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Luis Gabriel Flores Flores, dolor trashumante

CAPÍTULO IV. DE PANDEMIA Y LIBERTAD

4.4. Luis Gabriel Flores Flores, dolor trashumante

El 9 de noviembre de 2020, la Junta de Relaciones Laborales de Ontario falló a favor de Luis Gabriel Flores Flores, ganando la demanda en contra de Scotlynn a quien ordenaron pagar $20000 (CAN) en salarios perdidos y $5000 (CAN) por daños psicológicos. La Ley de Salud y Seguridad Ocupacional de Ontario en su Artículo 50 prohíbe a los empleadores sancionar, despedir, disciplinar, suspender o amenazar con tomar cualquiera de estas acciones contra un trabajador que se ha negado a realizar un trabajo inseguro. “Flores no tuvo acceso a los recursos para minimizar el dolor y el sufrimiento, ni pudo mitigar la lesión sufrida debido a la reacción de Scotlynn a sus objeciones sobre la salud y la seguridad en la finca”, se lee en la decisión.

Para Gabriel Flores, su tránsito por Canadá, entre la resistencia y la resiliencia, manifiesta una postura de acción reflexiva y agenciada. Se trata de una intencionalidad contrahegemónica con ciernes a evidenciar la vida de los trabajadores temporales mexicanos en la agroindustria alimentaria canadiense.

Una defensa que no se ejerce de manera aislada, sino bajo el apoyo de diversos actores y colectivos.

Tras haber sido despedido, Gabriel Flores se comunicó con Susanna Caxaj, profesora de la Western University, pues la había conocido recientemente en el proceso de la cuarentena por medio de algunos compañeros de trabajo involucrados en el activismo. Al conocer las condiciones de vulnerabilidad, Caxaj le contactó con Migrant Workers Alliance for Change y, vía Whatsapp, se pusieron de acuerdo para recogerlo en la granja como medio de protección.

Era una forma de huir de las vejaciones, no de abandonar el trabajo, como aseguraba la defensa de Scotlynn en el caso. Eventualmente, los empleadores intentarían contactar a Gabriel Flores para ofrecerle volver a su puesto. Pero cómo regresar a un sitio en el cual fue tratado mal y, hasta donde sabía, las condiciones de las que escapó, no habían cambiado: salvaguardaba su integridad. Sin embargo, había perdido su empleo, la única fuente de ingresos para solventar los gastos propios pero, sobre todo, los de su familia. Proveer a la unidad económica no solo con lo necesario para alimentos, sino para el cuidado de la salud, pues su madre se encontraba en un estado delicado. A continuación el fallo de la Junta de Relaciones Laborales de Ontario.

“92. La prueba del señor Flores es que una vez que fue despedido ya no pudo enviar dinero a su familia en México. Declaró que este dinero se utiliza para alimentos, zapatos y gastos médicos. Explicó que sufre estrés y ansiedad, que se siente triste y tiene dolor emocional como consecuencia del despido. Explicó: «No puedo deshacerme de estos y no puedo olvidar lo que pasó en esa finca». Si bien el Sr. Flores no buscó atención médica, no hubo ningún desafío por su incapacidad para acceder a los recursos de atención médica. Admitió que estaba en Ontario sin familia ni apoyo económico.

93. Todo lo anterior lleva a la Junta a concluir que el señor Flores tiene derecho a una indemnización adicional por malestar mental como resultado directo de la forma en que fue destituido. La Junta ordena al empleador compensar al Sr. Flores la suma de $5,000.00 en daños, que se encuentra en el extremo superior del espectro de daños otorgados por esta Junta. He tenido cuidado de no otorgar una suma punitiva, ya que para eso no están los daños.

94. El desequilibrio de poder entre el empleador y el Sr. Flores, como trabajador migrante que no habla inglés y depende del empleador para su salario, alojamiento y transporte, debería haberse manejado con más cuidado, ya que una represalia puede causar una herida mucho más profunda a lo que, contrariamente, debería ocurrir en la relación laboral tradicional. El Sr. Flores era particularmente vulnerable como trabajador temporal de México que no hablaba el idioma. No tuvo acceso a los recursos para minimizar el dolor y el sufrimiento, ni pudo mitigar la lesión sufrida debido a la reacción de Scotlynn a sus objeciones sobre la salud y la seguridad en la granja. (…)

95. La Junta ha determinado que Scotlynn Farms violó el A. 50 de la Ley cuando despidió al Sr. Flores por plantear preocupaciones de salud y seguridad en la finca. La Junta ordena a Scotlynn Farms que compense al Sr. Flores por haberlo despedido en contra de la A. 50 (1) de la Ley:

I. En concepto de daños y perjuicios por pérdida de salario por un monto de $538.27;

ii. En concepto de daños y perjuicios por pérdida de ingresos futuros con el monto de

$16.811,81;

iii. En concepto de daños y perjuicios por expectativa razonable de empleo continuo por un monto de $2,654.50; y

iv. En concepto de daños y perjuicios por Dolor y Sufrimiento por la cantidad de $5,000.00.

96. La demandante no solicitó intereses y, por tanto, no se conceden ninguno.

97. Se concede la solicitud”.92

Las consecuencias que devienen del trabajo intensivo a cielo abierto se identifican como especialmente susceptibles a desarrollar sufrimiento a modo de

92 Case No: 0987-20-UR, Luis Gabriel Flores Flores, Applicant v. Scotlynn Sweetpac Growers Inc., Responding Party, Ontario Labour Relations Board, Health and Safety Reprisal, november 9, 2020.

padecimiento en los jornaleros agrícolas. Entre la tristeza, el estrés y la ansiedad, se alude a una experiencia traumática, un proceso que conlleva marchar hacia esquemas mentales que no necesariamente son subsanados en soledad. Pues, de alguna manera, las redes de solidaridad extendidas volvieron más asequible lidiar con las adversidades.

Por otro lado, el desempleo implicó una sobrecarga, no solo emocional, sino orgánica. Más allá de proveer, la subsistencia individual había sido puesta en predicamento. El cuerpo humano deviene subordinado ante la disparidad en las relaciones de poder intrínsecas al esquema agroalimentario canadiense. Es decir, es un modelo de producción que se vive encarnado bajo la explotación capitalista en detrimento de la salud. Aquí recuerdo a Marx (2005: 821): “El nexo interno entre los tormentos del hambre padecidos por las capas obreras más laboriosas y la acumulación capitalista, acompañada por el consumo excesivo

—grosero o refinado— de los ricos, sólo se pone al descubierto (…) con el conocimiento de las leyes económicas [frase complementada con la presentada en la 4ª edición]”. Cuando pregunté a Gabriel Flores sobre cómo era la relación del trabajo con su cuerpo, respondió:

Muchas veces te tienes que poner la idea de no sentir el dolor. Yo no recurrí a las drogas, aunque sí a la cerveza y a las pastillas para el dolor, pero ahí era mentalizarte que no existía el dolor. Ahora yo lo puedo percibir, mi cuerpo ya no es el mismo que cuando fui en las primeras temporadas, pues como dice el dicho «el tiempo no pasa en balde» y, aunque no estoy muy grande, siento que he sobreexplotado mi cuerpo. Tampoco le había dado el interés a sentirme físicamente mejor. Aún puedo percibir el dolor en partes de mi cuerpo cuando me excedo en el trabajo; quedas demasiado marcado en cada área que te desempeñes. Un ejemplo claro fue cuando fui a la [pisca de la] fresa, fue el hecho de estar prácticamente todo el tiempo de rodillas o en cuclillas te va desgastando los cartílagos y ahora cuando hace frio o me exceso en el trabajo desde esa posición puedo percibir el dolor todavía en mi cuerpo. Cuando estuve en la manzana igual por el hecho de estar cargando todo el tiempo la basqueta [basket] en los hombros igual, cuando me excedo en el trabajo me sigue doliendo esa parte del cuerpo. Ahora me he estado checando en el médico, pero las condiciones ya no son las mismas que cuando empecé a ir. Totalmente vas cambiando. Al final ya no soporté las condiciones, pero el hecho de que uno quiera generar más dinero, eso no se recompensa porque muchas veces quedas peor de lo que estabas, pues no hay garantías y no tienes los mismos derechos que un canadiense como a una buena pensión o un buen sistema de salud. Ahora que ya deserté del Programa, de qué me sirve haber ido por tantos años si esos beneficios se acaban en el momento en

que tú dejas de trabajar con ese sistema de la Secretaría del Trabajo. Finalmente, el problema se lo dejan al gobierno de México, porque saben al seguir migrando la gente, el problema se lo dejan a nuestro país, porque cuando la gente regresa está enferma sin saber que se enfermaron allá (Luis Gabriel Flores, hombre, 37 años, vía telefónica).

En esta línea, me interesa no echar en saco roto las ideas que he expuesto en el capítulo anterior con respecto a la salud física y mental. Aunque se trata de concepciones que suelen abordarse por separado, pues refieren a distintas sintomatologías, avanzan hacia un mismo espectro subjetivo: el dolor. “La International Association for the Study of Pain (IASP) define el dolor como

«una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a un daño tisular real o potencial o descrita en términos de tal daño» (Del Arco, 2015: 36)”.

El dolor, como experiencia individual es percibido tanto en un sentido físico como emocional, pero es vivido bajo una gama de intensidad relativa a la capacidad de soportarlo. Según el relato de Gabriel, más allá de mentalizarse, aquel había que mitigarlo, eludirlo, dormirlo, bajo el uso de diversas sustancias.

En algún momento de la conversación aludió entender por drogas a la marihuana y otras como cocaína y piedra o crack, pero no pude profundizar más sobre cuáles eran aquellas a las que consideró como pastillas para el dolor. Así pues, encuentro una relación intrínseca entre el estrés y el uso y abuso de drogas, entiéndase alcohol, pastillas u otras cuyo fin sea apaciguar el dolor.

Con base en las palabras de Gabriel, me aproximo a la idea del dolor trashumante93 como aquel que refiere a la experiencia subjetiva del daño físico y emocional en estrecha relación con las condiciones de trabajo en términos del tránsito migratorio. Un deterioro de la psique y el cuerpo a expensas de la intensa demanda de mano obra de humana producto del capital global. Condición que le obliga a reprimirse, a borrar de sí toda sensibilidad. Coraza mental que, a la par de la actitud blaseé que plantea Georg Simmel,94 supone un ensimismamiento

93 Sobre la trashumancia, como arriba he adelantado, me apego a la noción que Reyna Carretero (2016: 44) describe como una cartografía trashumante “hecha de tránsitos y pasajes, que permitan aludir a esa articulación del desplazamiento físico y el mundo interior de la persona desde su partida hasta su arribo a una metrópoli aleph. Pensamos aquí en el viaje mismo de ese ser sin lugar, sin morada, en esa condición indigente que conjunta miseria material y derrumbe interior, donde se vive y actúa en la inmediatez, sin tiempo ni espacio para reflexionar en otras posibilidades, en otro sentido, que no sea la búsqueda misma, la huida sin fin”.

94 La actitud blaseé, traducida al español significa una disposición emocional que denota indiferencia basada en el hastío dentro del modo de vida urbano, de modo que el individuo se encierra en una coraza mental para resguardarse de los impulsos que estimulan su psique al límite (Simmel, 1988: 48).

frente al hartazgo social. Es decir, el dolor como leitmotiv de los daños en la salud física y mental, y de qué forma aquel se pretende aminorar.

Si bien el último extracto citado es una expresión que entra en un tenor físico, es necesario retomar la parte emocional de Gabriel Flores tras preguntarle si alguna vez se sintió deprimido en Canadá:

Sí, varias veces he sentido que he caído en depresión, como el año pasado cuando estuve en el proceso porque yo no sabía qué iba a pasar conmigo. Estaba consciente de lo que estaba haciendo y las personas que me estaban apoyando me motivaban día con día, me motivaban, me escuchaban, pero sí hubo un momento en que caí en depresión, caí en ansiedad. Pero en el momento en que decidí involucrarme en esto, era para dar a conocer lo que estaba pasando. (…) Por eso me atreví a alzar la voz [para] que la gente nos pusiera más atención (Luis Gabriel Flores, hombre, 37 años, vía telefónica).

No obstante, en un contexto de opresión el dolor se transmuta en motor de la conducta humana. Instado por las circunstancias, Gabriel Flores interioriza su situación y reacciona decisivamente: no solo legalmente, sino asumiendo los costos de permanecer en Canadá pese a la incertidumbre. Pero no solo eso, además reelabora su discurso cuestionando el propósito de su estancia, pues, al relacionarse en otro tipo de círculos, se estimula su capacidad de agencia.

Este aspecto lo dota de seguridad ante los problemas que atravesaba, se siente acompañado, pero, más importante, se sabe capaz de actuar.

Ahora por lo de la pandemia todos los países están mal, pero sí me gustaría intentar volver a Canadá. Antes iba con el sueño del sustento para mi familia, ahora para mí ya es diferente. O sea sí del sustento, pero como conviví con mucha gente, me quedé con esa idea de conocer más. Ya sea en otras organizaciones, pero me estoy involucrando, de seguir adentro para apoyar a los trabajadores migrantes de cierta forma. Digamos, tomarlo como un activismo, ese es el criterio para mí.

Sería mezclar el trabajo con el activismo. Porque ahora descubrí una parte que desconocía de mí. Yo era como los demás compañeros, no quería meterme en problemas pero así se dieron las cosas. Igual eso no depende de mí, pero de cierta forma sí sé que puedo hacer algo por lo que me atreví a hacer (Luis Gabriel Flores, hombre, 37 años, vía telefónica).

Ahora, señalar tales condiciones implica haber pasado por un proceso reflexivo, es decir, no solo acción social, sino acción para sí, un desplazamiento

interior. A su vez, verbalizar la experiencia en los términos lingüísticos más afines a la experiencia subjetiva, sugiere comprender de qué modo esta es vivida, bajo qué circunstancias la forma de mentar la realidad hace sentido y significado para Gabriel Flores.

En una de las sesiones de interlocución que sostuve vía telefónica con Gabriel, mientras platicábamos sobre cómo era el clima durante el invierno en Toronto, me contó que recientemente un rayó había impactado a un trabajador guatemalteco que falleció al instante.95 Tras ello, elaboró una interpretación sobre su tránsito en Canadá, posteriormente, le pregunté por qué pensaba que los trabajadores fueran desechables y de qué forma aludía a la esclavitud;

respondió lo siguiente:

Allá realmente no les preocupamos, no les preocupa nuestra salud, les interesan sus productos y enriquecerse todavía un poquito más. Nos ocupan como si fuéramos desechables. Cuando tú les sirves te tienen ahí y cuando no, simplemente te regresan a tu país y vuelven a contratar a otra persona. Realmente no tenemos una garantía, ni tenemos seguro el trabajo.

Hay mucha gente que ha estado cambiando su forma de pensar y todo eso, pero aun falta mucho por hacer. Las organizaciones se han encargado de difundir eso, que somos seres humanos, que somos iguales que los demás: también sentimos, también lloramos, también nos cansamos. Deberían garantizar nuestra salud y también nuestros derechos como seres humanos que somos. (…)

Desde que salimos de México dependemos mucho de la Secretaría del Trabajo, pero como el empleador es el que está pagando, dependemos básicamente de él. De cierta forma es una esclavitud moderna porque si enfermas —porque si ellos no lo autorizan no te llevan

95 “El consulado General de Guatemala en Montreal informó que se encuentra dando seguimiento al

«lamentable fallecimiento» de un trabajador guatemalteco de 28 años en una finca de Canadá.

De acuerdo con la información brindada por el propietario, el connacional perdió la vida al momento de encontrarse efectuando sus labores en el campo cuando fue alcanzado por un rayo.

El Consulado informó que este miércoles pudo contactar a los familiares cercanos del fallecido, a quienes brindó las debidas condolencias y ofreció las gestiones correspondientes para la repatriación y debido seguimiento del caso.

En tanto, el sitio de noticias local Fil de Presse Montréal confirmó que la tragedia ocurrió en Quebec.

«Es con gran pesar que compartimos la noticia de que el señor Óscar Antonio Vicente Torres, un trabajador migrante guatemalteco empleado en Denis Martin S.E.N.C. Farm, falleció ayer a las 19.30 horas», dijo el sitio.

De acuerdo con la información, el trabajador se encontraba recolectando coliflor en el campo cuando ocurrió la tragedia, que deja desamparadas a una madre y una hija, dijo el medio.

«Envío mis condolencias a la familia y exhortó a los gobiernos de Canadá y Guatemala a que emprendan los procesos necesarios para asegurar que su familia tenga acceso a los beneficios necesarios a los que tiene derecho», dijo Noe Arteaga, ex trabajador migrante en Quebec, citado por el sitio” (Oliva y Morales, 2021).

al médico— te tienes que aguantar hasta que ellos tengan tiempo, hasta que ellos quieran.

Es lo mismo, pero más moderno todavía.

Desde el hecho de que esta persona esté pagando por ti, para que tú vayas a trabajar a su país, desde ese punto, él es dueño de ti. Eso es esclavitud moderna, tal vez modificada, pero sigue siendo esclavitud (Luis Gabriel Flores, hombre, 37 años, vía telefónica).

Así bien, en la segunda mitad del capítulo busco desarrollar los pormenores sobre el proceso de esclavización posmoderna relativo a las ocupaciones laborales desarrolladas en la agroindustria alimentaria canadiense, el cual se percibe bajo distintos esquemas de trabajo en los que mexicanos se involucran.

4.5. Proceso de esclavización posmoderna en la agroindustria de Canadá