CAPÍTULO 4. MARCO TEÓRICO Y MARCO CONCEPTUAL
4.2. Masculinidad y Deporte
Hoy en día, los deportes en nuestro país y a lo largo del mundo, se han ido consolidando teniendo un gran reconocimiento de hombres y de mujeres que han logrado premios por sus actuaciones en actividades deportivas, cautivando a que algunas personas se interesen por realizar cualquier tipo de actividad física, ya sea al aire libre o en gimnasios, sin embargo, algunos deportes son solo considerados actividades para el sexo masculino dejando de lado la participación de las mujeres y excluyéndolas de las actividades físicas por el simple hecho de no ser varones.
Pues bien, el deporte “fue creado por hombres y para hombres y han desarrollado un lenguaje que servía a sus fines, hábitos y deseos, creando un reducto espacial, social y lingüístico que armoniza perfectamente con la tradicional identidad masculina” (Alfaro et al, s/f: 7). Al respecto, algunos deportes han sido creados para el sexo masculino, logrando que los varones se construyan a través de lo que desean representar para esta sociedad, aludiendo que el deporte solo es apto para el hombre joven y el que goza de buena salud. No obstante, algunas mujeres han logrado que su identidad se construya y se represente como la de los varones en el ámbito deportivo, concursado en diferentes actividades físicas teniendo una presencia social en cualquier competencia deportiva mundial.
El deporte tiene su historia según Blanchard y Cheska (1986), los primitivos ya utilizaban las actividades físicas y los juegos corporales para mostrar posiciones y valores de los hombres y de las mujeres frente a funciones personales y sociales que estaban diferenciadas: productividad económica y creación y mantenimiento de la vida humana y de las relaciones (Alfaro et al, s/f: 12).
Lo anteriormente expuesto, nos da una idea de que en la época de la prehistoria, el deporte y las prácticas que se realizaban, diferenciaban al género masculino del femenino, así como de sus propios comportamientos y las relaciones sociales con los que les rodeaban, teniendo una transformación evolutiva de la vida.
De igual manera, el deporte “tanto en la antigüedad como en la era moderna ha sido construido como una exhibición de las cualidades físicas y morales masculinas” (Alfaro et al, s/f: 12). Esto quiere decir, que en la actualidad y en el contexto en que vivimos se puede percibir que los hombres se van construyendo a través de los estereotipos que asigna la sociedad, ya que para algunos el hecho de verse y sentirse bien es símbolo de virilidad o de poder imponiendo su hombría a través del cuerpo y su honorabilidad como ideal de la masculinidad.
Como ya se ha mencionado anteriormente, la virilidad es parte fundamental en los varones porque a través de ella se idealizan como el sexo fuerte y se construye un símbolo de hombría ante el sexo femenino, sin embargo, en el deporte esa virilidad es aún más notoria porque muestran valentía, coraje, liderazgo, rudeza, dominio y fortaleza ante la actividad física que realizan, además de que “se expresan los rasgos que tradicionalmente se exigen, al “verdadero hombre”, el hombre viril” (Alfaro et al, s/f: 12).
Dentro de este marco, el deporte puede ser determinado por la familia, ya que desde ahí se puede influir a que algunos niños y niñas muestren su gusto e inquietud por algunas prácticas deportivas, construyendo su propia identidad, sin embargo, para el sexo femenino no siempre es posible identificarse, porque es mal visto que una mujer realice actividades extremas y algunos deportes pueden atentar con su vida o incluso como lo afirma Pierre de Coubertin a principios del siglo XX, “no es digno ni elegante que las mujeres participen en el deporte, resulta antiestético y carece de interés”, o: “las mujeres en el deporte están para coronar de guirnaldas al vencedor” (Alfaro et al, s/f: 13).
Esto quiere decir, que solo los varones a lo largo de la historia han sido considerados para realizar todos los deportes que puedan existir, en cambio para las mujeres, en este ámbito no serían buenas representantes, ya que lo único que aportarían, sería elegancia y distinción para otorgar premios al sexo masculino, haciendo siempre mención que una dama es aquella mujer débil que no destaca en los deportes, porque se construiría una identidad sucia, de rechazo y sin interés dentro de todas las sociedades del mundo.
Actualmente, podemos decir que los deportes como el futbol, volibol, natación, patinaje, ciclismo, box, artes marciales, caminata, etc., en las mujeres les han permitido sobresalir en competencias o juegos olímpicos y esto nos da una idea de que la realidad sobre las
“diferencias” que hay entre hombres y mujeres solo ha sido parte de la representación que se construye como el ideal de lo masculino y femenino, porque la participación que tienen ambos sexos en los deportes, ha sido favorable para que la mayoría de las personas se interesan por cuidar su salud, a pesar de que se marcan muchos estereotipos que pueden ocasionar un imaginario insensible de lo que es ser hombre y mujer para esta sociedad contemporánea.
Desde mi punto de mi vista, podemos decir, que el deporte, en estos tiempos se ha introducido a que las personas realicen diferentes actividades deportivas que ofrece la sociedad, pero si hablamos en términos de género, el sexo masculino es el que sigue teniendo privilegios, sin embargo, hoy en día las personas, han tenido un acercamiento mucho más relevante a las prácticas deportivas “invitando a que los niños y niñas, hombres y mujeres en edad adulta y algunas personas de la tercera edad, así como a las personas con discapacidad física y/o psíquica” (Alfaro et al, s/f: 15), se integren a grupos sociales de su agrado y realicen el deporte que más les gusta, para mejorar la salud dejando de lado los estereotipos sobre el ideal del cuerpo humano.
Ahora bien, podemos decir, que el deporte y la masculinidad están muy presentes en el futbolista Cristiano Ronaldo, porque está figura pública, ha ido colocándose entre las personas como un ideal deportivo, incitando estereotipos que van encaminados hacia el sexo masculino y también a la idea de que una mujer puede idealizar con un hombre con cualidades varoniles causando que algunas personas se sientan identificadas y se construyan un imaginario de lo que es ser un deportista dentro y fuera de una cancha de futbol así como de su vida personal.
Resulta relevante explicar que son los estereotipos:
Son representaciones esquemáticas de la realidad compartidas por un gran número de personas, que hacen relación a comportamientos, actitudes y creencias fijas e inamovibles. Pueden adquirirse sin experiencia directa de la realidad y son muy resistentes al cambio, incluso ante informaciones y experiencias nuevas (Alfaro et al, s/f: 16).
De las evidencias anteriores, los estereotipos que se marcan en el deporte y en el futbolista puede causar que algunas personas tengan comportamientos diferentes o creencias que ocasionen un desorden en su vida, adoptando un imaginario que no existe, es decir, este jugador, el cual es un varón de cuerpo atlético, puede representar un ideal en el sexo masculino y por ende hacer distinciones en cuanto al género femenino a través de un lenguaje inapropiado que haga referencia a que este varón y el deporte es solo para hombres, haciendo a un lado a las mujeres ya que el lenguaje deportivo “ es sexista, porque representa la idea tradicional del deporte coincidente con la estereotipada imagen del deporte como ámbito masculino y en el que las mujeres permanecen invisibles” (Alfaro et al, s/f: 17).
Con esa finalidad, es importante resaltar que este futbolista se ha comercializado en el deporte a través del futbol, el cual para bien o mal se ha convertido en el gusto de algunos varones y de algunas mujeres, y la influencia que causa, genera que las personas tanto del sexo masculino como del femenino opten por señalar que las mujeres no son aptas para esta actividad física ni para ningún deporte, haciendo hincapié que “el futbol es cosa de hombres” (Alfaro et al, s/f: 17).
A continuación, se hablará sobre la Industria Cultural la cual se ha adentrado en el mundo con el paso del tiempo.