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PfiOVIfíCIAS DEL RIO DE LA PLATA

ANO 1 8 Í 3 .

PARTE HISTÓRICA (1)

1813. Movimiento del ejército patriota : noticia de la victoria del Cerrito. — Asamblea general constituyente. — Belgrano y su ejército marchan para Salta: batalla de Salta. — Tristan capitula. — Se concede un armisticio á Goyeneche. — Derrota de Vilcapujio. — Responsabilidad de Belgrano.

— Desastre de Ayouma. — Órden de procesar á Belgrano.

Movimiemo del ejército

putrioia.

Noticia d e la victoria

delCcrriw.

Desde el 12 de enero de 1813 comenzó á moverse el ejército patriota, y para el 11 de febrero habia pasado el rio Pasaje, en cuya margen septentrional se detuvo su jefe, el general Bel- grano.

Próximo á vadear el rio Pasaje, Belgrano habia recibido no- ticia de la victoria del Cerrito, alcanzada por el coronel D. José Rondeau el 31 de diciembre del año anterior, al frente de los

(1) Véase la parle histórica de los años 1808 y siguientes , tomo Io, pág.

73, 116, 145 y 272, y tomo l í , pág. 5.

PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA. IOS muros de Montevideo, sitiado á la sazón por el ejército desti-

nado á la Banda Oriental.

El dia 30 de enero, por la noche, comenzaron á reunirse, en comisión preparatoria, los diputados que debían componer la asamblea. Estos pertenecían al partido demócrata ó liberal, que había obtenido un espléndido triunfo en el campo eleccio- nario. Á pesar de que faltaban algunos para el quorum, resol- vieron los presentes constituirse desde luego en poder soberano, procediendo á su solemne instalación.

Es justo mencionai' algunos de los ilustres miembros de la asamblea. Entre los electos, figuraban en su seno los señores doctores D. Bernardo Monteagudo y D. Pedro José Agrelo, D. Carlos María Alvear, U. Valentin Gómez, D. Vicente López, fray Cayetano Rodríguez, el P. Perdriel, Charroarin, fray Ignacio Castro Barros, Vieytes, Sarratea y Moldes.

Al siguiente día, la comisión preparatoria se instaló solem- nemente con el título de asamblea general constituyente, tras- ladándose en cuerpo á la iglesia á prestar el juramento de

« promover los derechos de la causa del país, con tendencia

» á la felicidad común de la América,» — nueva fórmula de la cual se suprimió estudiosamente todo lo relativo á vasallaje del rey de España. Quedó, pues, concentrada desde entonces en esta asamblea toda especie de autoridad, como lo declaró por su decreto del mismo día. Partiendo de esta base, el congreso dictó sabias medidas para organizar el país bajo un régimen liberal.

Después de haber prestado el juramento de obediencia á la soberana asamblea, el ejército de Belgrano, el dia 13 de febrero, se puso en marcha ese mismo dia, saliendo del norte del rio Pasaje, en dirección á Salta, en donde estaba el enemigo. Los dos ejércitos se hallaban á la vista el 19.

" El dia 20 tuvo lugar la batalla de Salta, memorable eterna- mente en los anales de la independencia argentina. Á tiempo que el general Belgrano organizando un asalto formal sobre la plaza, se disponía á intimar rendición á Tristan, resolvió este pedirle una capitulación, por juzgar inútiles todos los esfuerzos que hacía para defenderse.

1813.

prípariiloriit de la ascmblea.

Algunos Je sus miembros.

A;amblea general constituyente.

Salida del ejército de Belgrano para Salta.

Batalla de Salla.

1813.

Tristan pido capilulacion.

106 PROvmciAS DEL RIO DE LA PLATA.

El parlamentario realista, que lo fué el coronel La Hera, se presentó y dirigió su proposición á Belgrano, el cual le con- testó diciendo que estaba dispuesto á otorgar á Tristan una hon- rosa capitulación, á cuyo efecto exigia que cesase el fuego que hacían sus fuerzas, ejecutando su ejército otro tanto. En efecto, el fuego se suspendió por ambas partes, y en la tarde se a.]listaron las capitulaciones, en cuyo cumplimiento el ejér- cito realista desocupó la plaza al dia siguiente, haciendo una prolija entrega de todo al vencedor, y poniendo en sus manos, para finalizar el acto, la real insignia que simbolizaba la con- quista y un vasallaje de 300 años.

Belgrano concedió ademas á Goyeneche un armisticio de 40 dias, con la única excepción de que el ejército realista no baria movimiento alguno, y que sería sin perjuicio de la ocupación dela provincia do Cinchas por las armas patriotas. El virey de Lima se negó á confirmar este armisticio.

El 1° de octubre tuvo lugar una batalla en Vilcapujio, entre el ejército patriota y el realista, cuya suerte fué desfavorable al primero. En ella perdieron los patriotas todo su parque, ar- tillería, mas de 400 fusiles, y sus mejores jefes. También que- daron en el campo como 300 cadáveres de los vencedores de Tucumaxi y Salta, con muchos prisioneros-, salvando únicamente .mil hombres, entre los reunidos en Macha y Potosí, y habién-

dose dispersado todo el resto. La victoria, por parte de los Es- pañoles, fué debida á circunstancias fortuitas : y esa victoria se escapó de los Argentinos, porque no hubo uno que la dirigiese en el momento crítico, ya fuera para ponerse á la cabeza de la persecución del centro y la derecha, ya para sostener el ala izquierda, vigorosamente atacada por las mejores tropas del enemigo. La fatalidad de perder este costado sus mejores jefes influyó mucho en la derrota, y salva en .parte la responsabih-

dad de Belgrano.

Á pesar de todo esto, siempre pesará sobre Belgrano la res- q°MbM BeigciM" PonsaküWad de no haber aprovechado las circunstancias favo-

rables que le brindó el enemigo, ántes de trabarse el combate ; la mas séria aun, de haber dejado escapar un triunfo por no

Goiicesiun de un anmuiicío

á Goyeneche.

ciada lia talla de Vilcapujio

Responsabilidad

PROVINCIAS DKL RIO DE LA PLATA. 107

hallarse oportunamente presente en ninguno de los puntos en que se decidía la suerte de la batalla; y sobre todo, la do ha- berse puesto en posición de no poder evitarla, cuando dos dias mas le aseguraban la victoria.

El 14 de noviembre tuvo lugar otra terrible batalla, — la de Ayouma, — cuyo resultado fué igualmente desfavorable á las armas argentinas. Este revés, mas severo acaso que el de V i l - capujio, fué debido en gran parte á la ciega confianza de Bel- grano antes de la batalla, y á sus errores en el curso de ella.

Se le hace el cargo de no haberse sabido aprovechar de las faltas de su contrario, para atacarlo en una circunstancia opor- tuna, y después, el de no haber tomado ninguna disposición acertada para neutralizar las maniobras que dieron por resul- tado la derrota.

El gobierno dictó un decreto, con fecha 27 de diciembre de 1813, mandando que la comisión directiva nombrada para el arreglo de los negocios del Alto Perú, procesase al general Belgrano por las derrotas de Vilcapujio y Ayouma.

1813.

Desgraciada batalla de Ayouma.

J •i

Órtlcn de procesar

à B e l g r a n o .

D O C U M E N T O S . CAPITULACION

ACORDADA ENTRE E l . GENERAL BELGRANO Y E L CORONEL DE L A B E R A , E N L A T A B L A D A DE S A L T A ,

SOBRE LA RENDICION DEL EJÉRCITO DEL GENERAL TRISTAN.

El señor general D. Manuel Belgrano, jefe del ejército de Buenos Aires, y el coronel D. Felipe de la Hera, encargado por el de la vanguardia del Perú, han acordado lo siguiente:

ART. Io. El ejército del Perú saldrá, mañana á las 10, de la Manera de efeeiuár

plaza de Salta con todos los honores de la guerra, quedando ahora en la posición que ocupan las tropas de las Provincias del Rio de la Plata. Á las tres cuadras rendirá las armas, y se

la rendicioo.

1813.

Juranienlo de los rendidos.

KtístUucu n de pi'isionorüj.

Caudales p ú b l i c o ? .

Retiro de un cuerpo

üe tropa.

Í08 PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.

entregarán con cuenta y razón, como igualmente artillería y municiones.

ART. 2". El general, los jefes y demás oficiales prestarán juramento de no volver á iomar las armas, y por todos los soldados del ejército, á quienes les concede el señor general Belgrano que puedan restituirse á sus casas, como las Provincias Unidas del Rio de la Plata, en las que se comprenden las de Potosí, Ghárcas, Cochabamba y la Paz.

ART. 3o. Se conviene el general Belgrano en que se le resti- tuyan los oficiales y soldados prisioneros que hay en la plaza y territorio que se evacua, y pide que el general Tristan esti- mule á su general en jefe para el canje de los prisioneros hechos en las diferentes acciones de guerra desde la del Desaguadero inclusive.

ART. 4°. Serán respetadas las propiedades así de los indi- viduos del ejército como de los vecinos, y á nadie se molestará por sus opiniones políticas , en que se incluyen los oficiales, ó vecinos de cualquier otro lugar.

ART. 5o. Los caudales públicos quedarán en tesorería bajo cuenta y razón que deberán presentar los ministros de hacienda.

ART. 6o. El cuerpo de tropa que se halla en Jujuí deberá retirarse sin causar perjuicio alguno en su tránsito al interior, llevando sus armas.

ART. 7o. El general Belgrano conviene en que el general Tris- tan haga un expreso á su general en jefe remitiéndole copia de este tratado.

Y para su mayor validación lo firmaron en la Tablada de Salta, á 2 0 de febrero de 1813.

MANUEL BELGRANO. — FELIPE DE LA HERA.

Ratificado por mí y el consejo con los demás oficiales de gra- duación de teniente coronel inclusive arriba, en la noche del mismo dia 20.

P í o DE TRISTAN. — INDALECIO GONZÁLEZ DE SOGASA.

— PABLO DE ASTETE. — J o s í MÁRQUEZ DE LA

PROVINCIAS DEL BIO DE LA PLATA. 109 PLATA. — MANUEL BE OCHOA. — FRANCISCO DE i s i s .

PAULA GONZÁLEZ. — JUAN TOMAS MOSCOSO. — BUENAVENTURA DE LA ROCA. — JOSÉ SANTOS. —

FrtANcisco DE NORIEGA. — FRANCISCO CAVERO.

— ANTONIO VARGAS.

Es copia: DR. ANCHORENA.

PARTE OFICIAL

DE LA VICTORIA OBTENIDA POR EL PJÉRCITO PATRIOTA SORRE EL DE LIMA, CEUCA DEL VALLE DEL GALLINATO (1).

EXCMO. SEÑOR,

El ejército so propuso en el rio del Juramento, en otro tiempo propósiio

el Pasaje, venir á celebrar el reconocimiento de la soberanía de M **'""•

las Provincias del Rio de la Plata, arrojando á los tiranos de esta capital; pues cabalmente esto es lo que ha sucedido de .un modo digno de los Americanos libres, que mediante el decidido favor dr.l Cielo, á proporción de los obstáculos que se les pre- sentan, redoblan su empeño para vencerlos.

Desde aquel punto escribí á Vuestra Excelencia el dia 12, y Mard.»

á las O de la tarde emprendí la marcha á la Ciénega con toda la p""^""B»- fuerza reunida; seguí á la Cabeza del Buey, y en la mañana

del 14 con motivo del parte número 1° continué á Cóbos sin ser sentido del enemigo.

El suceso de la avanzada á que se refiere el expresado parte Li^mi» ¡.i pumo llegó desfigurado á su noticia, y entre si era una de las parti-

das del ejército, ó el todo, llegué á Castañares con aquel en la noche del 17 sin encontrar mas impedimentos que las aguas que á torrentes cayeron sobre nosotros desde Cóbos, y un re-

(1) Tomado de la Gacela de Buenos A i m .

do CutftariAre».

HO PROVINCIAS DEL MO DE LA PLATA.

isi3. tazo de camino tan pésimo que el empeño y constancia de mis bravos camaradas supo vencer, cuando los baqueanos creían imposible su tránsito : ello es que las doce piezas de artillería que he arrastrado, y cincuenta carretas , pasaron felizmente, y en la mañana del 18 todo estaba reunido en el punto de Cas- tañares, y aun el enemigo no lo creía.

' Me había propuesto sorprenderlo totalmente hasta entrar por las calles de la capital; las aguas me lo impidieron, y ya fue- ron indispensables otros movimientos; pues que habíamos sido descubiertos, respecto á que fué preciso dar algún descanso á la tropa, y proporcionarle que secase su ropa, limpiar sus ar- mas, recorrer sus municiones y demás.

sii...-io¡on Así se ejecutó, hasta que á las 11 de la mañana del 19 salí deVàiiínato. con e^ ejército de Castañáres, y me dirigí á su pampa aproxi- [ s: ^ . mandóme á esta, hasta situarme á las inmediaciones de Galli- I h nato, con cuyo movimiento logré descubrir la fuerza enemiga,

y las diferentes posiciones que tomó con sus guerrillas y avan- zadas : en los choques con estas y aquellas, las de este ejército compuestas de los dragones se comportaron muy bien hasta . desalojarla de los lugares que ocupaban por mi costado derecho,

desde donde descubrían mis movimientos.

Hasta que oscureció permanecí en aquella situación, y luego reuní en masa sobre la columna del centro las cuatro restantes de ambos costados, destinando á la custodia de las carretas los cuerpos de reserva tanto de infantería y caballería, y no quise valerme de las granadas por no perjudicar tal vez á las perso- nas oprimidas por la tiranía, ni hacer destrozos en un pueblo que no tenia la culpa de que se abrigasen en él nuestros enemigos.

En esa noche el agua fué abundantísima, y gloria eterna á los soldados de la patria, que guardaban su arma y municiones con un "cuidado grandísimo, prefiriéndolas á sí mismos, su- friendo el mojarse y estar á toda intemperie antes que permi- tir se les inutilizasen los medios de ofender á los tiranos.

Ordenes iinda«. Así es que amanecieron empapados el dia 20 : mas benigno el cielo empezó í despejarse, y no's dió lugar para que las tro-

PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA. I H

pas se secaran, alistar las armas j comer; concluido esto, igis.

reuní á mi segundo el mayor general D. Eustoquio Díaz Vélez, jefe del ala derecha, y al coronel D. Martin Rodríguez, jefe del ala izquierda, y les di mis órdenes para ir al enemigo.

Cerca de las 12, formadas las columnas de ataque, llevando Marcha

cuatro de ellas á su retaguardia 8 piezas de artillería, empeza- r>**p<t*i*-

ron su marcha con tanta exactitud en sus distancias las cinco que formaban la línea, que cuando se les mandó desplegar, hallándonos á medio tiro del cañón de á G, hicieron la evolu- ción tan perfectamente y con tanta serenidad, como si estuvie- sen en un ejercicio doctrinal.

El enemigo nos esperaba formado en batalla al norte del Ta- v o r m i c i m

garete que llaman de Tiuco, y apoyaba su ala derecha al cerro ^'«•""""g"- de San Bernardo, habiendo avanzado por la falda de este hasta

las inmediaciones de Gallinato, su guerrilla de mas de 200 hombres favorecida de la zanja ó tagarete que corre al pió, y la izquierda la sostenia con su caballería.

Marchando el ejército á él, hice adelantar dos compañías de

cazadores del batallón que formaba la cabeza, y salieron al 1,4•''*

mando de su comandante D. Manuel Dorrego á l a s que mandé sostener con la caballería del ala derecha, y entre tanto dispuse que una sección del cuerpo de reserva que lo formaba el regi- miento núm. t" fuese á atacar la guerrilla que estaba en la falda de San Bernardo, como lo verificó al mando de D. Silvestre A l - varez, y por este medio, y el movimiento retrógrado que hizo la caballería enemiga, avanzando toda la línea del ejército en

medio del fuego mas horroroso que hacía el enemigo, hizo un combme.

cambio de frente á retaguardia, y arrolló cuanto se le presentó, é hizo huir .vergonzosamente á las líneas del enemigo á refu- giarse en la plaza, dejando el campo cubierto de cadáveres y heridos, y muchos ahogados en el Tagarete.

S..'lo se mantuvieron auxiliados del cerro, bosque, y zanja de r„ga del enemigo,

su frente, las guerrillas y el real de LirnayPaucartambo, pero al fin con los fuegos del cuerpo de reserva y el ala izquierda del ejército y las piezas de artillería mandadas, por el capitán Vi- llanueva, que fué contuso, y el ayudante de dragones D. José

1813.

Entrada en ia cíutlad.

Duración del ccmbate.

412 PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.

María Paz, tuvieron que ceder el puesto, huir unos, y rendirse otros, y dejarnos el campo de batalla por nuestro, en términos de ser batidos por leparte norte de la plaza de que distábamos tres cuadras á lo mas, sin otro obstáculo que vencer el Tagarete, que corre por su frente.

Entretanto el ala derecha y parte del centro con el coman- dante D. José Superi, dos piezas al mando del benemérito y va- liente teniente de artillería Luna, en la persecución del enemigo entró en la ciudad, y se apoderó de la iglesia y convento de la Merced; habiendo echado pié á tierra los dragones, se toma- ron varias calles y las alturas hasta cuadra y media de la plaza, así con los piquetes de cazadores al mando de su sarjento mayor Echevarría, pardos" número (¡ al mando de su coman- dante Pico, y escuadrón de dragones que habia en ellas al mando .de D. Cornélio Zelaya como el resto de cazadores al mando de D. Manuel Dorrego y los que habia en la línea del núm. 6 al mando de D. Carlos Forest, y dos piezas mas al mando del subteniente de "artillería Rabago, á quienes envié á reforzarla Merced y puntos mas adecuados.

Acosado el enemigo y temeroso de su total ruina, previno la intimación que le iba á hacer, y me envió un parlamentario cuyo resultado lo sabe Vuestra Excelencia por til tratado que, le remití con fecha del mismo 20 á la noche, á que me movió el que no se derramase mas sangre, y dar una prueba al mundo entero de los deseos de beneficencia que animan á Vuestra Ex- celencia y á cuantos dependamos de su sabio gobierno, y no menos á. nuestros hermanos alucinados de que solo aspiramos á su bien, y de ningún modo á su ruina y exterminio.

La acción duró tres horas y media, y ha sido muy sangrienta tanto en el campo como en las calles de la ciudad : los enemi- gos se han comportado con mucha energía y valor; poro tuvie- ron que ceder al ardor, fuego y entusiasmo patriótico de las tropas del ejército de mi mando, que sin desordenarse llevaba la destruciony la muerte por do quiera que acometia. No hallo, Excmo. Señor, expresiones bastantes para elogiar á los'Jefes, oficiales, soldados, tambores y milicias que nos acompañó del

PROVINCIAS DEL RIO DE IA PLATA. 113

Tucumaii al mando de su coronel D. Bernabé Araoz; como isia.

igualmente los hijos de Salta al mando del coronel de la mili- cia urbana, creada por mí, D. Apolinar Figueroa, cuyo ardor lo condujo á tanta inmediación del enemigo que se encontró envuelto con el, recibió un sablazo del general Tristan, que solo rompió su casaca; y este, á merced del buen caballo que montaba, logró escapársele, según el mismo Tristan me lo ha referido.

Formé el ejército del modo siguiente; dividí la infantería en Deuiie.

seis columnas, conservando la caballería en su formación de sob'd<'el1°jéf°™0acl'>n cuatro escuadrones : cinco columnas componía la línea, á saber:

la Ia consistia en el batallón de cazadores al mando de su co- mandante teniente coronel D. Manuel Dorrego, y su segundo el sárjenlo mayor interino del mismo D. Ramon Echeverría, y las secciones al de los capitanes U. Pedro Suaristi Equino, D.

Manuel Rojas, D. Juan Anderson, D. Francisco Bústos y D, Ci- rilo Correa; la 2-1 era el batallón de pardos y morenos al mando de su comandante D. José Superi, y su segundo el sárjente mayor D. Joaquin Lcmoine, y sus secciones al délos capitanes D. Inocencio Pesoa, D. Ramon Maurifío y D. Bartolomé Riva- davia; la 3a al mando del comandante interino del mím. 6 te- niente coronel D. Francisco Fico, se componía del primer bata- llón del expresado regimiento,!'sus secciones al de los capitanes D. Manuel Halad Ruiz, D. Melchor Tellería, D. Pedra Domingo Isnandi y D. Juan Pardo de Zela; la cuarta la formaba el segundo batallón del denominado regimiento al mando de su sárjente mayor D. Carlos Forest, y sus secciones al de los capitanes D. Francisco Antonio Zempol, D. José Antfmio Pardo, D. Nico- las Fernández y D. José Manuel Gutiérrez Blanco ; la 5" era el batallón núm. 2 al mando de su comandante teniente coronel D. Benito Alvarez, y sus secciones al de los capitanes D. Patri- cio Beldon, D. Marcelino Lezica, D. Francisco Guillermo y D.

José Laureano Villégas : el tercer escuadrón de dragones al mando de su comandante D. Cornélio Zelaya, comandante inte- rino de todo el regimiento, y las secciones, la primera al del ca- pitán D. Rufino Valles, la 2a y 3a al de los tenientes D. Joa-

2» p. — u . . 8

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