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Plantas y alimentos transgénicos

In document en el siglo xxi (página 162-170)

Agradecimientos

4.3. Plantas y alimentos transgénicos

Puede decirse que Malthus se quedó corto cuando predijo la catás- trofe para la humanidad porque estimó que la población humana crecería según una progresión geométrica mientras que los ali- mentos lo harían en progresión aritmética, siendo así que la de- mografía humana ha crecido a un ritmo más exponencial que geométrico. En este contexto es importante resaltar que los 6.000 millones de habitantes de la Tierra del año 2000 se transformarán en 9.000 millones en el año 2050, de los que un 90% habitarán en Asia, África y América Latina. Sin embargo, las malas predicciones de Malthus no se cumplieron, entre otras causas, por el incremen- to de las producciones agrícolas gracias, por un lado, a los avances tecnológicos y, por otro, a la aplicación de los conocimientos gené- ticos para la obtención de variedades cultivadas más productivas.

El pronóstico más reciente de la FAO(Organización de las Nacio- nes Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que en los próximos treinta años la producción agrícola seguirá crecien- do más deprisa que la población humana y que los 8.300 millones de personas que constituirán la población mundial podrán recibir

mejor alimentación, a la vez que decrecerá la degradación de la tierra causada por la agricultura debido a que disminuirá la super- ficie cultivada. No obstante, la FAO reconoce que continuará la emergencia en el África subsahariana, donde habrá 187 millones de personas subalimentadas, es decir, en 2030 solamente habrá disminuido en 11 millones de personas la población subsahariana subalimentada.

Como se decía anteriormente, la Biotecnología incluye entre sus fines el de mejorar plantas en beneficio del hombre. En un sentido amplio, podría decirse que la mejora de plantasse remonta a los tiem- pos más antiguos mediante la aplicación intuitiva de procesos de se- lección. Así, se puede citar como ejemplo concreto el caso del des- cubrimiento hecho en la Cueva de los murciélagos de México donde se encontraron restos de mazorcas de maíz correspondientes a estra- tos geológicos sucesivos que mostraban un aumento gradual de ta- maño correlativo con la sucesión cronológica. Estos hechos indican sin duda alguna que el hombre del Neolítico, haciendo uso de su in- teligencia racional, aplicaba ya un proceso de selección en el maíz que cultivaba. Los orígenes de la Genética están íntimamente rela- cionados con la investigación de los hibridistas experimentales de plantas. A partir del redescubrimiento de las leyes de Mendel, la aplicación de los conocimientos genéticos impulsó el desarrollo de la mejora.

La mejora genética de plantastiene como fin obtener los genotipos (cons- titución genética) que produzcan los fenotipos (manifestación externa de los ca- racteres) que mejor se adapten a las necesidades del hombre en unas circunstan- cias determinadas. Aspectos parciales de ese objetivo final son:

• Aumentar el rendimiento:

Mejora de productividad,aumentando la capacidad producti- va potencial de los individuos.

Mejora de resistencia,obteniendo genotipos resistentes a pla- gas, enfermedades y condiciones ambientales adversas.

Mejora de características agronómicas, obteniendo nuevos genotipos que se adaptan mejor a las exigencias y aplica- ción de la mecanización de la agricultura. Por ejemplo, tales son los casos del sorgo enano o la remolacha mono- germen.

• Aumentar la calidad:

Mejora de calidad,atendiendo, por ejemplo, al valor nutriti- vo de los productos vegetales obtenidos.

• Extender el área de explotación, adaptando las variedades de las especies ya cultivadas a nuevas zonas geográficas con carac- terísticas climáticas o edafológicas extremas, como ocurrió con el trigo en los países nórdicos europeos.

• Domesticar nuevas especies, transformando las especies silves- tres en cultivadas con utilidad y rentabilidad para el hombre.

Los métodos convencionales de la mejora vegetalhan sido los cru- zamientos y la selección complementados en ocasiones con técnicas citogenéticas y de mutagénesis artificial. Sin embargo, mediada la década de los ochenta se inició la aplicación de la ingeniería genética molecularen la mejoramediante la utilización de plantas transgénicas, que se hicieron una realidad a escala comercial a partir de la mitad de la década de los noventa.

Como he tenido ocasión de decir en momentos anteriores, la cuestión de las plantas y los alimentos transgénicos es como una guerra incruenta (aunque, desgraciadamente, en ocasiones puedan producirse algunos actos de violencia) con diferentes batallas y esca- ramuzas. La primera batalla la ganaron —podría decirse que por sorpresa— las compañías multinacionales productoras de las plan- tas transgénicas, pero la segunda batalla se inclinó de parte de gru- pos de presión ecologistas y las ONG. Me planteaba entonces cuál se- ría el resultado final de la guerra de los transgénicos y me atrevía a vaticinar que posiblemente se impondría la cordura por ambos ban- dos y que, con las debidas precauciones tomadas caso por caso, las plantas y los alimentos transgénicos llegarían a ser aceptados como una realidad más del avance biotecnológico para beneficio de la hu- manidad. En este breve comentario puede ser interesante actualizar los datos estadísticos mundiales del año 2002 en relación con los cultivos transgénicos y hacer también una alusión a la situación en España.

El informe elaborado en enero de 2003 por el doctor Clive Ja- mes, presidente del International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications (ISAAA), da los siguientes datos relativos a los cultivos transgénicos en el año 2002:

• Entre 5,5 y 6 millones de agricultores de 16 países del mundo cultivaron un total de 58,7 millones de hectáreas (mha), fren- te a las 52,6 mha de los 5 millones de agricultores de 13 países del año 2001.

• Desde 1996 en que se iniciaron los cultivos transgénicos a esca- la comercial, el incremento de superficie cultivada se ha mante- nido a un ritmo anual en torno al 10%, pasando de 1,7 mha en 1996 a las 58,7 mha de 2002.

• El 99% de superficie cultivada con plantas transgénicas corres- ponde a cuatro países: Estados Unidos (39,0 mha, que supo- nen el 66% del total), Argentina (13,5 mha, 23%), Canadá (3,5 mha, 6%) y China (2,1 mha, 4%).

• Por especies, las plantas transgénicas más cultivadas fueron la soja (36,5 mha, que suponen el 62% de la superficie total cul- tivada con transgénicos), el maíz (12,4 mha, 21%), el algodón (6,8 mha, 12%) y la colza (3,0 mha, 5%).

A la vista de los datos aportados por el doctor James, habría que reconocer que la guerra de los transgénicos pasa por un punto de inflexión a favor de su incremento consolidado.

En España, el cultivo de maíz transgénico ocupa unas 20.000 ha, la mayoría en el Valle del Ebro (Zaragoza, Huesca y Lérida) y el res- to en Extremadura y Castilla-La Mancha. Recientemente, el Ministe- rio de Agricultura decidió autorizar la comercialización de cinco va- riedades de maíz transgénico Bt resistentes al taladro y pertenecientes a las compañías Monsanto, Syngenta Seeds, Pioneer Hi-Bred, Nic- kerson Sur y al consorcio francés Limagrain. La inscripción de es- tas variedades de maíz en el Registro de Variedades Comerciales fue publicada en el Boletín Oficial del Estadocon fecha 11 de marzo de 2003.

De acuerdo con la Directiva 2001/18/CEsobre liberación deliberada al ambiente de organismos modificados genéticamente (GMO),es importan- te diferenciar los aspectos económicos de los ajspectos ambientales y sanitarios. Puesto que en la Unión Europea sólo se pueden sem- brar los cultivos transgénicos previamente autorizados y la Directiva cubre los aspectos ambientales y de salud, el tema de la coexistencia de cultivos GM(transgénicos) y no GMdebe quedar restringido a los aspectos económicos derivados de la presencia adventicia de GMOy

la viabilidad y costes de las medidas encaminadas a reducir la mez- cla de cultivos transgénicos y no transgénicos; por ejemplo, distan- cias de aislamiento entre campos, zonas intermedias de amortigua- ción, barreras de polinización, rotación de cultivos y calendarios de siembra para diferir los períodos de floración, supervisión durante el cultivo, recolección, almacenamiento, transporte y procesado, etcétera. La discusión sobre los cultivos de maíz y colza transgénicos son los prioritarios puesto que ya han sido autorizados en la Unión Europea.

Ante las consecuencias económicas que la coexistencia de culti- vos GMy no GMpuede producir, la organización ecologista Green- peace ha planteado la aplicación del principio de que quien contamina, paga,refiriéndose a la posibilidad de que los cultivos transgénicos con- taminen genéticamente a los cultivos que de origen no estaban ge- néticamente modificados.

Al comienzo de este apartado hablaba deguerra y batallas entre compañías multinacionales productoras de plantas transgénicas y movimientos ecologistas. También hay que tener en cuenta la gue- rra comercial. Por ejemplo, recientemente los Estados Unidos pre- sentaron ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) una queja formal contra la Unión Europea para que levante la morato- ria que desde 1998 existe sobre la importación de productos trans- génicos. Como es sabido, Estados Unidos es el país líder en cultivos transgénicos. Aunque los técnicos europeos niegan la existencia de tal moratoria, la realidad es que varios de sus Estados miembros tie- nen bloqueadas las autorizaciones a la importación de los produc- tos transgénicos. Las normas de la OMCpermiten que los Estados miembros puedan prohibir las importaciones de determinados pro- ductos si se demuestra que existe peligro para la salud o el medio ambiente. La controversia se produce porque hasta el momento no se ha demostrado de forma inequívoca la existencia de tales riesgos.

La Administración norteamericana autoriza todos los transgénicos a no ser que se haya demostrado que sean nocivos para la salud hu- mana o el medio ambiente; por el contrario, la legislación europea establece varias etapas previas a la autorización de su comercializa- ción. Las cifras de la guerra comercial son elocuentes: Estados Uni- dos exporta en torno al 20% de su producción de maíz, pero au- menta la competencia de otros países, como Argentina y China. Por

ejemplo, las importaciones de maíz procedente de los Estados Uni- dos realizadas por la Comunidad Europea pasaron de 3,3 millones de toneladas en 1995 a 25.934 toneladas en 2002, mientras que, paralelamente, las importaciones de maíz argentino pasaron de medio millón de toneladas a 1,5 millones en el mismo período de tiempo. La denuncia norteamericana ante la OMCcontra la mora- toria europea cuenta con el apoyo de países como Canadá, Egipto y Argentina. Además, otros nueve países —Australia, Chile, Co- lombia, El Salvador, Honduras, México, Nueva Zelanda, Perú y Uruguay— respaldan la queja norteamericana en calidad de terce- ras partes.

En agosto de 2002, la FAOemitió un informe sobre la evolución de la población mundial y la agricultura prevista para los próximos años 2015 y 2030 en el que se pronunciaba a favor de las nuevas téc- nicas biotecnológicas, defendiendo con cautela el uso de los cultivos transgénicos.

Los continuos avances científicos y la nueva experiencia alcanza- da sobre Biotecnología han llevado a introducir modificaciones le- gales tanto en la Comunidad Europea como en España. En este sen- tido, la Directiva 90/219/CEE fue modificada por la Directiva 98/81/CEdel Consejo, de 26 de octubre de 1998 y, asimismo, la Di- rectiva 90/220/CEE fue derogada por la Directiva 2001/18/CEdel Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de marzo de 2001, sobre li- beración intencional en el medio ambiente de organismos modificados genéti- camente. Dado que estas nuevas Directivas, aunque no modificaban sustancialmente el régimen legal español vigente, afectan a muchos artículos de la Ley 15/1994, se consideró oportuno derogar esta ley por otra nueva que adecuara nuestro ordenamiento jurídico a la nue- va normativa comunitaria (Directivas 98/81/CEy 2001/18/CE). De esta manera, en 2003 se aprobó en España la Ley 9/2003, de 25 de abril, por la que se establece el régimen jurídico de la utilización confinada, li- beración voluntaria y comercialización de organismos modificados genética- mente (BOE,núm. 100, de 26 de abril de 2003).

Como dice en su exposición de motivos, los principios que inspi- ran la Ley son:

• El de prevención y cautela, adoptando las medidas adecuadas para evitar los posibles efectos adversos para la salud humana

y el medio ambiente derivados de la utilización de los cultivos transgénicos.

• El de caso por caso,es decir, la evaluación de los riesgos asocia- dos a los organismos modificados genéticamente para cada uno de ellos.

• El de paso a paso,que supone que sólo se procederá a la libera- ción de los organismos modificados genéticamente cuando la evaluación de las etapas anteriores indique que se puede pasar a la siguiente sin riesgos aparentes.

• El deinformación y participación pública,garantizando la consul- ta al público, a la sociedad, antes de autorizar algunas activida- des de utilización confinada, así como todas las de liberación voluntaria y las de comercialización de organismos modifica- dos genéticamente o productos que los contengan y el acceso de los ciudadanos a la información sobre las liberaciones o co- mercializaciones autorizadas.

¿Qué decir sobre los alimentos transgénicos? El debate sobre los alimentos transgénicos se ha producido como consecuencia de los intereses enfrentados de la industria biotecnológica (léase las gran- des compañías multinacionales productoras de las plantas transgé- nicas) y los agricultores avanzados, por un lado, y los grupos ecolo- gistas y determinadas ONGy asociaciones de consumidores, por otro.

¿A qué se debe el clima de desconfianza y rechazo hacia las plantas y los alimentos transgénicos que se ha producido en una buena par- te de la sociedad? En cierto modo puede achacarse a la falta de transparencia informativa y a una serie de estrategias poco afortuna- das por parte de los más interesados en la rápida comercialización de estos productos. Además, como resaltaba M. Moreno (1999), el debate social está contaminado por la escasa participación de los agentes sociales en su desarrollo, por el lenguaje equívoco utilizado por determinados grupos de presión en forma de metáforas inapro- piadas (por ejemplo, transgénico como sinónimo de alterado, transgénico como sinónimo de dañino, lo natural como sinónimo de inocuo, y lo artifi- cial de nocivo) y por el exceso de contenido retórico y falta de rigor científico y técnico en los argumentos utilizados. Por ejemplo, pu- blicar en los medios de comunicación que se ha demostrado —sin que haya una publicación científica seria que lo avale— que los ali-

mentos transgénicos son dañinos (por aquello de que calumnia que algo queda) o asegurar que las plantas transgénicas atentan contra la biodiversidad o magnificar los riesgos y apelar al principio de precau- ciónpara aconsejar la prohibición de los cultivos transgénicos o tachar de vendidos a las multinacionalesa los científicos que honradamente de- fienden la utilización de plantas y alimentos transgénicos. Todo ello supone, a mi juicio, una enorme y grave manipulación social.

Las plantas transgénicas son un reto de la Biotecnología actual que han creado un cierto grado de alarma social consecuencia, en cierto modo, del temor a lo desconocido y novedoso. De todas for- mas, es bueno y necesario que se plantee en la sociedad un debate serio y riguroso, sin ecologismosdemagógicos, que permita el avance de la Ciencia, evitando a la vez peligros y riesgos innecesarios. De cualquier manera, en relación con el riesgo es importante tener en cuenta los siguientes aspectos que destacaba el profesor García Olmedo (1998):

No existe el riesgo cero: toda actividad humana conlleva un cierto riesgo que ha de ser evaluado en función de los beneficios que tal actividad reporta.

Natural no es sinónimo de inocuo: hay productos naturales que llevan sustancias mutagénicas y cancerígenas; por ejemplo, la pimienta negra (safrol), las setas comestibles (hidrazinas), el apio (psolareno), los frutos secos (aflatoxinas de hongos), etc.

No todo lo artificial es nocivo: ninguno de los conservantes auto- rizados llega a ser tan peligroso como las toxinas que pueden producir las bacterias y los hongos que el conservante evita.

En relación con el riesgo, es importante hacer hincapié en el principio de precaución,que fue en gran parte el caballo de batalla de la reunión de Montreal (enero, 2000) que estableció el Protocolo de Bioseguridad. A la hora de aplicar correctamente el principio de precaución a los alimentos transgénicos es fundamental tener en cuenta los siguientes aspectos:

• Distinción entre producto y proceso:

— Es el producto, no el proceso, lo que debe ser sometido a debate.

• Distinción entre peligro y riesgo:

— El peligro indica la posibilidad de que se produzca un he- cho.

— El riesgo indica la probabilidad de que tal hecho ocurra.

• Una moratoria sería justificable a condición de definir clara- mente sus objetivos y su duración, a fin de evitar la prohibición pura y simple que tal nombre ocultaría.

A la vista de la multitud de informes, unos a favor y otros más o menos en contra de los alimentos transgénicos, habría que decir, quizá, quehay muchas opiniones, pero pocos datos. Como dice el exper- to en nutrición Luis A. Rubio (comunicación personal): «es de cru- cial importancia no engañar al público sobre lo que realmente sabe- mos, y no vender como seguridades lo que sólo son conjeturas. Si desde el punto de vista genético los alimentos transgénicos pueden estar bien definidos, desde el punto de vista nutricional no lo están tanto».

Como ya he dicho otras veces, en muchas ocasiones además de hablar de manipulación genética hay que hablar de manipulación social, tanto en una dirección como en otra: tanto a favor indiscri- minado del progreso científico como en su contra.

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