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El padre Eusebio Francisco Kino

CAPÍTULO III. LAS MISIONES EN LA REGIÓN SONORA-ARIZONA: LA PIMERÍA

3.3. El padre Eusebio Francisco Kino

El renombrado misionero jesuita, Eusebio Francisco Kino quien exploró la Baja California y la Pimería Alta en Sonora y Arizona, nació en la pequeña localidad italiana de Segno, cerca de Trento Italia. Su fecha de nacimiento no se conoce con exactitud, sin embargo, de acuerdo a registros oficiales su bautismo se celebró el 10 de agosto de 1645, por lo que podríamos pensar que nació ese mismo día.

Nos señala Bolton en los Confines de la Cristiandad que el apellido de Kino,

“Chini” sigue presente en Segno por una numerosa familia. Correspondiente a una rama colateral, ya que la línea directa del misionero terminó con él. Tuvo hermanas, pero ningún hermano. La familia había vivido desde tiempo atrás en el valle; de fijo desde principios del siglo XVI, por lo menos. En el transcurso de los decenios, por consiguiente, el apellido se escribió de diversas maneras:

Chini, Chino, Chinus. Hoy en día la familia lo escribe Chini –pronunciado Kini-, que es la forma establecida desde finales del siglo XVIII (Bolton, 2001: 76).

64 No tenemos muchas noticias de sus primeros años, pero sabemos que se educó en el Colegio Jesuita de Trento y de allí se trasladó al Tirol, a un colegio de Hala, ya que Trento pertenecía a la provincia jesuita alemana. Ingresó en la compañía en 1665 en Landsberg (Baviera) tras una grave enfermedad que estuvo a punto de costarle la vida a los dieciocho años. Se añadió el nombre de Francisco como signo de agradecimiento a San Francisco Xavier a quien había rogado por su recuperación con la promesa de que si sanaba, se dedicaría a la vida misional. Estudió en las universidades alemanas de Friburgo e Ingolstadt y fue profesor de matemáticas en el Colegio de Jesuitas de esta ciudad, área en la que se había aplicado especialmente por considerarla de mucha utilidad en las misiones. En su obra principal, Favores Celestiales, el propio Kino revela algunos datos biográficos:

<<En dicha Universidad de Ingolstadt (y en la de Friburgo) estudié las ciencias matemáticas y las enseñe después privatin a los nuestros, y por orden de mis superiores las han de enseñar y leer en público, así que en el cuarto año de Teología me ordené como sacerdote>> (Kino, 1958: 164).

Fiel a la misión apostólica encomendada por San Ignacio, su verdadera vocación era la evangelización en tierras lejanas, por lo que solicitó en reiteradas ocasiones a sus superiores ser enviado a misiones y escribió hasta ocho cartas al general de la orden, el padre Oliva. Su deseo era trabajar en Oriente pero el destino que se le asignó fue otro. De hecho, en la provincia de Alemania Superior, China era el destino más solicitado y deseado por los jesuitas. Y finalmente llegó la respuesta de sus superiores, designando a misiones a dos jesuitas, Kino y Antonio Kerschpamer, con dos destinos diferentes: Filipinas y México. Al no querer elegir ninguno, lo echaron a suertes y a Kino, para sus disgusto en ese momento, le tocó México. Ambos padres emprendieron el viaje juntos en 1678, partiendo de Génova hacia Cádiz, viaje del que se conserva su diario y que envió al provincial de Alemania1. Pero Kino no llegaría a su destino hasta tres años después, tras dos años de espera en

1 Este diario, escrito en latín, se conserva en el Bayerishe Hauptstaatsarchiv Manchen.

65 Sevilla más un posterior naufragio en julio de 1680 frente al puerto de Cádiz, que supuso una demora de seis meses más (Bolton, 2001: 90-100; Bose en Kino 1989: xvi-xviii; Polzer, 1998: 2-8).

Al llegar a Cádiz, y ver a lo lejos la flota española de cuarenta y cuatro barcos que se alejaba, surgió un problema para los diecinueve jesuitas que habían perdido el viaje: hasta el año siguiente no podrían embarcar. Fueron alojados en el Colegio Jesuita de Sevilla, donde continuarían con su formación y preparación.

En este grupo se encontraban algunos de sus futuros compañeros: los padres Neumann y Adam Gilg, durante la misma estancia conoció a Tirso González, quien llegaría a ser general de la Compañía y quien tanto le ayudaría y defendería en el futuro. Finalmente llegó el momento de subir a bordo del

<<Nazareno>> donde también embarcaba el virrey de Nueva España, el conde de Paredes2, pero desgraciadamente la nave naufragaba a la salida del puerto.

Kino se trasladó entonces al Colegio Jesuita de Cádiz y poco después comenzaría la correspondencia con la duquesa de Aveiro3. Según datos de Burrus, Kino finalmente abandonó Cádiz el 27 de Enero de 1681, y llegó a México tras tres meses de navegación (Hernández en Kino 1958: 89-92; Bolton, 2001: 100-102; Burrus, 1964: 11).

El padre Kino en sus escritos muestra un gran corazón y el amor a los que le rodean. En alguna de sus carta que se conservan a la Procura de Misiones (Kino, 1987a: 31-33) podemos leer que solicitaba artículos para sus misiones y sus habitantes (ropa, mantas, calzado, instrumentos de labranza, etc.) pero apenas nada para él, algo que se puede interpretar como un rasgo de austeridad. Incluía marcos de plata en sus peticiones para no agravar la difícil

2 Tomás Antonio de la Cerda y Aragón, conde de Paredes y marqués de la Laguna, fue virrey de Nueva España de 1680 a 1686 (Bannon 2001: 288).

3 María Guadalupe de Lencastre, sexta duquesa de Aveiro, portuguesa. Fue muy influyente en las cortes de Madrid, Lisboa y Roma y ayudó económicamente a las misiones de China, India, Filipinas, México, Perú y, especialmente, Las Marianas (Kino 1964: 21-27; Bolton 1984: 55).

66 situación económica de la provincia jesuita de Nueva España, con los que pagaba los productos solicitados, además de añadir siempre que podía una generosa limosna. Cabe destacar, asimismo, el gran respeto y cariño que mostraba por sus superiores y compañeros, a través de la delicadeza con que se dirigía a ellos en su abundante correspondencia.

El padre Burrus4 y después el padre Polzer5 fueron postuladores para su causa de beatificación, que en estos momentos sigue pendiente de veredicto de Roma.