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Medina 1.1.1\ Yfaxo cuarto de los Reyes, capítulo diez y nueve, es nom-

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Medina 1.1.1\ Medina 1.1.1\ Yfaxo cuarto de los Reyes, capítulo diez y nueve, es nom-

"apr'a|°*Ci3l! brado Taraca, el cual venció al rey Sennaquerib de Babilonia.

Viiad.c. u. Especificando Florian que su reino era el mismo que después

Warian.1.1. se llamó del Prejoan, á quien corrompiendo algún tanto el cap. 15. nombre , le llama el vulgo el Preste Juan. Sus stíbditos eran morenos, y no negros como los de la alta Etiopia; por lo que algunos pensaron y dijeron que eran blancos: pero al fin eran ellos como los demás africanos, que respecto de no- sotros parecen negros; mas no tanto como los de Guinea, Monicongo, y otros.

2 De manera que después de haber vencido Taraco á Sen- naquerib, rey de Babilonia y Caldéa, acompañado de muchos de sus etiopes, con grande armada de navios entró por el mar Mediterráneo, tomando la derrota y camino ácia Poniente, hasta qué llegó á la costa de Espana : por la cual pasó roban- do, muchas riquezas y esclavizando la gente, destruyendo cuan- to encontró hasta que llegó al estrecho de Gibraltar, donde paró, temeroso del corriente de las aguas, ignorando que era cosa natural, y engañado de los sacerdotes de Cádiz, que le dieron á entender que el dios Hércules no queria que él pa- sase adelante. Por lo que desde allí volvió atrás, navegando

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por Ia costa de Espana, á la vuelta de Levante, llevando su armada de mar llena de robos, y suficientemente proveída de gente de armas; y la. dema's que no era necesaria en los na- vios seguia por tierra, siempre robando y haciendo insultos por los parages que de camino pasaba, y en los pueblos que hallaba descuidados, hasta que llegó á aquestas nuestras tier- ras de la Céltica 6 Cataluña, en el año de 799 conforme quiere Tarafa; ó según Garibay en el año 682 ántes de Cris- to: si bien que Viladamor dice que era el año 731. No sé cual sea la causa de la variedad de esta cuenta y de las otras,>

que en tan graves autores hallamos á cada paso.

3 Luego que supieron la venida de este rey Taraco los Celtas que habitaban desde Ebro á los Pirinéos, y los daños que hacia por donde pasaba, determinaron guardarse de él con eficacia, y ponerse en armas para hacerle resistencia. Para este fin nombraron por capitán á Teron, que era de la pro- pia nación de los Celtas; y por eso en el dia los historia- dores dicen que era Catalán. Y por ser él tan principal y

generoso, según advierte Florian, 110 faltan historias que dicen Florian 1.4.

que era Rey de los Celtas , hoy nombrados Catalanes; y aun-caP'I4"

que no nos digan los historiadores particularmente en qué lu- gar 6 pueblo habia nacido, 6 donde tenia la Corte si era Rey;

110 obstante toda Cataluña en ^general se puede honrar de ,él, y cada pueblo le puede tener por suyo propio, pues es hon- ra de todos. De modo que puesto Teron á punto de guerra, con gran multitud de parientes, amigos y otros valedores, — salid al encuentro de Taraco, después que le dejó pasar el rio Ebro. Y la resistencia que le hizo paraque no entrára mas por Cataluña fué tal, que con algunos acometimientos mató siempre mucha gente de los de Taraco, perdiendo él muy po-.

ços de los suyos. También tenia Teron algunos navios en la mar, que quedaron de la rota y pérdida de Cádiz, 6 de IQS fabricados después; y aunque no eran tantos como hubiera sido menester para competir con la armada de Taraco, no obstan-r te bastaron á refrenar una gran parte del poder contrario, y embarazó muchos insultos, que hubiera hecho en defecto de aquella resistencia. Sobre todo tuvo Teron gran cuidado y so- licitud en hacer recoger todos los abastos de víveres de la tier- rp, y subirlos á la parte de las montañas, léjps de la costa marítima, desviando el peligro de que dieran en manos del enemigo. Con cuyas precauciones fué mayor la resistencia, y tanta la necesidad del enemigo , que comenzó á congojarse, fatigado así por haber de contrarresta? $ las armas de los Cel- tas 9 pomo por la estrechura en que le poniap la falta de vi*

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veres. Esperimentando con frecuencia muy apretados asaltos, vióse precisado á mudar su campo á la parte de la marina, paraque su armada le hiciera espaldas, y no pudiese ser ro- deado ó cercado; y tomó asiento y alojamiento en el collado de una montafíita pequena acia la marina, no lejos del agua;

y allí se fortificó en forma de Real, con reparos y trinche- ras, cosa que hasta entonces no lo habia usado en tantas jor- nadas como habia hecho en todo el camino pasado. Estando allí Taraco, escogió el diezmo de los robos que habia hecho en España , y lo envió al templo del dios Hércules que ha- bia en Cádiz. Al tiempo que la flota volvia de Cádiz padeció una terrible borrasca, que la hizo correr, y mucha parte de ella dió al través y se perdió; de modo que jamás de ella tuvo noticias: la restante fué á parar á regiones remotas; y que- daron, los navios tan, mal parados, que fueron menester mu- chos dias para repararlos. Y no solo corrieron aquesta mala fortuna los navios que volvieron de Cádiz, si que también la tuvieron los que estaban.de la parte de acá del rio Ebro. De manera que toda la armada, en la cual consistia la mayor par- te de la potencia de Taraco, quedó enteramente arruinada, y nunca mas pudo servir. Los navios de Teron, como los ma- rineros eran prácticos de la costa, y sabian bien los lugares, ' puertos y calas de la marina, se recogieron y abrigaron me-

jor, y no recibieron daño alguno. Con estas desgracias crecie- xon los daños de Taraco, y fué forzado á renovar las estan- cias y aposentos que habia hecho en aquella montanita, ó pe- queño collado que, como ya dejo dicho, ocupó á la parte de ia marina. Allí edificó algunas barracas ó chozas, donde la gente pudiese estar recogida de la inclemencia del tiempo, hasta que los que estaban dispersados con los navios se pudiesen volver á juntar; ó no volviendo, pudiesen fabricar nuevos navios para volverse á su reino. Lo que en poco tiempo pudo efec- tuar con algunos navios que volvieron , y otros que hizo fa- bricar nuevamente, faltándole dos tercios de los hombres y armada con que entró en Cataluña.

4 . Los Celtas ó Catalanes que estaban recogidos en las mon- tañas , viendo ya libertada la tierra , volviéron á bajar á las llanuras, y las poblaron de casas para gozar en ellas de quie- tud. Y lo mismo hicieron los de la compañía de Teron, que también lo habia trabajado. Los que no tenían casas se su- bieron á ocupar aquellas barracas y chozas, que habian de- jado los de Taraco; y poco á poco hicieron allí una gran- de población: la cual significan algunos que es la grande metrópoli de Tarragona'; diciendo que fué fundada por Tara- co en el modo esplícado. Tarafa y Garibay refieren que así

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lo han escrito algunos, á los cuales nombran, y largamen-

te los refiere Micer Pons de Icart en las Grandezas de aque-Icart c. 9.

Ha ciudad: quien no estando contento de esta opinion, resuel- ve que fué fundación de Tubal, como yo en su lugar lo dejo esplicado en el libro primero , capítulos nueve y diez. Podría ser que en el tiempo que vino .Taraco fuese aquella ciudad poca cosa, ó que estuviese arruinada con la sequedad de Es- pana, ó con otras muchas calamidades que la antigüedad del tiempo nos cela y esconde; y por eso' le sería fácil á Taraco el ocuparla, y con la habitación que hizo, y la semejanza del nombre quizá algunos tomaron ocasión de escribir lo que aquí hemos dicho* Y si tenemos consideración en la asonan- cia del vocablo, parece que Tanaca en latin sea el pueblo que en vulgar nombramos Tárraga; y tiene mas similitud con el nombre de Taraco ó Taraca, como se nombra aqueste en la Sagrada Escritura. Pero porque decimos que esto fué en la orilla del mar, y Ta'rraga (que está en los confines de Urg&l y Sagarra) es muy lejos y dentro de tierra mas de doce le- guas ; y porque yo no soy inclinado á inventar nuevas opinio- nes, no quiero decir nada mas que lo que aquí dejo apun-

tado. , 5 Y para acabar en este capítulo las cosas de Teron, es

de saber que, como tuvieron tan buen suceso y glorioso fin, elevado quizá en vanagloria (que suele poseer á los hombres de estimación), y habiendo cobrado mucha fama y crédito no solo con los de la tierra, sino también con los estraños que le temían, estimaban y reverenciaban, creció en él tanto el ánimo y el brío, que memorando sobre las injurias pasadas recibidas de los de Cádiz, y también sobre las presas, robos y despojos de la tierra que se había llevado Taraco, y lo mucho que habia enviado á Cádiz para el templo de Hércu- les; le pareció (no obstante todo lo que habia trabajado) que ip habia hecho cosa de importancia en vencer á Taraco y sus egipcios, si no cobraba y restituía á los suyos las cosas que les habían robado, y si no se vengaba de la pérdida que tu- vo siendo capitán de los Saguntinos. Determinó pasar contra Cádiz, y escogiendo prontamente el mayor mímero de gale- ras, naves y navios que eníónces se usaban, y de ellos los mas reparados y aptos que habia, eligió también hombres ver- sados en.la navegación, y mucha gente de pelea, y dejó bien guarnecidas las fortalezas de la tierra. Prontos ya todos los aparejos necesarios, publicó manifiestamente que queria em- prender la conquista de Cádiz , anunciándose la victoria, y que de ella resultaría un gran provecho y riquezas á los que le s@g;tiiíían. Juntó_todo lo qué para su viage convenia; y hecho.

142 CRONICA UNIVERSAL DE CATALUÑA.

á la mar, comenzó su navegación acia Cádiz, sin detenerse en ninguna parte. Los de Cádiz, no menos poderosos y bien armados, le salieron al encuentro; y llegando á las manos los unos con los otros, comenzó la batalla muy reñida, traván- dose por todas partes con furor, y dañándose cuanto podían los tinos á los otros. Los navios de los Penices de Cádiz no eran tantos como Jos de Teron, pero eran mas grandes y mas por derosos; por lo que se mantuvieron muy bien. Hicieron unos y otros su deber en la función , matando y muriendo con va- leroso ánimo, manteniéndose indecisa la victoria por algún tiempo. Pero á lo ultimo las naves de Teron comenzaron á remolinarse, y poco á poco girando enteramente las proas, se pusieron en vergonzosa huida. Diéronles alcance sus enemigos, y todas fueron detenidas, quemadas y consumidas; cuasi la ma- yor parte de la gente fueron muertos en la función, y los de- mas ahogados , cuya desgraciada suerte tuvo también el vale- roso, aunque desafortunado Teron, que fué ántes sepultado en el profundo de la? aguas, que muerto por sus enemigos. Así acabaron con él sus belicosos pensamientos, quedando los de Cádiz ufanos y muy soberbios, coíj la alegría de la victoria que contra él alcanzaron,

C A P Í T U L O VIII.

Se trata de diversas naciones que vinieron d Esparía.

1 . Pisadas las desgracias del desdichado Teron, quedaron las cosas dé Cataluña tan sepultadas en el olvido, que de mu- chos años después no se encuentra qué escribir de ella. Pues, Tarafac.aasi bien algún historiador catalán, como el canónigo Tarafa,

hasta 36. fja hecho mención de algunas naciones de Cares, Lesbios y,

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