CAPÍTULO III. EL CONTEXTO SOCIOHISTÓRICO DEL ESTUDIO
8. Los conflictos político-comunitarios en San Miguel Tlacotepec
En este apartado se hace un esbozo de los conflictos en San Miguel Tlacotepec antes y después de las políticas de reconocimiento del derecho al autogobierno comunitario. Estos conflictos generan transformaciones en la organización comunitaria y después del reconocimiento pueden tomar dos vías: por un lado, la reafirmación de antiguos actores políticos que reproducen relaciones clientelares con el gobierno estatal, y por el otro la transformación de las formas de hacer política estableciendo mecanismos que fomentan la participación de toda la comunidad, como lo ha planteado Recondo (2009).
Algunas investigaciones (Hernández, 2007; Curiel, 2011; Hernández-Díaz y Hernández, 2013) han analizado el papel de FIOB en el escenario de las organizaciones sociales que actúan a nivel local en Oaxaca. Estos estudios han mostrado algunos aspectos de la institucionalización del
FIOB en el ámbito estatal, como las alianzas partidistas y las implicaciones en la política local,
23David Recondo (2007b) analiza el conflicto postelectoral en una comunidad mixe. Señala los factores que interactúan en la disputa por el poder político. Hay otros estudios que han analizado casos concretos en otras regiones del estado e identifican tensiones de índole territorial y económico, como en el caso de dos municipios de la Sierra Sur (ver: Durán Férman, Pedro y Durán Férman, G. Gabriel, 2015).
24Aunque más bien se alude a procesos de transformación de la institución municipal, como la descentralización de recursos hacia las cabeceras municipales iniciado en 1997. Este, a su vez, forma parte de un cambio hacia un modelo neoliberal y de adelgazamiento de las funciones estatales. Sin embargo, la idea que planteamos es que el hecho de que en algunas comunidades los cargos civiles o del Ayuntamiento se hayan vuelto puestos con un salario, implicó una seria transformación en las relaciones comunitarias y en la noción de servicio comunitario vs interés.
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además de los efectos del rompimiento del liderazgo. Este proceso de institucionalización y consolidación ha tenido un efecto en la comunidad que vio nacer a la organización.
En San Miguel Tlacotepec, previo al reconocimiento del autogobierno, el primer conflicto surge por el desvío de recursos de una obra que los migrantes financiaron y que los llevó a movilizarse para la destitución de los caciques priistas en 1981. Se colocan como críticos de la corrupción y del autoritarismo. Este conflicto es la antesala de la consolidación de las organizaciones de migrantes.
Para mediados de los 90, los migrantes tlacotepenses se habían convertido en actores políticos locales. En 1996 instalaron un comité local en la cabecera municipal e impulsaron a un candidato a la presidencia municipal (Curiel, 2011). Este proceso electoral se llevó a cabo un año después de que las políticas de reconocimiento entraran en vigor en el estado de origen de los migrantes e implicó un enfrentamiento con los priistas locales. Para ese momento, el comité local del FIOB sostuvo un discurso de defensa a los usos y costumbres frente a la imposición priista. Esta defensa estaba cobijada por el nuevo marco de relaciones entre las comunidades indígenas y las instituciones gubernamentales.
En la primera la década del 2000, un conflicto en el espacio transnacional tuvo resonancia a nivel local. La destitución del entonces coordinador binacional del FIOB, el cual era originario de San Miguel Tlacotepec. El líder era acusado por los migrantes en Estados Unidos de faltar a la rendición de cuentas, el recién expulsado creó otra organización, el Frente Nacional Indígena y Campesino (FNIC). En ese momento, el FIOB se había aliado con los partidos políticos, además de haber conseguido en 1998 posicionar a un militante de la organización –originario de San Miguel Tlacotepec– como diputado local en alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) (Hernández Díaz y Hernández, 2013).
Las escisiones como mecanismo de multiplicación de las organizaciones regionales dibujan un escenario que, lejos de generar mecanismos de negociación y solución, se caracteriza por la reproducción y el escalamiento de los conflictos. Así, San Miguel Tlacotepec quedó dividido en torno a ese conflicto y anidó un antagonismo que se desplazaría hacia otros terrenos de la vida comunitaria, como se verá en el capítulo de resultados.
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Con la crisis económica de 2007 en Estados Unidos, el apoyo de los migrantes a obras comunitarias comenzó a disminuir de forma notable (Andrews, et al., 2013), lo cual ha tenido implicaciones en las bases de legitimidad de migrantes organizados a nivel comunitario. Los conflictos postelectorales propiamente se presentarían de nueva cuenta con la destitución, esta vez del cabildo municipal tanto en 2010 como en 2014. En ambas ocasiones, el Congreso estatal declaró la desaparición de poderes en la localidad, esto prolongó el conflicto entre as organizaciones de migrantes.
La oportunidad de estudiar el conflicto comunitario en la etapa post-reconocimiento, implica revisitar las implicaciones a nivel de la política estatal y el reacomodo de fuerzas partidistas.
Además de abordar la transformación de las organizaciones indígenas a actores políticos locales, y el papel de la migración en el cambio de la cultura política en las comunidades oaxaqueñas.
Por ello, el estudio de las asociaciones de migrantes debe considerar su impacto en intersección con otras fuerzas políticas regionales, como las políticas de reconocimiento en Oaxaca. En la etapa post-reconocimiento de las formas de autogobierno, el conflicto es constitutivo de la forma de hacer política comunitaria, un ejemplo es la promoción de la participación femenina en los gobiernos locales, que se intersecta con las nuevas condiciones financieras de los cabildos inexistentes en los años ochenta.
Conclusiones
La serie de conflictos registrados desde los años ochenta a la fecha condensan las fuerzas políticas transnacionales, regionales y locales antes reseñadas, en donde se entretejen las experiencias políticas de los migrantes internos e internacionales, a la vez que las políticas de reconocimiento estatal. La dimensión y calidad de los conflictos podría hacer pensar un débil comunalismo, sin embargo, como se verá en el capítulo de resultados, parece más bien un motor de una convivencia conflictiva atravesada por múltiples fuerzas e intereses.
Las disputas de poder que definen los conflictos reseñados han ampliado el campo organizativo más que reducirlos, con consecuencias en la fragmentación comunitaria. En este escenario crecientemente conflictivo, ¿qué nueva comunalidad está en gestación?
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