2. MARCO TEÓRICO
2.5. Percepción de Riesgo
2.5.2. Percepción de Riesgo en Relación con el Clima de Seguridad
La percepción del riesgo es un aspecto importante de la conducta de seguridad de las personas, pero es crucial que las medidas de percepción de riesgo sean específicas para los peligros que se tienen en su entorno. También el compromiso del supervisor con la seguridad parece tener una influencia muy fuerte en el comportamiento de las personas, pues cuando en una institución tiene un buen clima de seguridad, los directivos y supervisores están comprometidos con el tema, y eso es notorio para los empleados, lo que se tiene como resultado es que se den percepciones de riesgo adecuadas en ellos (Taylor y Snyder, 2017).
Por consiguiente, Huang y colaboradores (2014) mencionan que si en una organización se quiere conocer la percepción que existe sobre clima de seguridad, se debe ver con los empleados pues ellos experimentan el compromiso por parte de los directivos, teniendo así, una la visión real del clima de seguridad existente. Además, comentan que el clima de seguridad predice la conducta segura y previene la ocurrencia de accidentes y lesiones;
al igual que afirman, que el clima de seguridad está enfocado en las percepciones de riesgo que tengan los empleados.
En una investigación sobre clima de seguridad y comportamiento seguro, Tholén y colaboradores (2013) encontraron que el clima de seguridad impacta positiva o negativamente, según sea el caso la percepción de riesgo de los empleados. El mecanismo para la influencia del clima de seguridad parece proceder a través de la percepción del individuo sobre el clima de seguridad que se tiene en la organización. Estos descubrimientos tienen dos implicaciones prácticas: primero, si el trabajador nota pocas señales sobre la naturaleza del clima de seguridad, la influencia de éste sobre su
56 percepción de riesgo y comportamiento será baja; esto implica que, en los esfuerzos por mejorar la seguridad, es importante proporcionar un gran número de señales en términos de prácticas y procedimientos de seguridad; esto es significativo en el proceso de iniciación de los nuevos miembros de la organización. En segundo lugar, se puede esperar que un clima de seguridad débil tendrá menos influencia en la percepción de riesgo y por ende en el comportamiento seguro del empleado, que un clima de seguridad fuerte. Por lo tanto, en grupos donde el clima de seguridad es percibido como alto, su impacto en la seguridad puede ser reforzado por un alto grado de interacción social y una mayor cohesión grupal.
Llegado a este punto, cabe señalar que se realizó una encuesta entre investigadores del ámbito académico, gubernamental e industrial para conocer la percepción de riesgo que manejaban en sus respectivos laboratorios. De los aspectos que se tomaron en cuenta resaltan el tipo de supervisión que tenían cada institución y la forma que se daba la información de lo que sucedía, si era comunicaba de manera correcta o no; de los resultados obtenidos se observa que la percepción de encontrarse ante situaciones de riesgo era similar, pero cuando no había supervisión, los académicos más que los investigadores gubernamentales e industriales, dejaban de utilizar equipo de protección personal; también se vio que, si había buena comunicación de la información y se tenía supervisión adecuada, la percepción de riesgo era mayor, por lo tanto, utilizaban los equipos de protección necesarios. Además, se comenta que la percepción de los empleados sobre el clima de seguridad impacta en la conducta de los mismos. El estudio sugiere que la percepción de riesgo motiva a una conducta segura (Schröder, et al., 2015).
Con respecto a una parte importante del clima de seguridad, como lo es la comunicación de los peligros a los se está expuesto en los diferentes tipos de instituciones, Ferjencik y Jalovy, (2010) observan que cuando pasa algún evento desafortunado, muchas veces los involucrados argumentan que no habían percibido el riesgo de manera oportuna porque ningún superior les había comunicado sobre los peligros a los que se podían enfrentar y las consecuencias de realizar tal o cual acción.
Paralelamente a Schröder y colaboradores (2015); y Steward y colaboradores (2015), realizaron una encuesta en una universidad localizada al sur de Estados Unidos, el
57 propósito era evaluar el clima de seguridad y conocer si en realidad estaban preparados para enfrentar diferentes tipos de situaciones adversas; entre las respuestas se vio que el personal de laboratorio tiene la sensación de estar relativamente preparado para emergencias; sin embargo, también se pudo observar que dichas personas eran muy susceptibles a los sucesos que ocurrían en el exterior, lo que hacía que sintieran inseguridad en la manera de actuar frente a las adversidades, aún que tuvieran la preparación para enfrentarlos. A lo cual, comentan que a medida que aumentaba el nivel de compromiso de los directivos y se reflejaba que existía la supervisión reglamentaria, el personal se sentía más seguro de las acciones que debían tomar en caso de presentarse alguna eventualidad.
Por otra parte, en los resultados de la investigación realizada a trabajadores de 100 universidades y colegios de Taiwán, se observó que aun cuando el clima de seguridad sea visto como alto por el compromiso y acciones de los directivos de las instituciones, existe una diferencia en la percepción de riesgo entre los empleados que han experimentado accidentes y los que no han tenido este tipo de experiencias; los primeros, usualmente tienen una percepción de riesgo más fuerte que los segundos; por otra parte, los empleados que han tenido experiencias con accidentes, a menudo culpan a un mal ambiente, a las condiciones inseguras de su trabajo y a un sin número de motivos, antes de poder aceptar un comportamiento inseguro de su parte (Wu, et al., 2007).
No obstante, Sellers (2014) menciona que donde hay un buen clima de seguridad, existe el compromiso por parte de todo el personal, en especial de los directivos, de conocer los peligros a los que están expuestos y la manera de actuar ante ellos; cuando este conocimiento está bien interiorizado en el pensamiento y actuar de todos los empleados, éstos siempre se encontrarán en la capacidad de estar atentos a los peligros, de percibir los riesgos de manera adecuada, de actuar ante ellos correctamente y de poder prevenir algún evento desafortunado.
58