6. RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN
6.1. VALIDACIÓN DE LOS INSTRUMENTOS DE MEDIDA
6.1.4. Preparación de los datos y fases del AFC
en su versión inicial a expertos y mediante el pre‐test realizado. El cuestionario inicial fue depurado para asegurar que los encuestados entendiesen correctamente todas las preguntas planteadas. Una vez realizadas las modificaciones oportunas, el cuestionario final ha de ser entendido por todos.
6.1.3.Validez de constructo o concepto
La validez del constructo o concepto hace referencia tanto a la validez convergente como a la validez discriminante (Lévy y Varela, 2006). La validez convergente refleja el grado en que los ítems que están diseñados para medir un mismo constructo están significativa y fuertemente relacionados entre sí. Por su parte, la validez discriminante se confirma cuando los ítems que miden un constructo están relacionados entre sí, pero no con los ítems que miden otro constructo distinto. Se ha comprobado la validez de constructo de los instrumentos de medida utilizados en este trabajo, dado que estas escalas miden constructos que no son observables directamente (Sarabia, 2013). Esta comprobación se ha realizado mediante el Análisis Factorial Confirmatorio (AFC), utilizando para ello el programa de análisis estadístico EQS 6.1.
6.1.4.Preparación de los datos y fases del AFC
La realización del AFC requiere que los datos que se van a utilizar estén depurados. No se han encontrado evidencias de la existencia de datos atípicos u outliers en la muestra utilizada. Además, se eliminaron de la base de datos dos encuestas que resultaron erróneas. El tamaño muestral con el que finalmente se procedió a la realización del AFC fue de 141 observaciones.
Se ha realizado el AFC para todos los instrumentos de medida utilizados en este trabajo, cuyo objeto es operacionalizar los conceptos de calidad del servicio, satisfacción del usuario con el servicio, intenciones de comportamiento y calidad de vida. A continuación, se describen las fases que se han seguido para la realización del AFC, que han sido comunes para todas las escalas de medida. En primer lugar, se analizarán los residuos estandarizados del modelo de medida. En
segundo lugar, se examinará la bondad del ajuste de los modelos planteados. En tercer lugar, se comprobará la fiabilidad de las escalas de medida. En cuarto lugar, se examinará la validez convergente del modelo. Y en quinto lugar, se determinará la validez discriminante.
Fase I. Análisis de los residuos estandarizados
Esta primera fase consiste en comprobar los mayores veinte residuos estandarizados de los instrumentos de medida para detectar si presenta problemas de ajuste. Es recomendable que ninguno de los residuos supere el valor de |2,58| (Byrne, 1998; Arias, 2008). Los resultados obtenidos de las cinco escalas sometidas a evaluación reflejan que ninguno de los residuos supera dicho valor, por lo que, en principio, parece que los modelos de medida presentan un buen ajuste.
Fase II. Determinación de la bondad del ajuste
Esta segunda fase consiste en analizar la estructura factorial o dimensional de los instrumentos de medida. Para ello, para cada escala de medida se plantean distintos modelos que varían en función del número de dimensiones que los configuren. El objetivo es determinar el modelo que mejor ajuste presente en base a un conjunto de indicadores, utilizando el método robusto (Satorra y Bentler, 1988) que elimina el problema de la falta de normalidad multivariante.
Estos indicadores son el CFI, el IFI, el RMSEA y la chi‐cuadrado normada.
Por un lado, el CFI o Índice de Ajuste Comparativo (Bentler, 1990) toma valores entre 0 y 1, presentando el modelo un buen ajuste cuando los valores exceden 0,90 y un ajuste excelente a partir de 0,99. Por otro lado, el IFI o Índice de Ajuste Incremental también se mueve entre 0 y 1, y la interpretación de este indicador es la misma que para el CFI. Por su parte, el RMSEA ha de presentar valores inferiores a 0,05 para considerar que el modelo presenta un buen ajuste. Sin embargo, en la actualidad un valor del RMSEA cercano a 0,08 se considera un índice de ajuste aceptable, e inferiores a 0,08 representan un buen ajuste (Browne y Cudeck, 1992; Hooper, Coughlan y Mullen, 2008). Por último, el valor de la chi‐
cuadrado (χ2) normada ha de oscilar entre 1 y 2 (Carmines y McIver, 1981; Hair et al., 1998).
Fase III. Comprobación de la fiabilidad
En la tercera fase del AFC se comprobará la fiabilidad de las escalas del instrumento de medida. Esta verificación se efectuará a través de tres indicadores, que son el Alpha de Cronbach (George y Mallery, 2003), la Fiabilidad Compuesta (FC) y la Varianza Media Extraída (AVE) (Fornell y Larcker, 1981; Bagozzi y Yi, 1988). Por un lado, se considera que una escala es fiable a través del Alpha de Cronbach si su valor superior a 0,90 (excelente), 0,80 (bueno) o 0,70 (aceptable).
Por el contrario, valores inferiores a 0,60 indicarían que la escala no es fiable. Por otro lado, la Fiabilidad Compuesta (FC) ha de ser superior a 0,70 para que la fiabilidad de la escala sea aceptable y mayor a 0,80 para que sea estricta. Por último, se recomienda un valor superior a 0,50 para determinar la fiabilidad a través de la Varianza Media Extraída (AVE). De esta forma, más del 50% de la varianza del constructo estaría causada por sus indicadores (Fornell y Larcker, 1981).
Fase IV. Análisis de la validez convergente
La validez convergente de las escalas de medida del modelo determinará si todos los ítems cargan de manera significativa sobre el constructo que se pretende medir. La validez convergente se garantiza cuando las cargas estandarizadas de cada ítem sobre el factor son iguales o superiores a 0,707 o el promedio de las cargas de los ítems de un factor sobre dicho factor son todas iguales o superiores a 0,60 (Fornell y Larcker, 1981; Bagozzi y Yi, 1988; Hair et al., 2006). Además, los valores del “t robusto” han de indicar que las cargas son estadísticamente significativas al ser sus valores superiores a |1,96| (p<0,05), |2,576| (p<0,01) y
|3,291| (p<0,001) (Vila, Küster y Aldás, 2000). El análisis de la validez convergente también puede determinarse a través del AVE, cuyo valor es recomendable que sea superior a 0,50.