CONTEXTO ECONÓMICO
2.3. La apertura comercial
2.3.1. Los efectos de la apertura comercial en México
Calderón y Sánchez (2011) muestran que particularmente de 1982 a la fecha, la economía mexi- cana, en promedio se ha mantenido estancada. La constante del periodo 1982-2010 es una tasa de crecimiento económico del PIB por debajo del 2 por ciento, y más recientemente (de 1993 a la fecha) una estabilidad macroeconómica relativa, ya que aunque se ha reducido la tasa de inflación, se ha mantenido un déficit moderado en las finanzas públicas y se ha controlado el dé- ficit externo, existe un agudo problema de desempleo y crisis macroeconómicas recurrentes. Lo anterior se puede explicar entre otras cosas, por la ineficiente dinámica de las manufacturas, lo que a su vez deriva del proceso de industrialización trunca o desindustrialización que se ha dado en este periodo como resultado de las políticas de apertura y estabilización macroeconómica.
Para Adam Smith (1776), la principal fuente de riqueza de una nación y/o región es la división del trabajo, especialmente en la actividad manufacturera, ya que en esta se genera una mayor
especialización de los trabajadores y se fomenta la inventiva e imaginación, lo que produce un mayor rendimiento por unidad de producto (productividad). Es en las manufacturas donde se presentan rendimiento crecientes a escala; es decir; cada vez que se aumentan los insumos productivos, la producción se incrementa en una cantidad mayor.
Bajo la misma línea, Prebisch (1959) argumenta que la industrialización se constituye como la clave para superar las relaciones de dependencia existentes entre el centro (E.U.A y Canadá) y la periferia (México), ya que la elaboración de productos manufacturados por parte de los países periféricos, ayuda a mejorar las condiciones de intercambio y con ello a superar las restricciones de crecimiento como consecuencia de la balanza de pagos predominantemente deficitaria. Para Prebisch es necesario incorporar el progreso técnico en la industria y aprovechar sus frutos para nuevos procesos de este tipo, lo que provoca un proceso acumulativo, dinámico y expansivo.
Calderón y Sánchez (2011, p. 29) muestran que para el periodo 1982-2010 la economía mexica- na apenas había logrado crecer 2.2 por ciento promedio anual contra un 6.33 por ciento logrado de 1940 a 1970, mientras que a nivel per capita había sido de 0.46 por ciento, muy por debajo del 3.02 por ciento experimentado entre 1940 a 1970.
Como regla empírica, Hausmann, Pritchett y Rodrick (2005), establecen que una economía ex- perimenta una situación de crecimiento acelerado cuando el PIB per capita supera el 3 por ciento por lo menos durante un periodo de diez años. Por lo tanto, al no cumplirse esta regla se pue- de considerar que dicha economía se encuentra en una situación de estancamiento económico.
Lo anterior pone de manifiesto la realidad económica de México desde la apertura comercial, caracterizada por un nulo crecimiento real en el aparato productivo.
Las bajas tasas de crecimiento económico prevalecientes en el país han provocado que la eco- nomía nacional se rezague frente al resto del mundo, principalmente con los Estados Unidos, su principal socio comercial, con datos de Moreno Brid y Ros (2009, p. 26) se tiene que, mientras en 1981 el PIB per capita de México representaba 35.6 por ciento del americano, para el 2003 re- presentaba 24.6 por ciento, para el 2005 25 por ciento y para el 2009, 22 por ciento. La creciente divergencia económica entre los dos países es notoria, como consecuencia del estancamiento económico.
Los datos revelan que durante el periodo 1982-2009 se observó una participación cada vez me- nor del sector agropecuario (contrario al periodo de la sustitución de importaciones), de 6.3 por ciento en 1982 a 5.4 por ciento en el 2009; mientras que en el sector industrial (que incluye manufacturas, construcción, electricidad, gas y agua) pasó de 24.9 por ciento del participación a 23.2 por ciento, con lo que se contrajo cerca de dos puntos porcentuales; las manufacturas
representaban 17 por ciento del PIB en 1982 y 16 por ciento en el 2009; el sector de los servi- cios incrementó su participación al pasar de 62.7 a 65.9 por ciento. Calderón y Sánchez (2011) sostienen que el crecimiento en el nivel sectorial es demasiado reducido y que con ese ritmo de crecimiento es imposible superar el estancamiento.
Existe una alta correlación entre el comportamiento del PIB industrial y el PIB total de la econo- mía, el coeficiente de correlación entre las series es de 0.93, lo que aporta evidencia preliminar de la importancia que tiene el sector industrial para el crecimiento o estancamiento económico del producto. Para el país los años en los que se presentó el mejor comportamiento del producto per capita (1996-2000), son también los años en los que el PIB industrial manufacturero registra sus mejores tasas de crecimiento. Las manufacturas parecen determinar una buena parte de la evolución económica del país.
En este mismo análisis los indicadores de las empresas maquiladoras de exportación, muestran incrementos significativos, lo que significa que gradualmente las manufacturas nacionales han perdido importancia como generadoras de empleo y producto. Como lo señalan Moreno Brid y Ros (2009 p. 189), a partir del TLCAN se ha aumentado el volumen de las exportaciones, pero al mismo tiempo el volumen de las importaciones. Las exportaciones manufactureras son muy dependientes de las importaciones y tienen un bajo contenido nacional, además de débiles enlaces con los proveedores locales. Como dato duro, 70 por ciento de las exportaciones manu- factureras son producidas a través de procesos de ensamble, con insumos importados que entran bajo esquemas impositivos preferenciales (maquiladoras).
Por otra parte, como resultado del estancamiento en la producción, los empleos generados cada año desde 1982 al 2008 no han sido suficientes para cubrir la demanda. En el periodo de la apertura comercial el sector público ha reducido paulatinamente las ofertas laborales, lo cual, como argumentan Calderón y Sánchez (2011), tiene diferentes interpretaciones, ya que por un lado es posible que esto redunde en una mayor eficiencia , pero por el otro significa que ante la pérdida de dinamismo del sector privado no exista en la economía formal mecanismos de compensación para los empleos necesarios, lo que conduce a la población directamente a la economía informal o a la migración.
Durante los últimos diez años ha crecido el empleo en las actividades comerciales y de servi- cios, mientras se reduce en las manufacturas y el sector agropecuario, el país se ha terciarizado gradualmente, lo que se correlaciona con el estancamiento económico. La creciente importancia de los servicios, sin un incremento correspondiente de la participación manufacturera condena al país a padecer tasas de crecimiento despreciables o negativas.