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Mantenimiento centrado en la confiabilidad (RCM)

2.2 Bases teóricas

2.2.3 Mantenimiento centrado en la confiabilidad (RCM)

20 (O), gravedad (S), y/o la probabilidad de detección (D), estos nuevos valores habrán disminuido, por lo tanto, el Numero de Prioridad de Riesgo tendrá nuevos valores de S, O, D y NPR (Peña , 2001).

Si a pesar de que se haya implantado las acciones correctoras, no se ven reflejados los objetivos establecidos en algunos Modos de Fallo, se tiene que realizar una investigación, tener nuevas propuestas para implantar nuevas acciones correctoras, hasta reflejar en el NPR un valor menor con los objetivos definidos. Cuando se consiga que el NPR con todos los modos de fallo estén por debajo de los valores establecidos, se da por finalizado el AMEF (Peña , 2001).

21 como producción, capacidad de carga, velocidad, calidad de activo y un buen servicio al cliente (Moubray, 2004).

Las funciones secundarias establecen que un activo o equipo realice otras cosas a parte de las funciones primarias. Los usuarios y clientes esperan expectativas en relación con el control, áreas de seguridad, confort, contención, protección, estructura, economía, integridad, cumplimiento de regulaciones ambientales, eficiencia operacional, y hasta un buen aspecto del activo (Moubray, 2004).

➢ Fallas funcionales.

Todos los objetivos del mantenimiento se definen por las funciones primarias y secundarias, cuyas expectativas del funcionamiento van asociado al activo. Existen hechos que hacen que un activo no pueda trabajar conforme a los requerimientos de sus usuarios por alguna forma de falla. Esto requiere que el mantenimiento debe cumplir objetivos de una política adecuada para poder manejar fallas existentes. Sin embargo, para poder aplicar adecuadas herramientas para poder corregir fallas existentes, se tiene que identificar que fallas ocurrirán en todo el proceso (Moubray, 2004).

“En el mundo del RCM, los estados de falla son conocidos como fallas funcionales porque ocurren cuando el activo no puede cumplir una función de acuerdo al parámetro de funcionamiento que el usuario considera aceptable” (Moubray, 2004, p.9).

➢ Modos de falla.

Cuando ya se haya identificado todas las fallas funcionales, el siguiente paso es identificar todos los suceso y hechos de una manera razonable que puedan haber ocasionado cada forma y estado de falla. Estos hechos y sucesos se denominan modos de falla. Los modos de falla identificados incluyen aquellos que hayan ocurridos en equipos similares trabajando en el mismo contexto, las fallas que en la actualidad están siendo prevenidas

22 por programas de mantenimiento existentes, así como también fallas que todavía no ocurren, pero los cuales son considerados altamente posible en el lugar de trabajo (Moubray, 2004).

➢ Efectos de falla.

En el cuarto paso del RCM, se tiene que realizar un listado con todos los efectos de falla, estos efectos de falla ocurren por cada modo de falla, lo cual la descripción debe incluir toda y cada información requerida para que se pueda realizar una evaluación correcta de las consecuencias de falla (Moubray, 2004).

• Que evidencias existe.

• De qué modo representa una amenaza para la seguridad o el medio ambiente.

• De qué manera afecta a la producción o a las operaciones.

• Que daños físicos.

• Que debe hacerse para reparar la falla.

➢ Consecuencias de la falla.

Probablemente cuando se realice un análisis a una empresa industrial, se obtenga entre tres mil y diez mil formas posibles de modos de falla. Las fallas afectan a la organización de alguna manera, pero en cada caso, la existencia de efectos es diferentes. Pueden afectar directamente las operaciones como también la calidad del producto, el servicio, la seguridad y el medio ambiente. Estas fallas para que se puedan reparar necesitaran de tiempo y dinero (Moubray, 2004).

Una característica importante del RCM es que entiende que las consecuencias de las fallas son mucho más importantes que sus características operativas y técnicas. Lo cual reconoce que al realizar cualquier tipo de mantenimiento preventivo no es evitar las fallas, sino que trata de evitar y reducir las consecuencias de las fallas. Las consecuencias en el proceso del RCM se divide en cuatro grupos (Moubray, 2004).

• Consecuencias de fallas ocultas.

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• Consecuencias ambientales y para la seguridad.

• Consecuencias Operacionales.

• Consecuencias No-Operacionales.

➢ Proceso de selección de tareas del RCM.

Su punto fuerte del RCM es la forma en que puede proveer simples criterios, exactos y fáciles para entender, para seleccionar cuál de todas las tareas proactivas son técnicamente favorables en el margen operacional dado (si existe una forma), y así poder escoger quién debería realizarlas y con qué intervalo de tiempo (Moubray, 2004).

Si alguna tarea proactiva se puede realizar con facilidad o no, está se determina por sus características técnicas operacionales y las fallas funcionales que se pretende prevenir. Si es necesario hacerlo o no, esto va depender de la forma en que maneja las consecuencias de las fallas. Se tiene que hallar una tarea proactiva que la parte técnica sea factible y que valga la pena realizarse, para lo cual se debe tomar acciones adecuadas (Moubray, 2004).

• En las fallas ocultas, las acciones proactivas son necesarios para reducir significativamente el riesgo de las fallas en relación a su función hasta llegar a un nivel que sea tolerable y bajo (Moubray, 2004).

• En las fallas con consecuencias ambientales y de seguridad, estas tareas deben ser proactivas para poder reducir el riesgo de la falla hasta un nivel bajo o eliminarlo (Moubray, 2004).

• Cuando las fallas tienen consecuencias operacionales, se tiene que tomar medidas con tareas proactivas para poder visualizar que el costo total que se realiza a un periodo largo de tiempo tiene que ser mucho menor al costo de las consecuencias de sus operaciones más el costo de las reparaciones en un mismo tiempo por periodo (Moubray, 2004).

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• Cuando las fallas no tienen consecuencias no operacionales, solo es necesario una simple tarea proactiva si el costo de esta tarea en un periodo de tiempo largo sea menor al costo de reparación para un mismo tiempo. Entonces estas tareas y acciones se tienen que justificar en el plano económico. Si no se puede justificar, entonces no se podrá implantar un mantenimiento programado eficaz, cuando los costos son muy elevados entonces se tendrá que tomar decisiones sobre él rediseño (Moubray, 2004).

➢ Aplicación de proceso de RCM.

Para que se pueda iniciar con el análisis de los requerimientos de mantenimiento de los equipos físicos de cualquier empresa, se necesita saber de qué equipos se trata para poder escoger a quienes de ellos se podrá aplicar el proceso del RCM. Para lo cual se tendrá que preparar un registro con todos los equipos de planta, si es la actualidad no existe se tendrá que realizar desde un enfoque inicial. Hoy en día la gran mayoría de las empresas industriales cuentan con registros de planta que son necesarios para dicho propósito (Moubray, 2004).

Planeamiento.

“Si es aplicado correctamente, RCM logra grandes mejoras en la efectividad del mantenimiento, y a menudo y lo hace sorprendentemente rápido. Sin embargo, la aplicación exitosa de RCM depende de un meticuloso planeamiento y preparación”

(Moubray, 2004, p.16).

Grupos de revisión.

Este proceso RCM abarca siete preguntas simples y básicas. En la práctica, los profesionales de mantenimiento no pueden contestar a estas preguntas por cuenta. Esto se debe ya que la mayoría de las respuestas solo pueden ser resueltas por personal de operación y producción. Por este motivo la revisión de los requerimientos de mantenimiento de cualquiera de los equipos y activos debe ser evaluado en grupos en los cuales

25 incluyan, aunque sea a un personal de mantenimiento, y otra de operaciones (Moubray, 2004).

Facilitadores.

Estos grupos encargado de la revisión trabajan con ayuda de un guía que es especialista en RCM, llamados facilitadores. Ellos son las personas más importantes del proceso para la revisión RCM. La función que cumplen es de analizar el RCM para que pueda encaminar hacia una dirección correcta, que pueda ser claramente comprendido y aplicarse correctamente, para que el grupo llegue a una decisión adecuada en forma rápida, ordenada y precisa (Moubray, 2004).

Los resultados de un análisis RCM.

“Si es aplicado en forma correcta, los resultados son planes de mantenimiento a ser realizados por el departamento de mantenimiento, procedimientos de operaciones revisados y una lista de cambios que deben hacerse al diseño del activo físico”

(Moubray, 2004, p.18).

Auditoría e implementación.

Una vez que se haya completado la revisión para cada equipo y activo físico, los directivos responsables de equipo tienen que comprobar que todas las acciones realizadas y las decisiones tomadas sean razonables y defendibles. Para luego ser aprobadas, las recomendaciones serán implementadas en los planes de mantenimiento y planeamiento, se tendrá que incorporar mejoras en los procedimientos del activo físico (Moubray, 2004).