AÑO 1814.
PARTE HISTÓRICA (1).
Concentración del poder en un director supremo : Posádas. — Influencia de 1814.
la logia de Lautaro. — Aspecto de la América. — Proposición de un ar- misticio general.— San Martin marcha al ejército del Perú. — Rebelión de Artigas. — Creación de una escuadra : Brown. — Toma de Martin García.
— Alvear continúa el sitio de Montevideo. — Malogro de la negociación confiada á los señores Gómez y Echevarría. — Combate naval. — Derrota de los realistas. — Capitulación de Montevideo. — Artigas se pone en mo- vimiento ; sus consecuencias. — D. Nicolas Rodriguez P e ñ a , gobernador de Montevideo. — San Martin, gobernador de Cuyo. — Política del rey Fernando VII. — L a anarquía. — Sarratea en el Brasil é Inglaterra. — Rivadavía y Belgrano en Europa: sus instrucciones.
El año de 1814 se inició con innovaciones trascendentales en el sistema de gobierno. El triunvirato hizo presente á la asam- blea la necesidad de concentrar el poder en una sola mano, y
de dictar una constitución mas análoga á las circunstancias. En c<>n8ei0 de Est"''>•
efecto, la asamblea resolvió, con fecha 22 de enero, que el poder ejecutivo se concentrase en una sola persona, reformando en
Concentración de! poder en un director
supremo.
(1) Véase la parte histórica de los años 1808 y siguientes, tomo I», pág.
73, 116, 145 y 272, y tomo I I , pág, 5 y 104.
1 8 U .
I'osádas es nombrado
director.
Influencia de la Logia di Ldutaro.
rropostcion de un ttrmisticio
generitl.
San MBI'IÍQ posa al ejército
del l'oiú.
nabclion de Artiga»,
Su proicrlpclou j dealttuoion
de cargo y honorei.
154 PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.
consecuencia el estatuto provisorio vigente, y disponiendo ade- mas que se asociase al gobierno un consejo de Estado com- puesto de nueve vocales. Para ejercer la primera magistratura del país, fué elegido por unanimidad de sufragios el ciudadano D. Gervasio Antonio Posadas, con el título de director supremo de las Provincias Unidas, el cual se instaló el 31 de enero, después de haber prestado el juramento correspondiente en manos del presidente de la asamblea.
Este nombramiento fué obra del influjo de la Logia de Láu- taro. Esta sociedad secreta habia cooperado eficazmente al movimiento del 8 de octubre de 1812, influido poderosamente en la elección del triunvirato, que fué su consecuencia, y con- quistado los principales miembros de la asamblea. Al finalizar el año de 1813, la enunciada logia era la suprema reguladora de la política interna.
La primera medida política que propuso el director á la asam- blea, fué una amnistía general, manifestando el elevado propó- sito de utilizar en bien de la patria las capacidades de todos sus hijos. Después de lo cual contrajo el gobierno toda su atención á los asuntos de la guerra.
El general San Martin habia sido nombrado para mandar el ejército del Perú (16 de diciembre), á donde marchó con el n0 7 de infantería (700 libertos) ty parte de su regimiento de grana- deros. Pero la atención mas inmediata y mas urgente era recla- mada por el sitio de Montevideo. El ejército argentino, que había quedado siendo inferior en número, habia tenido que retirar la línea de bloqueo hácia el Gerrito. Artigas, el caudillo de las malas pasiones, dominado por la ambición del mando, estaba en abierta lucha con el general Rondeau, hostilizando al ejército patriota por todos los medios á su alcance.
El director expidió, el 11 de febrero, un decreto de pros- cripción contra este funesto propagador de la anarquía, fundado en su conducta y en su defección; se le destituía del cargo y honores que le hahia conferido el gobierno de las Provincias Unidas, y se ponia á precio su cabeza.
Bien examinada la situación respectiva de los beligerantes,
PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA. 15S
se reconoció que la plaza de Montevideo sería inexpugnable miéntras no pudiera ser investida por agua, para cuyo efecto era necesario organizar una escuadra. E l único buque de guerra que habia tenido el gobierno era el quecbe Hiena, de 18 cañones, que habia sido arrebatado por sorpresa en 1812, miéntras desem- peñaba una comisión á Patagones, y conducido á Montevideo por los sublevados. El ministro procedió á comprar entre los buques mercantes que habia en el puerto los mas aparentes para el servicio de guerra; una fragata rusa de 330 toneladas, dos bergantines ingleses y una goleta americana. Armados estos buques y otros menores con rapidez, el 7 de marzo estuvo pronta para dar la vela la primera escuadra argentina, com- puesta de los siguientes buques:
Fragata Hércules, 32 cañones, 200 hombres; bergantín Zéfiro, comandante King, 18 cañones, 120 hombres; bergantín Nancy, comandante Such, 10 cañones, 80 hombres; goleta Julieta, comandanteSeavers, 7cañones, 60hombres; cañonera Tortuga;
goleta Fortuna ; falúa San Luis.
Hacía tres años que habia llegado al Rio de la Plata un buque mercante ingles, que por descuido del piloto habia naufragado en la ensenada. Su capitán, dotado de un espíritu aventurero y enérgico, habia hecho varias expediciones en pequeños barcos costeros, forzando el bloqueo de Buenos Aires. Los cruceros españoles le apresaron dos de sus contrabandos; pero el capitán, léjos de desanimarse, se ofreció para perseguir á los bloquea- dores, y no tardó .en dar abordaje á una de sus cañoneras.
Estos eran los antecedentes que llamaron la atención del ministro Larrea, para confiar el mando de la escuadra al intré- pido Mandes GUILLERMO BROWN; se le dió la patente de teniente coronel, y enarboló su insignia en la fragata Hércules, como jefe de la escuadra de Buenos Aires.
La escuadra española estacionada en el Rio de la Plata cons- taba de catorce buques de guerra, y ocho á diez mercantes armados, organizados en dos divisiones; la mas fuerte en Mon- tevideo ; la otra, compuesta de seis buques menores y tres de guerra, á las órdenes del general Romarate, anclada bajo los
isu.
Creación de una escuadra.
Primeros hechos do Brown.
Recibo la patente de teniente coronel
y de jefe do escuadra.
. Estado de la escuadra española en el Rio de la Plata.
1814.
Primer alaquo sobre Martín García
y au recbuo.
Segundo ataque, y toma üe la isla.
Inacción de la escuadra roalisln delante
de Montevideo.
Continuación del «ítlo de esa plaza
por el general Alvear,
Í30 PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.
fuegos de las baterías de la isla de Martin García, que pocos meses antes habia ocupado una fuerza enviada de Monte- video.
El comodoro argentino empezó sus operaciones por la escua- drilla de Romarate, dando la vela en dirección de Martin Garcia, el 8 de marzo. El 41 atacó al enemigo en sus posiciones, y fué rechazado con pérdida; la estrechez del canal no permitia maniobrar libremente á los agresores; baró el Hércules, los otros capitanes no segundaron los esfuerzos del jefe y so mantenían fuera de tiro, miéntras la capitana, acuchillada á balazos, perdia dos oficiales, 45 muertos y 50 heridos. Recompuesta la Hér- cules á la lijera y al frente del enemigo, pidió Brown á la Colo- nia un refuerzo, viniendo inmediatamente á su bordo 43 dra- gones mandados por el teniente Oroño. Entonces organizó una partida de desembarco de 150 hombres, y en la madrugada del 16, dió asalto á la isla bajo de un nutrido fuego de cañón de ambas partes. El triunfo de Brown fué completo; se apoderó de las baterías de tierra, y Romarate, levando anclas, se puso en fuga remontando el Uruguay, de donde no volvió á salir siuo para rendirse.
Después de este feliz ensayo, el gobierno aumentó su marina con los siguientes buques:
Corbeta Belfast, de 18 cañones, comandante Oliver Russell, 2o en el mando ; corbeta Agréable, de 16, comandante Lemare;
goleta Trinidad, de 1% comandante Angel Wack. La escuadra zarpó á mediados de abril para bloquear el puerto de Monte- video. La marina española, no obstante su superioridad en calidad, en fuerza y en el número de cañones, sufrió sin mo- verse durante un mes aquella humillación, en cuyo tiempo el comodoro argentino hizo porción de presas cargadas de basti- mentos para la plaza, que se hallaba escasa de todo.
D. Gárlos Alvear, general en jefe del ejército de la capital, estableció un campo de instrucción en los Olivos, donde fueron disciplinados los regimientos de libertos de nueva creación. La ocupación de Martin García dejaba franco el paso para reforzar , el sitio de Montevideo, lo que en efecto se hizo activamente,
PROVINCIAS DEL RIO DK LA PLATA. ÍSÍ
embarcándose una segunda division al mando de Alvear como
general del ejército de operaciones. » Esta resolución enérgica fué tomada en consecuencia del
malogro de una negociación pacífica ojue tentó el gobierno de Buenos Aires en los momentos mismos en que salia la expe- dición que venció á Romarate y se apoderó de Martin García.
D. Manuel de Sarratea habia sido enviado al Janeiro á nego- ciar un armisticio.
Lord Strangford le puso en contacto con el ministro español residente en aquella corte, D. Juan del Castillo y Garroz , y con él arreglaron un proyecto de suspension de hostilidades, que fué recibido en Buenos Aires á principio de marzo. La posición del gobierno era en extremo delicada, porque no solo tenia que luchar con el gobernador de-Montevideo, sino que defenderse contra el ejército del virey de Lima, cuya preponderancia era indisputable desde la derrota de Ayouma. Por todo esto abrió la negociación con Vigodet , al mismo tiempo que se preparaba para atacarlo por mar y por tierra. Los doctores D. Valentin Gómez y D. Vicente Echevarría fueron enviados en un buque de guerra ingles al puerto de Montevideo, y la negociación se entabló el Io de abril. Oidas las proposiciones de Buenos Aires, los comisionados de Vigodet declararon que era necesario que asistiesen al tratado diputados del general Pezuela y de Artigas (que habiendo vencido á Quintana y Holemberg en Eutre Rios, era dueño absoluto de ese territorio), oyendo lo cual, los de Buenos Aires cerraron la conferencia, y el 16 de abril estuvieron de regreso en la capital.
En tal situación no podia perderse tiempo ni quedaba otro medio que activar las operaciones de la guerra. Se estableció pues el bloqueo de Montevideo, y tres dias después de regresar los negociadores, marchó el primer refuerzo de tropas para el sitio.
Los marinos españoles se decidieron al fin k tentar la suerte de las armas, y el 1-4 de mayo al amanecer dejaron su fondea- dero, y se dirigieron sobre los bloqueadores. La escuadra espa- ñola, álas órdenes de Soria, se componía de una fragata, dos corbetas, el queche Hiena (ántes de Buenos Aires), tres bergan-
Mitlogrc.
de uno neguviadon enlithiaila en el Rrasil poi" Surrillea,
Mist'm de Sai'i'Ktca
al UiTtsil.
Posición crilien del guUiurno
du las Piovinüirts Unidas.
Malogro do la negociación
conUnda à los sefiovoa G6nm
y Echovanla.
Se estrecha o! bloqueo de Montevideo.
La escuadra españolo acepta ol uombate.
1814.
Táctica
<U1 comodoro Brown.
Um bala de canon lo fractura una pierna,
Toma da (res buques
españoles.
Oíros tres se incendian en la costa del Cerro.
El general Vígodet propone un armisticio
al jefe de la escuadre
patriota.
Í S 8 PROVINCIAS DEL RIO DE LA PLATA.
tínes y seis buques menores armados; sin contar la fuerza de estos últimos, tenían en sus buques mayores í&i cañones y 1,120 hombres.
Brown se puso en retirada con el objeto de atraer el enemigo á mayor distancia de sus recursos; cuando tuvo el viento en su favor, viró sobre el enemigo y trabó un combate que duró media hora. Al dia siguiente la escuadra española fué perseguida por la argentina, y aquella esquivó el combate. El 16 de mayo se reunió á esta la zumaca Itati, con seis cañones, y como era de muy buena marcha, Brown se trasladó á ella para hostilizar mas de cerca al enemigo; una bala de cañón le fracturó una pierna.
El valiente marino se hizo conducir á la Hércules, y tendido en la cubierta dirigia la persecución de los buques enemigos. Á las diez de la noche la fragata logró penetrar en la retaguardia enemiga, seguida de cerca por el Belfast y el Zéfiro; y abor- dando los tres á otros tantos buques españoles, los rindieron y se apoderaron de la corbeta Neptuno, de 28, y de los bergan- tines Palomo, de 18, y San José, de 16.
En medio dela confusion, los otros buques se alejaron, mién- tras el queche Hiena, donde el jefe español tenia su insignia, se mantenía distante del combate. El 17 por la mañana Brown renovó la persecución, logrando dejar cortados tres buques españoles, que fueron á encallar en la costa del Cerro, donde sus tripulaciones los entregaron á las llamas: miéntras la Hér- cules seguia al resto de los fugitivos hasta el tiro de cañón de la plaza (i).
El mismo dia en que Brown realizaba esta proeza, llegaba al sitio de Montevideo el nuevo general del ejército de tierra, hom- bre verdaderamente afortunado, en cuyas manos ponia este triunfo naval el laurel de la victoria, aun ántes de conocer el campo de batalla. — El general Vigodet, volviendo ahora sobre suà pasos, envió el 18 un parlamentario al jefe dela escuadra, á proponerle el armisticio que habia rehusado en marzo. —
(1) Véase el parle del comodoro Brown , comandante eo jefe de las fuerzas marilimas de las Provincias Unidas, pág. 171.
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PROVINCIAS DEL RIO DE t A P t ATA. I S O
Brown sometió el caso á su gobierno, y dejando al capitán Rus- i s H . sell el mando del bloqueo aumentado con la corbeta//a/con, par-
tió con las tres naves apresadas y 417 prisioneros para Buenos Aires, en donde fué recibido con las demostraciones de entu- siasmo público á que era acreedor por su conducta heróica.
Con los refuerzos llevados por el general Alvear, el ejército sitiador se componía de mas de cinco mil hombres. Igual nú- mero tenia el de Montevideo, á pesar de las considerables ba- jas que habían sufrido los regimientos venidos de España por la peste de escorbuto que se propagó entre ellos. El general Vigodet no se animó á hacer por el lado de tierra la prueba de las armas que tan malos resultados le dió en el mar; y como su posición se bacía cada dia mas insostenible, adoptó la via de la negociación, que le facilitó el general Alvear desde su lle-
gada. Los comisionados de ambos generales firmaron el 20 de CntiitulBcion
junio de 1814 la capitulación de Montevideo, por la cual esta '1»M''"1"vill,,0•
plaza debia ser entregada al gobierno de Buenos Aires, en cali- dad de depósito, hasta la resolución del rey; la guarnición sal- dría con los honores de la guerra, entregaria sus armas y sería enviada á España. En consecuencia de esta capitulación, la guar- nición salió á situarse en el Arroyo Seco; el 22 tomó posesión el general Alvear del castillo del Cerro, y en la tarde del 23 hizo su entrada en la plaza (')•
Aquella misma noche supo el general Alvear que el teniente Anígfts rompo de Artígas,Fcriiando Otorguez, se habia aproximado á la ciudad, h' h " ^ ' á 4 "
y habia escrito á los jefes de la fuerza capitulada, excitándolos á «•i*™'" pwtedo.
unirse con él, tomarla campaña y romper las hostilidades con- tra los porteños. Alvear, sin perder tiempo, salió con una divi- sion lijera en busca de los anarquistas; en su marcha le encon- tró el Dr. Revuelta, que venia en comisión de Otorguez, k exigirle que pusiera Montevideo en manos del ejército oriental:
Alvear siguió adelante, y en la noche del 25 cayó sobre la divi- Durrota sion de aquel caudillo, poniéndola en completa derrota. «nitm" d^AMigM
(1) Véase la capitulación.
1814.
Arreslu del gi-ntTii!
Vígoilct y desarme da los capitulados.
Retallado»
ohlenidos por la toma do Montevideo.
Trofeos obtenidos por el ejército
; las recompenbds {pío 1c sou olorgodita.
iGO r n o v i x c u s DF.L RIO BE I.A PLATA.
El general regresó á la plaza, y fundándose en las sospechas que tuvo de que el general realista trataba de unirse á la caba- llería de Artigas, y caer sobre su ejército de sorpresa, mandó al general Vigodet en calidad de arrestado á bordo de la corbeta argentina Belfast, y el 28 desarmó á los capitulados, los ase- guró en calidad de prisioneros de guerra, declaró que la plaza liabia sido ocupada á discreción y tomó posesión de la escuadra anclada en el puerto (i).
El resultado de esta operación fué la mas valiosa conquista parala suerte de la revolución : 3,15.4 hombres de línea, entre ellos los regimientos españoles de Lorca, América, Provincia, Albuera y Madrid; 2,186 de milicia; 170 cañones de bronce y 1S9 de fierro, el resto de la escuadra con 210 piezas de artille- ría ; la escuadrilla deRomaratc, que se liabia refugiado en el Rio Negro; 8,200 fusiles y un abundante acopio de toda clase de artículos de guerra. Ademas de este material de guerra, que ve- nia á llenar los desprovistos depósitos de los patriotas, Buenos Aires adquirió con la caida de Montevideo su tranquilidad fu- tura. No contando con la base de esa fortaleza, el gobierno es- pañol desistió de enviar nuevas fuerzas al Rio de la Plata, y el empuje que se hubiera podido dar entóneos á la revolución ha- bría sido inmenso, si no hubiese sido el obstáculo que vino á crear la anarquía promovida por Artigas en nombre del princi- pio federativo, bajo cuya sombra se ocultaba una desenfrenada ambición de mando absoluto.
El 7 de julio fueron presentadas al director las ocho banderas tomadas á los cuerpos de línea desarmados; el gobierno acordó mi grado á todos los oficiales de la escuadra, y regaló al coro- nel Brown la fragata Hércules, teatro de sus hazañas : al ejér- cito se le dieron escudos y medallas, con la leyenda : Xa patria reconocida á los libertadores de Montevideo; y la asamblea de- claró á todos « beneméritos de la patria en grado heroico. »
El presidente del consejo de Estado, D. Nicolas R. Peña, fué
(1) Vóase la exposición que hace el general Alvear de su conducta en la rendición de Montevideo.
PROVÍNCIAS DFX RIO DE LA PLATA. 161
nombrado para ir á tomar el mando político de la provincia definitivamente agregada á las de la Union, llevando por asesor al Dr. Gascon, y por secretario á D. M. Moreno. El general Al- vear salió con algunas fuerzas en persecución de Artigas; pero muy luego entraron en arreglos pacíficos, sometiéndose este al gobierno nacional. En consecuencia de lo cual el director Posá- das revocó por decreto de 17 de agosto el bando de proscripción expedido contra Artigas el 11 de febrero, se le devolvió su rango de coronel del regimiento de blandengues, y se le nombró comandante general de la Campaña Oriental.
El general Vigodet fué enviado con su estado mayor á Rio Janeiro en la corbeta nacional Nancy. Los soldados prisioneros fueron distribuidos en los diferentes cuerpos del ejército^ espe- ciabnente en el número 0, qvie inmediatamente fué enviado al ejército interior, que se reorganizaba en Tucuman. El general San Martin babia pedido su relevo, y fué enviado á tomar aquel mando el general Rondeau, á quien con esto y el grado de brigadier se lo consoló de su separación de Montevideo.
En agosto llegó á Chile un nuevo refuerzo de tropas enviado por el virey de Lima. Como aquel país estaba dividido en par- tidos armados, el gobierno de Buenos Aires previó la derrota que iban á sufrir, y el 28 do ese mes marchó el general San Martin para que en clase de gobernador de la provincia de Cuyo fuese á organizar en Mendoza un tercer ejército qué oponer á la invasion que. era natural esperar por aquel lado (*). Esa pro- vincia babia sido creada el 29 de noviembre de 1813, separán- dola de la de Córdoba, y se nombró su primer gobernador al coronel D. Juan F. Terrado. Se compusó de los territorios de
" Mendoza, San Luis y San Juan.
Entretanto, en el mes de mayo, Fernando VII, después de su cautiverio de seis años, habia tomado posesión del trono, y su primer medida habia sido declarar sin fuerza ni valor alguno la constitución del año 1812, reprobando expresamente la política de
D. NicolM R.PeBit es enviado como gobernador
do osa plaza. ,
Sumiaion de Mfgaft.
El general Vigodet ea enviado
al Janéiro con an eaiado major.
El general Rondeau marcha para Tucuman.
San Mariis oa nombrado
gobernador de Cuyo.
Política del r«j Fernando V i l .
(1) Véase la Paríe Kitiórka relativa á los acontecimientos que tuvieron lugar en Chile y que precedieron á la batalla de Chaoabueo.
2" p. — i i . 11