COMUNICACIONES D E CHILE
O) Manuscritos. Dtspaches from Chite, II
DOCUMENTO 541: 1'; DE NOVIEMBRE DE I&27 1337
El Señor Campino, quien entonces era Ministro de Relaciones E x - teriores de este gobierno, deseoso de expresarle al gobierno mexicano las gracias del de Chile por su amistosa disposición y también sus miras en lo tocante a la materia, me consultó verbalmente sobre el particular (Mr. Alien estaba en Valparaíso). Le recomendé al Señor Campino que le agradeciera al Gobierno de México en términos generales esa manifestación de consideración nacional; pero que no comprometiera a Chile, ya a una admisión de ventajas tan especiales, ora a lo que sería consecuencia de ello, una reciprocidad de las mismas. L e manifesté al
«Señor C . que la aceptación de la gracia prometida y la concesión de privilegios análogos en cambio tendería a dificultar a Chile en sus estipulaciones contractuales con otras naciones sin proporcionarle ninguna ventaja real; que la política era una envidiosa y corrompida y que la única base sólida y duradera sobre la cual se fundan los regla- mentos comerciales entre las naciones era la de la perfecta igualdad y de la reciprocidad más exacta, conservándose mejor la amistad entre las naciones con la adhesión a la más rigurosa imparcialidad, dado que ese camino hacía desaparecer todo motivo de celo y de queja.
Aun cuando persuadido de la verdad de mis observaciones, el Señor Campino no podía despojarse suficientemente de las disposicio-
nes favorables nacionales y habituales para adoptar en toda su exten- sión el camino recomendado. Sin embargo, me aseguró que su nota contendría una excepción virtual de la regla en cuestión en favor de los Estados Unidos. Según el Señor C , en su comunicación para el Mi- nistro de Relaciones Exteriores de México dice: "Esta conducta (alu- diendo a la reserva en favor de los nuevos Estados), a la vez política y generosa, mueve al gobierno de Chile a expresarles a esos Estados su gratitud con la seguridad de que la medida encuentre su justa corres- pondencia en los principios que les servirán de base a los tratados de naturaleza análoga que esta República pueda ajustar tanto con la Gran Bretaña como con cualquiera otra de las naciones europeas".
Hasta ahora, ese principio no ha sido aceptado por este Gobierno, pues Chile no ha negociado ningún tratado de comercio, excepción hecha del reciente con Buenos Aires, que no ha sido ratificado.
Ese estado del asunto parece hacer deseable la negociación de un tratado de comercio entre los Estados Unidos y Chile en día tan próxi- mo como sea posible, pues así la estipulación de que serían colocados en la condición de la nación más favorecida excluiría la concesión de cualquier privilegio especial, tanto para México como para cualquiera otro de los nuevos Estados sin chocar con el tenor de la nota del Señor C.
1338 PARTE V: COMUNICACIONES DE CHILE 542
Samuel L a m e d , Encargado de Negocios de los Estados Unidos en Chile, a Henry Clay, Secretario de Estado
de los Estados Unidos (1)
S A N T I A G O , C H I L E , 18 de Noviembre de 1827.
SEÑOR: E n mi despacho N? 60 me referí incidentalmente al punto del ofrecimiento de Su Majestad Cristianísima de conceder entrada libre a bordo de sus buques de guerra a aquellos j ó v e n e s de este país que pudieran ser enviados a Francia para su educación, prometiendo resumir la materia en una comunicación posterior. E n cumplimiento de esa intención inserto una traducción de la nota dirigida por el Almiran- te francés a este gobierno en esa ocasión, la que es como sigue:
A L MINISTRO D E R E L A C I O N E S E X T E R I O R E S D E L A R E P U B L I C A D E C H I L E E l Infrascripto Contra Almirante tiene el honor de darle a conocer al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile que ha re- cibido una orden de fecha del 18 de Abril último del Excelentísi- mo Ministro de Marina de S. M. O , relativa a los jóvenes de Chile cuyos padres deseen enviar a Francia para ser educados.
Su Excelencia le hizo saber al Rey que el infrascripto había autorizado el recibo a bordo de uno de los buques de S. M. de los hijos del Señor Solar y el de algunos otros jóvenes caballeros de Santiago, cuyos padres deseaban enviar a Francia para el objeto antes mencionado; y habiendo S. M. aprobado esa medida, ha resuelto que el mismo favor se le acuerde a todos los jóvenes per- tenecientes a familias recomendables de Chile y del Perú que de- seen perseguir el mismo camino.
Los jóvenes caballeros serán admitidos a expensas del Rey a la mesa de los A l u m n i del buque en que se embarquen, habiendo recomendado el Ministro al infrascripto ordenarles a los coman- dantes de esos buques todo el cuidado y la atención que la tierna edad de esas jóvenes personas exigen y que se hacen de lo más necesarios en razón de su situación en el momento de separarse de sus familias. Cada uno de ellos será enviado al agente que sea escogido por los padres, cuyo nombre se le hará conocer al Minis- tro por el Infrascripto.
A l comunicarle esas disposiciones al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, el Contra Almirante experimenta la más viva satisfacción. Ellas confirman lo que se le encargó anunciarle en otra ocasión, cual es, que Francia no tiene en mira ningún otro objeto que no sea el de establecer relaciones de amistad con Chile (1) Manuscritos. Dispatches from Chile, II.
DOCUMENTO 542: 18 DE NOVIEMBRE DE 182 7 (339
y que en lo adelante se harán más estrechas atrayendo a su seno a fin de hacerlos disfrutar de los beneficios de la instrucción a aque- llos jóvenes que por s u posición y por la de sus familias puedan ser destinados a prestarle eminentes servicios a su patria. E l confía en que el gobierno de Chile apreciará la benevolencia de esta medida y se halaga de que no será improductiva de efectos relativos a las familias de que se trata. E n su viaje, esas jóvenes personas reci- birán consideraciones y atenciones paternales y durante su resi- dencia en Francia serán objeto de la especial protección del gobierno de S. M . C.
E l infrascripto renueva al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile la seguridad de sus sentimientos de aprecio y conside- ración.
A bordo de la Marta Teresa en la rada de Valparaíso el 10 de Diciembre de 1825.
(firmado) : ROSAMEL.
A bordo de la María Teresa en la rada de Valparaíso el 10 de Diciembre de
1825.
A esta nota le dió el gobierno de Chile una contestación muy ha- lagadora y cortés, en la que, entre otras cosas, dice el Ministro que
"Chile está convencido de que dentro de muy poco no existirán entre los dos países otras relaciones que no sean las de pura amistad y bene- volencia."
Principalmente, como consecuencia de los ofrecimientos conteni- dos en esa nota, que ciertamente se dirigían a los puntos m á s flacos del carácter de las clases aristocráticas de este país, a su parsimonia y a su orgullo, muchos jóvenes de las m á s ricas e influyentes familias han sido enviados a Francia para que terminen sus estudios.
E n países como Chile y los d e m á s de las últimas colonias españo- las de América que poseen ya en sus constituciones sociales tantos ele- mentos de organización, de sujeción y de anti-republicanismo, el efecto de una práctica de esta naturaleza es de temerse grandemente . Esos hombres jóvenes, con inteligencias y costumbres en cierto modo prepa- radas para recibir las impresiones proyectadas, llegan a Francia, donde contemplan el esplendor de la nobleza y de la realeza; los palacios, el fausto y la pompa de la corte y se empapan de desdén por la sencillez y el carácter sin pretensión de las instituciones republicanas. Además, no puede dejar de insinuarse la idea de que pertenecen a esa clase da su país natal que en el caso de establecerse en él la monarquía sería llamada a constituir la nobleza. También su educación religiosa con-
]340 PARTE V: COMUNICACIONES DE CHILE
tribuirá a secundar esas impresiones y probablemente la mayor parte de los mismos caerán bajo la enseñanza de los jesuítas. Así prepara- dos, con inteligencias imbuidas en la reverencia para la realeza y con un confirmado apego a sus instituciones concomitentes civiles y eclesiás- ticas, esos hombres j ó v e n e s vuelven a su país nativo, donde pronto aprenden a desdeñar sus gobiernos y todas sus instituciones sociales y políticas. L a consecuencia es evidente: son tan nuevos y tan activos propagadores para el establecimiento de su régimen favorito.
Aun en donde ese efecto no se produzca puede uno ser menos fuertemente impetrado que todos los que se oponen a la introducción de la influencia europea en los asuntos de América puedan con dificul- tad dejar que se efectúe. Esas personas jóvenes deben necesariamente adquirir un fuerte afecto por el país en el cual se han educado, en el cual han residido durante un largo período, en esa estación de la vida en la que las impresiones se adquieren más fácil e indeleblemente. Por razón de su rango social, muchas de ellas deben ser llamadas a los con- sejos de la nación, a los que irán con todas esas predilecciones y afectos tempranos para hacerse accesibles a la sutil política del gabinete fran- cés. Estoy persuadido de que no calculo exageradamente la importan- cia de ese asunto. E l poder de las primeras asociaciones e impresiones e» bien conocido, como lo es también la influencia que ejercen sobre nosotros cada vez que son llamadas a la acción por una causa estimu- lante. He tenido ocasión de presenciar ese efecto en el caso de los muy escasos nativos de Chile que han sido educados en los Estados Unidos:
en esos ejemplos, los primeros afectos han resistido el transcurso de los años y nunca dejan de manifestarse en todas las ocasiones en las que, ya los intereses, ora la reputación de nuestro país son puestos en com- petencia con los de otro.
E l círculo de influencia está completamente circunscripto en Chile.
Muy escasas personas determinan la política y el curso de los futuros destinos de la nación, siendo eso más o menos así en todos los demás nuevos Estados. En esta relación, los argumentos de analogía deriva- dos de los Estados Unidos deben ser sumamente defectuosos y, sin embargo, han sentido suficientemente hasta la fuerza de los afectos extraños y los efectos de la influencia extranjera.
Realmente me parece que la futura condición política de esos países debe ser asunto de profundo interés para los Estados Unidos y que, por lo menos, toda la influencia moral que son capaces de ejercer deben ser puesta en actividad y de la manera más eficaz, no sólo con el fin de contrarrestar los grandes esfuerzos hechos por las naciones
DOCUMENTO 5 4 2 : 18 D E N O V I E M B R E D E 1827 134) europeas, y especialmente Francia, para producir un estado de cosas
favorable a la existencia de sus regímenes y de sus intereses, sino tam- bién para asegurar tanto a ellas como a nosotros la posesión de gobier- nos libres y representativos. Por lo que he visto en este país y juzgan- do a los otros por él, inclinóme a creer que todo el poder moral que podemos exhibir, todo el prestigio que podemos llamar en nuestro auxilio, será bastante escaso para realizar los objetos de que se trata.
Es un hecho que desgraciadamente está ahora fuera de discusión que la situación de los nuevos Estados a ese respecto es mucho menos prometedora de lo que fué hace algunos años. E n todos ellos existe un partido muy fuerte, si no numéricamente, al menos moralmente, com- puesto de la parte más rica y más influyente de sus habitantes, favora- ble al establecimiento de un régimen de gobierno que, aunque nomi- nalmente republicano y que aparentemente abrace los rasgos principa- les de las instituciones populares, no es en el hecho sino la monarquía constitucional disfrazada y a la cual la máscara se le caerá muy pronto, una vez que el régimen se plante firmemente. Cualquiera que sea el país en que exista, ese partido se compone invariablemente de los mismos materiales, la aristocracia y la jerarquía, circunstancia suficien- temente indicadora de su carácter y parece reconocer uno y el mismo jefe, alrededor del cual se ha congregado últimamente, apareciendo también, ya por concierto, ora como consecuencia de una identidad de principios y miras que actúan al unísono con las fracciones correspon- dientes y de conformidad con algún plan general y sistemático.
Puede atribuírsele principalmente a las intrigas y maquinaciones de ese partido la dificultad que últimamente ha encontrado la mayor parte de esos Estados para el establecimiento de sus instituciones po- líticas. Ello forma parte del gran plan para evitar la consolidación en alguno de ellos de cualquier régimen de gobierno que no esté de acuer- do con sus miras y para sembrar la discordia e introducir la anarquía a fin de que el pueblo, hastiado de la lucha y cansado de la incertidum- bre y de las vejaciones inherentes a semejante situación, pueda ser inducido a llamar un libertador y a admitir un régimen de gobierno que prometa estabilidad y sosiego, aun cuando sea la estabilidad de un régimen real y un sosiego despótico.
En la persecución de ese plan, Colombia ha sido convertida de la más tranquila, de la más consolidada y de la más próspera de todas las nuevas Repúblicas, en una de las más dementes, de las más convul- sivas y de las más empobrecidas. Con ese propósito se han conservado vivos y se han fomentado los celos y las divisiones entre las provincias
1342 PARTE V: COMUNICACIONES D E CHILE
argentinas, habiéndoseles impedido que se unan en una nación. L a misma mano se siente en el Perú en intrigas para dividir las provincias y ponerlas en orden de batalla contra el congreso, inspirándoles terror con una amenaza de invasión. E l objeto consiste en Chile en evitar la adopción de cualesquiera instituciones permanentes o regulares y en organizar el partido de O'Higgins contra el de Freire y el casi extingui- do de los Carreras. Bolivia está custodiada y mantenida con toda la vigilancia del cuidado más cauteloso, reprimiéndose cualquier cosa se- mejante a una expresión de la opinión pública. Esa situación se conser- vará de ser posible, a fin de que sirva de punto de apoyo a ulteriores operaciones contra las Provincias Unidas, por una parte, y el Perú por la otra, de donde se extenderá una ramificación a Chile. Guatemala ha sufrido también una doble cuota de la misma influencia, que hasta ha sido suficiente para sacudir la poderosa y agria Federación Mexica- na. Es un hecho bien conocido que de Colombia se enviaron agentes secretos a esos dos Estados con el propósito de sembrar las semillas de la discordia, desacreditando así sus instituciones políticas y preparán- dolos para otras más consonantes con las miras de la parte en cuestión.
Es de presumirse que los enemigos de las Repúblicas en Europa se esforzarán para valerse del actual estado de demencia de esos países para introducir en ellos sus pretensiones antiliberales e interesadas; y ai esas pueden sostenerse hasta que se preparen los materiales adecuados
para su corroboración mediante la educación de la juventud de los nuevos Estados en sus credos políticos y sociales y por otros medios complementarios, puede temerse que, si se les deja sin oposición, el triunfo de los principios libres será colocado en gran peligro, perdién- dose quizás aquí la causa del pueblo.
La condición y perspectiva de esas nuevas Repúblicas se encuen- tran ciertamente en este momento lejos de ser satisfactorias o halaga- doras para los amigos de la libertad, siendo su situación crítica y llena de interés. Sin embargo, no perderé toda esperanza en el éxito final de los principios republicanos en todas ellas, siempre que se hagan los esfuerzos debidos por los que se interesan en la conservación de esos principios para destruir los manejos de sus enemigos; pero, al mismo tiempo, tendrán que sufrir muchas revoluciones, temiendo que la liber- tad se encuentre durante una estación combinada con la anarquía, el despotismo y el mando militar.
Tengo conocimiento que no es tan fácil para un gobierno consti- tuido como el nuestro tomar medidas a ese respecto, como lo es para los monárquicos de Europa y que algunos de los reglamentos de núes-
DOCUMENTO 543: 10 DE MAYO DE 1828 1343 tra marina ofrecen obstáculos adicionales para su adopción. Refiérome
a la regla que obliga a los oficiales a suministrar sus propias provisio- nes marítimas, con lo que se impide que otros participen en ellas. Pero, quizás, todas esas dificultades pueden vencerse. No puede dudarse que un ofrecimiento de parte del gobierno de los Estados Unidos seme- jante al del Rey francés de concederles libre entrada a bordo de nues- tros buques públicos a aquellos jóvenes de esos países que puedan ser destinados a educarse en los Estados Unidos, juntamente con otro ofrecimiento de admitir determinado número de ellos en la Academia Militar de West Point, ejercería una influencia de lo más benéfica en sus futuros destinos así como sobre la relativa situación de los nuevos Estados con nosotros, así inmediata como eventual, fuera de que el gravamen para la nación sería tan insignificante para no merecer con- sideración cuando se le compare con esas grandes desventajas.
Me he tomado la libertad de someter con toda la debida deferen- cia las observaciones anteriores al Presidente, y para terminarlas con la anterior insinuación, diré que, a mi manera de ver, es uno de los mejores modos como puede ejercerse, difundirse y perpetuarse la in- fluencia moral de los Estados Unidos, a la vez que hacérsele frente a la política astuta y peligrosa de Francia.
El Señor Campino solicitó de su gobierno que se le autorizara para conferenciar con nosotros sobre ese asunto; pero se le contestó que el asunto era tan llano y tan sencillo que no requería instrucciones especiales. Por lo tanto, es sumamente probable que dirija algunas comunicaciones y ofrecimientos relativos a la materia. Ese caballero probablemente tomará pasaje en el buque que lleve este despacho.
Tengo el honor, etc. . . . 543
Samuel Lamed, Encargado de Negocios de los Estados Unidos en Chile, a Henry Clay, Secretario de Estado
de los Estados Unidos (1) [EXTRACTO]
SANTIAGO, CHILE, 10 de Mayo de 1828.
He sabido que Mr. Alien ha considerado hasta ahora que este go- bierno no se hallaba en condiciones de autorizarnos para negociar esti- pulaciones convencionales con él, debido a su tendencia a cambiar y
Manuscritos. Dispatches from Chile, III.
1344 PARTE V: COMUNICACIONES DE CHILE
a su carácter generalmente variable. Pero con toda la deferencia debi- da a tan respetable opinión, me parece, después de madura reflexión, que ese objeto resultará más bien especioso que sólido; que, aun cuan- do las premisas pueden en cierto modo ser correctas, las conclusiones que de ella se deducen son erróneas. Cualquiera estipulación contrac- tual que se haga con este gobierno no se hará con individuos que meramente pueden en cualquier tiempo suministrarla: se hará con una nación, por medio de sus representantes y, por esa razón, la nación estará obligada a respetar esas estipulaciones, cualesquiera que sean los gobernantes bajo los cuales se encuentre o por frecuentes que puedan ser sus cambios. Pero aunque se conceda que no lo sean; que en alguna de las diversas fluctuaciones de este gobierno, un Primer Magis- trado o algún ministro puedan ser tan indiferentes a su propio honor y al nacional, que violen o desatiendan los compromisos públicos;
¿estaríamos nosotros en peores condiciones en ese caso que si no existie- ran esos compromisos? ¿ N o estaríamos nosotros bajo cualquiera circuns- tancia sujetos al arbitrario capricho de semejante Primer Magistrado o Ministro? Y , en todo caso, ¿no servirían esas estipulaciones del trata- do como alguna seguridad para nuestros derechos y privilegios aun con semejante Administración, o, al menos, como una base segura en que fundar nuestras solicitudes de reparación? Además, no es proba- ble que un tratado contenga compromisos que alguna Administración de este país pudiera estar deseosa de desconocer una vez que estuvie- ran asentados. Entonces, ¿cómo podrían algunas cláusulas hechas para su reconocimiento y su seguridad más perfectas tender a amino- rar nuestra influencia sobre este gobierno para el goce de nues- tros derechos y privilegios? Por el contrario, en ese caso, a fin de privarnos de ellos, llegaría a ser necesario violar los solemnes compro- misos de un tratado; por lo que, en el otro, la negativa del privilegio que ahora poseemos no envolvería semejante daño, siendo suficiente el argumento de conveniencia.
Pero en el hecho, el actual gobierno ofrece más garantías de esta- bilidad, tanto en el punto de su duración legal como en el de sus rasgos característicos de moralidad, que ninguno de los precedentes a la lle- gada de la legación a este país. E l Vice-Presidente Pinto ha sido ele- gido para un período de más de dos años y medio, poseyendo cuali- dades que suministran seguridad de que su Administración realizará una política firme y consistente, existiendo además un cuerpo represen- tativo autorizado para darle la sanción nacional a los actos del ejecu- tivo; existiendo por otra parte razón para creer que Chile está a punto