SISTEMAS DE CLASIFICACIÓN DEL REGISTRO MATERIAL
G. Paletas
Diversos.
La casi totalidad de la muestra va a quedar englobada en los dos primeros grupos. Las diferencias entre los elementos que recogen ambas agrupaciones son fundamentalmente for- males (CAUVÍN, 1983, 267), aunque puedan admitirse ten- dencias en cuanto a un uso diferenciado40.
bulbo de percusión de la lámina o laminita sobre la que se fabricó el microlito geométrico». Es en esta condición en la que nos hemos basado para la definición de la Clase. Considerando que no estamos en registros epipaleolíticos preferimos referirnos al grupo con la sola denominación de geométricos, concepto que no solamente abarca el referido sino también el de fracturas retocadas dobles del mismo autor (FORTEA, 1973, 92). Esta línea es acorde con la noción de geo- métrico de A.Cava (CAVA, 1986, 9-34) y no seguirla hubiera signifi- cado complicar en exceso la lista tipo. De hecho, en trabajos de indus- tria lítica referidos al III milenio o de cronología postpaleolítica no se aplica el criterio tipométrico de Fortea (DELIBESy SANTONJA, 1986, 114: Fig. 49, PÉREZARRONDO, 1987, Lams. II-IV y JUANCABANILLES, 1984, Fig. 6: 15).
38. La lista tipo de trapecios responde básicamente a la J. Fortea (1973, 96). El G.E.E.M no distingue un tipo de trapecios con la base peque- ña retocada, agrupación que en los contextos funerarios podría entor- pecer una visión global basada en las formas, sobre todo porque en la mayor parte de los grandes inventarios -Leisner- ese carácter no se establece a la hora de definir las agrupaciones y su aplicación haría más compleja la realización de comparaciones; ello no quiere decir que en el análisis que se establece no se aprecie ese rasgo. El tipo C.1.3.4. se toma de la clasificación de los autores franceses, mientras que para el tipo C.1.3.2 se sigue estrictamente a Fortea quien estable- ce la condición de que los dos lados sean rectos. De igual modo, para el tipo C.1.3.5 se sigue al autor español por cuanto que en su defini- ción se contempla la posibilidad de que cualquiera de los dos lados sea el cóncavo, mientras que para el G.E.E.M. parece imprescindible que siempre sea el lado mayor.
39. Siendo coherentes en estas piezas no podrá observarse tampoco nin- guna traza de bulbo o talón.
40. Tras la publicación del método de Semenov, parece que la diferencia en su uso viene determinada por su enmangue. El hacha queda en
Los conceptos para su clasificación son los clásicos. Las hachas tienen el bisel simétrico y las azuelas asimétrico (vide, p. ejem. BERDICHEWSKI, 1964 o SOUVILLE, 1974). Los rasgos que se han valorado en su descripción se han tomado de otros autores (FANDÓS, 1973, GONZÁLEZSAINZ, 1979 y RICQ, 1983).
Valorando en primer lugar el perfil o la forma general de la pieza, se han distinguido 4 formas: trapezoidales, triangula- res, rectangulares y ovales, entendiendo la proximidad del contorno a dichas figuras geométricas. Como quiera que estos elementos sólo responden de manera aproximada a esas figu- ras geométricas es justificable ahondar en una mejor defini- ción del contorno valorando la disposición recta ( r) o conve- xa (x) de los bordes, talón41y corte.
De igual modo puede contribuir a definir mejor la morfo- logía de estos objetos la observación transversal (en perfil) de los bordes, talón y corte considerando para los bordes y el talón tres acabados principales: curva uniforme, facetado o en arista42y para la vista frontal del corte dos: rectilíneo y curva- do. Indicando la sección, oval o angular y las tres dimensio- nes máximas en mm, la descripción se completa con la men- ción de la materia prima43.
De morfología similar a las hachas o las azuelas, los cin- celes quedarán definidos por su carácter estrecho y alargado y por la determinación de un corte de menor desarrollo. Salvo los percutores, los demás elementos quedarán definidos por una forma rectangular y una sección aplanada. Los alisadores tienen los bordes en curva uniforme y son más estrechos que las paletas. Los brazales de arquero quedan caracterizados por las perforaciones de los extremos. Finalmente, en el apartado de Diversos se determinan aquellas singularidades que no caben en las agrupaciones previas.
3. Elementos de adorno
La lista tipo que se ha establecido para la clasificación de los elementos de adorno es la siguiente:
Clase A. Elementos con una o más perforaciones:
A.1. Elementos con perforación simple:
A.1.1. Colgantes:
A.1.1.1. No trabajados:
A.1.1.1.a. Conchas.
A.1.1.1.b. Colmillos.
A.1.1.1.c. Dientes.
A.1.1.2. Trabajados:
A.1.1.2.a. Colgantes curvos.
A.1.1.2.b. Colgantes rectos.
A.1.1.2.c. Colgantes elípticos.
A.1.1.2.d. Colgantes triangulares.
A.1.1.2.e. Colgantes trapezoidales.
A.1.1.2.f. Colgantes circulares.
Diversos.
sentido transversal al mango guardando sus caras un mismo plano con el mismo, mientras que la azuela adopta una posición oblicua con respecto a éste quedando sus caras en un plano diferenciado con res- pecto al que conforma el mango (SEMENOV, 1981, fig. 62, 2 y fig. 65, 2.). El enmangue diferenciado provoca una cinemática distinta (ROODENBERG, 1983, 178), observándose huellas diferentes (DELIBES, 1974, 153). Ello no impide que un hacha pueda haberse usado como azuela y viceversa (CAUVIN, 1983, 265-266), si bien en este último caso la herramienta sería bastante menos eficaz (MAZOy SOPENA, 1988, 80). Parece que puede determinarse con reservas el que de manera general los tipos respondan a funciones diferentes. De este modo, considerando el sistema de enmangue las hachas se revelan como elementos idóneos para la tala, si bien no se descarta el que en ocasiones se utilizaran en funciones asimiladas al uso de las azuelas.
Estas últimas parecen más aptas para tareas de descortezamiento, escuadrado y labra (MAZOy SOPENA, 1988, 84-86). Por tanto, sola- mente en base al carácter simétrico o asimétrico de la sección sagital no pueden establecerse funciones diferenciadas, si bien desde una perspectiva general se puede intuir que la mayoría de las azuelas serí- an enmangadas y usadas como tales y la mayoría de las hachas podrí- an haber cumplido la función que su cinemática y enmangue sugiere.
La cuestión de una imposibilidad de identificación funcional sin la realización de los análisis pertinentes, y el carácter cruzado que se ha podido determinar en ocasiones entre los rasgos morfológicos y fun- cionales siempre abre la posibilidad de que los elementos hallados en contextos funerarios fueran herramientas polifuncionales (DELIBESy SANTONJA, 1986, 167). Por otra parte, si al rasgo del bisel asimétrico se añaden otros criterios morfológicos y dimensionales parece que puede considerarse que bajo la acepción de azuelase esconden ele- mentos de variada funcionalidad (BARRERAet alii, 1987, 126).
41. También puede acabar en punta o su contorno formar una «S»
42. La vista en perfil del talón también puede conformar una «S»
43. En la muestra revisada por nosotros hemos identificado diabasas, sillimanita y una piedra negra que hemos creído identificarla con la corneana. El resto de las materias primas responde a las denomina- ciones que se proponen desde la documentación bibliográfica y se refieren a piezas que no hemos observado directamente. Para la iden- tificación de las diabasas y la sillimanita solamente hemos recurrido Figura 2. Esquema para la clasificación formal de un hacha o azuela.
A.1.2. Cuentas:
A.1.2.1. No trabajadas:
A.1.2.1.a. Conchas de Dentalium.
A.1.2.1.b. Vértebras de pescado.
A.1.2.2. Trabajadas:
A.1.2.2.1. Delgadas:
A.1.2.2.1.a. Discoidales.
A.1.2.2.1.b. Globulares.
A.1.2.2.1.c. Bitroncocónicas.
A.1.2.2.1.d. Rectangulares.
A.1.2.2.1.e. Elípticas.
Delgadas diversas.
A.1.2.2.2. Gruesas:
A.1.2.2.2.a. Cilíndricas.
A.1.2.2.2.b. Ovoides.
A.1.2.2.2.c. Bicónicas.
A.1.2.2.2.d. Ovoides con perforación transversal:
Gruesas diversas.
A.2. Elementos con perforación en «V»:
A.2.1. Botones.
A.3. Elementos con perforación en «T»
A.3.1. Cuentas gruesas ovoides.
A.4. Elementos con perforación en «X»:
A.4.1. Cuentas delgadas discoides.
Clase B. Elementos con estrangulamiento de suspen- sión:
B.1. Elementos no perforados:
Diversos.
B.2. Elementos perforados:
B.2.1 Colgantes:
B.2.1.a. Elípticos.
B.2.1.b. Subtriangulares.
B.2.1.c. Con aletas.
Diversos.
B.2.2. Botones.
Clase C.Brazaletes:
C.1. Lisos.
C.2. Decorados.
Diversos
El esquema de clasificación expuesto44se basa en criterios morfológicos y parte de la distinción de tres Clases y una
agrupación de elementos diversos. La primera recoge a los elementos con perforación, la segunda a los elementos con estrangulamiento de suspensión, independientemente de que tengan perforación o no, y la tercera a los brazaletes como elementos ligados a partes concretas del cuerpo -tobillos o muñecas-.
Dentro de la primera Clase, los elementos se clasifican conforme al tipo de perforación: simple45, o conforme a su
«vista» en sección en «V», en «T» y en «X». La agrupación mayoritaria es la que recoge a los elementos caracterizados por una perforación simple (A.1). Para abordarlos, se consi- dera salvo excepciones específicas y como criterio prioritario el carácter excéntrico -Colgantes (A.1.1)- o centrado -Cuentas (A.1.2) - de la perforación. Por debajo de ese rasgo se atiende a la tecnología, distinguiendo dos grandes agrupaciones: la que recoge a los elementos con una forma natural -No traba- jados- y la que comprende a los elementos con una silueta del todo diferenciada con respecto al soporte sobre el que se con- sigue el elemento -Trabajados-.
Dentro de los colgantes no trabajados (A.1.1.1)se consi- deran por separado a las conchas, los colmillos y los dientes, tratando de identificar los soportes en las descripciones46; los colgantes trabajados (A.1.1.2) se clasifican conforme a su silueta recta o rectangular, curvada, elíptica, triangular, trape- zoidal o circular47, abordando cualquier otro rasgo, decoración inclusive, dentro de las descripciones particulares. Las pla- quetas multiperforadas, (BARGE, 1982, 49), también conoci- das como botones planos(BERNABEU, 1979, Fig. 3: 3) se inte- gran dentro de los colgantes diversos junto con otras formas particulares.
a una observación visual. En la sillimanita es riesgo de confusión nos ha parecido mínimo. Para la identificación de las diabasas partimos de experiencias previas donde contamos con el asesoramiento del Instituto de Geología aplicada de la Universidad de Salamanca (SOLERDÍAZ, 1984 y 1991).
44. Buena parte de los conceptos usados en la clasificación han sido tomados del trabajo de H. Barge (BARGE, 1982), aunque estrictamen- te no se sigue el orden jerárquico de atributos que plantea la autora.
En su estudio se separan los elementos no trabajados –aquellos obje- tos que conservan la forma que determina la naturaleza con la única modificación que supone una perforación– de los trabajados –objetos cuya morfología está enteramente determinada por una manufactu- ra–, mientras aquí se ha optado por englobar dentro de la primera
Clase ambos grupos tratándolos por debajo del concepto de colgan- te- objetos con perforación excéntrica- y del de cuenta- objetos con perforación centrada-. En este aspecto se coincide con C. L. Pérez y C. López, autores que incluyen a las conchas perforadas de todas las especies y a los dientes perforados dentro del concepto de colgante (PÉREZy LÓPEZ, 1986, 145-148); y a las conchas de dentálidos y a las vértebras de pescado dentro del concepto de cuenta (PÉREZy LÓPEZ, 1986, 139-140).
45. Perforación rectilínea que atraviesa en sentido longitudinal o trans- versal el objeto.
46. En lo que afecta a las conchas, para los ejemplares no revisados se respetan las denominaciones que se determinan en la documentación bibliográfica. Las revisadas se describen, cuando es posible , especi- ficando el género y la especie. Para ello se han seguido las recomen- daciones de una guía al uso (LINDNER, 1983).
47. La lista tipo de los colgantes trabajados toma en consideración con- ceptos de H. Barge (1982, 37-48). Los colgantes rectos se caracteri- zan por dos lados rectilíneos y otros dos lados, más cortos, rectos o con otra disposición; los colgantes curvos se consideran una deriva- ción de los elementos conseguidos sobre caninos de cánidos o suidos, quedando conformados por dos lados largos, uno convexo y otro cón- cavo; los colgantes elípticos se definen por dos lados convexos y los colgantes triangulares y trapezoidales por dos lados largos rectilíneos y uno o dos lados cortos con esa u otra disposición. Los elementos circulares no se contemplan en el trabajo de la autora, quedando defi- nidos por un contorno más o menos próximo a la circunferencia.
Dentro de los elípticos se opta por incluir a las realizaciones aplana- das que, con esa forma presentan una perforación centrada, enten- diendo que su morfología les aproxima más a la serie de colgantes trabajados que a la propia de las cuentas delgadas. La acepción de estos elementos como colgantes es una opción que también conside- ra J. Bernabeu (1979, Fig. 5: 6) y B. Martí (MARTÍet alii, 1980, 60;
Fig. 20: 13).
Las cuentas no trabajadas (A.1.2.1) recogen dos series: las conchas de Dentaliumy las vértebras de pescado. Las traba- jadas (A.1.2.2) también se clasifican considerando en primer lugar las dos series de la clasificación de Barge (1982, 53), gruesas y delgadas, optando por dar luego una denominación concreta a cada una de las realizaciones48. Dentro de las grue- sas resultan excepcionales aquellas ovoides que, a diferencia del resto tienen la perforación descentrada, transversal y no longitudinal49. En ambas series, gruesas y delgadas, se distin- guen dos apartados de elementos diversos donde se recogen realizaciones particulares: subtriangulares, geminadas, pseu- dovales, pseudocilíndricas y cilíndricas o bicónicas decora- das.
Dentro de los elementos con perforación en «V» (A.2) sólo cabe la serie de botones que reúnen esa condición.
Aunque no se distinguen en la clasificación subgrupaciones por debajo de ese concepto, su denominación específica atien- de a realizaciones piramidales, prismáticas, cónicas y en cas- quete esférico; el conjunto de objetos con perforación en «T»
comprende realizaciones adscritas al registro de la Cova del Fum(El Camp d’ Alacant), semejantes a las cuentas ovoides de perforación transversal caraterizadas por tener también perforado su plano superior y, dentro del conjunto de elemen- tos con perforación en «X» (A.3), sólo se integra una realiza- ción aplanada de forma discoidal hallada en la Cueva del Puntal de los Carniceros(El Alto Vinalopó).
La Clase Bcontiene a los elementos con estrangulamien- to de suspensión, considerándose un solo caso dentro del grupo B.1y varios pero muy diversificados en el grupo B.2.
Para su descripción se ha seguido igualmente un criterio geo- métrico o, cuando el tipo viene bien definido en la bibliogra- fía, su denominación tradicional. Se trata, en cualquier caso de una Clasemuy minoritaria compuesta por elementos parti- culares, aunque todos ellos compartan el rasgo común que la define.
La Clase Cengloba a los brazaletes, como serie bien dife- renciada del resto en su forma y concepto. Dentro de la misma se separan a los elementos lisos de aquellos que presentan decoración
Finalmente, en los Diversos, se contemplan aquellas pie- zas que por su adscripción cultural deben ser anteriores al marco de estudio de este trabajo- anillos- o que presentan pro- blemas a la hora de incluirse entre los objetos de adorno: con- chas recortadas y fragmentos de elementos no definidos cla- ramente.
4. Ídolos
Para la clasificación de los elementos del Corpusque, por su carácter antropomorfo caben dentro de esta denominación, basta considerar tres agrupaciones:
A. Oculados