CAPITULO I: CREACION - DOMINIO PÚBLICO
Parque 24 Nacional El Rey
En el siglo XVIII, la antigua finca El Rey fue uno de los fuertes de la frontera oriental de Salta y Jujuy, dependientes del Virreinato del Alto Perú. En 1767 fue adjudicada por Merced Real al Coronel Fernández Cornejo y Rendón por el Gobernador Fernández Campero en 1767 por haber participado en las entradas al Chaco.
Según recuerda un entrevistado por Diez Gómez (2006: 125):
Todo era criadero en el “Rey”, mucha hacienda y muchos puestos: Santa Elena, Campo Redondo, Popayán. El dueño era don Gabriel Araoz y después
Leach. Después la finca fue expropiada.
La autora plantea que Don Florentín Flores, nacido en el Rey en 1934, recordaba el gran obraje de unos ingleses que realizaban explotación forestal: Los Leach, Bordón y Capp. Asimismo narra:
Llevábamos tropa hasta Salta; desde Palomitas se va por la Punilla hasta cerro Chañar en el Rey, de allí sale el camino a Los Noques, Campo Redondo, el Piquete. Íbamos a Güemes y a San Pedro desde El Rey por la Cuesta Nueva a
caballo (ídem, 126).
En el mismo libro la directora de la escuela de Finca el Rey entre 1934 y 1964 recuerda:
Yo esta de directora allí cuando Patrón Costas, autor del libro sobre El Rey se pasaba todos los días ahí, observando y anotando todo… Me gustaba
24 Se encuentra en el Departamento de Anta, provincia de Salta, a 80 km de la capital provincial. Desde las ciudades de Salta, General Güemes y Metán, se accede por la ruta nacional 34 hasta la localidad de Lumbreras. Desde allí se recorren 45 km por la ruta provincial 5 hasta llegar al Paso de la Cruz, donde se empalma con la ruta provincial 20. Por esta ruta, tras recorrer 36 km, se llega al parque. Transitando 11 kilómetros más, se accede al Centro Operativo y el área de Camping. ciudades de Salta, General Güemes y Metán, se accede por la ruta nacional 34 hasta la localidad de Lumbreras. Desde allí se recorren 45 km por la ruta provincial 5 hasta llegar al Paso de la Cruz, donde se empalma con la ruta provincial 20. Por esta ruta, tras recorrer 36 km, se llega al parque. Transitando 11 kilómetros más, se accede al Centro Operativo y el área de Camping.
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llevar a los chicos a lo más alto que se podía llegar en vehículo, Pozo Verde.
Señora, mire para arriba los monos, eran cualquier cantidad, jugaban. Les mostraba la naturaleza y ellos escribían lo que observaba (ídem: 127).
En la Finca se realizaban actividades ganaderas, de agricultura y de extracción forestal. Cuentan que eran célebres los caballos criados en la propiedad, debido a sus proporciones y resistencia. En la misma había numerosas familias (aún no contabilizadas) ubicadas en distintos puestos. En la década del
´20 la finca fue subastada por los familiares de Fernández Cornejo y comprada por capitales británicos.
Sobre la Finca (preferimos esta denominación a la de estancia porque fue la que nos dieron en el lugar) se escribieron dos libros: Roberto Luis Patrón Costas: “Estancia el Rey” y Juan Carlos Dávalos: “Los Gauchos”, de este último extrajimos los siguientes fragmentos:
Internémonos cincuenta leguas al Oriente de la ciudad de Lerma y detengámonos en una de las estancias fronterizas del Chaco Salteño. Nos hallamos en las vertientes orientales de las sierras de Maíz Gordo, sobre la cuenca del río del Valle, afluente meridional del Bermejo (…) Desde la casa de
los patrones, situada en una altura, el paisaje ofrece perspectivas de montañas hendidas por agrios desfiladeros; fértiles praderas amplias y abiertas como las de Escocia; panoramas de selvas eternamente verdes, que en el horizonte se
esfuman entre el vaho cálido y húmedo que sube de los arroyos.
Todo aquí tiende a evocarnos el pasado colonial. La estancia se llama El Rey, por haber sido una antigua reserva fiscal de la Corona. La casa de altos muros con adobe y techos de teja fue construida dos siglos atrás, en el sitio que
ocupó el primitivo real de avanzada contra los indios (…)
Situada junto a un arroyo, rodeada de pantanos y zanjones, domina los linderos del bosque plagado de fieras, otea las dehesas donde pace el ganado;
atisba por los cuatro rumbos el posible malón de indiada salvaje (…) La estancia es una confederación de distritos autónomos en que el patrón es el presidente, el capataz el poder legislativo y los puesteros unos gobernantes
inamovibles (…)
Asiéntase el puesto por lo común en alguna colina próxima a un arroyo, siempre en la falda de algún cerro, nunca en lo alto de una montaña. La construcción del rancho consulta las necesidades primordiales de la vida:
facilidad de comunicaciones, abundancia de agua, seguridad relativa contra las fieras, salubridad del terreno, que ha de ser escampado, elevado y seco (…)
Rodean al rancho sus diversas dependencias domésticas. Cerca, el chiquero de cabras acechado por el jaguar y por el puma, por el gato montés, por
el tigre caschi o tigre onza, por el puma eirá o puma rojo. Un poco más allá se ven los corrales de palo a pique donde se encierran los ganados mayores en
épocas de yerra o de quesería. Más lejos, en un pequeño desmonte cercado, extiéndase la antigua sementera de maíz (…)
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Penetramos en la Quebrada Los Noques por una senda que de a trechos era preciso desbrozar a cuchillo, pues sólo el ganado la frecuentaba (…) El bosque, en esta parte de la estancia permanece verde el año redondo, vivificado por abundantes manantiales que sueltan desde los cerros su agua clara y dulce. A
medida que nos internamos por la quebrada, se presentan con mayor frecuencia grandes extensiones sombrías, pobladas por enormes helechos, tan altos como
nosotros a caballo. Se percibe el olor a moho de la tierra poco soleada. Las plantas epífitas cubren todos los troncos y todas las ramas, todo lo invaden los helechos, los líquenes, los musgos, las lianas trepadoras. Una quina gigante se abre paso hacia arriba, para señorear con su copa la espesura. Un cedro ancho y rugoso oprime como un abuelo, entre sus nudosas rodillas, el tronco blanco y fino de un chal-chal. El arrayán, generoso, difunde su grato olor. Las tipas sociables, siempre en grupo, son las centenarias matronas del bosque. A trechos, sobresalen
del suelo blando, que suena a hueco, ásperos filones de roca, lobanillos geológicos, dura osamenta de la selva. Cien metros en su torno sólo se mira un
entrevero de tallos verdes y de follajes por donde se filtra intensa la luz del sol (Dávalos, 1928).
Más allá de la “particular” lectura que hace el autor de la relación patrón- capataz-arrendero-puestero, de este texto podemos obtener algunas descripciones de la estructura de los puestos. Así también obtener datos sobre la casa de los patrones que se encuentra ubicada frente a la actual intendencia del Parque. Allí es posible visualizar los cimientos de la casa y aún se mantiene un viejo grifo que todavía funciona.
Nos contaron en varias conversaciones casuales que se extrajo un cedro de grandes dimensiones y se lo llevó a una exposición en Buenos Aires donde Perón lo vio y preguntó de dónde provenía, al enterarse que era del “Rey” dio la orden de crear un parque. (El horcón del cedro se conserva como objeto histórico dentro del Parque.
Otras versiones comentan que por cuestiones políticas y económicas vinculadas a los comerciantes ligados a intereses madereros se planificó la expropiación atendiendo a la política global del peronismo en relación a sectores oligárquicos. El diario La Nación del 3 de julio de 2008 plantea:
Dicha estancia fue adquirida a mediados del siglo XX por un grupo de comerciantes ligados a intereses madereros y sus bosques comenzaron a correr
peligro. Las voces que se alzaron en su contra encontraron respuesta y el gobierno peronista hizo que las tierras pasaran a manos de Parques
Nacionales.25
25 http://www.lanacion.com.ar/1026676-un-rey-en-las-yungas
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Como sea, sabemos que Parques Nacionales en el año 1948 envió notas a diferentes organismos a fin de recabar datos sobre superficie, pobladores con el objetivo de expropiar la Estancia "El Rey" conocida también como "Concepción".
La Ley provincial Nº 1215, promulgada el 11 de setiembre de 1950 y sancionada el 26 de agosto del mismo año declara:
Cédase a favor del Gobierno de la Nación la jurisdicción territorial de la finca “Concepción” o “El Rey”
Art. 1º.- Cédase a favor del Gobierno de la Nación la jurisdicción territorial de la finca “Concepción” o “El Rey”, ubicada en el departamento de
Anta, con una superficie de 44.162 has., catastro Nº 329, cuyo perímetro y colindaciones corresponde a los consignados en el plano de mensura judicial de
la propiedad, archivado en la Dirección General de Inmuebles.
Art. 2º.- La cesión contemplada en el artículo anterior es a los fines de incorporar la finca en el sistema previsto por Ley 12.103, para formación de un parque nacional, el que deberá dar comienzo de ejecución dentro de un plazo no
mayor de cinco años. Vencido este plazo que la Nación comience las obras, necesarias, la cesión jurisdiccional a su favor caducará automáticamente.
Art. 3º.- Comuníquese, etc.
Salta, 26 de agosto de 1950.
Félix J. Cantón
Promulgada el 11 de setiembre de 1950.
Carlos Xamena.
Llama la atención que el Parque se creó vía Decreto Nº 18800 del 24 de junio de 1948 y la fecha de cesión data de 1950. Sin embargo los desalojos comenzaron paulatinamente desde 1948 hasta la década del ´70.
Algunos hijos y familiares de los desalojados ingresaron como empleados de Parques. Cuentan que es muy conocida la historia de Guillermo Alzogaray, un puestero que vengó la muerte de su perro preferido, víctima de un yaguareté, armado con un lazo mató al animal y ganó el sobrenombre de “tigrero”.
Uno de sus sobrinos llegó a ser jefe del Cuerpo de Guardaparques del Rey y dos de sus hijos también ingresaron. Hoy tres de sus descendientes todavía trabajan, uno de ellos como Guardaparque.
Tuvimos la oportunidad de entrevistar a uno de ellos que nos contaba:
Mi padre ha nacido y se ha criado acá, es de la clase 12 (…)Yo he nacido y he sido criado acá en el Parque El Rey… en el año que han sacado a mi familia es en el 78, en el año 78 ya ha salido porque bueno no los dejaban que estén en la
hacienda, como mi papá no trabajaba en ningún lado, vivía de las vacas que tenía, de los animales, y así nos ha criado a todos, y a mí 2 hermanos (…) teníamos acá, en puesto Lorena que le dicen, Puesto Lorena, de acá a 3 km. debe
ser, 4 km.
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El que estaba a cargo del Parque como Intendente así, bueno él le presentó un acta de Bs. As.…tenía autorización, tenía autorización, orden mejor
dicho, que se tenían que retirar…y bueno, hemos empezado a vender así las, lo que teníamos y hemos conseguido arriendo así para… mi papá se fue de aquí para el lado de Güemes, y otros pastajeros que habían también se fueron para el
otro lado, y bueno tenía un tío que también que tenía una hacienda acá, el vivía ahí en Santa Elena, Santa Elena le dicen acá yendo para Los Lobitos, por ahí le han puesto Santa Elena, Guillermo Alsogaray. Y él se fue de acá a Piquete, él tenía en Piquete, tenía la finca… nos han corrido y la gente, como te puedo decir,
ha sido un poco tímida que no hemos hecho coraje (…) nos han retirado de acá y que hagan lo que quieran y nos tenían que indemnizar o alguna cosa, y resulta
que nada. Era medio miedosa, pensábamos que nos iban a hacer algo Después que se creó el Parque ya han venido toda la gente que hay, empleados y de la gente de la… algunos se han ido, los que no han tenido hacienda ¿no? y los que han tenido hacienda han seguido arrendando aquí, como
un arriendo.
Le pagaba pastaje anualmente a Parques, me acuerdo, depende de la cantidad de animales que tenía, le cobraban por cabeza...y no le quedaba mucho
pero, había que pagarles. Ponele no sé si 2 pesos sería o menos capaz, no recuerdo yo, pero algo así sí. Y era muy lindo para criar las haciendas, era hermoso, y así que los que han quedado, los que no han tenido hacienda se han
ido a buscar trabajo a otro lado…
Bueno los puestos han sido, los que hemos quedado, los que han quedado arrendando a Parques y hemos sido más o menos…Alsogaray había como 5, apellido Alsogaray era el hermano de mi papá, después otros Rodríguez, después
otros Flores, después habían otros, Ortiz, Madrid, y más o menos habrán sido como 20 los que han quedado allá y los que se han ido, bueno esos han sido más,
porque en ese tiempo estaban cortando madera, así que había mucha gente (…) El trabajo de los que han quedado ya en el Parque, los que han quedado ya como empleados han entrado como chofer, y los otros han quedado para hacer
mantenimiento.
De esta entrevista podemos destacar el pago de pastaje a Parques Nacionales, tal como también sucedió en el Parque Nacional Baritú. También se destaca que de los puesteros de la época de la explotación maderera solo quedaron como pastajeros alrededor de 20 familias, siendo el grueso del conjunto expulsado constituido por más de 20 familias no poseía hacienda.
Nuestro entrevistado también nos cuenta que estaba la Escuela Nacional 302, y que él hizo hasta 5º grado porque su padre necesitaba que lo ayuden con la hacienda ya que trabajaba en compra y venta de animales. Arriaba a Güemes, Jujuy y San Pedro.
También comenta que tuvo que hacer el servicio militar en el año ´63, que volvió al Rey y luego se fue a Güemes porque tenía un hermano propietario de una carnicería y estuvo 18 años trabajando con él. En el ´82 retornó e ingresó
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como personal de mantenimiento de sendas. Cuenta que estuvo trabajando en negro hasta el ´89 y que quedó, con otros seis compañeros, sin trabajo durante tres meses y que luego los tomaron como “efectivos”.
Comenta que su hermano entró como guardaparque baqueano en el año
´80 y que ya está por retirarse porque tiene cumplido los treinta años de servicio.
En la actualidad es posible identificar los diferentes puestos que ocupaban los arrendatarios y la Dirección noroeste de la APN lleva a cabo investigaciones arqueológicas en cada uno de ellos. La información se encuentra sistematizada en fichas que un antropólogo de la DR NOA y una guardaparque de apoyo van llenando a medida que se relevan los puestos. En algunos de ellos se encuentran vestigios y herramientas, viejas herraduras y utensilios de cocina. Comenta un Guardaparque:
Yo estuve recorriendo todos los puestos, y precisamente en Santa Elena, siempre buscando cosas que quedaban, ollas, siempre me gustó a ver que había en los basureros de los puestos. Y en el puesto de Santa Elena, que era el puesto
que ocupaba Guillermo Alsogaray no quedó nada, no hay absolutamente nada…ni una botellita, ni una latita, nada. Yo creo que quedan unos pocos ladrillos del horno de barro, el resto, nada. No es como el, el puesto de Mercedes
Romero que, qué cantidad de botellas que había ahí, impresionante. Botellas de aceite, yo creo que el hombre vivía a lampreados y milanesas, una cantidad de botellas de aceite esas de un litro y medio, impresionante. Todas así puestas, en anillo alrededor de los árboles. También me llamo mucho la atención las pilas de cenizas que habían ahí, ahora un poco ya se desarmo, pero habían unas pilas así de cenizas, así como de un metro de alto…fogueaban y fogueaban y fogueaban,
sacaban las cenizas y las amontonaban ahí atrás de la cocina, pero así, en cantidad…parece que quemaron, medio parque más o menos
…en la zona de Los Noques era, donde vivía la mayoría de los pastajeros, era una época más, más cercana. Esteee, la María era en la época de estancia,
pero después que perdieron, que la hipotecaron, entraron esta gente a sacar madera y este, hubo otros pastajeros mas nuevitos, como ser el caso de Santiago Palacio, Palacio era pastajero acá, tenia 50, 60 vacas y cuando entró al Parque, a trabajar como guardaparque baqueano, dejó, dejó las vacas a otro que se las
cuidara para…el empezar a disminuir las vacas hasta que decidió venderlas, como para recuperar algo. Pero esos son pastajeros más, más nuevos digamos.
Tenían casas, muy rudimentarias, muy simples…un poco es la mentalidad del pastajero es…hoy estoy acá, mañana allá y pasado no sé donde, que todavía se
ve. Hoy un poco los pastajeros que están en las fincas vecinas como se van moviendo, como les conviene o no, desarman la casa, ahora es todo casa prefabricada, en aquella época, por lo menos lo que me contaba Ventura, era que
la casa tenia techo de, echo de zinc y…las paredes de chorizo no más, de afatas embarradas, algo muy, muy simple, nada más…las paredes como le llaman acá,
de quinchado, que son este de afata, esteee que otro más…no me acuerdo que otro yuyo más, pero la mayoría usaba afata, afata atada y después la, la revocaba
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con barro…hay fotos aéreas que se notan, las fotos bien, bien viejas de la zona de Los Noques que se notan bien los puestos, como estaban dispuestos los corrales,
un poco las casas. Esa parte estaba…muy, muy pelada.
Las consecuencias de la expropiación fueron muy negativas. En la época de la Finca la situación ya era difícil, se mantenía una relación de tipo hacienda donde se arrendaba tierra y por la misma debía pagarse en trabajo en el cuidado del ganado y el aserradero de la Finca. Sabemos que la llegada de los españoles implicó el sometimiento de los pueblos indígenas en los sistemas de encomienda y hacienda. Esta finca no escapó a esa lógica, desde su origen como fuerte en la frontera con el indio y luego en su otorgamiento como merced por los servicios prestados al Coronel Cornejo.
Así los arrenderos formaron parte de una relación coactiva con el patrón.
Esta situación empeoró con la creación del Parque ya que principalmente fueron considerados intrusos y por lo tanto pasaron a ocupar el territorio en condiciones de “ilegalidad”. Muchos se tuvieron que ir, especialmente los que no tenían ganado. Los que quedaron se sometieron a las restricciones y prohibiciones que Parques impuso: no poder construir con madera, por algo usaron chapa, por algo sus viviendas eran simples como lo plantea desde sus representaciones el guardaparque. Tampoco podían extraer recursos del Parque, ni cazar, ni pescar en el río Popayán.
A todo esto se agrega la relación ilegal que los Guardaparques establecieron al obligar a los pastajeros a pagar pastaje. Esto no ingresa en ninguna de las normativas conservacionistas.
Los puestos que pudimos registrar son: Popayán, Lorena, Santa Elena, Los Noques, el Puesto de Pedro, la Chuña, Los Horcones, La Sala, San Alberto.
En las entrevistas se distinguen los puestos más antiguos pertenecientes a la época de la Finca (da la casualidad que los guardaparques, Patrón Costas y Juan Carlos Dávalos la mencionan como “estancia” mientras que los puesteros la recuerdan como “finca”), a la vez que otros son denominados como más nuevos, de la
“época de transición” y que pertenecían a los pastajeros, de estos los últimos en ser expulsados fueron los de la familia Romero, Alzogaray y Palacios. Sobre el Intendente que realizó la última expulsión nos cuenta un guardaparque:
Cuando llego Garibaldi acá, Garibaldi quiso hacer un tipo de cooperativa no?, porque de pronto Garibaldi logro que se fueran los pastajeros, entonces quedaron vacas acá, en el Parque estee…antes le compraban vacas a los pastajeros y carneaban la vaca y se lo repartían entre personal del Parque.
Claro, éste saco los pastajeros y… se quedó sin vacas. Risas. Entonces, intento hacer una cooperativa y compraba balanzas, un montón de huevadas, y compraban vacas a los vecinos, vacas que andaban por acá, le decían, “mira tengo una vaca tuya, marca y señal tanto, te la compramos” y al tipo le convenía para no llevársela de vuelta. Compraba a un precio barato, la carneaban y hacían la repartija entre el personal del Parque.