• No se han encontrado resultados

Los pensamientos del indio que se educó en las selvas colombianas

In document universidad autónoma chapingo (página 152-155)

Manuel Quintín Lame Chantre es a la fecha un referente de la lucha política, ideológica (y en su tiempo armada) indígena de Colombia. Dos de las organizaciones más emblemáticas a que dieron origen los indígenas del Cauca, el MAQL y el CRIC, se fundaron en la memoria de las campañas que éste emprendió en contra del pago del terraje y por la recuperación de los resguardos, territorios indígenas de propiedad colectiva.

El establecimiento de los principios que orientaron el proyecto político-educativo del CRIC, así como la construcción de la plataforma política de la guerrilla indígena, fueron procesos en los que se pusieron de relieve algunas interpretaciones de Quintín Lame en sus campañas, de las que dejó constancia en su más conocido escrito Los pensamientos del indio que se educó dentro de las selvas colombianas, como un “horizonte en medio de la oscuridad para las generaciones indígenas que duermen” (Quintín Lame, 2017, pág. 143). Entre ellas son importantes de mencionar la relación con la naturaleza, primera maestra en el campo de la experiencia y de las enseñanzas sobre el mundo; el apego del luchador indígena a su pueblo, que contribuya al afianzamiento de su propia ley y de su territorio; el cultivo del pensamiento social también en los códigos del enemigo, pero sobre todo en las raíces de la cultura propia.

Particularmente, el referente de Quintín Lame se ha apoyado en la transmisión oral de las campañas que llevó a cabo en el Cauca en contra del pago del terraje y de las tomas “pacíficas y a la fuerza” de tierras usurpadas o despojadas a los indígenas. En el testimonio del “camino de lágrimas y sangre” que recorrió Quintín, están presentes una serie de referencias que aquí no se detallan como la tensión con los intelectuales “que han subido del valle al monte”, sino

únicamente las que tienen que ver con la inspiración a que dieron pie los procesos organizativos del CRIC y del MAQL.

Como indígena terrazguero en una hacienda de Paniquitá, Quintín Lame comprendió en carne propia el significado de la explotación indígena en las haciendas. Teniendo esa experiencia, critica su entorno, comprende que deberá enfrentarse a la raza blanca, colonizadores, terratenientes, pájaros, abogados.

En Popayán, realizó una investigación sobre la propiedad de las tierras indígenas y encuentra que habían sido cedidas por el rey de España a sus habitantes.

Conforma un estamento con principios de defensa de la raza indígena y de la lucha por sus territorios, que comienza a difundir primero entre los cabildos del Cauca y en otro tipo de espacios de encuentro de indígenas paeces como mingas e incluso funerales en las cercanías de Popayán, que posteriormente trasladó a otros cabildos y pueblos indígenas del suroeste colombiano. Consultó el Archivo Nacional en donde se encontraban cédulas reales sobre los resguardos en el Cauca. En 1915 amplió su programa y formó el de la “República Chiquita” o

“Gobierno Chiquito” en oposición del “Gobierno Grande”.

La lucha que llevó adelante no se restringió al uso de los conductos legales. La toma de “pacífica” y “por la fuerza” fueron estrategias efectivas tal como sucedió en el caso de Paniquitá y que se extendió hacia Tierradentro.

“Me llegó un pensamiento que así de altas debían quedar colocadas mis ideas en la nación colombiana cuando yo bajara del monte al valle a defender mi raza indígena proscrita, perseguida, desaparecida, robada, asesinada por los hombres no indígenas; porque así lo indica el depósito de las acciones, y lo dijo el testigo del pasado, testigo que vino unido con el aviso de hoy para prepararme para la defensa de las generaciones venideras de la raza Indígena Colombiana.”

(2017, pág. 145).

5.3.1 En defensa de mi raza indígena

Como aprendiz autodidacta de las leyes colombianas, el ejercicio le posibilitó representar su propia defensa en las más de cien veces que fue acusado y llevado a la corte por delitos en contra de la propiedad privad y de una serie más

que se le imputaban. Las campañas de Quintín Lame representaron un verdadero desafío para las élites colombianas, para los apoderados de las tierras de antigua posesión indígena, así como para las leyes u oficialidad a que se obligaba a éstos, pero no para ser justa con ellos en el reconocimiento de sus propiedades territoriales. Cuando fue capturado le propinaron severas torturas, como cuando lo llevaron a pie hasta Popayán. El tamaño de miedo y peligrosidad que representaba la figura de Quintín, la difusión de su pensamiento entre las comunidades indígenas era equivalente al desdén con que fue tratado.

Quntín Lame fue traicionado al ser develada su participación en una reunión, y capturado en El Cofre, el 9 de mayo de 1917. Al cumplir su condena dejó Popayán en 1921, y con su esposa Piaquinta se trasladó hacia Tolima, donde logró el reconocimiento de las tierras del resguardo indígena de Ortega y parte de Chaparral, restituidos en 1940. Pero una vez más se enfrentó a los obstáculos puestos por terratenientes y autoridades locales que impidieron la recuperación de las tierras embargadas por no pagar un impuesto que con anterioridad fue cancelado por ley a los indígenas. Finalmente, las tierras quedaron en manos de agricultores capitalistas. (Arocha, 1993).

Quintin Lame falleció en 1967. Cuatro años después su voz volvió a escucharse cuando algunos terrazgueros acudieron a la asamblea en Toribío en la que se fundó el CRIC. Su intervención inició con fragmentos de las palabras del líder nasa y continuaron con la exposición del inicio de la lucha con el no pago de terraje en El Chimán y El Credo, invitando a que los resguardos de Guambía y Tacueyó tomaran posesión de sus tierras.

El legado de Manuel Quintín Lame Chantre fue revitalizado por el pueblo páez en los procesos organizativos de los años setenta y ochenta, y hasta el día de hoy es una de los representantes más emblemáticos de la lucha anticolonial en todo el continente.

In document universidad autónoma chapingo (página 152-155)