Etapas y evolución de los procesos de integración económica
E. Los Acuerdos Regionales Comerciales notificados
El número de acuerdos comerciales regionales (ACR) no ha dejado de aumentar desde la creación de la OMC. Al 31 de enero de 2014 se habían notificado al GATT/OMC unos 583 acuerdos de este tipo (si se cuentan por separado bienes y servicios), de los cuales 377 están en vigor. De los que se encuentran en vigor, 223 han sido notificados al amparo del Artículo XXIV, unos 37 al de la Cláusula de Habilitación. Y el resto lo han sido por el Artículo V del GATS.
En el siguiente cuadro, figuran todos los acuerdos comerciales regionales notificados, clasificados según el tipo de acuerdo que sea.
Cláusula
de
Habilitación GATS Art. V
AGCS, artículo V
Gran total
Unión aduanera 8 10 18
Unión aduanera - Adhesión 1 7 8 Acuerdo de integración
económica 113 113
Acuerdo de integración
económica - Adhesión 4 4
Acuerdo de libre comercio 13 205 218 Acuerdo de libre comercio -
Adhesión 0 1 1
Acuerdo de alcance parcial 14 14 Acuerdo de alcance parcial
- Adhesión
1 1
Gran total 37 117 223 377
FUENTE: Sitio oficial de la OMC.
CAPÍTULO III
LAS ORGANIZACIONES DE INTEGRACIÓN Y COOPERACIÓN EN AMÉRICA.
Ana María Pereyra78 Introducción.
La idea de la integración económica y política latinoamericana no es una novedad, ni tampoco algo exclusivo de la segunda mitad del siglo XX, sino que la misma es tan vieja como el propio camino de independencia e institucionalización de los Estados nacionales en la región en la primera mitad del siglo XIX.
Fue después de la Segunda Guerra Mundial, que los Estados latinoamericanos intentaron caminos para su autodeterminación, a partir de modelos específicos y propios para su desarrollo económico y político, a través de una coordinación de políticas económicas entre ellos. Así, América Latina se sumaba también al movimiento de alcance mundial que procuraba establecer bloques de países de un mismo continente, que en forma consensual, aspiraban a implantar mecanismos de concertación y solidaridad recíproca. Para ello, existían razones concretas que daban sustento a este esfuerzo: la necesidad de superar la marginalización de los países latinoamericanos de los principales circuitos comerciales y financieros internacionales y el proceso de estancamiento de sus economías y de promover el desarrollo en general, en forma armónica y equilibrada y el desarrollo industrial en particular, aprovechando plenamente las capacidades humanas y recursos productivos, el crecimiento de las inversiones productivas. Y otras que también se encuentran presentes en la actualidad como:
a) la necesidad de superar el estrechez de sus sectores externos;
b) la de potenciar el comercio intrarregional, aprovechando las ventajas de la proximidad geográfica;
c) la de estimular la paz general, a través de mecanismos de cooperación.
Estas motivaciones son completamente distintas a las que tuvieron los países desarrollados europeos para integrarse, tanto en las Comunidades Europeas (Comunidad Europea del Carbón y del Acero, Comunidad Económica Europea
78 Ana María Pereyra Sessa. Lic. en Relaciones Internacionales. Profa. Adjunta de Derecho Internacional Público y Derecho de la Integración. Facultad de Derecho UDELAR.
y Comunidad Europea para la Energía atómica) como en la Asociación Europea de Libre Comercio.
CEPAL.
En este contexto, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), creada en 194879, jugó un papel, fundamental en la difusión de la idea integracionista, basándose en tres elementos interdependientes:
a) alterar su política económica exterior, a fin de mejorar su inserción desventajosa y periférica en la economía mundial, creando un movimiento integrativo subcontinental como medio de reducir el deterioro de sus relaciones de términos de intercambio.
b) Impulsar el desarrollo económico regional a través de un proceso de industrialización, para sustituir importaciones, que reemplazara la base nacional por una base regional en una forma más eficiente.
Dentro de este modelo, la armonización de las políticas macroeconómicas de los Estados latinoamericanos y la formación gradual y progresiva de un mercado común latinoamericano se constituían en una estrategia aceptable para eliminar la dependencia económica regional con relación a los países industrializados
c) Contribuir a posiciones coordinadas de la visión regional, en relación a los problemas mundiales, fortaleciendo así la capacidad de negociación de los países latinoamericanos en los foros internacionales y ante la gran superpotencia hemisférica que era los EEUU.
Desde la CEPAL, entonces, en los años cincuenta, en cuya Secretaría se desempeñaba Raúl Presbisch80 las ideas desarrolladas tuvieron gran repercusión en especial en lo referente al mercado común y a la vía que se eligiera para tal constitución.
Señalaba Prebisch que el proceso de conformación del mercado común para América Latina, se planteaba como una alternativa para solucionar algunos de los inconvenientes que creaba el modelo de industrialización por sustitución de importaciones (“deterioro de los términos de intercambio”), la “heterogeneidad
79 Por la Resolución 106 (VI) del Consejo Económico y Social. Es una de las cinco comisiones regionales de la ONU creada para ayudar al desarrollo económico de AL, coordinar y reforzar la promoción y relación económica de los países entre sí y con el resto de los países del mundo. Se amplía por Resolución1984/67del 27 de julio de 1984 del Consejo, su actividad a los países del Caribe con la anexión del objetivo de promoción del desarrollo social, denominándose a partir de ahí, Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
80 Secretario Ejecutivo entre 1950 y 1963.
estructural” y la “dependencia” en lo económico y social que se interpretaba a la interna de los países latinoamericanos como la relación centro-periferia.
En síntesis, la CEPAL desde sus comienzos ha trabajado con propuestas relativas a la integración económica regional entendida como un instrumento para eliminar el insuficiente dinamismo y la baja productividad de la economía latinoamericana desde tres ámbitos: la aceleración del crecimiento, la expansión y diversificación de exportaciones y el progreso de la industrialización. Su función es la de promover el desarrollo económico y social de América Latina y el Caribe operando como el centro de investigación en la región, que ayuda a los Estados miembros en el estudio de los procesos de desarrollo a partir de la formulación, seguimiento y evaluación de las políticas públicas.