TENDENCIAS, DETERMINANTES Y NECESIDADES DE REFORMA (*)
IV. LOS PROBLEMAS DE INEQUIDAD
ción laboral que tratan de reducir estos problemas de dependencia de la intervención pública. La es- casa evidencia empírica conocida parece apuntar a un diseño poco eficaz. Algunos trabajos mues- tran que la participación en las actividades vinculadas a la per- cepción de las rentas mínimas tiene un éxito bajo en cuanto a acceso al mercado de trabajo, pero contribuye a la mejora de capacidades, formación o el ac- ceso a mercados de trabajo pro- tegidos y a evitar su aislamiento (Ayala y Rodríguez, 2006).
IV. LOS PROBLEMAS
clave en el primero de esos as- pectos es construir indicadores de adecuación de las prestacio- nes. Un procedimiento relativa- mente estándar, como se señaló, es relacionar las cuantías con los umbrales de pobreza correspon- dientes a los distintos tipos de hogar que cubren los programas.
Para calcular la cobertura de los
hogares que podrían demandar la renta mínima se puede utilizar el número de hogares sin ingre- sos del trabajo, prestaciones de desempleo o de la Seguridad Social, que ofrece la Encuesta de Población Activa (11).
El cuadro n.º 4 recoge un con- junto amplio de indicadores de
adecuación y de cobertura de los hogares potencialmente deman- dantes de las rentas mínimas. En ambos vectores se aprecian dife- rencias muy marcadas en la pro- t e c c i ó n o f r e c i d a p o r c a d a Comunidad Autónoma. Estas son aún superiores en el caso de la re- lación entre el número de hogares beneficiarios de las prestaciones y el de los hogares sin ingresos.
Mientras que algunas comunida - des presentan ratios superiores al 100 por 100, en otras la relación no llega al 10 por 100. En el pri- mero de los grupos están el País Vasco y Navarra (12). A partir de estas dos comunidades se produ- ce un salto muy importante, pre- s e n t a n d o s o l o o t r a s c u a t r o comunidades una cobertura su- perior al 50 por 100. En el resto de los casos, la cobertura es muy limitada, destacando los porcen- tajes inferiores al 10 por 100 de Castilla-La Mancha, Extremadura y Baleares.
El cómputo de indicadores de adecuación para distintos tipos de hogar también ofrece diferen- cias territoriales relevantes, aun- que el rango de variación es inferior al de la cobertura. Salvo en el caso de Navarra y País Vasco, no existe correspondencia entre las ordenaciones de las comunidades autónomas con los dos tipos de resultados. Si se toman como referencia las perso- nas solas, aquellas CC.AA. pre- sentan niveles de adecuación casi equivalentes a la cobertura com- pleta del umbral de pobreza, por encima incluso del nivel de sufi- ciencia en el País Vasco. Existen, sin embargo, varias comunidades que ofrecen niveles por debajo del 70 por 100 del umbral de po- breza. Estos valores caen conside- rablemente cuando se consideran hogares de mayor dimensión, lo que deja traslucir en el diseño de las rentas mínimas un reconoci- miento excesivo de las economías
CUADRO N.º 4
INDICADORES DE COBERTURA Y ADECUACIÓN DE LAS RENTAS MÍNIMAS EN LAS CC.AA.
Cobertura Indicadores de adecuación
Año 2007 de los hogares
sin ingresos Persona sola Pareja dos hijos Monoparental dos hijos
Andalucía... 28,5 58,9 38,9 46,3
Aragón... 14,0 56,0 49,9 54,6
Asturias... 108,5 66,1 48,5 57,0
Baleares... 11,4 60,7 46,3 56,9
Canarias ... 10,6 57,1 32,6 39,2
Cantabria ... 73,2 47,8 33,2 39,9
Castilla-La Mancha ... 3,7 58,2 36,9 44,4
Castilla y León ... 13,8 62,4 39,6 48,3
Cataluña ... 24,0 64,1 40,8 49,3
Extremadura... 6,3 62,4 39,2 47,3
Galicia ... 37,8 62,4 41,6 50,4
Madrid ... 25,5 56,6 45,9 53,1
Murcia ... 35,7 50,0 39,5 43,9
Navarra ... 51,0 76,0 52,1 62,4
País Vasco ... 354,2 97,6 66,0 85,2
Rioja... 8,5 55,9 41,1 48,4
Comunidad Valenciana... 9,2 60,7 32,9 41,7
Cobertura Indicadores de adecuación
Año 2013 de los hogares
sin ingresos Persona sola Pareja dos hijos Monoparental dos hijos
Andalucía... 32,2 68,3 45,1 53,7
Aragón... 51,1 75,3 61,0 70,6
Asturias... 68,1 75,6 55,5 65,2
Baleares... 9,4 72,7 55,4 68,1
Canarias ... 12,4 80,6 47,5 57,0
Cantabria ... 61,0 72,7 47,6 56,8
Castilla-La Mancha ... 4,6 63,6 37,0 44,2
Castilla y León ... 34,0 72,7 52,0 63,6
Cataluña ... 26,3 72,3 47,9 57,0
Extremadura... 8,4 68,2 47,6 56,8
Galicia ... 33,0 68,2 42,0 49,4
Madrid ... 23,4 64,1 43,3 56,8
Murcia ... 12,3 51,2 40,5 47,2
Navarra ... 115,8 93,7 73,0 88,9
País Vasco ... 277,0 113,1 76,5 100,4 Rioja... 57,9 63,6 30,3 39,8
Comunidad Valenciana... 13,5 65,8 35,4 44,4
Fuente:Elaboración propia a partir de los registros del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Encuesta de Población Activa y Encuesta de Condiciones de Vida.
de escala dentro del hogar. En al- gunos programas los comple- mentos por otros miembros del hogar son muy bajos y, en algún caso, incluso nulos.
¿Han aumentado con la crisis las diferencias en la cobertura ofrecida? ¿Han sido las comuni - da des autónomas con mayor renta las que han mostrado una respuesta más flexible al aumen- to de las necesidades sociales?
Los trabajos que analizaron esta última cuestión antes del inicio de la recesión revelaron que las zonas con mayor renta media y menores tasas de pobreza pre- sentaban mejores indicadores de adecuación y cobertura, resulta- do que no es sorprendente a la luz de las teorías del federalismo fiscal, que por razones de equi- dad recomiendan que esta fun- ción no se descentralice. Desde los primeros momentos de desa- rrollo de estos programas ha existido un serio problema de inequidad horizontal, que va más allá de las particularidades insti- tucionales de cada programa y que se manifiesta en las desven- tajas que acumulan los ciudada- nos más pobres de las regiones con rentas inferiores a la media nacional. El problema, en térmi- nos de equidad, no es solo la co- bertura desigual de necesidades homogéneas sino el hecho de que en algunas comunidades autónomas no se llegue a un mí- nimo básico.
Los datos parecen indicar que no ha habido grandes cambios en la relación entre el nivel medio de riqueza de cada Comunidad Autónoma, aproximado por el valor añadido bruto por habitan- te, y los indicadores de adecua- ción y cobertura. En relación a los primeros, destaca el manteni- miento de una cierta relación line- al entre el PIB per cápita regional y el nivel de adecuación (13). Sin
embargo, aunque algunas CC.AA.
aumentaron las cuantías paga- das, una parte importante de este efecto se debe a un crecimiento muy reducido de los umbrales de pobreza, que en alguno de los años del período de crisis registra- ron crecimientos negativos en términos nominales. Existen, además, elementos que matizan la linealidad de la relación descri-
ta. Navarra y el País Vasco presen- tan niveles de adecuación muy superiores al resto, con un au- mento, además, de esa distancia en la crisis. Destaca también que hay comunidades autónomas de alto nivel de renta con niveles de adecuación relativamente bajos.
Un cuadro similar es el que se desprende de la relación entre el
0 5.000 10.000 15.000 20.000 25.000 30.000 35.000
90 80 70 60 50 40 30 20 10 0
Adecuación (pareja con dos hijos)
PIB per capita
0 5.000 10.000 15.000 20.000 25.000 30.000 35.000
300
250
200
150
100
50
0
Cobertura de los hogares sin ingresos
PIB per capita
GRÁFICO 7
ADECUACIÓN Y COBERTURA SEGÚN EL PIB PER CÁPITA, 2013
Fuentes:Elaboración propia a partir de los registros del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igual- dad, Contabilidad Regional de España, Encuesta de Población Activa y Encuesta de Condiciones de Vida.
PIB per cápita regional y la cober- tura ofrecida de los hogares sin ingresos. Los indicadores de co- bertura han sufrido pocos cam- bios en la crisis, lo que permite emitir un juicio positivo sobre la respuesta de los programas, al no reducirse la cobertura ante el es- pectacular aumento del volumen de hogares elegibles en los pro- gramas. En el plano negativo cabe citar una relación con el nivel medio de riqueza más evi- dente que en el caso de la ade- cuación. Aunque hay excepciones importantes, en términos absolu- tos las CC.AA. con menor nivel de riqueza ofrecen, en general, una cobertura considerablemente in- ferior a la de aquellas con mayo- res posibilidades presupuestarias.
En síntesis, la descentraliza- ción territorial de estas prestacio- nes abre muchos interrogantes.
La controversia que suscita el ac- tual diseño, dada la singularidad que produce la completa descen- tralización de las prestaciones asistenciales generales y la cen- tralización de las específicas, exige reformas de importante ca- lado en el sistema de garantía de ingresos. Los resultados del mo- delo actual indican que este dise- ño está profundamente afectado por algunas de las desventajas propias de los modelos extremos de descentralización que no in- corporan mecanismos de coordi- nación. Cualquier intento de establecer unas pautas comunes de funcionamiento desde el ac- tual mosaico de sistemas territo- riales pasa inevitablemente por alcanzar acuerdos de financia- ción entre los diferentes niveles de gobierno. Las fórmulas pue- den ser varias, desde la cobertura de una cantidad básica por hogar financiada por el gobierno cen- tral, la financiación compartida de cada beneficiario adicional por parte del gobierno central y el autonómico, o incluso, la exten-
sión por parte del gobierno cen- tral de algunos de sus mínimos asistenciales, como la ley de pen- siones no contributivas o la Renta Activa de Inserción.
V. LA NECESIDAD DE