CAPÍTULO I. MARCO TEÓRICO: LA SOCIEDAD CIVIL MIGRANTE COMO
1.3 El neocorporativismo desde el contexto de la migración internacional
1.3.3 El neocorporativismo y los inicios de apertura de espacios de
Desde el contexto nacional, el sistema político mexicano se caracterizó durante décadas por ser de tipo corporativista. Después de la revolución mexicana se adopta este sistema, que se caracteriza por ser rígido y altamente centralizado, donde el Presidente de la República tenía el poder absoluto en la toma de decisiones cuyo partido en el poder que era el PRI (Partido Revolucionario Institucional) domina las contiendas electorales consolidando su hegemonía que permanecio durante décadas.
Cuya caracteristica principal es una estructura fuertemente artículada y los espacios de participación para la sociedad civil eran casi nulos pues el corporativismo límita su capacidad
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de autonomía. “Durante más de un siglo ha prevalecido el modelo corporativista de organización de los intereses y fuerzas políticas, el poder ha sido virtual monopolio de un partido oficial, y el Estado ha ejercido una autoridad centralizada, fincada en la deslegitimación de los intereses particulares” (Loaeza, 1993: 16).
El sistema político mexicano que permeó durante décadas, es un claro ejemplo de cómo se presenta el corporativismo, donde el Estado es un fuerte aparato burocrático que controla desde arriba toda la estructura de funcionamiento de la sociedad. “Los pilares de esa estructura eran corporaciones de diferente tipo: las estatales que organizaban fundamentalmente a obreros y campesinos, y las que habían sido creadas con independencia del Estado o habían logrado mantener cierto grado de autonomía para defender intereses partículares, como la Iglesía católica o la Universidad Nacional” (Loaeza, 1993: 16).
Frente a este contexto parecía que dificilmente se podría dar una apertura de participación política por parte de la sociedad civil, motivo por el que durante décadas permaneció pasiva además de la rígidez del Estado para abrir estos espacios. Sin embargo, van a ocurrir dos hechos históricos que van a marcar una pauta para la apertura a la democracia: el movimiento estudiantil del 68 y las elecciones presidenciales de 1988.
Aunque el movimiento del 68 no muestra un cambio sustancial de inicio si marca la apertura de cambios institucionales que a posteriori se van a ver reflejados, pues dicho movimiento tiene objetivos de fondo que tienen que ver con el sistema político dominante y la ausencia de canales de participación de la sociedad civil.
“La crisis de 1968 tiene dos aspectos: el primero de ellos es el de un conflicto entre la Universidad y el Estado en el que, como había ocurrido en ocasiones anteriores, la universidad liberal reacciona contra el autoritarismo oficial con la pretención de resistirse a él, segundo aspecto es el de un conflicto político entre el gobierno y grupos de ciudadanos que pretendían hacer escuchar y obligar al gobierno a ceñirse a la ley” (Loaeza, 1993: 36).
El movimiento del 68 va ser un momento parteaguas va a marcar el inicio de cambios en las relaciones entre instituciones y sociedad. Sin embargo, las elecciones de 1988 van a mostrar cambios en apertura democrática y van a conducir al partido hegemónico a una crisis de legitimidad que va generar cambios en la vida política del país a través de una mayor pluralidad donde la sociedad civil y partidos políticos se hacen visibles mediante la
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participación, “en 1988 el Partido Revolucionario Institucional perdió algo más que la mayoría constitucional en la Cámara de Diputados. Ese algo fue una fuerza subterránea y poderosa que cifraba su legitimidad en el imaginario político de la sociedad mexicana: la certidumbre de la infabilidad” (Semo, 1993: 193).
Con la presencia de un partido de oposición denominado Frente Democrático que aparece con fuerza para contender con el partido hegemónico y ante el supuesto fraude electoral dan paso a la apertura democrática y con ello la voz de la sociedad civil se empieza a escuchar a través de diversas movilizaciones que traspasan fronteras pues esas voces de reclamo no sólo se reflejan en diversas partes del pais sino que también en Estados Unidos donde la voz del migrante también muestra su desacuerdo frente al fraude electoral.
Ante esta crisis de legitimidad política en la que el Presidente Salinas asume el poder, empiezan a mostrarse cambios en la relación entre Estado - sociedad, y con ello se van generando espacios de participación y aparecen nuevos actores de la sociedad civil en la arena política, a nivel nacional surgen movimientos sociales, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG`s) hoy conocidas como Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC).
De forma paralela, desde el contexto de la migración internacional también han surgido nuevos actores que se organizan a través de asociaciones y se perfilan como una nueva sociedad civil trasnacional. Sin embargo, este tipo de asociaciones juegan un doble papel, por un lado, intentan influir en el lugar de destino en la busqueda de reconocimiento de sus derechos y por el otro, tratan de influir en el accionar del gobierno mexicano en el lugar de origen.
Al igual que el resto de la sociedad, tuvieron que enfrentarse a un gobierno corporativista, sin embargo a través del tiempo se han abierto espacios de interacción con el Estado. A nivel estatal sus gobiernos han intentado incorporarlos en su accionar. En el caso de nuestro escenario de estudio los migrantes organizados han tenido que negociar sus intereses con un gobierno que hasta cierto punto mantiene algunas características distinitvas del corporativismo, lo cuál resulta interesante comprender cómo el Estado, pese a mantener este
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estilo es capaz de ceder ciertos espacios de interacción a la sociedad civil organizada con el fin de promover el desarrollo.
Para encontrar la relación que guarda la migración y la teoría neocorporativista retomaremos el supuesto planteado en el desarrollo local que señala la multidimensional, y en ese sentido lo económico no puede estar separado de lo social y de lo político. En un Estado neocorporativista las estrategias que emplea para lograr legitimidad genera alianzas de cooperación con diversos actores, en este caso, las asociaciones de migrantes.
Asimismo, intenta dar respuesta a las demandas a través de políticas sociales con la participación de los migrantes organizados tanto en la contribución económica como en la toma de decisiones. De esta forma, lo local adquiere importancia pues las políticas están focalizadas y en esa medida le permite fortalecer la constitución de actores que impulsen el desarrollo.
1.4. Conclusión del capítulo
Uno de los objetivos del presente capítulo ha sido presentar un marco de referencia que permita entender cómo se da la relación entre la teoría y los dos ejes de estudio: 1) el papel del Estado; y 2) el papel de las asociaciones en el desarrollo local, explicado desde la dimensión política a partir de conceptos, teorías y enfoques. Dentro de la teoría del desarrollo local se considera formar actores como una condicionante para impulsarlo, en este caso se ha considerado a las asociaciones de migrantes como actores que promueven el desarrollo. A partir del enfoque de sociedad civil se explicaron los factores que llevaron a estas asociaciones a perfilarse como una sociedad civil capaz de generar demandas, además de potenciar los aspectos relacionales.
Desde el neocorporativismo se explicó el papel del Estado a través de los diferentes mecanismos que promueven el surgimiento de clubes y cómo los va articulando –así como los espacios relacionales donde interactuan estos actores que se traducen en la capacidad de negociación; a lo que Boissier llama sinergias.
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A lo largo de este capítulo se subrayó la importancia de constituir actores que promuevan el desarrollo local donde las asociaciones de migrantes se perfilan como uno de ellos; estos clubes se caracterizan por tener una composición de miembros de base que son migrantes y que se sitúan en un ambiente trasnacional pero que interactúan con sus lugares de origen. Resulta ser una gran aportación que de manera no intencional los ha llevado a la promoción del desarrollo local.
La importancia de este actor se deriva de presentar una propuesta diferente, es decir, participa de forma directa en el desarrollo local pero desde un ámbito trasnacional y esto lo ha conducido a mantener interacciones con el Estado para poder lograrlo. Este último, ha jugado un papel fundamental en la conformación de actores y ha sabido negociar para aprovechar la potencialidad que poseen y dar paso a una incipiente sociedad civil migrante que se va articulando y promueve el desarrollo.
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