vez empieza a promover e impulsar la unificación de los estudios en este campo (Thompson & Beene, 2020).
2 La Alfabetización Visual es un conjunto de habilidades que permiten a un individuo encontrar, interpretar, evaluar, usar y crear imágenes y medios visuales efectivamente. Las habilidades de alfabetización visual capacitan a la persona para que comprenda y analice los componentes contextuales, culturales, éticos, estéticos, intelectuales y técnicos involucrados en la producción y uso de material visual. Un individuo visualmente alfabetizado es consumidor crítico de medios visuales y un colaborador competente del extenso conocimiento y cultura compartida.
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